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martes, 16 de octubre de 2012

CUATRO AÑOS SIN TI, VIDA MÍA

Hoy hace cuatro años que te perdí vida mía. Hoy hace cuatro años que la vida nos cambió, nos dió un vuelco, nos arrastró al abismo y la desorientación. Hoy hace cuatro años vida mía que nuestro mundo se puso patas arriba, y que todo lo que hasta entonces habíamos creído importante, pasó a un segundo plano, porque ese día vida mía, tu nos enseñaste a vivir intensamente cada segundo y a hacer de cualquier pequeña cosa buena, una celebración.
 
Hoy, cuatro años después, recuerdo aquel día y me estremezco con el paso de las horas. No quiero que llegue la noche, no quiero que acabe todo, aunque ya acabó. ¡Te quiero tan profundamente hija mía!. ¡Te queremos tanto vidita mía!. Fuiste, eres y serás por siempre lo más especial en nuestras vidas. Nuestro pequeño angelito del cielo.
 
Esta es la carta que hoy día 16 de octubre de 2012, me han publicado en La Verdad, en Cartas al Director. Este es nuestro pequeño homenaje a ti, Ángela.



A mi pequeño tesorico, Ángela

Cierro los ojos y veo tu rostro, regordete, dormido, sereno y rosado y quiero alargar mis brazos y cogerte, besarte, mimarte, acurrucarte, cantarte, protegerte............, entonces un calambre sacude mi cuerpo, mi corazón se acelera y la respiración no me llega y es cuando me doy cuenta que todo es un sueño, que ese instante de felicidad deja paso al recuerdo de aquel día, en el que el horror, la angustia y el miedo marcaron para siempre mi vida y lo que tuvo que ser tu nacimiento se convirtió en tu funeral. Han pasado cuatro años y no, no puedo olvidar, no puedo aunque quisiera con todas mis fuerzas, porque fue tanto lo que chillé y supliqué para que te ayudaran, que aún hoy me duele el alma sin poder entender.
Ángela, hija mía, es una pesada mochila la que tenemos que llevar, no ya por tu muerte, sino por el motivo de ella, sin explicación, sin razón, pero lo hacemos, cada día con un poquito más de fuerza, de ánimo a pesar de que haya momentos en los que el peso por el recuerdo se haga insoportable. Lo hacemos por ti, lo hacemos el uno por el otro, y lo hacemos por los que nos rodean y nos ayudan a seguir. Mi pequeño tesoro, intentaremos ganarnos el cielo con todas nuestras fuerzas para no perderte nunca más. Te queremos, tu papá Juan Carlos y tu mamá Mª del Mar.
 
 
Hoy sería tu cumple hija hija mía, asi que espero que allá arriba celebres una preciosa fiesta con todos tus amiguitos-angelitos, con la abuela y el tito Miguel y con el mayor regalo de todos, el amor de tus padres. Te queremos vida mía.

martes, 22 de noviembre de 2011

MÁS QUE UNA NEGLIGENCIA.

INICIAR DENUNCIA
Al día siguiente de la tragedia, Juan Carlos fue a los juzgados a presentar una denuncia. Después se puso en contacto con la Asociación de Victimas de Negligencias Sanitarias de Murcia y a través de ellos contactamos con los abogados que nos llevan el caso y que por desgracia están especializados en negligencias sanitarias. Ellos presentaron una querella criminal, junto con la documentación que solicitaron de la Arrixaca.

Juan Carlos tuvo que luchar esos días, no sólo con el dolor, sino con la amargura y el mal trago de contarlo a la gente que aún no lo sabía, como a los vecinos. Todo para ahorrarme a mí el sufrimiento de tener que dar explicaciones cuando me vieran. Mientras, yo me iba recuperando de la cesárea, que era la única herida que podía curarse. Cada día venía un ginecólogo distinto. Un día vino el mismo que el del día anterior, y tuvo el valor de preguntarme: - "hoy ¿te encuentras ya mejor?"- . ¿Tan acostumbrados están y son tan insensibles  que no pueden entender que la personita que murió por no hacer nada era mi hija?. Un bebé indefenso al que  su padre y yo les confiamos su vida. ¿Cómo puede preguntar si me encontraba mejor?. Este dolor que te desgarra y te ahoga, ya es para toda la vida.

Hubo un médico residente, joven, al que le agradecí su trato, y le dije: - "¿puedo pedirle un favor?"- él se quedó mirándome extrañado, y yo le seguí diciendo:- "me gustaría pedirle que no cambiara, que siguiera siendo como es. Quizás si esa noche yo me hubiera encontrado con alguien como usted ahora no estaría así"-. Por la cara que puso y el gesto que me hizo, entendí que agradecía mis palabras y yo espero que no las olvide nunca, porque un gesto, una palabra, un trato humano, el escuchar. Simplemente eso, porque si alguien me hubiera escuchado, si alguien me hubiera hecho caso.........

Por un lado tenía ganas de irme, de salir de allí, pero por otro me daba pánico y no podía soportar la idea de salir de allí sin mi hija. No quería ni pensar en el momento de llegar a mi casa.

¡Dios mío, que vacío tan grande!, que dolor, que rabia, que impotencia. Ángela mi vida, mi pequeño tesorico.