Mostrando entradas con la etiqueta Ángela. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ángela. Mostrar todas las entradas

jueves, 16 de octubre de 2014

6 AÑOS. MI PEQUEÑA DEL ALMA

Hoy de nuevo 16 de octubre. 6 años sin mi pequeña y parece mentira como el cuerpo guarda recuerdo del dolor, de los momentos malos vividos, de lo sufrido aquel día. Es como eso que dicen del sol cuando te quemas, que luego hay que llevar cuidado porque el cuerpo es como si lo fuera almacenando y lo mantiene en recuerdo para sucesivas veces; pues esto es así. A pesar de tener una temporada bastante larga de estabilidad de mejoría, de no sentir ese dolor que te ahoga, hoy sin querer pensar, sin querer sentir, mi cuerpo me lo recuerda, mi alma me chilla, mi corazón lo siente. Hoy las lágrimas caen solas y la tristeza me embarga, me asola. Hoy sin duda, es el día más triste de mi vida y mi cuerpo me lo recuerda en todo mi ser.

Hoy como hace ya seis años, mi pequeño homenaje a mi hija entre otras cosas, lo hago a través de una carta que mando al periódico La Verdad y que como cada año, me han publicado.

MI PEQUEÑA DEL ALMA

Otro año más, mi pequeña del alma. Otro año más sin poder disfrutar de ti, de tus risas, tus juegos, tus travesuras propias de la edad que hoy cumplirías.
Otro año más sin tener una razón del por qué de tu ausencia, del por qué sin motivo.
Otro año más y ya van seis, sin poder ir viéndote crecer y disfrutar de la vida, y de todas las cosas buenas que tiene.
Otro año más sin poderte enseñar que, a pesar de todo, hemos aprendido a ir viendo, valorando y saboreando cada cosa buena que tenemos cada día - por pequeña que sea - y que los momentos malos nos han enseñado que debemos buscar los momentos buenos. Y que hay personas malas, egoístas, rencorosas, sin valores; pero también personas buenas, generosas, entregadas a los demás y con una infinidad de virtudes y cualidades de las que tratamos de aprender para ser mejores personas.
Otro año más buscándote entre las estrellas y sabiendo que estarás aún mejor, porque la abuelita Charo ahora está también contigo para darte mimos y cariños y todos los besos que tampoco ella pudo darte.
Mi pequeña del alma, tu ausencia nos dejó devastados pero, hija, nos dejaste tanto amor que quizás de alguna forma nos hace compensar la balanza y hacer que el corazón siga latiendo.
Ángela, intentaremos ganarnos el cielo con todas nuestras fuerzas para no perderte nunca más.
Te queremos.
Tus papás, Juan Carlos y Mª del Mar.
 
 
 
 
 
 
Felicidades hija mía, en el día en el que hoy hubieras cumplido 6 añitos. Celebrálo en cielo con todos los ángelitos, y con la abuelita Manoli, Charo y el tito Miguel.
 
Te queremos vida mía.
 
 
 

miércoles, 16 de octubre de 2013

POR Y PARA ÁNGELA. 5 AÑOS

Ya son 5 años. Y como todos los años mando al periódico La Verdad de Murcia, una carta para que la publiquen en Cartas al director, como un homenaje a Ángela, pero también para seguir reivindicando de alguna forma lo que me hicieron, lo que nos hicieron aquel día.

Como todos los años, hoy hemos ido al cementerio, a llevarle un centro de flores, (en vez de un ramo, que es lo que le solemos llevar durante el año), para que sea algo más especial y un pequeño detallito. Esta vez ha sido un angelito que compramos este verano estando de viaje, en una calle de Nápoles, preciosa, muy típica, estrechita y con muchos puestos a izquierda y derecha de belenes, figuritas, y aunque todos eran muy parecidos, fue en la última tiendita donde al mirar ví un montón de angelitos que me encantaron. Elegí uno entre todos, y una vez que lo tenía pagado y envuelto, me dice mi amiga-vecina que iba a nuestro lado: -"¿has visto como se llama la tienda?". Nos quedamos de piedra. Ponía Ángela. Era la última de la calle, y tuvimos que llegar hasta ella para comprar allí el angelito.
Hoy ya está allí con mi pequeña.

Y como no. Cuando hemos llegado había un precioso ramo de nuestra amiga-vecina y un tiernito peluchito de Hello Kitty.

Mi precioso ángel. Ahí va mi pequeño homenaje en el día en el que como dice Ana Cristina en su blog http://anusca77.blogspot.com.es/2013/10/la-pequena-angela.html, en el precioso homenaje que ella también le ha hecho, teníamos que haber estado soplando velitas y cantando el cumpleaños feliz. Te quiero, te queremos con toda el alma hija mía.


POR Y PARA ÁNGELA.


Ya han pasado cinco años, pero parece que fue ayer.
Creí que con el tiempo el dolor sería menos intenso.
Creí que el recuerdo de aquel maldito día iría difuminándose y que el sonido del pitido del monitor anunciando que te estabas quedando sin oxígeno iría desapareciendo, pero sigue retumbando en mi mente al igual que mi llanto incesante pidiendo que te ayudaran.
Creí que luchando con todas mis fuerzas podría terminar por aceptar, por hacerme a la idea de una vida sin ti.
Creí que intentando pensar que estas bien y feliz ahí arriba y que quizás tu muerte pudo servir para concienciar de la importancia de atender con profesionalidad y sobre todo con humanidad a otras madres y bebés, podría ayudarme a llevar mejor la carga de tu muerte, del por qué de tu muerte, pero lo cierto es, que la vida sigue pasando y yo sigo intentando con todas mis fuerzas seguir aprendiendo a vivir agarrándome a cualquier cosa que pueda despertarme una sonrisa, un momento de paz y sosiego, valorando y disfrutando las pequeñas cosas de cada día para ir almacenando bonitos recuerdos que puedan compensar el dolor de mi alma y mi corazón.
Pero sabes mi pequeño ángel, mi niñita, mi pequeño gran tesoro, todo eso sigue ahí, aunque a pesar del dolor, o quizás gracias al dolor, he aprendido a darle a las cosas la importancia que realmente tienen, y he aprendido que un beso, un abrazo, una caricia, una mirada, una palabra, un amanecer, el primer capuzón del verano en el mar, una buena comida, un bonito paisaje, una flor nueva en el jardín, un amanecer o un precioso cielo estrellado, un día de excursión, un buen rato con los que quieres o simplemente un dormir y despertar tranquilo, ya son motivos para ver el otro lado de la vida, para ver que aún tengo que seguir aprendiendo a vivir, pero que gracias a todas estas pequeñas o grandes cosas, la lucha se hace más llevadera.
Hija mía, intentaremos ganarnos el cielo con todas nuestras fuerzas para no perderte nunca más. Te queremos. Tus papás Juan Carlos y Mª del Mar.
En el día de tu 5 aniversario-cumpleaños, te queremos mi pequeño gran tesoro. Tus papas.

jueves, 20 de junio de 2013

EL VAIVEN DE LA VIDA

He estado desconectada. Muy desconectada de este mundo blogueril, y no por no tener que contar y tampoco por no tener que leer, es decir, seguir vuestros blog, pero es que necesitaba desconectar un poco, dejar por unos días que mi mundo se centrara un poco y que después de los últimos acontecimientos relacionados con nuestra última aventura pudiera centrar mi vida un poco y a la misma vez pudiera dejar escapar las últimas briznas de esas brasas que he intentado ir alimentando durante todo el viaje de ser padres de nuevo.

Creo que no lo he conseguido del todo. Creo que todavía quedan algunas pequeñas brasitas en mi corazón, pero sé que deben quedarse en eso, en pequeñas brasitas. Sé que no tengo que volver a alimentarlas y sé que mi mayor anhelo sería tener a Ángela y poder disfrutar de ella. Igualmente sé que eso no es posible y por tanto, aunque me hubiera gustado, nos hubiera gustado volver a ser padres, es a ella a la que siempre echaremos de menos y no, el "haber tenido más hijos", aunque ya digo que nos hubiera gustado y mucho.

Pero en fin, es lo que hay y durante estas semanas sin comunicarme a través de mi blog, hemos intentado centrarnos en lo que sí tenemos, en lo que sí podemos disfrutar y en lo que sí debemos aprender a vivir.
Hemos hecho muchas cosas, no grandes cosas, pero sí muchas cositas, que han ayudado a que una vez más, la caja de recuerdos buenos para los momentos malos, vaya llenándose y colmando de brillo y alegría nuestro corazón.

Entre todas las pequeñas cositas que hemos hecho, fuimos a ver a "Los Vivancos". No había oido hablar de ellos, la verdad, y creo que es la actuación más maravillosa, más emocionante, más.... , es que no sé como explicarlo. Es que la estaba viendo y tenía el corazón henchido de emoción, de alegría, como si se me fuera a salir. Lo disfruté muchísimo y Juan Carlos también, sobre todo de verme a mi como me gustó. Para los que no lo habéis visto, lo recomiendo al 100%. Un espectáculo estupendo de principio a fin.

Os dejo un pequeño enlace:
http://www.youtube.com/watch?v=P-_qy0BPddQ




También hicimos una pequeña escapadita mi Juan y yo a un hotel muy chulo en Altea. Fue una escapada romántica y estuvo muy, muy bien. El hotel súper bien, Altea muy bonita y las playas, bueno, personalmente a mí me gustaron para poder disfrutarlas en invierno-primavera-otoño. Es decir, que como tienen muchas piedras, no son de arena, pues para estas épocas están super bien, porque puedes acercarte al mar casi, casi, hasta el mismo borde sin mojarte, y haciendo buen día, claro, es muy relajante, poder sentarte en la misma orilla y tener el mar a tus pies. También 100% recomendable. Sobre todo y principalmente si vas con la mejor de las compañías.

Y bueno, también un poquito de aquí y de allá, saliendo con los amigos, disfrutando con los ahijaditos, yendo de comunión, aunque está última fue un poco mezcla de sentimientos y sensaciones, porque era la comunión del hijo mediano de los amigos de los que somos padrinos de la pequeña (nació dos semanas después de Ángela), porque en la comunión de su hermana mayor, yo estaba embarazada de mi pequeña y mi amiga de su hija de la que somos padrinos. Uf, un poco trago, pero en general bien, porque ellos son estupendos y su familia y el resto de sus amigos, asi que dentro de todo, estuvimos a gusto.

Luego llegó también el bautizo, y también otra mezcla grande de sentimientos y sensaciones. Conteniendo lágrimas y al mismo tiempo sonriendo. Siendo felices y a la misma vez estando tristes. ¡Es todo tan distinto a como lo habíamos soñado! Pero ahí aguantamos como dos campeones.

Juan Carlos se ha hecho de nuevo su revisión y todo bien. Los días previos siempre se pasa mal, sobre todo él, que no puede evitarlo y yo lo entiendo. ¡Lo entiendo tanto!, pero lo paso tan mal viéndolo así y no pudiendo hacer nada. Ya empieza de nuevo a respirar en cuanto sale de la consulta del médico y yo vuelvo a sentirme bien, viéndolo a él relajarse y dejando que la sangre vuelva a fluir por sus venas.
¡Estamos juntos cariño, siempre, siempre.!

También hemos tenido que pasar por la hospitalización de mi sobrinita, la hermana de nuestra última ahijadita, que tiene dos añitos. No ha sido nada grave, sólo una gastroenteritis aguda, pero ya se sabe que con los niños hay que llevar cuidado con las deshidrataciones, así que mejor prevenir. Daba una lastimica verla con su bracito vendado para poder sujetarle mejor la vía. Pobrecilla. Aquí también nos tocó vivir otro momento duro, sobre todo para mi. Porque en el hospital donde estaba, está unido infantil con maternidad y bueno, cuando la pequeña en su desesperación me hacía ir a darle paseos por los pasillos, pues me tocaba ir viendo como en las habitaciónes abiertas, estaban las mamás con sus recién nacidos en brazos. pero ¿cómo le explicaba yo a la pequeña que no quería salir de la habitación, qué sólo estaba allí por ella y que no quería ver ni oir nada más? Pero en fín, al final uno hace tantas cosas olvidándose de uno mismo.

Y ayer, otra mezcla de sentimientos. Ayer fue el festival de los pequeños en el colegio. Fuimos a ver a mi pequeño ahijadito y como no, en seguida piensas en Ángela. Hubieran ido los dos juntitos al colegio y ahora estarían los dos bailando juntos, pero no puede ser y sé que mi pequeña desde el cielo lo coge a él de la manita para que siempre sea el que más brille. Y qué bonico. Que gracioso y que cosa más dulce, tierna, y cariñosa de crio. Bailó super bien y estaba que no cabía en sí, de ver a su madre en primera fila grabándolo, a su madrina detrás haciéndole fotos y a su padre con su hermanita en brazos y su padrino detrás nuestra mirándolo y haciéndole gestos como locos.

Asi que, en todo este tiempo he hecho muchas cositas. Unas me han ayudado a evadirme por completo y otras aún siendo una mezcla de sentimientos, han ayudado a dejar salir todos los sentimientos que lleva uno, día tras día y que es también bueno dejar escapar. Mi mundo sigue sin estar centrado del todo, y los vaivenes siguen y seguirán, pero ahí seguimos. Aprendido a vivir con cada acontecimiento, con cada momento, con cada recuerdo.

Aprendo a vivir cada día, pero sigo sin entender, sin dejar de buscarte. Te queremos mi pequeña.

miércoles, 10 de octubre de 2012

SIGUE CRECIENDO Y SIENDO ESPECIAL

Hace unos días fue de nuevo el cumple de mi ahijadito. Ya cuatro añitos. Los mismos que cumpliría Ángela dentro de unos días. Lo miraba rodeado de sus amiguitos y pensaba en mi niñita, en que ella también podría estar allí sentadita, junto a él y el resto de niñitos y que al igual que él, en unos días ella podría estar también rodeada de sus compañeros de cole, de sus primitos, sus amiguitos y por supuesto de mi pequeño ahijadito.

Pero fue un instante, un suspiro que pasó por mi mente entre tanta chiquillería, tanto gritito, tanta risita y tanta miradita cómplice entre amigos, pequeños y grandes y bueno, aunque con mezcla de sentimientos y emociones, no quisimos que nos notaran tristes, asi que disfruté, disfrutamos viéndolo tan contento, tan protagonista, tan chulito él, recibiendo regalos y viéndolo pasárselo tan, tan bien.

Lo reconozco, me tiene chiflada, pero es que es un cielo y es especial con nosotros. Antes de entrar hizo que su padrino se derritiera y se emocionara, cuando sentadito en el mostrador para quitarse los zapatos, Juan Carlos dijo que el cumpleaños era de él (de Juan Carlos no del pequeño), y entonces la monitora riéndose le preguntó a él ( a mi ahijadito) si era verdad y que entonces a quién le daban los regalos y el pequeño señaló a su padrino y le dijo a la monitora: -"todos para él".
Es para quererlo o no.

Lo celebraron en un sitio de estos que está preparado para los pequeños, con bolas, hinchables, colchonetas, monitoras pintándote, en fin todo para el disfrute de los chiquitines. Están durante un rato divirtiéndose con todo esto y como hay varios cumpleaños, a los del mismo cumple les ponen una pulsera del mismo color y luego llaman por el megáfono a los niños de tal cumpleaños que vayan a merendar. Los sientan a todos en una mesa larga y les van poniendo su bandejita a cada uno. Al cumpleañero lo ponen presidiendo la mesa, sentadito en un trono y con una corona. Luego les ponen la tarta, que mi amiga-vecina le eligió una tarta de chuches y una vez que sopló la velita se tiraron todos a coger las golosinas, bueno los más pequeños y los más mayores, jajaja.
Terminado esto, se los llevan a otra parte donde sientan al cumpleañero en otro trono y otra monitora va sacando de una caja uno a uno los regalos que previamente los invitados han ido dejando en la entrada y él los va abriendo tan interesante.
Luego otro ratito de diversión y ya aquí los papas y amigos mayores, nos vamos a la cafetería a tomarnos nosotros un tentempié.

La verdad, es que estuvo chulísimo. Muy, muy bien organizado. Tanto es así, que nos reímos pensando en que también para los mayores sería bueno un día de diversión en un sitio así, y nos dijeron que también para los mayores reservan para celebraciones por la noche, bien sólo mayores o bien mayores y pequeños. Y nos hizo pensar y quizás nos animemos. Vendría bien unas risas allí y desinhibirnos durante unas horas saltando sin parar y siendo niños por unos instantes.

No quiero pensar, pero el pensamiento viene solo y duele y siento añoranza, y angustia, y te veo crecer aunque no crezcas. Sigues ahí mi pequeño ángel. Te queremos.

miércoles, 18 de julio de 2012

SALIR, ENTRAR, DISFRUTAR Y RECORDAR

Ya está aquí, un año más. Con todo su esplendor, con todo su calor y sus días de luz más largos. El verano de nuevo llegó para hacer que durante unos meses todo fluya a mi alrededor con un aire nostálgico, de añoranza y recuerdos que dejaron en mi corazón un sabor agridulce-dulce, por los buenos momentos vividos y porque ellos se fueron y quedaron ahí, como un recuerdo de algo que viví y de algo que soñé.

Pero en fín, es lo que me ha tocado vivir y es con lo que tengo que vivir, y aunque me lamente y llore amargamente por todo lo que quedó en el camino, es algo que nunca ya podré recuperar, y lo sé y lucho contra ese pensamiento día y noche, semana a semana, més a mes y ya, año tras año, porque cada hoja en el calendario que se quita, es un día que ya no se puede recuperar, se haya vivido como se haya vivido.
Así qué, aunque siga pesando y siga costando llevar esta mochila que me ha tocado llevar, intento sacar lo mejor de lo que puedo y por eso este verano tampoco iré a la playa a mi casa, donde tanto disfrutó mi madre y donde tantos sueños empezamos a construir con Ángela, pero a cambio nos hemos propuesto salir todo lo que podamos y cambiar de aires cuanto podamos, y rodearnos de amigos y familia y las risas y juegos de todos los pequeños que comparten nuestra vida.

Y no siempre es fácil dejar de lado los pensamientos que cruzan por tu mente, sobre todo cuando al ir paseando por una playa, ves a tanto pequeño jugueteando y chapoteando en el mar, y ves a tanto padre y madre disfrutar y derretirse con sus grititos y saltitos cuando la ola alcanza a rozar sus piececitos, entonces sientes por unos momentos que el corazón se te para y se escapa, hasta que sacudes la cabeza, y una vez más, miras al cielo y fijas tu mirada en la mayor y más blanca nube que puedas ver y entonces piensas que ella esta ahí, y que está bien, y que desde lo alto puede verlo todo y es feliz y entonces tú, te sientes mejor y te conformas, y sigues andando por la playa sonriéndote a cada paso, con la algarabía de los chiquitines.

Luego llega el momento del capuzón. ¡Hay que ver lo que cuesta entrar!, pero luego se agradece, y entonces sí, : -mamá este por ti, está fría pero ¡qué buena!. Y vuelvo a mirar al cielo-horizonte, entre el mar y el cielo y siento paz. ¡Estaís conmigo!, no puedo veros, ni oíros, pero ¡estaís conmigo!. Que bueno y que malo es el verano. ¡Cuantos recuerdos, cuantos sueños!.

La vida me dió el mejor regalo, pero también me dió el peor, y ahora vivo con tu recuerdo pero sabiendo que estás cerquita mío. Te queremos.

jueves, 21 de junio de 2012

ERES TU, O SOY YO. SIGO SIN SABER

Cuando después de la muerte de Ángela, pensamos en quizás volver a intentar tener otro hijo, recuerdo el miedo que tenía a no saber que iba a sentir, como lo iba a llevar, si iba a poder afrontar el llevar una nueva vidita dentro de mi que no fuera ella y recuerdo que mi psicóloga me dijo que daba igual el tiempo que transcurriera porque nunca lo iba a poder superar y fue entonces cuando me habló de llevar los dos caminos a lo largo de mi vida.

Recuerdo entonces que decidimos probar y saber si de verdad el tener otro hijo nos iba a poder ayudar a llevar mejor el dolor porque gracias a mi ahijadito me dí cuenta que tenía mucho amor para poder darle a Ángela, pero también para poder compartir con otro pequeñín. Sin embargo las primeras veces que lo intentamos, sobre todo las dos primeras, creí morirme cuando al darme negativo, me dí cuenta que lo que yo iba buscando era estar embarazada de nuevo de Ángela y descubrí, caí en la cuenta de que ya no era posible. Desde entonces no pasa ni un solo día en el que no me tenga que repetir que no puedo volver atrás.

Luego pasaron los meses, y vinieron otros tratamientos y con ellos nuevas oportunidades, y entonces creí estar en mejor disposición para afrontar un nuevo embarazo, un nuevo hijo y tenía ilusión y ganas, y esperanzas en que llegaría, y en que podría darle parte de tanto amor que llevo dentro. Pero siguieron pasando los meses y las oportunidades se acababan y con ellas, las ganas, la ilusión y la creencia de pensar que podría volver a sentir ese amor tan grande que una vez me hizo sentir Ángela.

Y ahora me encuentro con la sensación de que quizás en todo este tiempo me he estado engañando, y que realmente no he buscado el tener otro hijo, sino que una y otra vez me he empeñado en buscarla a ella, a pesar de saber que no es posible. O quizás me duele el creer que la gente piense que al estar buscando otro embarazo es porque me estoy olvidando de ella, o que no es lo suficientemente importante para mi, o que no siento hasta la última célula de mi ser cada segundo de tortura que me hicieron pasar aquel día viendo como ella moría, o que ya ha pasado el tiempo suficiente como para que esté más que acostumbrada a vivir sin ella.

No lo sé. Sinceramente no lo sé. Es tan difícil a veces cuando la línea entre un pensamiento y otro es tan fina. En cualquier caso, pase lo que pase me gustaría poder convivir con ello y no plantearme continuamente si hago bien o mal, si este piensa esto o el otro lo otro, pero sé que para mi eso es muy difícil, porque para mi es importante, muy importante que todo el mundo sepa que la quiero con toda mi alma, que no la olvido y que no quiero que nadie la olvide.

Eres tan importante como el primer día, quizás aún más porque nos diste amor, nos diste esperanza, nos diste alegría, ilusión, felicidad, cariño, generosidad, ternura,sentimientos profundos, pero sobre todo nos diste vida. Te queremos.

domingo, 27 de mayo de 2012

UN SÍ QUE TERMINÓ CON EL SUEÑO

Los días pasan lentos, muy lentos, y aunque he querido disfrutar de estos días al final el miedo me va venciendo y toda la euforia que me acompaña los primeros días, poco a poco va desapareciendo y es que no quiero hacerme demasiadas ilusiones. Siento cosas, pero no sé, hay momentos que me digo sí, sí, lo vamos a conseguir, pero al poco es como si me desinflara y esa euforia, ese ánimo se esfumara sin quererlo, sin darme cuenta. Y yo lo sé, todo lo que tengo es miedo, no quiero terminar de creármelo. Ya no queda nada.

Y por fin llega el día de la beta. Y sin quererlo se juntan en el mismo día una prueba de revisión de Juan Carlos a primera hora y luego la beta. Él está nervioso y aunque todavía pasaran unos días hasta que le den los resultados, no puede evitar sentir miedo, incertidumbre y ansiedad y es normal porque aunque todo salió bien, será algo que nos acompañará el resto de la vida, y aunque yo trate de darle seguridad, de darle tranquilidad, no puede evitarlo y es normal. Pero yo estaba tranquila, estoy tranquila, sé que todo irá bien, aunque no pueda transmitírselo. Ojalá pudiera porque sé lo que es llevar el miedo en el cuerpo cuando tu cuerpo, tu mente, guarda el recuerdo. Sólo puedo estar con él y procurar apoyarlo aunque a veces le parezca que no lo entiendo, y no es eso. Es lo mismo que él quiere para mí, no sufrir.

Luego llegó la beta. La chica que me saca sangre me dice que todos en la clínica están pendientes, que ya le han preguntado si he ido a sacarme sangre y que ella es la primera que está nerviosa. Me pregunta si noto algo, y yo le digo, que sí, que tengo algunos síntomas, me noto el estómago un poco revuelto, el pecho me lo noto crecido, sigo teniendo el estómago suelto, tengo pinchazos, en la cama cuando me doy la vuelta noto como si el útero se me desperezara, aunque sea pronto y parezca tontería, tengo una pequeña barriguilla, en fín que no sé si de verdad tengo tantos síntomas, o son las ganas de tenerlas. Y bueno, le pregunto que cuando llega mi gine y me dice que a medio día y le pido si no me puede llamar antes quien haya esa mañana de guardia y me dice que sí, que se lo va a decir, y me voy nerviosa y con el convencimiento de saber que al menos tendré que esperar unas dos horas antes de que me llamen.

Llego a casa. Juan Carlos me deja y él se va. Han pasado 45 minutos y suena el teléfono. Veo el número, es un móvil que no conozco, pero sé de quien es. Lo cojo. Es la gine de guardia y me dice que sí, que la beta es positiva, pero que es bajita. Es de 13 y me dice que para asegurarnos vamos a dejar pasar cuatro días y la vamos a repetir. Me dice que tengamos esperanzas que con Ángela la beta fue también muy baja, de 16 y también con ella tuvimos que repetirla 2 veces más porque además estuve manchando durante más de 10 días. Me quedo chafada porque la verdad, con tanto síntoma pensaba que sería positiva pero que además la beta sería alta. Pero no, para nosotros nada puede ser fácil, no podemos saltar de alegría a la primera, no podemos relajarnos y poder seguir soñando, disfrutando. No, nosotros no.

Llamo a Juan Carlos y se lo digo y él ya se muestra decepcionado, negativo, porque sabe lo que nos toca siempre sufrir para cualquier cosa y yo aunque quiero seguir creyendo, seguir esperanzada, lo veo también muy negro, pero les digo a ellos, que ahora les toca a ellos, que yo lo he puesto todo para que salga adelante pero que son ellos los que tienen que querer, los que deben luchar. Me llama mi gine más tarde y me dice que tengamos esperanza, que no tiremos la toalla, que mira con Ángela. Pero ya algo me dice que una vez más la suerte no va a estar de nuestro lado. Sin embargo hasta el final quiero intentar mantener una actitud lo más positiva y optimista que pueda, porque quiero que ellos lo sigan notando, pero creo que el miedo me está pudiendo.

Han pasado los cuatro días. Voy de nuevo a hacerme la beta. Esta vez no hay llamada rápida. Pasan los minutos, las horas. Ya sé que no. Y por fin, suena el teléfono. Es el director de la IVI que era quien estaba de guardia y me dice que no ha habido suerte. Que lo siente, pero la beta no va subiendo de la forma adecuada por lo tanto indica que el embarazo no progresa como debiera, así que me dice que me deje la medicación y es conveniente repetir la beta para asegurarse de que baja de forma normal y por tanto no se ha producido un embarazo ectópico. No puedo más. Estoy destrozada, psicológicamente, físicamente, moralmente, espiritualmente. Ahora mismo estoy en el limbo, fuera de mi, sin saber muy bien a qué, a donde, a quien agarrarme. Ángela, Ángela, Ángela. Es todo lo que se me viene a la cabeza. No puedo pensar, no puedo razonar. Me siento perdida.

Te quiero, te quiero, te quiero, te quiero, Ángela, Ángela hija mía. Ángela te quiero, te quiero, te quiero. Mi niñita, mi luchadora, mi pequeña. Te queremos.

jueves, 9 de febrero de 2012

UNA DECISIÓN MUY MEDITADA

Antes de iniciar está última aventura, por tantas dudas, por tantos miedos, por no saber si era lo que quería, por pensar que quizás seguía queriendo que viniera Ángela o quizás por no tener claro como me sentiría si me quedaba de nuevo embarazada, si me alegraría o me sentiría culpable de poder volver a vivir todo cuanto amé y disfruté con Ángela, por querer poder tener la oportunidad de llevar los dos caminos paralelos que una vez me habló mi psicóloga y poder llevar los dos, cada uno en su lugar, sin estorbar al otro, aunque los dos caminos en mi vida, el dolor por su pérdida y la alegría de una nueva vida, decidí ir a ver a mi amiga-psicóloga y que ella pudiera despejarme toda esta serie de dudas que emergían con fuerza en mi cabeza sin darme tregua ni paz.

También durante días, estuve hablando con Ángela. Hablaba con ella constantemente y le decía que quería volver a ser madre, pero que tenía miedo. Tenía mucho miedo a no saber que iba a suponer esa decisión en mi vida, que yo la quería con todo el alma, pero que si venía otro bebé tenía también todo el derecho del mundo a ser amado con todo mi corazón y yo no sabía, no sabía si podría soportar el sentirme feliz con este nuevo bebé y no tener a mi Ángela a mi lado. Y le pedía que por favor me ayudara y que entendiera que para poder seguir viviendo, tengo que vivir, con todas las consecuencias, con todo de mi parte, con mi corazón y mi alma rotos, pero a la misma vez con ganas de poder volver a ilusionarme para poder llevar ese otro camino en paralelo. Que quiero llevarlo, quiero intentarlo como estoy haciendo desde que me la arrebataron.

Lo que pasa es que cuesta mucho. Sigue costando mucho a pesar del tiempo pasado, porque como le decía a mi psicóloga, yo tengo asumido que ella murió, pero no tengo asumido como murió y porqué, entonces es como un seguir esperándola constantemente ante algo que no debió suceder y es eso lo que mi cabeza debe poder dejar de pensar. Si yo la teoría me la sé muy bien, pero la práctica me cuesta mucho. Mi corazón y mi alma lo saben por eso siguen sangrando, pero mi cabeza aún no se ha terminado de dar cuenta y es una lucha constante entre el sentido y el sentimiento.

Y por esa lucha fui a verla antes de la última oportunidad y está claro que ella me pudo sacar de dudas y me animó a seguir luchando y de nuevo a hacerme ver que yo seguía teniendo el instinto de volver a ser madre y que ese instinto me ayudaría a superar muchas cosas y una vez más su aliento me llevaron a dar un paso hacía delante.

Así que como decía en el post anterior una vez más puse la ilusión y las ganas en que todo saliera bien y en poder dejar atrás muchos miedos y dudas y en creer que al final del camino hay luz y que podría ser. Podría ser, podría ser, podría ser......................

Mi amor chiquitín, mi estrella más gordita, tu eras la luz al final de mi camino, ahora quiero poder mirar al cielo y dejar que desde allí me sigas guiando. Te queremos.

miércoles, 1 de febrero de 2012

POR FIN UNA NAVIDAD

Ha pasado ya enero y con él, otro año más la navidad se ha ido, pero este año después de muchos, muchos años, hemos podido celebrarla. Y la verdad, no por ganas, porque es una época que a mi especialmente nunca me ha gustado, no sé, aún sin faltarme nadie la veía muy nostálgica, de muchos compromisos familiares que en algunos casos llegaban hasta agobiar por el lío de convinaciones para tener a todos contentos, el calentamiento de cabeza en no saber que regalar y el jaleo de esos días en todas partes, como si fuera el fin del mundo.

Después la cosa cambió. Todavía me gustó menos. Al faltarme mi madre y darme cuenta de muchas cosas que ella intentaba que fueran especiales durante esos días, con su alegría, su entusiasmo, su querer compartir, sus regalos acumulados durante meses con la sólo ilusión de ver nuestras caras como cuando éramos pequeños, su enseñarnos a valorar el día de nochebuena, no por ser una noche de comilona, de risas, de regalos (puestos de moda en los últimos años con papa Noel), sino porque ese día era el día en el que nacía el niño Jesús, y muchas cosas más que me hicieron ver la navidad con un sentimiento aún más triste por no a ver visto todo eso que ella nos quiso transmitir y compartir y que ahora ya no podía demostrale que se lo agradecía, que lo admiraba, que se lo valoraba.

Pero entonces, llegó el embarazo de Ángela y a pesar de los pesares, pensé que ya esa navidad del 2008-09, podría ser distinta, podríamos volver a celebrarla en familia y decirle a mi madre: ¡mira mama!, no estás, te hechamos de menos, ¡pero mira gorda!, he aprendido, he visto todo lo que quisiste enseñarnos y ahora lo voy a llevar a cabo con mi hija, y aunque me cueste todavía, voy a reunir a mis hermanos y a papa y con Juan Carlos, todos juntos vamos a celebrar esa navidad que un día tu quisiste tener con nosotros y que ahora desde el cielo quiero que compartas.

Y una vez más el dolor llegó, y esa navidad pasó y la siguiente y la siguiente y aún volvimos a sacar fuerzas y el año pasado tiramos la casa por la ventana en cuanto a sentimientos, adornos, ilusión, fuerzas y motivación, pero de nuevo no pudo ser. La operación de Juan Carlos. ¡Qué días tan malos!, ¡Cuánto miedo!, ............

Pasó, y pasaron los meses y de nuevo llegó diciembre. Diciembre de 2011. Esta navidad pasada. Y este año sí. Este año con miedo y con incertidumbre hasta el último minuto, pero este año sí. Pusimos el arból que habíamos comprado el año anterior, con todos sus adornos y luces, nuestro belén, nuestros reyes colgando del balcón, nuestras velas con motivos navideños. Y en fin un poco de todo, y en lo alto de nuestro arból, la estrella, como no, y debajo de la estrella un bonito regalo de mi amiga-vecina, que por muchas circunstancias fue especial, un precioso angelito que junto a la estrella coronó nuestro árbol de NAVIDAD y aunque nos costó, reuní a mi padre y a mis hermanos y cenamos juntos el día de nochebuena y al mirar al cielo esa noche, yo sabía que mi madre y Ángela estaban con nosotros.



Un paso hacía adelante y dos hacía atrás, pero sigo dando ese paso hacía adelante. Te queremos Ángela.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

LA RADIO

LA VENTANA DE LA SER. ENTREVISTA A LOS PAPAS DE ÁNGELA

Durante esos días de junio en los que los últimos acontecimientos nos llenaron de alegría, tristeza, incertidumbre, dudas y situaciones extrañas que no alcazamos a entender, nos sorprendió la publicación en los periódicos La Verdad y La Opinión, la noticia de la respuesta del Defensor del Pueblo sobre nuestro caso, que había enviado a Europa Press y que dichos periódicos habían publicado.

Nos pilló por sorpresa porque no nos habían dicho nada y aunque no salían publicados nuestros nombres el caso no tiene lugar a dudas. Fué una agradable noticia pensar que lo había considerado de tal importancia que merecía la pena que saliera publicada la actuación del Defensor del Pueblo.
Estos son los enlaces:

La Verdad
 http://www.laverdad.es/murcia/20110626/local/region/defensor-pueblo-aconseja-sanidad-201106261245.html
http://www.laverdad.es/murcia/v/20110627/region/defensor-pueblo-pide-sanidad-20110627.html

La Opinión
 http://www.laopiniondemurcia.es/comunidad/2011/06/27/padres-bebe-fallecido-hospital-denuncian-trato-inhumano/333190.html

Bien, tanto es así que unos días después nos envió un mensaje María José Alarcón, con la que en su momento mantuvimos una reunión como portavoz del grupo de la oposición en Murcia, pero que ahora nos escribía como periodísta que es, y a parte de felicitarnos nos pedía si no nos importaría conceder una entrevista en el programa La Ventana de la cadena Ser en Murcia.

Nosotros no solamente se la concedimos sino que le dimos las gracias por seguir pendiente de nuestro caso, asi que unos días después fuimos a la radio donde nos recibió el periodista de forma muy entrañable y cariñoso al dirigirse a nosotros no por nuestros nombres sino como “Los padres de Ángela” .

Nos dijeron que habían invitado también al Denfesor del Pueblo pero no podía acudir por lo que por la mañana fue María José Álarcón y su entrevista grabada la pusieron durante la emisión del programa. Igualmente habían invitado al Director del Servicio Murciano de Salud, pero casualmente ese día tenía muchas obligaciones, por lo que grabaron sus comentarios y también los emitieron durante la entrevista que nos hicieron.
En fin, un nuevo agradecimiento, una experiencia más. Un paso más. Algo más. Todo es poco para hacer ruido y que no se olvide, porque al paso que va la justicia………

Ángela, mi angelito del cielo, mi estrellita más gordita. Que lento y rápido paso el tiempo cuando el corazón duele. Te queremos.

DE AQUÍ Y DE ALLÁ

ÁNGELA, DAME FUERZAS

Ángela, cuando pienso que lo tengo superado, que puedo vivir con ello, que tengo suficiente capacidad para borrar el recuerdo cuando viene a mi mente, que creo estar convencida de que en el fondo soy afortunada por todas las cosas que tengo, incluso llego a pensar que soy especial porque Dios me eligió para darle un ÁNGEL, entonces, mi amor, me doy cuenta de que no soy tan fuerte y necesito ayuda, necesito mi vida que me ayudes, desde allá arriba, necesito que le des fuerzas a mi corazón, necesito que me ayudes a vivir porque si no puedo, si este dolor sigue siendo tan intenso, entonces a veces me pregunto , "si no hubiera sido mejor morir aquel día".

Sí, después de convencerme de que siempre estará ahí y de decidir poder llevar los dos caminos paralelos, de querer llevarlos, de querer poder vivir, le pedí a mi hija que me ayudará. Le pedí que me diera fuerzas y me hiciera ver y sentir que ella está bien, que es feliz.

Le pedí que no se enfadara conmigo por haber tomado esa decisión, porque no haría cambiar mis sentimientos por ella, que no se trataba de olvidarla, de borrar lo que sucedió, de dejar de amarla como lo amaba, simplemente se trataba de poder vivir y necesitaba que ella comprendiera, que me apoyara.

Le pedí que se sintiera feliz cuando me viera alegre y que por ello no creyera que me olvidaba, todo lo contrario, quería que al sentirme feliz, al verme bien ella pudiera estar más cerca mio, participando de ese instante como una parte importante de mi corazón.

Recuerdo, que cuando empecé a recuperarme un poco de la muerte de mi madre, yo me decía que ella había sufrido mucho y que por lo tanto en esos momentos en los que yo sufría tanto no quería que ella me viera y se sintiera impotente por no poder hacer nada, asi que si me sentía feliz o tenía momentos de alegría ella estaría conmigo participando de ellos. Y ese mismo pensamiento es el que quiero tener con Ángela, porque cuando uno está bien, el corazón rebosa de todo lo bueno y parte de todo lo bueno son ellas, asi que, me agarraré a ese pensamiento con fuerza para poder sentirlas muy cerca cada vez más.

Nunca lo olvides hija mía, pase el tiempo que pase, y ocurra lo que ocurra en mi vida, siempre te querré con todo el alma. Te queremos.



REALMENTE, QUIERO Y DESEO

Creo que después de mucho tiempo intentando superar el día a día, intentando volver a la normalidad, intentando nuevos procesos para volver a ser madre, realmente fue cuando decidí llevar los dos caminos, cuando le pedí ayuda a Ángela, cuando por fin me di cuenta de cuanto deseaba volver a ser madre, volver a sentir vida en mi cuerpo.

Fue entonces cuando creo que por fin me sentí preparada para poder volver a afrontar un nuevo milagro de vida. Quería volver a ser madre. Realmente lo quería. Tenía miedo a lo que pudiera sentir pero estaba segura de que me haría feliz.

Puede que no vuelva a conseguirlo pero ahora ya estaba dispuesta a poder tener todas las maravillosas sensaciones que una vez tuve con Ángela. Ya no tenía que convencerme, ya no tenía que engañarme. Lo iba a intentar porque una vez Ángela me descubrió ese mundo, porque quería poder compartir tanto amor que quedó en mi corazón y que es ese amor que sólo a un hijo puedes darle, porque sé que lo tengo todo con Juan Carlos y por eso sé, que puedo ser fuerte, sin esperar nada, sin sorpresas, sin milagros pero queriendo, deseando y sabiendo que ahora estoy preparada.

Así que ahora más que nunca iba a desear con todo mi corazón al pequeño embrioncito congeladito que aún teníamos esperándonos y que ya formaba parte de nosotros, pero como siempre y a pesar del deseo, sabiendo como siempre hemos sabido que muchas veces no es lo que uno quiero, que es un proceso duro y que al final es la naturaleza la que decide. Pero yo quería poder ayudar a la naturaleza a través de mi corazón y del convencimiento.

Ese més nos iríamos al viaje que teníamos previsto y ya para la siguiente regla llamaríamos a la clínica. Sin embargo hubo una sorpresa que hacía mucho, mucho tiempo que no había vuelto a experimentar y en la que no había vuelto a pensar. Ese mes no sólo se me retrasó la regla sino que tuve todo tipo de síntomas y aunque no quería pensar en un embarazo, cada día de retraso me hacía ilusionarme un poco más, hasta el punto de terminar comprando un test de embarazo. Pero como no podía ser de otra forma, dió negativo. ¡Qué tonta, pensar que quizás......! Al final vino la regla, nos fuimos de viaje, nos olvidamos, nos reimos, cambiamos de aires.

Mi angelito del cielo, tu llama hace que mi corazón anhele volver a sentir esa sensación para poder compartir todo lo que nos quedó. Te queremos.



PALABRAS QUE SUENAN EN EL CORAZON

Mi pequeño ahijadito sigue dándonos motivos de alegría y felicidad. Siempre digo que tiene ángel, que es especial. Realmente lo creo porque tiene una sensibilidad especial hacía nosotros que nos hace llegar hasta lo más profundo de nuestro corazón y que consigue que olvidemos por momentos los duros recuerdos a pesar de tener a veces sentimientos compartidos.

Igual que para andar había sido muy adelantado, para hablar le estaba costando más, pero ahora que empezaba con sus primeras palabras era una risa porque como todos los pequeños cuando empiezan a hablar, lo hacen como se suele decir, con media lengua y el pobre se pone tan explicado hablando pensando en que tu lo entiendes todo y tienes que hacer malabares mentales para descifrar que te está diciendo y cuando no lo consigues él se queda mirándote como diciendo: "pero eres tonto, si lo estoy diciendo muy claro".

En cualquier caso hubo una palabra que empezó a entendérsele enseguida y que como siempre consiguió derretirnos, ya no sólo porque la dijera, sino por la efusividad con la que la decía y la alegría que demostraba por saber a quien llamaba y es que cuando empezamos a oir llamándo a su PAIIIIIIIIIIIINO, el corazón nos desbordó felicidad.

Entonces era "paino" para acá, "paino" para allá. " El paino se ha io", "el paino va veni". Todo el día así y era para comérselo. A mí le costó todavía algunos días más pero en cuanto le cogió el truco y se dió cuenta que sólo tenía que cambiar la m por la p, empezó a llamar a su MAINA.

Y es que al final lo consigue, consigue siempre que cualquier duda que podamos tener nos la haga más facil sabiendo como sabemos que con cualquier gesto de cariño de él, cualquier gracia dirigida a nosotros o cualquier palabra que nos haga mención nos hace pensar que quizás si sea posible que si tuviéramos otro hijo, pudiéramos volver a experimentar la alegría e ilusión que una vez vivimos con Ángela.

Realmente, como me dijo mi psicóloga-amiga, está consiguiendo que el embarazo de su madre, mi amiga-vecina lo pueda estar llevando de forma más natural y normal porque creo que el pobrecito va a pasar más calenturas con su nueva hermanita de las que podamos pasar sus PAINOS y eso nos dá mucha pena. Pero será una buena terapia para todos, porque tendremos que ayudarnos emocionalmente unos a otros.

Sé que estas a nuestro lado. Te haces sentir de las formas más inocentes, por eso se que intentas hacernos llegar tus sonrisas. Te queremos.

jueves, 24 de noviembre de 2011

DANDO PASOS

SEGUIR A PESAR DEL DOLOR

Nuestros amigos de la misma calle, junto con su pequeño cielito (es que es un cielo su pequeño), habían organizado un mini viaje de fin de semana a un hotel que ellos conocían en Mazarrón. Sabían que nosotros no teníamos ganas de ir a la playa, pero este hotel quedaba un poco apartado de ella y podríamos disfrutar de las piscinas del hotel. El fin de semana sería el del puente de la Asunción, 14,15 y 16 de agosto porque por motivos de trabajo era el que mejor le venía a nuestros amigos-vecinos. La idea era irnos los seis con sus dos pequeños.

A mi no me apetecía mucho ese fin de semana porque el domingo era 16. Pero después de pensarlo mucho, me dije que todos los meses habría un día 16 y que aunque no hiciera grandes cosas ese día, no podía quedarme encerrada en una habitación, así que al final y puesto que habían puesto tanta ilusión en organizarlo, decidimos que iríamos.

No sabíamos lo bien que nos iba a venir, porque una semana antes dio a luz esa persona que nos había defraudado a Juan Carlos y a mi. Por supuesto lo principal e importante es que estaban bien, tanto la madre como la hija. Y encima una niña. Si supiera alguien el profundo dolor que sentí al recibir la llamada. Me la imaginaba tan feliz con su hija en brazos y yo no podía parar de pensar en el terrible dolor, la angustia tan grande que sentí el día de mi parto. Quizás este dolor de pensar en ella tan feliz se había agudizado al pensar que se había quedado embarazada tan sólo un mes después de la muerte de Ángela. Nos dolió tanto. Yo pensaba sólo en Ángela, en cuanto la queríamos, en como había muerto, en lo importante que era para nosotros y lo poquito que había significado para algunas personas. Ese día y los siguientes los pasé realmente mal, pero poco a poco, como siempre con la ayuda de nuestros amigos-vecinos, de nuestro ahijado, de nuestros amigos de la misma calle, Juan Carlos por mi y yo por él, volvimos a intentar ser fuertes.

Hija mía, no hay día que pase que no piense en lo feliz que nos has hecho, en todo lo que te hubiéramos dado y que sólo espero poder estar algún día contigo para darte todos y cada uno de los besos que aún no he podido darte.



FIN DE SEMANA DE CONTRASTES

Llegó el fin de semana que nos habían organizado nuestros amigos de la misma calle. Hasta último momento no sabíamos si los amigos-vecinos iban a poder venir por problemas de última hora con el trabajo, pero sospecho que hicieron todo lo posible por cambiar turnos para poder venir. No ya porque fuera unas minivacaciones para ellos, sino porque sabían que era un fin de semana duro para nosotros. Ese domingo Ángela hubiera cumplido 10 meses. Estaría como el pequeño garbanzo, para comérsela viva. Quizás también dando sus primeros pasitos, o quizás aún gateando, en cualquier caso, sería un bombón para no parar de darle besos.

Les agradecíamos tanto que estuvieran con nosotros, que hubieran organizado el viaje unos, y los otros hecho malabares para venir, que nuestra mejor forma de agradecerles fue comprándoles a los dos pequeños unos regalitos. ¡Mira que nos costaba comprar cositas para niños!, pero aunque nos costó, lo hicimos con el mismo agrado con el que ellos nos acompañaron.

Tuvimos tiempo para todo. Nos reímos mucho. Nos acostamos tarde. Nos volvimos a reír mucho a la mañana siguiente en el desayuno cuando vimos a nuestro pequeño ahijado la carita de sueño que traía. Era increíble. Tenía bolsas debajo de los ojos. El muy sinvergüenza, es un salsero y le encanta estar sopeando hasta el final. Los dos pequeños no pararon. El otro es dos años mayor y actuaba como su hermanito grande.  Luego ya en la piscina, yo tenía ganas de verlo en el agua, pero por otro lado, me daba miedo, sentía tanta tristeza. Juan Carlos me animó a que me acercara, me dijo que sino nuestros amigos se sentirían tristes y estarían pendientes. Así que hice un esfuerzo y fui a bañarme con ellos.

Ya lo sabía. Me reí mucho, muchísimo viéndolo con su gorrito, su pequeño bañadorcito, sus manitas y piernecitas moviéndolas como un loco. Pero también, lloré. Lloré sin poder evitarlo porque pensaba tanto en Ángela. Ella tenía que estar también como un pececito, bañándose y riéndose. Enseguida se acercó Juan Carlos y me abrazó y me sonrió. También mi amiga-vecina con el pequeño. Así que cambié mi pensamiento y volví a distraerme con el juego de todos ellos.

Recuerdo con especial cariño y emoción un momento, en el que estaba fuera de la piscina sentada en una tumbona y venía mi pequeño ahijado andando con sus pasitos de patito hacia mí riéndose, con sus bracitos abiertos. En ese momento me salió del alma:-" ¡ay, cuanto te quiero pequeñito!"-, yo misma me sorprendí de decir en alto algo que yo sabía pero que no pensé que me saliera de forma tan espontánea. Y me alegró.

Estuvo bien el fin de semana. Ya el domingo después de comer y descansar la siesta, dijeron que a la vuelta paráramos a tomar un helado en un centro comercial, pero era día 16 y ya lo único que quería era volver. Ellos lo entendieron, pero aún así para rematar el fin de semana, fueron ellos a comprar el helado y con todo el cariño del mundo, nos lo acercaron a casa.

Mi estrella, mi lucero que guía mi vida. Te adoro, te quiero, no puedo dejar de pensar en lo que fue, lo que pudo ser y ya no será. Ángela, mi niñita eres lo más bonito de nuestras vidas.



REDESCUBRIENDO

Los días de verano iban pasando. Los aprovechamos para estar con los amigos, para descubrir las verdaderas amistades, para saber con quién podíamos contar. Porque entre otras cosas, las desgracias te hacen saber a quién le importas realmente y a pesar de las circunstancias creo que es importante intentar sacar lo bueno, o mejor dicho, menos malo de algo que te marca trágicamente.

Aprovechamos también para hacer algo que hacía tiempo no hacíamos, y es ir al cine. Decidimos ir como mínimo una vez a la semana a ver una película y después nos tomábamos algo para cenar. También era otra forma de ir redescubriéndonos. Estábamos tan centrados en Ángela, en nuestro dolor, en su pérdida,  que a pesar de querernos y de mirar mucho el uno por el otro, habíamos perdido nuestro espacio juntos. Llevamos mucho tiempo juntos, entre novios y casados 23 años y por un breve pero intenso tiempo lo dedicamos a la inmensa felicidad de la llegada de Ángela. Un tiempo que ya, nos ha cambiado para el resto de nuestra vida, porque ya nunca más seremos Juan Carlos y yo, ahora y siempre seremos Juan Carlos, nuestra hija Ángela y yo. Y no sé si alguna vez podremos volver a ampliar la familia. Pero aunque físicamente no esté, ya siempre seremos tres.

Seguíamos pensando en la posibilidad de un nuevo intento, pero ante lo mal que lo había pasado psicológicamente en julio, y acercándose la recta final para hacer un año de la muerte de mi hija, decidimos que sería mejor esperar a que pasara la fecha, y mientras yo seguía repitiéndome cada día que no podía volver atrás.

Chiquitina mía, llegaste y te fuiste, pero siempre, siempre permanecerás. Te queremos hija mía.



ILUSIONES POR EL CAMINO

La vuelta al trabajo. Había llegado septiembre y con él, el miedo a que el tiempo fuera avanzando, pero había que hacerlo, no podía pararse y cuanto antes pasaran los días mejor.

Habíamos comentado con nuestros amigos que a nosotros nos gustaba ir a Roquetas de Mar a un hotel que estamos yendo ya cerca de 11 años. El hotel está bien y fuera de temporada, el fin de semana sale bastante aceptable. Decidimos que como hacía tiempo que no íbamos y ellos no lo conocían nos encargaríamos de organizar un viaje antes de que terminara septiembre. Y lo reservamos para el penúltimo fin de semana. Mientras, todos a cruzar los dedos para que no hubiera problemas de trabajo en el último momento, y ellos,  todo lo que fuera acompañarnos para estar pendientes de nosotros y distraernos.

Mientras, habían llegado las fiestas de septiembre. La feria, la romería.... A ninguna fuimos. Aunque todavía hubiera sido pequeña, nos hubiera encantado poder llevar a Ángela a disfrutar del ruido, las luces, la gente, la música, el colorido de la feria. Seguro que le hubiera encantado, todo ese alboroto. O quizás no. Pero para eso hubiéramos estado su padre o yo para cogerla en brazos, acurrucarla y que se sintiera protegida y a salvo. Mi pequeña, cuentas cosas en el camino.......

Y la romería. Desde hacía muchos años, incluido el anterior (embarazada), íbamos a la catedral a verla salir y a despedirla. Pero este año no. Estaba enfadada con la Virgen. El año anterior le pedí que hiciera que mi hija naciera bien y sana y no me escuchó. Siempre le he tenido mucha devoción a la Virgen de la Fuensanta, de hecho nos casamos en el Santuario por ella. Tenía que haberle pedido además que nos atendieran gente profesional, humana, y que se hubieran molestado en hacer su trabajo para que mi hija naciera viva. También ese día pensé en Ángela al oír las campañas replicando. Me hubiera, nos hubiera gustado tanto ir con ella a despedir a la Virgen.

Tantas cosas, y tantas rotas.......

Te quiero mi dulce angelito del cielo, mi corazoncito pequeño, nuestra niñita del alma, Ángela.

martes, 22 de noviembre de 2011

PRIMER ANIVERSARIO. 16 DE OCTUBRE 2009

A MI HIJA ÁNGELA

Hola mi cielo, vida mía. Hoy hace ya un año. Hoy tu padre y yo deberíamos estar preparando tu fiesta de cumpleaños y esperando con ilusión el momento en el que soplaras tu primera velita. Sin embargo, hoy hace un año que te sentí por última vez en mi vientre. Me acuerdo hija mía, la alegría y la ilusión con la que te esperábamos y el miedo tan horroroso que me fue embargando conforme pasaba el tiempo.

Ángela, aquí en la tierra está lloviendo. El cielo acompaña el dolor de nuestro corazón. Pero vida mía, seguro que tu abuela te estará preparando una preciosa fiesta, ella es única para eso, y tu tío Miguel estará preparado para hacerte alguna de sus gracias. Hoy cielo mío, para ti debe ser un gran día.

No nos han dejado poder comerte a besos, disfrutar de tus miradas, tus sonrisas, tus llantos, tus primeros dientes o tus primeros pasitos. A cambio hija, tú eres ya un Angelito del Cielo y aunque no me consuela, por la forma en la que te perdimos, al menos sé que te están cuidando, y que estas rodeada de mucho amor.

Hija mía, quiero que sepas que nos has dado mucho amor, que los nueve meses que te pudimos disfrutar nos han colmado de recuerdos, de emociones, de sentimientos que jamás en nuestra vida podremos olvidar. Espero de todo corazón, que tú sintieras lo que significabas para nosotros, lo que significas. Espero que te llegara nuestro amor tan grande. Espero que sintieras lo feliz que nos hacías y lo importante que fuiste y serás en nuestras vidas.

Ángela, cariño mío, mi muñequita, mi pequeñita, mi hijica. "INTENTARÉ CON TODAS MIS FUERZAS GANARME EL CIELO PARA NO PERDERTE NUNCA MÁS". Te quiero con toda mi alma.


lunes, 7 de noviembre de 2011

IR CREYENDO EN EL SUEÑO

PODER COMPARTIR NUESTRO EMBARAZO


4 de abril. Era viernes y recuerdo que esa tarde, después de la mañana de tensión que había pasado esperando que la prueba del pliegue saliera bien, me senté en la terraza, me acaricié la barriga y con el teléfono en la otra mano comencé a llamar a todas las personas que sabía que se alegrarían enormemente. Tías, tíos, amigos. Con quién más trabajo me costo hablar fue con dos amigas de mi madre, por el cariño tan grande. Yo lo sabía y así fue. Ellas se alegraron y lloraron conmigo, por lo que ese embarazo suponía para nosotros. Por lo esperado y deseado. Por lo que llevábamos pasado. Por la ilusión y felicidad que sabían nos aportaría.
¿Cómo puede uno explicar algo, que va mas allá de lo que hasta ese momento conocía? Había pasado muchos años viendo a mis amigas quedarse embarazadas, tener a sus hijos, ver sus emociones, alegrarme por ellas, habernos hecho a la idea y de repente, poder experimentar todo eso que tu veías pero que realmente no llegas a captar al cien por cien hasta que no lo vives tu mismo.
¡Que gracia y  a la vez que bonito!. A la misma vez que nosotros, unos amigos-vecinos también estaban esperando su primer hijo. A nosotros ya nos lo habían dicho dos meses y medio antes pero ellos no sabían nada de lo nuestro (les habíamos dicho que yo tenía un lumbago tremendo y que tenía que estar en reposo). El día que ella me dijo que estaba embarazada, yo estaba esperando para hacerme la prueba al día siguiente, por lo que nuestros hijos se iban a llevar unos quince días.
También otra amiga, ellos ya tenían dos hijos, iban a tener otro hijo, que se llevaría con el mío dos meses.
Me hacía mucha ilusión. Podría compartir con ellas, las dudas, los miedos, los cambios, las ilusiones, sobre todo con la que estaba pared con pared con nosotros.



UN NUEVO REGALO.

El 22 de abril, con 15 semanas de embarazo, fuimos por primera vez a la consulta de la ginecóloga que me vería por lo privado. Le comentamos el caso, la información necesaria, la ginecóloga que me había estado tratando en la IVI, las pruebas que esta entonces nos habían hecho y que todo estaba bien. Una vez comentado todo esto, y de abrirme la cartilla pertinente de embarazo,  me dijo que me tumbara en la camilla que iba ha hacerme una ecografía. Esta era ya la primera que me hacían por la barriga, hasta entonces todas habían sido vaginales.
Sin darnos tiempo casi a mirar, sus palabras me hicieron llorar de nuevo de alegría. –Es una niña- dijo. Acto seguido nos miramos Juan Carlos y yo y le dije: “ANGELA”. Nuestra hija se llamaría ANGELA. Era otro regalo. Nuestro angelito del cielo. Aunque lo más importante era que ella estaba bien, su crecimiento era normal, su corazón latía bien. Mi pequeñica, mi hijica. ¡Dios mío! Cuanto la queríamos. Si hubiera tenido que explicarlo con palabras no habría podido. Tendría que haberme abierto el pecho para que se viera mi corazón.
En un principio yo quería una niña. Después, una vez que sabes que estas embarazada, lo único que quieres es que esté bien, es lo más importante. Me hubiera dado igual que fuera un niño sabiendo que estaba sano, pero he de reconocer que me hizo mucha ilusión que me dijeran que era una niña, y así poder ponerle ANGELA. El 27 de enero fue cuando me hicieron la transferencia de embriones. El 27 de enero era Santa ANGELA y ese día mí hija empezó a crecer dentro de mí.
Los amigos-vecinos iban a tener un niño y cuando les dijimos que nosotros esperábamos una niña les hizo mucha gracia. Comentamos que así tendríamos la parejita. Por el poco tiempo que se iban a llevar y por la cercanía de nuestras casas (pared con pared), se iban a criar casi como hermanos. Nos reíamos y decíamos que serían como gemelos pero en barrigas distintas.
Ya podíamos hablarle por su nombre, decirle cosas más concretas. Mi hija. Nuestra hija. El tesoro de tus padres.



CAMBIOS FÍSICOS.


Estaba de 16 semanas, unos cuatro meses. Es curioso porque hasta el momento en que te quedas embarazada, hablas en meses. ¿Estás de un mes, dos, tres?, pero a partir de entonces los cálculos los haces por semanas y días. Estoy de tantas semanas y tantos días, lo cual no corresponde con los meses normales que conocemos. Si sacamos la cuenta, nueve meses serían menos de 40 semanas por eso, a parte de que los ginecólogos te hablan por semanas, realmente los cambios se van viendo semana a semana.
Hasta este momento no había tenido muchas nauseas. Si mucho sueño y procuraba comer en pequeñas cantidades cuatro o cinco veces al día antes de que me notara vacío de estómago. Es decir, antes de que mi pequeñica tuviera hambre. Ya había ensanchado un poco, y empezaba a notarse un poco la barriga, todavía nada significativo pero lo suficiente para que ya no me viniera nada de mi ropa y tener que utilizar ya ropa premamá. ¡Madre mía! Quién me lo iba a decir a mí. Yo utilizando ropa premamá, después de tanto tiempo.
Lo que peor llevé, fue la resequedad tan grande de nariz que tenía. Yo no lo sabía, pero es también un síntoma del embarazo. Muchas veces me sangraba y para dormir ya tenía que ponerme dos almohadas. Con los meses la cosa fue a peor, pero procuraba estar en lugares que tuvieran un nivel bueno de humedad y por las noches tenía que ponerme un humidificador y encender el aire acondicionado no por el calor, sino por quitar la resequedad del ambiente.
También al sentarme, el coxis se me clavaba y aunque me cambiaron el sillón en el trabajo al final tuvieron que dejarme un flotador de los que se compran en una ortopedia.
Daba igual. La resequedad, el dolor al sentarme, el no dormir bien, todo, todo, me daba igual. Estaba embarazada, mi hija estaba bien, y lo importante era ir viendo como iba cambiando semana a semana. No nos permitíamos ir más allá. Nos metíamos en internet para ir viendo como evolucionaba cada semana. Sus cambios, los míos. Aunque tenía curiosidad sólo miraba lo que ocurriría en esos días. Había una página en la que podías ver el cambio de una forma muy curiosa. Ponían una palma de la mano de un adulto, y dentro la mano de un bebe, y según el mes que pincharas veías la diferencia en la mano del bebé con respecto a la del adulto.
Yo me imaginaba la mano de mi hija puesta sobre la mía como sería.
La página es: …………………………………………….



20 semanas. Ya se nota claramente la barriga.

El 29 de mayo me hicieron otra ecografía en la Vega y unos días antes o después también en la Arrixaca. La de las 20 semanas. Miden el fémur, el abdomen, la cabecita, si el estómago está bien, el flujo sanguíneo, el corazón. Todo estaba bien. Mi hija seguía creciendo como una campeona y yo ya podía ir presumiendo de barriga porque de una semana a otra se me empezó a notar claramente. Te sientes como si no hubiera en el mundo otra mujer embarazada nada más que tu, y vas por la calle orgullosa de ir luciendo barriga. A Juan Carlos y a mí sólo nos faltaba llevar unos carteles luminosos con una flecha señalando mi barriga y que dijeran: “¡Eh! Mirad. Aquí está mi hija!-. De todas formas también nos hacían sentir especiales y que mi hija era especial, porque yo creo que no quedó nadie en Murcia que no me acariciara la barriga cuando me veía, cosa que he de decir me daba mucha rabia, porqué había gente con la que no tenía mucha confianza, gente que no tenía mucha delicadeza, y otras veces simplemente no me apetecía que me estuvieran sobando, porque al final te sientes así en determinados momentos. Pero bueno, lo que me encantaba era mirarme en cualquier sitio. Incluso a veces, cuando pasaba de largo por algún sitio donde me reflejaba y miraba conforme caminaba, me sorprendía pensando:- “¡Soy yo! Estoy embarazada y mi hija esta creciendo dentro de mi.-
A mi amiga-vecina a pesar de estar sólo quince días más que yo, se le notaba bastante más que a mi y además ella ya lo notaba moverse.
Estaba de 20 semanas. Me habían hecho ecografías y todo estaba bien, pero aún así me preocupaba no notarla todavía, por lo que se lo comenté al ginecólogo y me dijo que lo normal es notarlos entre la semana 18 a la 22. Así que esperé. Me habían dicho que la primera vez se notaba como una culebrina y que cuando es niña se nota un poco más tarde que cuando es niño, por eso quizás mi amiga-vecina ya había notado a su hijo a las 18 semanas.