Tengo una percepción quizás muy rara de la vida y quizás por ello me dan tantas bofetadas y tiendo a no aprender y a pensar que todo tiene solución, que todo tiene un porqué, que la justicia existe, que la bueno supera a lo malo, que el día es día y la noche es noche pero que en medio esta la tarde, creo que las buenas obras tienden a quedar grabadas y creo que la gente mira más allá de ellos. Creo que no hay perfección pero igualmente creo que las imperfecciones deben ayudarnos a mejorar cada día para darnos cuenta que todos tenemos. También creo que el dolor no es menos dolor, pero si más llevadero si se comparte y que al compartirlo el mundo se hace más humano. Creo que cada persona tiene sus problemas y sus tristezas, pero que eso no le evita mirar por los demás; y creo que el deber por hacer las cosas bien debe primar por encima de cualquier interés ajeno.
Yo creo en todas estas cosas y también en el valor de la amistad, en el valor de un abrazo verdadero, en el valor de la intención de un echo, en el valor de una palabra salida del corazón. Creo en la honradez de una sonrisa afectuosa, creo en la calidez de una invitación, creo en las pequeñas cosas que dan magia a la vida. También creo en el dolor ajeno para no cerrarme en mi mundo y creo que todo lo que pueda ver con mis ojos, nunca alcanzará a ver todo el infinito, por eso sé que hay más, mucho más de lo que yo pueda ver y dejo siempre una puerta abierta a aquello que puede ser..............., porque a veces la verdad puede no estar ante mis ojos. Y creo que la mejor forma de ser feliz es intentar coger cada cosa buena de los demás, de unos más, de otros menos y a lo mejor hay de alguno que nada, pero al menos lo habré buscado.
Luego me levanto por las mañanas y me doy cuenta que no todo ni todos son como yo creo y entonces lucho y lucho por seguir creyendo que algún día algo pueda cambiar, que algún día el mundo sea menos injusto, que dejemos de mirar la paja en el ojo ajeno para darnos cuenta que todos tenemos algo por lo que cambiar, que si dejáramos de criticar y regocijarnos con el error de otros y valorar en cambio todos los esfuerzos, todas las acciones, todos los pasos conseguidos para hacer la vida más facil al de al lado nuestra vida sería mejor y ayudaríamos a que el mundo fuera más tolerante, más justo, más humano.
He llorado por la muerte, pero he llorado también mucho por cosas que después de tanto dolor no deberían haberme hecho llorar y sin embargo me han compunjido el corazón y me han provocado una ansiedad que no entendería sino fuera porque sé que yo no concibo las cosas así, porque yo no creo en esa forma de ser, de actuar, porque para mi, el mundo debería ser más mundo y menos uno, porque mi vida es más vida si se que los que quiero son felices, porque toda injusticia debería tener su justa justicia.
Seguiré sufriendo, pero quiero seguir creyendo.
Mi ángel del cielo, ayuda a este pobre corazón a que siga latiendo con la sonrisa de tu recuerdo, con el amor de tu vida, con la ilusión de tu imagen. Te queremos.
Mostrando entradas con la etiqueta valorar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta valorar. Mostrar todas las entradas
martes, 20 de diciembre de 2011
martes, 29 de noviembre de 2011
EL DÍA A DÍA
Sin embargo, no fue un día de reyes triste porque estuvimos compartiendo el brillo de los ojos de otros niños a los que queremos también un montón. Primero fuimos a casa de nuestros amigos-vecinos a llevarle su regalito a nuestro pequeñito ahijado. Aunque es muy pequeñito todavía y no sabe lo que son los reyes magos fue muy divertido ver su carita y su nerviosismo viendo el paquete, al que le ayudo a abrir su mama porque aún no sabía que debajo del papel había algo para él. Luego fuimos a casa de nuestros amigos de la misma calle a llevarle otro regalito a su hijo que como es un poco más mayor ya andaba como loco con tanta cosa y no daba a basto enseñándonos todas sus cosas y las de sus papas. En la chimenea todavía había regalos sin abrir, porque los reyes también habían traído cosas para los amigos y uno de ellos era para nosotros. Realmente fue una sorpresa. Mi amiga-vecina unos días antes me había regalado también una muñequita de una colección que yo le había visto en su casa y me había gustado. Me hizo mucha ilusión.
Luego pasamos por el cementerio a llevarle a nuestra hija un ramito de flores, pero sobre todo a compartir un ratito en ese día con ella. Aunque todos los días la llevo en el corazón, hay veces que el ir a verla me hacen sentir todavía más cerca. Es doloroso, muy doloroso tener que hablarle a través de una pared, pero al apoyar mi mano en ella pienso que mi hija la siente y me quedo más tranquila, más serena. Mi pequeñita ya tenía su regalito de reyes.
Después de comer seguimos la marcha y fuimos a casa de los amigos papas de nuestra ahijada. Ella todavía es más pequeña que nuestro ahijado por lo que no se enteraba de nada, pero sus otros dos hijos competían por enseñarnos sus regalos y hacernos partícipes de la alegría que tenían. Después de tomarnos una copa y comernos un trozo de roscón, terminamos la noche de nuevo en casa de nuestros amigos de la misma calle que nos habían invitado junto con otros amigos, para tomar dulces, copas, chocolate.
El día de reyes llegó a su fin sin nuestra hija, pero llenos de todo el cariño, el amor, la alegría y compañía que sólo te pude dar la gente que te quiere y a la que le importas.
Mi ángel, hoy en el cielo habrás recibido los mejores regalos del mundo, porque hoy mi amor, habrás recibido toda la alegría, la ilusión y la magia que cada paquetito despierta en los niños. Te queremos.
PENSAR EN POSITIVO
Empezaba un nuevo año. Todo un año por delante con nuevas alegrías, nuevas tristezas, nuevas incertidumbres, nuevos proyectos y todo sorpresa. ¿Cómo irían los próximos meses?. De momento habíamos empezado mal, y sin embargo me encontraba como más fuerte o quizás eran mis ganas de querer verlo así, de pensar que quizás todos estos nuevos palos eran para ir encontrándome más fuerte psicológicamente y poder afrontar mejor un nuevo embarazo si llegaba o simplemente, la vida.No sé, necesitaba pensar así, necesitaba querer creer que después del golpe tan duro que nos había dado la vida, algo bueno tenía que llegar y para ello debíamos prepararnos para afrontarlo y superarlo sin reservas, convencidos y contentos y sabiendo que aunque Ángela ya no pudiera estar físicamente, siempre estaría, siempre sería y eso no quitaba para poder volver a tener otro hijo, para intentar poder volver a ilusionarnos.
Luchaba y luchaba. Cada nuevo día era una lucha mental por querer ver las cosas con más optimismo, con algo de ilusión, agarrándome a cualquier clavo ardiendo para hacer de lo negativo, algo un poco más positivo y queriendo pensar incluso que la muerte de Ángela, aunque injustificada e incomprensible desde todos los puntos de vista, tenía que tener un sentido, tenía que valer para poder cambiar algo, para poder ayudar a que no volviera a ocurrir. Tenía que pensar que su muerte no había sido en vano.
Y fui luchando todavía un poquito más, y entre mis nuevos proyectos me apunté a yoga (me acordé de Carmen), y me vino muy bien, porque no sólo se trabaja la parte psíquica, sino también la física y después de cada sesión me quedaba como más relajada, aunque a veces en la parte que hacíamos de relajación al final de la clase mi mente no conseguía quedarse quieta y en vez de dejarla libre de todo pensamiento, parecía una ruleta rusa. Pero bueno, supongo que era cuestión de los días y también de tener un poquito más de práctica. En cualquier caso, me vino bien y me ayudó a poder canalizar cierta energía negativa.
Siguen pasando los días, las semanas, los meses y sigo pensando y queriendo tenerte entre mis brazos. Sé que un día estaremos juntas y con esa esperanza vivo. Te queremos Ángela.
DIAS DE OPTIMISMO POR VIVIR
A partir de ese nuevo golpe, a partir de ese nuevo comienzo de año, mi pensamiento, mi energía, empezó a encaminarse hacía un querer cambiar, un querer salir de ese estado de tristeza, de esa melancolía, un querer intentar seguir adelante. Vivir.Empecé a luchar con todas mis fuerzas contra mis pensamientos negativos, porque debía, tenía que darme cuenta que no conducía a nada, que cada día que pasaba, pues eso, pasaba y ya no podría recuperarlo y que mi niña me había enseñado a valorar y disfrutar cada día de los que pasé con ella y que ahora ya no estaba pero por suerte no me perdí ni un segundo de su vida en mi vientre y que por eso tanto su padre como yo tenemos ¡tantos recuerdos!.
Y esos recuerdos nos hacen sufrir muchas veces por lo que pudo ser y no nos dejaron que fuese, pero también nos hacen dibujar una sonrisa en nuestros rostros acordándonos de muchos detalles que compartimos con ella y gracias a ella.
Ahora iba a empezar a darme cuenta de muchas cosas, iba a empezar a intentar ser más optimista, iba a empezar a valorar todas y cada una de las cosas buenas que hay en mi vida, iba a intentar no dejar pasar ni una sola oportunidad de poder hacer cosas que nos hicieran sentirnos un poquito mejor y con ese espíritu empezaron a pasar los días y con esa lucha interna de querer ver lo bueno, de poder saborearlo todo, llegaba la noche y me sentía agotada mentalmente, pero empecé a dormir un poquito mejor. Seguía sin tener un sueño tranquilo, pero al menos había conseguido tener sueño. Seguía soñando mucho, pero al menos dormía, era mejor que los pensamientos volaran libres, que estar despierta y al intentar dormirte con todas tus fuerzas sólo conseguías que tu cabeza no parara de pensar.
Con nuestra nueva visión para afrontar los acontecimientos llegó en esos días el segundo escrito del Defensor del Pueblo pidiéndonos disculpas por la tardanza en la contestación a nuestro escrito, pero nos comunicaban que de momento habían vuelto a no atender su petición desde la Arrixaca y que de nuevo, por tercera vez iban a reclamarla y esperaban poder contestarnos satisfactoriamente la próxima vez. Con esa esperanza nos quedamos.
Mi dulce niñita, gordita mía, eres la vida y la magia del amor, en tus bracitos y con tu aliento quiero descansar. Te queremos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)