Mostrando entradas con la etiqueta hija. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta hija. Mostrar todas las entradas

lunes, 30 de junio de 2014

A TI Y TU PEQUEÑA (tu sabes quien eres)

Hace unos días, en mi correo particular, el que figura en mi blog a disposición de todo aquel que quiera comentarme algo más privadamente, me llevé una terrible y tristísima noticia.

Una de vosotras, de mis seguidoras, de la que en alguna ocasión a querido darme su apoyo, su cariño, su consejo, su ánimo..... y me ha dejado un comentario en el blog, me escribía a mi correo personal y mi corazón se encogía de dolor y tristeza al empezar a leer su mensaje.

Me escribía que hace unos días, había perdido a su niña. Estaba embarazada de 6 meses y encontrándose mal y con fuertes dolores, había acudido al hospital donde por desgracia le daban la terrible, terrible, terrible y dolorosa noticia.

No quiero dar muchos detalles de todo lo que me explicó porque no sé si ella querrá que se haga público o no, y el escribirlo es por darle un pequeñito homenaje a su pequeña y transmitirle a través de nuestra fuerza, todo el apoyo y el cariño del mundo.

En estos momentos todo lo que podamos decirle no va a restarle ni un ápice de dolor, pero sé que sí se agradece mucho, todo el cariño y sobre todo la comprensión. Hay cosas que uno no necesita vivirlas para imaginar el dolor tan grande que puede producir y desde luego la pérdida de un hijo, porque aunque no haya nacido todavía, es NUESTRO HIJO, es un dolor que no se puede comparar con nada en el mundo y menos aún cuando no lo esperas, cuando tenía que haber venido vida en vez de muerte, cuando la ilusión va creciendo día a día, prueba a prueba, patadita a patadita.

Lo siento, lo siento, lo siento en el alma. Pasarás por muchas fases y por muchos altibajos, pero mi consejo es que te permitas sentir lo que sientes en cada momento, que busques ayuda si ves que no puedes sola, que alejes de tu vida a todas aquellas personas que no sienten un ápice de empatía por lo que sientes porque no sólo no te van a ayudar en tu dolor, sino que te van a causar mucho más. Trata de hacerlas entender, yo tengo algún post que habla de eso y si ves que no quieren entender, que no les importa, es mejor que te alejes de ellas, porque te aseguro, al menos a mi me pasó, me parecía una tremenda falta de respeto por mi hija, aunque he de decir que me pasó con muy poca gente y además de esa poca gente al final lo entendió.

Sé que ahora mismo no tienes consuelo, y que no entiendes y que todo te duele. Sé que la vida es injusta muchas, muchísimas veces y que nada ni nadie puede darte una explicación. Sé que en las próximas semanas, en los próximos meses parecerá todo un sueño, que no es real, pero te volverás loca de dolor dándote cuenta que sí, que es real. Sé que a cada uno le hace bien una cosa y lo que a mi me ha podido servir, quizás a ti no te sirva, así que aunque pueda aconsejarte, o la gente que te quiera, serás tu misma la que sabrás que es lo que mejor te ayuda, pero ten en cuenta, que la persona que mejor puede ayudarte, eres tu misma. Aunque estés en una montaña rusa y subas y bajes y vuelvas a subir y bajar rápidamente, serás tú la que decidirás si quieres ir subiendo. Y sobre todo, rodéate de gente que te haga la vida más fácil, que te dé cariño, que te apoyo, que esté contigo en silencio o hablando, pero contigo.

Mira al cielo. Busca la estrella más gordita, y esa será tu niña. Tú luz, tu amor.

Desde aquí, desde mi humilde blog, donde quise rendirle un homenaje a mi hija, hoy te dedico a ti y a tu pequeña, estas palabras llenas de cariño, comprensión y calor. Un beso enorme y un grandísimo abrazo, para tí, que sabes quien eres.

Ángela, en estos días, en el cielo ha entrado un angelito nuevo, que te ayudará a iluminar el cielo, siendo una más de las Estrellas Gorditas. Te queremos.

lunes, 27 de enero de 2014

EL RECUERDO DE UN MARAVILLOSO COMIENZO

Hoy, es de esos días que guardo en mi memoria como uno de los más maravillosos de mi vida. Sin saberlo entonces, este día formaría parte de mi vida como un antes y un después.
Han pasado 6 años y aunque aquel día estábamos ilusionados y esperanzados y ya te queríamos como parte nuestra, ha sido el paso del tiempo, el que ha hecho que el recuerdo de aquél marvilloso 27 de enero de 2008 sea el recuerdo de un principio, de una vida compartida ya para siempre.
 
Santa Ángela y tú, mi pequeña, conmigo desde aquel día. Aún no sabía cuan importante sería ese día para nosotros, pero ya ves, hija, era una intuición, un deseo, una realidad. Cuando recibimos la llamada de la clínica diciendo que sí, que fuéramos que había  transferencia, no pudimos ser más felices. Era 27 de enero Santa Ángela y aunque serían unos meses después cuando conociéramos que serías niña, ya teníamos buen presentimiento.
 
La vida se abría paso. Tú ya luchabas. Tú ya eras parte de nosotros. Empezaste a crecer en mi interior y desde ese mismo día nuestro amor por ti fue ya infinito. Creímos en tí desde el principio, de alguna forma supimos que ese día sería mágico y tú lo sentiste y de entre todos, tú, mi pequeña, mi hija, mi luchadora, mi ángel, quisiste quedarte y ya ser un todo con papá y conmigo.
 
Era el primer tratamiento que hacía después de la muerte de mi madre y también sería el último, porque en un principio así lo establecimos tu padre y yo,  así que sentí como que no había nada que perder y sí mucho que ganar y el día en sí, 27 de enero, Santa Ángela, para mí era como una señal, como un decirme: "estate tranquila, que esta vez sí, la vida te traerá un regalo".
 
Durante los siguientes días, te soñé, te esperé, te cuidé como parte ya de mi vida y al final, y a pesar de un primer susto, se confirmó. Eras ya una realidad y por eso ese maravilloso día, siempre estará grabado en mi corazón, en mi mente y en mi alma. Habíamos dicho que si era niño se llamaría Ángel y si era niña Ángela, por mi cuñado, y el decirnos que el transfer sería precisamente en Santa Ángela fue como la confirmación a que todo iría bien.
 
Guardo todos y cada uno de los recuerdos buenos y maravillosos que compartimos desde aquel día hija mía, porque me diste, nos diste muchos y grandiosos maravillosos momentos. Ese día fue el comienzo, ese día fue el regalo de tu vida, ese día fue el milagro de la vida, ese día tú decidiste quedarte y luchar. Ese día Ángela, tu vida y la nuestra ya fueron una. Te queremos desde ese instante porque fue pura magia, puro amor, pura entrega. Nuestra hija.
 
Hija mía, te queremos con toda el alma y fuiste y serás nuestro mejor regalo. Te queremos vida mía.

viernes, 20 de diciembre de 2013

LA HIPNOSIS EN EL DOLOR

Bien, tenía que haber escrito antes, pero la verdad ahora tengo momentos en los que necesito desconectar un poco del espacio virtual y me cuesta más centrarme en poder escribir y expresar lo que siento, aún así estoy, sigo aquí. Me cuesta pero a la misma vez lo necesito. Es un escape, un desahogo y una forma de poder seguir ayudando y siendo ayudada.
Espero no demorarme tanto en mi próxima entrada porque, una vez que empiezo a escribir me siento bien, me relaja, me libera........

Y bueno, me quedó pendiente el contaros otra de mis asas, resortes, o nuevas experiencias donde poder agarrarme por intentar salir del circulo vicioso en el que estoy y que me cuesta mucho salir, el cuál no es ni más ni menos que aquel maldito día. El recuerdo constante de lo que viví/vivimos, las horas, los minutos, el dolor, el miedo, el sufrimiento, las consecuencias,........la ilusión perdida, el sin-sentido........., la rabia y el amor, tanto amor contenido........

En esas semanas, meses, en los que he estado otra vez tan, tan mal, hasta el extremo de querer morirme porque no podía soportar sentirme así y recaer una y otra vez, de nuevo no me dejé rendir y de nuevo quise luchar y poder superar ese estado y además querer que esta vez fuera algo más duradero y que me sirviera para hacerme más fuerte, para poder hacer costra aunque la herida siguiera ahí, porque con cada recaída en el abismo el dolor parecía más intenso y me estaba costando mucho ver lo bueno, y recordar los momentos buenos, y estabilizarme con ellos y mi intento de ser positiva.

Hice, bueno, aún lo estoy haciendo, acupuntura. También las flores de bach y al hablar con mi psicóloga y ver como me encontraba me propuso someterme a unas sesiones de hipnosis. No para olvidar, no para hacerme recordar,  porque no es recordar lo que necesito ya que lo tengo todo muy fresco en mi memoria (ese es el gran problema), sino para poder asumir ese día y poder aprender a vivir con ese recuerdo, haciendo que con las sesiones supiera que sí, está ahí y lo viví, pero que cuando me venga el recuerdo, las imágenes, pueda ahuyentarlas, alejarlas y dejarlas en un plano que no me perturben de la forma en la que lo hacen, que sean como el tejado de una casa, que está ahí, sobre nuestras cabezas, pero que no va a caerse encima y a aplastarme.

Tenía miedo, no sabía muy bien a lo que me podía enfrentar, pero aún así, no lo dudé. Y fui y al principio me costó mucho concentrarme porque tenía miedo, mucho miedo y el sonido de mi corazón casi no me dejaba oír su voz, pero poco a poco fui relajándome y serenándome. No es como se ve en las películas, que uno se queda en trance y cuando se despierta no recuerda nada de lo que ha vivido en la sesión. Eres consciente en todo momento, sólo que estás (si lo consigues), muy relajado, sólo oyendo la voz de la persona que te habla y dejándote llevar por donde ella te lleva, pero a la misma vez, dejando libertad para que sea tu subconsciente el que te guie hasta donde el sentimiento tiene que llegar y puedas liberar lo que te perturba, siendo consciente de que lo dejas ir, de que quieres que se vaya. Es decir a mi en concreto, después de inducirme a la relajación profunda, pues me fue haciendo ver un pájaro de bonitos colores, con un canto muy dulce, que estaba conmigo, pero de repente aparecía en una jaula. Yo fui relacionando a ese pájaro con que era mi pequeña, mi Ángela, y era dulce y bonita y estaba tranquila y feliz conmigo, en mi barriga. Pero de repente llegaba aquel día, en el que ella debía salir y la jaula representaba aquel infierno, aquellos minutos, aquellas horas, aquella angustia, y ella estaba prisionera. Mi corazón empezó a acelerarse, mi respiración fue haciéndose más intensa, más rápida, más ahogada, y entonces mi psicóloga me decía que debía dejar que la puerta de la jaula se abriera y que el pájaro saliera. La jaula se iría alejando, es decir el dolor, el recuerdo de la angustia, el miedo, el sufrimiento, ......, la jaula en definitiva representaba lo vivido aquel día y al abrir la jaula y dejar que el pájaro saliera, pretendía que sólo quedara ella, su recuerdo y el saber que a pesar de no tenerla físicamente ella estaba conmigo. Fue muy duro, porque al imaginar la jaula abriéndose sólo la veía a ella alejándose y mi llanto y mi angustia surgieron en tromba sin poder contener la necesidad de querer gritar, de poder agarrarme a ella, de poder retenerla. No podía calmarme, no podía parar de llorar, de sentir que me ahogaba, de tener miedo, pero poco a poco mi psicóloga fue calmándome, haciéndome ver que la jaula se alejaba, pero que mi pequeña seguía a mi lado, conmigo, y yo empecé a sentir que aunque no podía verla, ni tenerla físicamente, mi hija perduraba en mi, en mi alma, en mi recuerdo, a mi lado aún cuando no pudiera sentirla, y la feliz y bonita, en la representación de ese precioso pájaro de colores vivos y alegres y la jaula, el dolor y recuerdo de aquel día, se iba perdiendo de mi vista. Seguía ahí, pero ahora con menos nitidez (al dolor), con menos intensidad (a la angustia), ......... Seguí llorando todavía un rato, y aún con cierta dificultad para sosegar la respiración,  poco a poco fui calmándome y dándome cuenta, que ella no se iba con la jaula, que ella seguía, que no se pretendía que la olvidara a ELLA, que ELLA estaba, pero ahora podía verla y sentirla sin sentir la angustia de aquel día. 

Al volver a la realidad, me sentí aliviada. Todavía no sabía muy bien como iría aquello y si se conseguiría algo. Mi psicóloga me dijo que veríamos como había ido poco a poco, y que no me preocupara, que si veíamos que era necesario haríamos alguna sesión más.

A día de hoy, sigo teniendo miedos, y sigo recordando aquel maldito día, pero por lo menos de momento, puedo decir que me encuentro mejor, porque estaba realmente mal. Tengo mis momenticos, mis lloros, y mis recuerdos, pero, no sé, como más serena. No sé si me durara mucho, poco o sólo es un espejismo a querer encontrarme mejor, pero sí, a día de hoy me encuentro un poco mejor. No sé si será por la hipnosis, por las flores de bach, la acupuntura o todo junto, pero lo intento. Cada día lo intento.

Ángela, te quiero. Te adoro. Te anhelo. Ojalá seas feliz, ojalá estés bien, ojalá seas siempre nuestra luz. Te queremos vida mía.

jueves, 5 de septiembre de 2013

LO QUE DA DE SI UN MES.

Toca volver a la rutina, a la vida diaria, a la vida real. Toca asentar la cabeza, parar y acomodar todo lo que durante unas semanas he tenido relegado a un segundo plano mientras no paraba, mientras iba de un lugar a otro, mientras mantenía mi cabeza, mi espíritu y mi alma entretenido y aunque no he descansado nada, pero nada de nada, ha valido la pena porque aún me cuesta pensar y no quiero, no quiero pensar, no quiero.
Es septiembre, y aunque sé que en mi vida tengo cosas maravillosas y por las que merece la pena vivir, luchar y disfrutar, cosa que intento hacer cada día, a veces aún sigue apareciendo en mi mente la frase: "la vida es una mierda" y acto seguido me pongo a llorar sin consuelo y mi corazón se desboca y mi garganta se seca porque quisiera poder gritar, gritar y gritar: QUIERO A MI HIJA, QUIERO A MI HIJA, QUIERO A MI HIJA, POR QUÉ, POR QUÉ, POR QUÉ, POR QUÉ. ÁNGELA, ÁNGELA, ÁNGELA, ÁNGELA, ÁNGELA.
 
Ahora cuesta, cuesta volver a la rutina, a los hábitos de una pareja que se quiere, que se necesita, que se ayuda y que vive el uno por el otro, sin ella. Pero con ELLA. Es una rutina en la que después de un verano lleno de gente, de jaleo, de no parar, en momentos malos y en momentos buenos, pero manteniendo en todo momento el tiempo ocupado, ahora cuesta parar, dejar que la centrifugadora que hemos llevado estas semanas pare y nos deje asentarnos, mirarnos y volver al día a día. A nuestro día a día.
 
Ha sido un verano intenso, lleno de todo un poco, donde hemos tenido que lidiar con la enfermedad, con la angustia y con el miedo de ver como la vida hace mella en alguien que quieres y como a pesar de todo esa persona lucha y trata de seguir, pero que por mucho que quiera ya nada será igual, porque la vida, los años, no tienen tregua con nadie, y lógicamente los seres queridos que están a su alrededor, sufren de ver como alguien a quién hasta hace muy poco veías fuerte, firme, con energía, ahora se sume en intentar vivir su día a día con la mejor calidad posible poniendo a su disposición todo lo necesario para lograr el mayor estado de bienestar, para que ella recupere la sonrisa y a la misma vez los que están a su alrededor puedan sentir menos presión emocional sabiendo que ella a pesar de no volver a ser la misma, se sienta aceptablemente mejor-bien.
Mi suegra no volverá a ser la misma, pero ella está haciendo lo que puede y tanto su marido como tres de sus hijos y las/o respectivos, estamos intentando mejorarle la vida, aunque el sufrimiento, a nosotros se ve que nos viene de serie.
Ahora ya parece que la cosa está más estabilizada, con pronostico de mejorar todavía más, pero los primeros días de agosto, fueron un poco angustiosos, agobiantes, para Juan Carlos porque es su madre y para mi, porque por un lado me traía tantos recuerdos de cuando mi madre estuvo tan malica, por otro por ella y por otro por ver a Juan Carlos pasar por la situación de ver a su madre así.
 
Uf, luego cambiamos de aire, aunque también fue un nuevo paso para nosotros. Nos fuimos unos días a la playa, a mi casa, en la que no había vuelto a pasar una noche después del último verano en el que mi pequeña estaba en mi barriga, y en el que su padre y yo hicimos tantos planes para el verano siguiente. Y lo hicimos no por nosotros, sino por nuestra amiga-vecina y sus hijos, sobre todo por mi ahijadito, porque tanto a ella como a su hijo les encanta el agua, el mar, la piscina, disfrutar de los juegos en el agua, la arena. Y valió la pena. Sólo por verles la cara, la alegría en sus ojos, las risas, las miradas al infinito queriendo guardar en la retina tanto bonito.
Playa por la mañana, playa por la tarde, feria por la noche.
 
Y ya el remate. Un viajecito la última semana de agosto, también con nuestros amigos-vecinos, mi ahijadito y su hermanita. Una experiencia. Un sin parar. No descansar, casi no dormir y comer y beber un montón. Entre medias porrazo de mi suegra, sin consecuencias pero susto, disgusto e incertidumbre por no estar cerca y no saber más allá, pero al final todo bien.
Cansados, agobiados por muchas cosas, a la par que habiendo disfrutado de muchas cosas y de muchos momentos buenos, divertidos, alegres. Ahora, ya es tiempo de la realidad. Sin adornos, sin medias tintas. Es septiembre, y de nuevo la vida sin arcoiris, sin confeti. Arañando cada recuerdo, cada risa en la memoria, cada instante en el que has visto a los que quieres disfrutar y hacerte por un instante olvidar el dolor, la ausencia, los miedos, o las nuevas situaciones. Poco a poco.
 
Mi estrella gordita. Mi ángel. Mi cara gordita. Te quiero, te quiero, te quiero, te quiero, te quiero, te quiero.................... Te queremos.

domingo, 6 de mayo de 2012

FELIZ DÍA DE LA MADRE

Feliz día de la madre para todas las madres del mundo.

Para ti mamá que tanto nos diste y con tanto amor, sin esperar nada a cambio, y estándo siempre ahí.
Por ese amor incondicional que sólo una madre sabe dar,
Por los desvelos de tantas noches pensando en nuestro bienestar,
Por los besos furtivos que casi tenías que rogarme para darme,
Por tu sonrisa al verme llegar,
Por tu fuerza que tanta falta me ha hecho en muchos momentos,
Por tus consejos, no siempre bien acogidos,
Por tus mimos a través de tus caricias, de tus apretones de mano, de tus regalos,
Por la ilusión que ponías al hacer cualquier cosa
Por las veladas hasta las tantas, hablando, jugando o compartiendo compañía,
Por la alegría de tu mirada,
Por entregarte a los demás,
Por tu generosidad para mirar siempre a los demás antes que a ti,
Por enseñarme a ver el valor de una risa, de una comida, de una palabra, de un gesto,...., las pequeñas cosas del día a día.
Por hacerme ver un día gris en uno soleado,
Por disfrutar de la vida  a pesar de los problemas,
Por sentirme arropada por ti, aun no teníendote presente,
Por ser un pilar a pesar de necesitar que alguien te sostuviera a ti,
Por valorarme, por quererme, por ser MI MADRE.
Gracias mamá, por darme tanto y en muchas ocasiones recibir menos de lo que tú esperabas.
Gracias mamá por todo.


A ti, mi pequeña hija, mi estrella gordita, Ángela, gracias por hacerme tu mamá,
Por darnos tanto en tan poco tiempo,
Por hacernos disfrutar de la vida de un modo tan distinto y mágico,
Por enseñarme el valor de muchas cosas que no conocía,
Por dejarme poder soñar,
Por ayudarme a mirar al cielo y sonreir,
Por descubrirme lo que es ser madre y lo que significa,
Por hacerme la vida más mágica,
Por saber la importancia de decir te quiero a quien quieres,
Por no dejar de hacer cosas que te hagan ilusión, sin hacer,
Por aprender a reirme de todo lo que no tiene relevancia ni transcendencia,
Por apoyarme en tu padre, y a la vez no dejarlo caer,
Por hacerme imaginar un lugar maravilloso,
Por todas las sensaciones que me hiciste vivir,
Por la dicha de mirar más allá,
Por tu vida, tu lucha, tu fuerza,
Por la sensación de poder saber lo que es llevar una vida dentro,
Por acompañarnos durante nueve meses y ya para el resto de nuestras vidas,
Por hacerme sentir la mujer más especial del mundo,
Y sobre todo por seguir ahí, por estar ahí, por ser.
Gracias hija, por darme tanto y dejarnos darte todo.

A vosotras, mamá y mi pequeña hija Ángela, os quiero, os quiero, os quiero. Disfrutad la una de la otra y nunca dejéis de mirar hacía abajo para seguir dándonos calor. Os queremos.

lunes, 26 de marzo de 2012

TRES AÑOS Y MEDIO ESPERANDO JUSTICIA

Han pasado tres años y medio y queríamos llegar hasta aquí, donde estamos ahora. Hemos luchado y hemos sufrido, hemos tenido paciencia y a la misma vez la ansiedad nos podía, pero al final ha llegado el momento de poder empezar a verlos declarar sobre aquel día, 16 de octubre de 2008, aquel día en el que todo nuestro mundo cambió, aquel día en el que la vida dejó paso a la muerte y la luz desapareció de nuestras vidas, aquel día en el que unos individuos faltos de profesionalidad y sobre todo de humanidad dejaron morir a Ángela y destrozaron nuestras vidas para el resto de nuestros días. Y ahora por fin tienen que dar cuentas.

Después de tres años y medio esperando, ha empezado un proceso en el que ojalá termine haciéndose justicia y ha sido tanto lo que hemos esperado, que cuando me dijeron el día en el que estaban citados para ir a declarar me pareció el principio y el fin, porque era como si con ese día todo terminara ya por fin, puesto que llevábamos mucho tiempo con un proceso abierto, pero que por unas cosas y otras se había ido demorando demasiado, pero nada más lejos de la realidad. Esto empieza ahora. Declaraciones de los primeros imputados, luego otros posibles imputados, quizás testigos, careos entre unos y otros, desmenuzar cada comparecencia, ver todos y cada uno de los puntos y entre tanto, sentir una y otra vez como el estómago se te revuelve y el corazón de da punzadas de dolor y de rabía porque a pesar de haberlo vivido en primera persona aún sigo sin poder creer lo que nos hicieron, lo que dejaron que pasara. Aún sigo esperando que alguien oiga mis gritos y mis súplicas, aún sigo esperando que alguien acuda a saber porque lloraba de miedo, aún sigo creyendo que alguien me atenderá, que alguien me socorrerá, aún sigo esperando una palabra cariñosa, un trato tranquilizador, aún sigo esperando..........que alguien, alguien me hubiera hecho caso y hubieran ayudado a Ángela a nacer, aún sigo esperando poder oir el llanto de mi hija al nacer y poder sentir esa emoción que sienten todas las madres al oir el primer sonido del milagro de la vida. Aun sigo esperando poder olerla, poder mirarla a los ojitos, por sentir su primer contacto, poder abrazarla, besarla, mimarla y cogerla de las manitas, aún espero poder ver la cara emocionada y feliz de Juan Carlos al ver a su pequeñita por primera vez, aún espero...., aunque sé que ya no llegará.

Han pasado tres años y medio y quiero que se haga justicia. Quiero que se haga justicia porque nadie de los que allí estuvo aquel día se merece trabajar en algo tan preciado, en algo tan sagrado y por lo que cualquiera se sentiría orgulloso de hacer. Quiero que se haga justicia por Ángela, por nosotros, pero también por todos los que vendrán detrás y que tampoco se merecen que una gente así pueda arruinarles también la vida. Quiero que se haga justicia por mi hija, por su inocencia, por lo que luchó, por lo que nos dió. Y quiero que se haga justicia porque puse mis ilusiones, mis esperanzas, mis miedos, mi vida, pero sobre todo, la vida de ella en sus manos y aquel día, la dejaron morir haciendo un total y absoluto desprecio por la vida, de un inocente, de un ser indefenso, de un bebé, de ella, mi hija, ÁNGELA.

Te veo y te siento, a pesar del tiempo no ha pasado. Una parte de mi sigue estancada en aquel tiempo en el que todo parecía posible porque tú esperabas para estar en mis brazos. Te queremos.

jueves, 22 de marzo de 2012

DAME TU MANITA PARA DARME FUERZAS

Ángela sabes que te tengo presente cada día de mi vida. Cada mañana al despertarme y cada noche al acostarme. En los días en los que el sol sale para darnos luz y calor y el los días en los que la lluvia lo ensombrece todo, aunque a mi estos días no me disgustan especialmente, me siento como más recogida, más arropada.......

Y da igual si estoy en compañía o no, porque sola nunca estoy, tu siempre estás y además procuras que no se me olvide porque cuando parece que ando despistada, ahí que aparece una Hello Kitty, bien en un globo, bien en la ventanilla de algún coche, o en la camiseta de alguna niña, o en una piruleta, o unas galletas. ¡Madre mía, si es que ahora ya hay tanta cosa de Hello Kitty!, que mire donde mire ahí me dices tú: "¡mami sonríe porque estoy cerquita!"- y hace efecto, porque al instante sin darme cuenta mi cara dibuja una sonrisa de oreja a oreja y miro como una tonta alrededor esperando poder vislumbrar algo, una luz, una sensación, no sé, pero sé que tú estás ahí y eso me alegra.

Ahora mi amor, sabes que llevo una temporada que voy un poquito al trote entre dos vidas paralelas que me hacen querer estar fuerte fuerte para poder superar esta etapa, que sé que va a ser dura, lo sé, tanto una como la otra van a requerirme un esfuerzo mayor que el que llevo hecho hasta ahora y aunque yo quiera estar fuerte, y quiera luchar y quiera estar en lo más alto de la montaña rusa para poder superar estos obstáculos que ahora nos toca sortear, se que no puedo sola y que hay y habrá muchos momentos en los que las fuerzas me fallen y necesito, mi amor chiquitín, mi angelito del cielo, mi hija, mi pequeño gran tesoro, que no me sueltes, que me cojas fuerte con tu manita y no me sueltes hasta haber llegado al final, porque en una, hemos luchado y sufrido mucho para llegar donde estamos y en la otra nos hemos dado ésta última oportunidad y ha de ser con la mejor de nuestras energías. Una empieza ahora y la otra puede que empiece o puede que llegue al final, pero sea como sea quiero poder dar lo mejor de mi misma en las dos y podré conseguirlo si cuando me sienta flojear, tú me mandes un soplo de aire fresco que a mi me llegará como el más dulce y delicado besito de amor.

Y sabes, desde hace una semanas, al mirar por la noche al cielo para mandarte un besito a la estrella más gordita, me he fijado que en vez de una hay dos, aunque una es mayor que la otra y no están al lado, sino que una está por encima, como cuidando y vigilando a la otra y me ha dado por pensar que seguro que es mi madre, tu abuela, que como eres pequeñita y a ti solita te costará sostener mi mano, ella a decidido poner también su granito de arena para ayudarte a tirar de mi. Es como cerrar el círculo alrededor mío. Gracias mi vida por ser, por estar. Gracias por cada día en los que aunque no te vea puedo tener la oportunidad de saber que estás y gracias por todo el amor que haces que mi corazón pueda sentir.

Te queremos vida mía.

viernes, 6 de enero de 2012

DÍA DE REYES, DÍA DE SUEÑOS

Es día de reyes o dicho de otro modo, hoy es el día de los niños, de la ilusión, la magía, los sueños.
Hoy es el día en el que la sonrisa de un niño no tienen precio, la alegría reflejada en su rostro al descubrir que la noche anterior los reyes pasaron por su casa, se comieron las galletas y la leche y le dieron de beber a sus camellos con todo lo que habían dispuesto para ellos con tanto cuidado, cariño y esmero la noche anterior  para agradecerles de alguna forma todo lo que a cambio les iban a dejar. Multitud de regalos, sorpresas y alegrías envueltas en papeles multicolor.

Hoy es el día de la inocencia pura, de que saber que es bonito creer y esperar que quizás con un poco de fé y de esperanza, aquello que ansiamos, que esperamos, que nos hace ilusión puede llegar a nuestras vidas.

Hoy es el día en el que tanto tanto me hubiera gustado ver tu mirada, tu sonrisa, tus risitas, tus palmadas de alegría, tu euforia contenida, tus ojitos inchadados por no haber dormido bien con el nerviosismo de la llegada de los reyes.

Hoy es el día en el que a tu padre y a mi nos habría faltado el mundo para poder darte todo y mucho más, no por que no te faltara de nada, sino incluso por puro egoísmo para poder disfrutar de forma más prolongada de tu carita de felicidad.

Hoy mi amor chiquitín, ante tanta alegría que desborda a todo nuestro alrededor sólo puedo una vez más pensar en ti como el mejor regalo del mundo, la mejor hija, el mayor tesoro y la mayor alegría y a la vez tristeza de nuestra vida.

Hoy se descubrin mil y un regalos. Mil y una sorpresas. Mil y un sueños, pero el nuestro sólo uno, no puede ser y es tenerte con nosotros y a cambio nada puede compensar ese sueño, ese regalo, esa ilusión, ni todo el oro del mundo, ni todos los regalos del mundo, ni cualquier sorpresa envuelta en los mejores lazos.

Hoy seremos partícipes de todo aquello que nos hubiera gustado ver en ti, en las caras de los pequeños a los que les llevaremos un regalito de parte de los reyes de nuestra casa, y disfrutaremos con sus chiquillerias y su alboroto y pensaremos al ver sus caritas que en un poquito de esas sonrisas y ese agradecimiento hacía nosotros estas tu, mi princesa, mi muñequita, mi vidita pequeña.

Hoy quiero hija mía, que pueda brillar el sol y poder contemplar en el cielo azul la paz y la serenidad que pido como regalo, sabiendo y pensando que estás bien y que la abuela Manoli te habrá colmado de mil y un besos que puedan ser tu mejor regalo de reyes y tú el suyo. ¡Tenéis tanta suerte de teneros y estar juntitas!.  

Ángela, te queremos tanto mi amor chiquitín.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

PRIMER DOMINGO DE MAYO

MADRES E HIJAS
Hoy es el día del más puro y verdadero amor. Amor de madre. Hoy el mundo debe rebosar alegría, felicidad, buenos sentimientos, paz, cariño, magia...., energía positiva en el ambiente, porque hoy el corazón de todas las madres se ilumina más que ningún día para celebrar el triunfo de la vida.
Hoy cualquier madre se siente dichosa porque con su amor desinteresado y puro contribuye a hacer del mundo algo mejor.
Hoy todas las madres reciben de vuelta ese amor que cada día regalan y al menos por un día son lo más importante, porque son vida y dan vida.
Hoy el mundo debería pararse para celebrar el cálido beso que sólo una madre puede dar, porque para ella ese beso nace de lo más hondo y mejor de su corazón.
Hoy la vida nos dá la oportunidad de poder decir con palabras, lo que una madre cada día da con hechos, con gestos, con mimos, con caricias, con besos, con miradas, con risas complices, con abrazos.
Hoy es importante no dejar que vuelva a pasar el día sin saber que puede que mañana ya no haya un hoy y que como madres o hijas debemos sacar lo mejor de nosotras y saber apreciar con el corazón el verdadero significado de esa palabra y todo el amor y el sacrificio que conyeva.
Sin esperar nada a cambio, cada día una madre se entrega en cuerpo y alma a lo más preciado que la vida le ha dado y es justo que hoy nos demos cuenta y apreciemos esa entrega que cada madre nos dá como hijas y damos como madres.
A ti mamá, por tu amor constante, tu sacrificio, tus risas, tus palabras, tus besos, tus abrazos. Por estar siempre ahí, mama. Te quiero gorda.
A ti hija mía, como tu madre me siento orgullosa de haberte llevado en mi vientre, de haberte sentido, de haber recibido tanto amor, y de haber podido descrubir y experimentar la sensación de llevar vida. El milagro de la vida, Tú mi amor chiquitín, vida mía. Mi estrella más gordita.
A todas las madres, felicidades en el día en el que el mundo les reconoce todo lo que son. AMOR.
Gracias mamá por todo, y gracías Ángela por hacerme tu mamá. Os quiero.
(no he podido poner el vídeo directamente desde youtube, pero os pongo el enlace de este bonito vídeo dedicado a las madres)
Dios creo a las madres. De Paulo Coelho. (precioso)


martes, 29 de noviembre de 2011

DESMENUZAR CADA INSTANTE, CADA COSA BUENA.

CADA SEGUNDO IMPORTA
Si en meses anteriores habíamos necesitado estar distraídos continuamente para mantener la cabeza distraída y buscábamos estar ocupados en cualquier cosa y acompañados de gente que nos hacía sentir bien sólo por el hecho de estar con ellos y hacernos compartir momentos buenos de sus vidas con nosotros, ahora no sólo estaba ese objetivo sino también intentar darme cuenta en esos instantes de todo lo que tenía, de todo lo que la gente nos daba, de que serían esos momentos, esos recuerdos los que irían haciendo que nuestra vida tuviera sentido, de que si aprendía a desmenuzar cada segundo de una buena charla, de una buena comida, de una buena película, de una partida a algún juego, de un buen beso, una mirada, un detalle sin venir a cuento, una canción, un ratito en el sofá después de comer, unas risas por algo sin importancia, en fin todas y cada una de las cosas que cada día componen nuestro diario y que no apreciamos, que pasan sin darnos cuenta porque contamos con ellas de una forma u otra, con más o menos asiduidad, pero que al fin y al cabo van creando nuestras vidas de pequeños segundos de felicidad a los que no hacemos caso.
Me acordé del cuento que me contó Carmen (de echo me he comprado el libro de Jorge Bucay) y es cierto, al final sólo vives el tiempo que realmente has disfrutado y a nosotros por desgracia nos han robado mucho tiempo, es más, ya nunca podremos recuperar todo ese tiempo que no hemos podido disfrutar con Ángela y que por supuesto ya no tendremos, y aunque todos los días nos acordamos de ella y en mayor o menor medida (depende del día) es más o menos soportable el dolor, tampoco quería dejar pasar los instantes, aunque fueran segundos de buenos momentos que te hacían sentirte feliz.
Y así, me descubrí en varias ocasiones diciéndome soy feliz, me siento feliz. Eran segundos, milésimas de segundo pero lo pensaba, lo sentía, porque de repente me daba cuenta que estaba haciendo una comida que me había salido bien, o esa noche había dormido un poco mejor de lo habitual, o recordaba alguna gracia de nuestro ahijado, o Juan Carlos me había dicho que guapa estaba, o me había sentido especialmente bien con él el día anterior o simplemente era una sensación que sin explicación, sin motivo aparente, como un pequeño empujoncito me hacía notar un subidón. Por poco tiempo, pero ese tiempo contaba.
Ángela, recorres conmigo cada paso que doy y te siento muy cerquita nuestro dándonos todo tu amor. Te queremos vida mía.

CADA SEGUNDO IMPORTA
En este nuevo estado estaba yo, queriendo comerme el mundo y no perderme nada, que por las noches caía reventada a la cama. La verdad es que me daba sueño a lo largo del día en varios momentos y al principio pensaba que era por una pulsera que me había comprado con unas piedras que decían que eran relajantes, la magnesita, pero luego entre risas con mi amiga de la misma calle a la que le había comprado también una y me decía que a ella no le estaba ayudando nada, pensamos, que quizás lo más normal era que ese repentino sueño fuera por mi agotamiento mental, mi lucha constante de los últimos días por levantarme cada mañana con el propósito de que ese día también ganaran los pensamientos positivos a los negativos.
La verdad, es que de momento daba resultado. Seguíamos pasando buenos ratos con nuestros amigos de la misma calle, con nuestros amigos-vecinos y seguíamos riéndonos y disfrutando mucho de todas y cada una de las gracias, de los descubrimientos, las novedades de nuestro ahijado. Sólo el verlo reír, el recibir un abrazo suyo o poder cogerlo en brazos cuando extendía sus pequeños bracitos hacía ti ya era todo un regalo. El muy pillo. Como todavía no sabía hablar, su forma de poder conseguir algo y obligarte a ir hacía donde quería, era extender sus pequeños bracitos para que lo cogieras en brazos y así poder señalarte lo que quería conseguir. Madre mía, lo que me río con su madre porque siempre le digo que a mi me tiene pillada la vuelta y que sabe sacarle lo que quiere a su madrina.
Empezamos también a salir una vez a la semana con mis cuñados, dos de los hermanos de Juan Carlos y sus mujeres y cada semana uno proponía un sitio nuevo donde cenar. Como a todos nos gusta la comida, era una buena forma de disfrutar doblemente. Por un lado la compañía, por otro la comida. Y con cada una de estas salidas, empecé de nuevo a querer arreglarme un poquito, a pintarme, a estrenar ropa. Siempre me ha gustado mucho la comida, y he disfrutado con ella, pero ahora era como descubrir otra vez muchos sabores, olores. Y aprendí a saborear, pero de verdad, como si uno se comiera el mejor manjar del mundo y pensaras que es el último y quisieras quedarte con todos los detalles que te hacen saborear ese momento, aún tratándose de una hamburguesa.
Pero lo mejor de todo, es que no sólo me estaba pasando con la comida, sino con todo. Con las salidas en sí, con el sitio, con la compañía, la conversación. Al final era eso lo que contaba porque si la comida estaba bien, estupendo sería un añadido, pero sino, tenías todo lo demás que era lo realmente importante. Por eso me está gustando el aprender a saborearlo todo y es bonito hacerlo, (como un anuncio que había de mercedes), siempre como si fuera la primera vez.
Hoy mi vida, al escribir estas líneas me he dado cuenta de cuanto me has dejado, de todo lo que me estas haciendo aprender y de que estoy aprendiendo a vivir. Gracias mi cielo. Te queremos.

PODER ASUMIR LAS AVENTURAS DE LA VIDA
Bueno, en mi estado, en mi situación, mis sentimientos viven continuamente en una montaña rusa. Tan pronto llevas unos días mejor, como de pronto te viene otra vez el bajón y la cabeza no para de dar vueltas. Es difícil. Muy difícil mantenerte siempre arriba, ya me voy acostumbrando porque pienso que ya siempre será así. Tendré días buenos, a pesar de acordarme de Ángela, pero habrá otros en los que su ausencia, el porqué no está con nosotros, el acordarme sin poder evitarlo del día en el que no la ayudaron a nacer se apodere de mí de nuevo y me haga casi volverme loca.
Se que ya siempre tendré esos momentos porque su muerte nos ha arrancado una parte muy importante de Juan Carlos y mía pero lo estoy asumiendo y ya no pienso que doy pasos atrás cuando me encuentro mal, porque sé que es inevitable, porque por muchos momentos buenos, por muchos hijos que tuviera (si alguna vez tengo alguno más), ella ya no formará físicamente parte de ellos y hemos de vivir con eso. Pero miro hacía delante. Lo intento y me he acostumbrado a poder hablar de ella sin llorar e incluso a veces con una sonrisa en la boca.
Todavía alguna vez, te encuentras con alguien que hace mucho tiempo que no ves y te pregunta ¿que tienes un hijo o una hija?, pero ya no lloro y aunque es difícil la respuesta (por ellos) suelo contestar que tengo una hija pero está muerta porque me la mataron el día del parto, y que aunque tenemos presentada una querella criminal, a mi hija ya no nos la devolverán y lo único que alcanzan a decir es que lo sienten mucho y que lamentan haber preguntado, pero yo les digo que no importa, que por el hecho de no hablar, de no preguntar no significa que yo no piense en ella todos los días. Al principio me costaba trabajo, el hecho de decir que tengo una hija estando muerta, pero es que es así, mi niñita no está pero ha sido, es y será mi hija.
Cada día es una aventura, buena o mala pero hay que vivirla y buscar cualquier pequeño resquicio donde poder agarrarnos cuando la aventura es mala, intentando siempre que estas experiencias nos hagan ir sacando lo mejor de nosotros y nos vayan ayudando a levantarnos, aunque sea con ayuda, pero levantarnos. Lo importante es ir dando pasitos aunque alguno tengamos que retrocederlo, pero seguro que mañana podemos volver a darlo hacía delante. Todas estas reflexiones me las tengo que ir diciendo todos los días para poder tener ratos en los que de verdad me lo crea y de alguna forma me hagan sentir más fuerte y pueda volver a elevarme a lo más alto de la montaña rusa.
La estrellita más brillante del cielo cada día me recuerda que desde allí arriba nos miras, nos mandas besitos, y me acerca un poquito más a ti. Te queremos.


IR ENCONTRANDO UN NUEVO CAMINO
Quería tener una nueva visión y empecé a darme cuenta de ¡cuántas cosas bonitas tiene la vida!, y yo me estaba perdiendo muchas de ellas porque no sabía disfrutarlas. No sé, supongo que nos pasa un poco a todos. Que cuando estás metido en la rutina, en el día a día no te das cuenta y van pasando muchas cosas sin que nos demos cuenta, sin hacerles caso porque nos volvemos cómodos y llega un día en el que quizás te paras a pensar y ves lo mucho que tienes, las muchas cosas que puedes hacer, y de alguna manera te vas convenciendo a ti misma de que has perdido un tesoro, quizás el mayor del mundo, pero que también puedes estar agradecida por otras muchas cosas que el dolor no deben hacerte olvidar.
Así que, al llegar el lunes estamos reventados, cansados y con falta de sueño, pero si antes no teníamos tiempo para nada, no haciendo nada, ahora hacíamos muchas cosas y sacábamos el tiempo de donde fuera y nos daba para hacer y estar con mucha gente. Un día a la semana íbamos al cine, ese día era para nosotros. Se había convertido en una costumbre y nos gustaba ir a ver cualquier película con tal de poder comentar luego y poder elegir donde tomábamos un bocado luego. ¡Cómo dos crios, eligiendo chucherías!
Otro día nos íbamos de cena con mis cuñados y otros organizábamos cenas o comidas en mi casa o casa de mis amigos-vecinos, de la misma calle, los papas de nuestra ahijada, con los amigos que ella es un poco mayor que yo y mira la vida siempre buscando lo bueno, como en una flor que acaba de brotar, o con otros amigos que a la misma vez son parte de la familia y que aunque no nos vemos con mucha frecuencia, siempre están ahí.
En esas estábamos de no perdernos nada que antes de Semana Santa, se organizó en Murcia una fiesta alemana. Se montó una carpa, unas mesas alargadas, música en directo y por supuesto comida alemana. Y como no, ahí que nos pusimos de acuerdo con mis cuñados para reservar una noche e ir a cenar. Fue una noche especialmente divertida, porque de cuatro que íbamos a ir, al final nos juntamos diez. Cuñados, amigos, hermanos de cuñados, en fin un cuadro de distintas edades, pero todos muy bien avenidos. Mi cuñada mayor, se sentía contenta por mí, por nosotros, por vernos disfrutar de esa forma, por ver que íbamos haciendo avances y con grandes esfuerzos y muy buena compañía conseguíamos reírnos, disfrutar, ir comiendo más poquito a poco y guardar todos esos buenos momentos para llenarnos la cabeza y el corazón.
Estaba empezando a dar sus frutos todo este cambio de actitud, todos y cada uno de estos nuevos y buenos momentos y recuerdos que ahora iban a ir formando parte de nuestro día a día y que me estaba acostumbrando a tener. Empecé a recuperar un poco de peso, y eso me alegró porque me dí cuenta que era parte del proceso de recuperación y que mi esfuerzo por estar más días en lo alto de la montaña rusa, valía la pena.
Ángela, no puedo dejar pasar un día sin querer besarte, acunarte, mimarte, y tenerte entre mis brazos, y aunque ahora no puedo, espero algún día por fin, tener esa oportunidad. Te queremos.


CARGADOS DE LO MEJOR
La última vez que nos habíamos visto con los amigos papas de nuestra ahijada, habían comentado que ellos no habían probado nunca el cochinillo y que yo sabía hacerlo porque me había dado la receta otra amiga. Bueno la verdad es que nada más que lo había hecho una vez, pero me salió bastante bien, así que quedamos en que en la próxima visita a mi casa haría eso de comer. Y con esa excusa no tardamos en reunirnos. Vinieron como siempre cargados, cava, bizcocho casero y dulces caseros. Ella hace una repostería muy buena por eso cuando viene a mi casa no hace falta que le diga que traiga nada, porque siempre nos sorprende gratamente. Y como siempre, los dulces buenísimos y ¡menos mal! el cochinillo un éxito. Salió muy bueno.
A mi me encanta que vengan a mi casa porque ¡son tan familiares!, ¡se muestran con tanta confianza en mi casa! que me encanta que se sientan así de a gusto. Sus hijos mayores siempre nos muestran mucho cariño y alegría al vernos y realmente da gusto poder contar con esa sensación que ellos transmiten. Todo lo contrario es la pequeña. Nuestra ahijada. La pobrecita nos extraña y le cuesta trabajo venirse con nosotros, pero la dejamos a su aire, ya nos irá conociendo poquito a poco. Nos hizo especial gracia verla cuando se enfadaba porque se tiraba al suelo y se ponía a llorar. Igualito que nuestro ahijado, (sólo que él no llora). Los dos pequeñajos......
A Juan Carlos y a mi nos encantaría que se conocieran estas dos parejas de amigos, pero yo aún no creo que pueda estar preparada para poder ver a sus dos pequeños juntos, sabiendo que mi hija debería estar justo en mitad de ellos. Todavía me cuesta. De momento por separado es más fácil, aunque todo se andará.
En esta comida, nuestro amigo aprovechó para regalarle a Juan Carlos una entrada para irse con él a ver un partido del Real Madrid. Por supuesto a él le hizo mucha ilusión, por el partido en sí y porque nunca había estado en el Bernabeu. Sin embargo como estamos acostumbrados a ir a todos sitios juntos, me decía que le entristecía un poco ir sin mí. Pero yo estaba muy contenta por él, me hacía muchísima ilusión que pudiera disfrutar de algo así y así se lo hice saber. Mi encargo para los dos era que se lo pasaran muy bien y disfrutaran. Me sentía feliz por él.
Ángela, angelito mío. Cada noche me duermo imaginándome tu carita y al despertar sé que no estás, pero estás. Te queremos.

16 DE OCTUBRE DE 2009

PRIMER ANIVERSARIO CON TODOS

Supongo que en la vida hay tiempo para todo, y al igual que unos días antes habíamos estado comiendo y disfrutando con nuestros amigos y sus tres hijos de los que somos padrinos de su hijita pequeña, ahora, unos días después tocaba compartir momentos tristes, pues era el primer aniversario de la muerte de Ángela.
Un año y el dolor, si que es verdad, no es como al principio porque sino creo que no se podría soportar, y sin embargo el sentimiento de angustia, de impotencia, de miedo, de rabia, por como sucedieron las cosas hacía un año, estaba igual. También es cierto que aprendes a manejar mejor estas sensaciones, pero hay ciertos días en los que no hace falta ni pensar, tu propio yo, te hacen estar diferente, te hacen sentir y experimentar de forma distinta. Es curioso, pero el día anterior y ese mismo día (15 y 16 de octubre), nuestro pequeño ahijado, también se encontraba distinto, estaba más tristón, parecía incluso que estuviera malito. Era como sí el también presintiera o sintiera el día tan triste que teníamos que pasar y no es que todos los días lo pienses, pero si que es cierto que en determinadas fechas uno se remueve más.
Ese día, 16 de octubre, amaneció lluvioso. El cielo lloraba igual que mi corazón. Recuerdo que estaba sentada mirando como caía el agua y yo no podía parar de llorar. No pensaba, simplemente las lágrimas brotaban y dejaba escapar el dolor de mi alma. Recuerdo que me llamó mi amiga-psicóloga sólo para hablar, para que supiera que podía contar con ella, para dejarme desahogarme, para llorar. Como siempre se lo agradecí de todo corazón y me vino bien.
Como el año anterior no pudimos hacerle una misa de funeral porque yo estaba ingresada, (al entierro fueron mis cuñados para acompañar a mi pequeñita), este año queríamos hacerle una misa un poco más especial que la de aniversario y así se lo dijimos al cura y a nuestros amigos y familiares. Y antes de ir a la iglesia, pasamos Juan Carlos y yo por el cementerio a llevarle unas flores a nuestra hija. Es el único regalo que podemos llevarle junto con nuestro amor. Al llegar vimos que le habían puesto otro precioso ramo en un jarrón de cristal y algo que me emocionó en lo más profundo. Le habían puesto un patito de peluche. Mis dos amigas. Mi amiga-vecina (la mama de nuestro ahijado), y la amiga de la misma calle habían ido por la mañana y le habían llevado el ramo y el peluche que sé, que fue cosa de mi amiga-vecina, no podía ser otra.
Luego ya la misa, fue bonita, muy bonita y me sorprendió cuando el cura dijo que le había parecido muy bonito que unos padres que habían perdido a su hija de bebé, de tan reciente, hicieran una misa de aniversario. Pero ¿cómo no la íbamos a hacer?, es nuestra hija, da igual que tuviera un segundo de vida o cuarenta años. Es nuestra hija, un angelito de Dios. Y fue "bonito", porque vinieron todas y cada una de las personas a las que llamamos y que quisieron acompañarnos en ese día.
Mi amor, mi hija, mi tesoro, que año tan duro sin poderte dar todos y cada uno de los besos que guardábamos para ti. Te queremos.

DIAS AGRIDULCES

UN AÑITO DE VIDA
Se iba acercando final de septiembre y con el llegaba el cumpleaños del pequeño garbanzo, nuestro ahijado. Su primer añito, su primer cumpleaños. Era una fecha emotiva, porque por un lado significaba una enorme alegría por ese primer año de vida, por haber podido ir viendo sus evoluciones, por haber podido participar de muchas de sus nuevas experiencias, por saber que su llegada al mundo también tuvo sus problemas, pero que gracias a Dios al final todo salió bien, por saber que sobre todo su madre, nuestra amiga-vecina, lo sabe y valora,  y aprovecha y disfruta de cada segundo de su hijo con una pasión que te alegra el corazón cada vez que los ves.
Por otro lado, la tristeza. Por saber que ese primer añito de vida, lo hubiera ido compartiendo con mi hija. Que hubieran ido a la par, y que esa primera velita que ella hubiera soplado en su tarta, metiendo sus deditos y jugando con la nata y que tantas veces habíamos imaginado, no la íbamos a ver. No podríamos cantarle cumpleaños feliz, ni hacerle palmas, ni comprarle los mil y un regalos que nos hubiera gustado hacerle. Y sobre todo, no podríamos darle todos y cada uno de los besos y abrazos, que como cada día no podemos darle.
Pero aún así, iba a ser el cumpleaños del pequeño. Era una fecha importante y el pequeño debía tener su fiesta. Así que Juan Carlos y yo les dijimos a sus padres, nuestros amigos-vecinos, que ese día nosotros no íbamos a estar en casa. Que pensábamos salir y así dejarles la libertad de poder celebrar el cumpleaños sin que se sintieran mal por si oíamos el jaleo.
Después de hablar y repetirnos una y otra vez que lo hicieran, que no nos importaba, que era un día especial, ellos nos dijeron que no. Que no tenían pensado celebrarlo y que además no les apetecía, ya no por nosotros, sino por mi hija, por Ángela, porque para ellos también era un día de emociones encontradas, de alegría y tristeza, de pensar en su hijo, pero también en Ángela, que de todas formas el pequeño no se iba a enterar y que como tenían la gran suerte de poder disfrutarlo cada día, ya habría otras fiestas de cumpleaños.
Aunque de verdad, de verdad no nos hubiera importado el que lo celebraran, nos emocionó mucho su respuesta y su actitud. Aún así ese día Juan Carlos y yo decidimos irnos al cine para mantener la cabeza despejada, no sin antes pasar a darle un beso al chiquitín y felicitarlo, con el consiguiente agradecimiento profundo de nuestros amigos-vecinos.
Ese día mi amor, como todos, espero que estuvieras muy cerca del garbanzo para darle muchos besitos y arroparlo con tus alas. Te queremos Ángela.


VALORAR LO BUENO DE LA VIDA
El puente del Pilar vinieron a comer a casa nuestros amigos de los que somos padrinos de su hija pequeña, y sus tres tesoros, es decir nuestra pequeña ahijada y sus otros dos hijos a los que queremos también un montón porque desde siempre nos han demostrado a Juan Carlos y a mi mucho cariño y alegría al vernos.
Ella y yo somos amigas desde crías y es una suerte tenerla como amiga porque es la felicidad en persona. Siempre está riéndose y haciendo de los problemas un granito, en vez de una montaña; y mira que la pobre tiene también sus historias, pero intenta sacar la parte positiva de las cosas y te lo transmite con mucho optimismo. Y él se complementa perfectamente con ella porque entre los dos les gusta disfrutar mucho de la vida en todos los momentos buenos que pueden, con la familia, los amigos y sobre todo con sus hijos.
Como siempre que nos juntamos, nos hinchamos a comer, beber lo justo, con moderación, reírnos y hablar distendidamente de todo un poco. El día pasó, y fue un buen día en todos los sentidos. Hacía buen tiempo, comimos bien, la compañía fue estupenda y estuvimos muy a gusto.
Era puente del Pilar y ese próximo fin de semana sería el primer aniversario de la muerte de Ángela, pero, he aprendido desde la muerte de mi madre, y sobre todo desde la muerte de mi hija, a valorar y disfrutar cada una de las cosas buenas que tengo en la vida, y a agradecer con todo mi corazón todas y cada una de las palabras o muestras de cariño que nos da la gente a la que le importamos, por pequeños detalles que sean los valoro y aprecio como un tesoro. Por eso, días como los que pasamos con nuestros amigos, en los que nos hacen sentirnos bien, a gusto y en momentos incluso felices, los valoro. Por supuesto, lo cambiaria todo, no ya porque mi hija estuviera viva, sino sólo por el hecho de que no hubiera sufrido mi pequeñica, ni un solo segundo de su vida. Pero los acontecimientos no se pueden cambiar y aunque me pese, lo sé, por eso y a pesar del dolor y la tristeza, tenemos breves momentos de felicidad gracias a todas las cosas buenas que rodean nuestra vida, como ese buen día.
Ángela, mi amor, aunque tú no estés físicamente formas parte indispensable de todas esas cosas que por momentos, nos hacen felices, porque tú estás, tú existes y tú eres y serás nuestra hija.

jueves, 24 de noviembre de 2011

SANTA ÁNGELA. 27 DE ENERO


Hoy, 27 de enero es Santa Ángela. Hoy 27 de enero hace dos años que empezaste a crecer  y a formar parte de mí. Hoy es una fecha que recordaré toda mi vida hija mía, porque este día hace dos años empecé a quererte con toda mi alma.

Hoy hace dos años, empezaba para tu padre y para mí la aventura de ser padres, y que suerte íbamos a tener, porque eras tú quien crecía dentro de mí.

Recuerdo la emoción tan grande que empezamos a sentir ese día, junto con el miedo y la cautela de saber que debíamos ir poco a poco y a la misma vez no poder evitar pensar ya en ti, como parte de nosotros, mirando esa primera ecografía que señalaba el punto exacto donde te habían instalado para poder agarrarte bien fuerte. Y ¡qué fuerte fuiste!, de entre todos tú, mi gran corazoncito. ¡Cuánto luchaste desde el principio!. ¡Estamos tan orgullosos de ti!.

 Y ahora, quién nos iba a decir a tu padre y a mí, hace dos años, que hoy estaría escribiendo en este blog como un homenaje a tu memoria, a tu amor, a ti,  mi precioso tesoro pequeñito. El tesoro de tus padres.

Hoy, hace dos años, nuestras vidas cambiaron para siempre, porque aunque hoy no podamos disfrutar de tus risas, tus besos, tus caricias, tus abrazos, tus gestos al dormir, tus lágrimas pidiendo comida, tus pasitos y tus primeras palabras llamando a tu padre o a mí, desde aquel 27 de enero de 2008 eres nuestra hija ÁNGELA, y en nuestro corazón tienes un lugar privilegiado, que siempre, siempre será tuyo.

Te queremos Ángela. ¡Feliz día de tu Santo! y feliz dos años de vida. Hoy te llevaremos el único regalo que podemos y nuestro amor más inmenso, como todos los días.

martes, 22 de noviembre de 2011

UNA CASA Y UN CORAZÓN VACIOS

VOLVER SIN ELLA

A los trece días de haber ingresado, de haber entrado en aquel hospital (la Arrixaca) con toda la ilusión del mundo pensando que en pocas horas tendría por fin a mi hija en brazos, decidí que me dieran el alta. No tenía ganas de irme, ni de quedarme. En realidad no tenía ganas de nada, pero los puntos ya me los habían quitado y pensando en la gente que se desplazaba para verme y sobre todo pensando en el cansancio acumulado de Juan Carlos, creí que sería lo mejor.

Había hablado con la psiquiatra y con mi amiga-psicóloga sobre el momento de salir de allí, pero fue todavía peor. Estaba mi padre y Juan Carlos conmigo. Salí de la habitación con el alma rota y fui a dirigirme a las enfermeras para darles las gracias por el trato que me habían dado esos días. Juan Carlos y mi padre iban delante. Yo caminaba tras ellos con la cabeza baja, ausente, llorando, muerta. ¡Qué dolor tan grande! Jamás ni en mi peor pesadilla hubiera imaginado el horror que estábamos viviendo.

El camino se hizo largo, corto, no sé. Y llegamos a mi casa. Preferí que mi padre se fuera y no subiera con nosotros. Necesitaba vivir esos momentos a solas con Juan Carlos. Y abrió la puerta. Y al fondo, la habitación que iba a ser de Ángela, estaba cerrada y al cruzar la puerta lloré y lloré y me abracé alrededor de mi cintura intentando sentir todavía a mi hija dentro de mi.  Pero ya no estaba. No entré a su habitación, pero ya me habían dicho que estaba vacía. Habían recogido todas sus cosas para que yo no tuviera que pasar por ese trance y creo que fue mejor así, porque no sé si hubiera podido entrar en aquella habitación en la que había tantos sueños.

Te quiero Ángela. Mi cielo pequeño. Mi muñequita.



DESAHOGANDOME Y SIN ENTENDER

Ya en mi casa el mundo se me venía encima. Había pasado por la muerte de mi madre, que apenas unos días después hacía dos años de su muerte, y nunca pensé que aquel dolor pudiera superarse, pero me equivoqué. Mi hija, mi precioso tesoro, mi muñequita, ya no estaba conmigo, ya no podía sentirla, me la habían arrebatado y de qué forma.

Unos tres días antes del aniversario de la muerte de mi madre, los amigos que estaban esperando para dos meses después que yo, y que ella me había llamado al hospital para decirme que deseó haberse podido cambiar conmigo, nos llamaron para decirnos que ella estaba con muchas contracciones y ante el miedo de tener que salir de urgencia después de lo que nos había pasado a nosotros, fueron a la Vega y su hija había nacido mediante cesárea. Mi amiga y su hija estaban bien. La pequeña era prematura, pero estaba bien, y era lo importante. Nos alegramos por ellos y por su pequeña y sé que lo pasaron muy mal para llamarnos. Pero su hija estaba bien y les agradecimos que a pesar de las circunstancias nos llamaran. Uno debe alegrarse por las cosas buenas de los amigos, y más en este caso. Su hija nació 18 días después que mi hija.

Los días pasaban, y pasaban muy despacio. Cuando estuve recuperada un poco de la cesárea, fui a ver a mi psicóloga. Nos abrazamos y lloré amargamente sobre su hombro. Luego hablé y me desahogue y ella lloró conmigo. Al salir me dijo:- "hoy no ha sido una consulta. Hoy han sido dos amigas hablando y desahogándose, llámame todos los días y hablamos un poco".- Y me fui, y mi corazón y mi cabeza seguían sin entender, sin poder asimilar y necesitaba alguna respuesta. No entendía porque Dios lo había permitido. Y llamé al cura que nos había casado a Juan Carlos y a mi, que también me había dado mi primera comunión y que yo esperaba que bautizara a mi hija. Y le conté y le pregunté ¿por qué?, y el me dijo: -"esto no ha sido cosa de Dios, ha sido la mano del hombre. Dios intentó salvarla mandando señales, que el hombre no atendió"- Le dije también que por las circunstancias no habíamos podido bautizarla y el me dijo que no me preocupara, que ella estaba fuera de pecado y que había ido directamente al cielo como UN ANGELITO DE DIOS. También le dije a Juan Carlos que estaba enfadada con mi madre por no haberla ayudado y también Juan Carlos me dijo: -"pobrecilla, tu madre seguro que sufrió muchísimo e intento hacer algo mandando señales"- . Y aunque he de pensar que ahora mi hija es un angelito del cielo, que está con Dios y con mi madre, no me consuela, y aunque a Dios le agradezco muchas cosas en mi vida, todavía sigo enfadada y sigo preguntándome ¿por qué?, ¿por qué?.

Ángela, ¡te quiero tanto!.

martes, 15 de noviembre de 2011

ULTIMO DIA. RECUERDOS

Llegó el 14 de octubre. Fecha probable de parto. Pero nada. Ese día tenía cita en la UDO de la Arrixaca. Me hicieron monitor y me reconocieron. Aunque estaba verde, la ginecóloga que me vio decidió programarme el parto, me dijo que como era una IN VITRO y que había desarrollado una diabetes gestacional, aunque controlada, era mejor. Bueno ya estaba decidido. Tenía hora por lo privado el día 16, pero de esta forma dejé de calentarme la cabeza. Había estado dándole mil vueltas hasta último momento de donde dar a luz, pero al final pensamos que hacíamos bien. Íbamos a estar en la Arrixaca. Era un parto programado y además ya me daba miedo esperar hasta el jueves 16 después de que me hubieran dado hora para el día siguiente.

Ya estaba ahí. Había llegado el momento. Después de nueve maravillosos meses, faltaban horas para tenerla en mis brazos. Esa noche se hizo larga, pero me sirvió para recordar todos los maravillosos momentos que habíamos pasado con Ángela.

Recuerdo el día que me hicieron la transferencia. Era Santa Ángela. 27 de enero. Recuerdo el día que me llamaron para decirme que estaba embarazada y el tiempo que estuve en reposo porque estaba manchando. ¡Que miedo pasé! sólo quería que aguantaras, que fueras fuerte. ¡Eras tan importante ya para nosotros! Recuerdo con especial emoción, la primera vez que oímos tú corazón, esa sensación de saber que llevas vida dentro, que en mi interior estabas creciendo. Recuerdo el día que nos dijeron que eras una niña, como nos miramos tu padre y yo y casi al unísono dijimos tu nombre: - "Ángela"-. Recuerdo el ansia que tenía por notarte, y la alegría tan inmensa que sentí cuando note tu primer movimiento. Igualmente, recuerdo la cara de tu padre cuando al poner la mano en mi barriga noto ese pequeño movimiento. Recuerdo el miedo que pasaba en cada reconocimiento hasta que me decían que estabas bien. Recuerdo cada una de las 16 ecografías que te hicieron. ¡Cómo íbamos viendo tus cambios!. Especialmente recuerdo una en la que aún sólo medias cuatro centímetros pero estabas totalmente formada y moviendo tus pequeñas piernecitas y bracitos. También recuerdo la ecografía de las 3D-4D porque además de decirnos que estabas perfectamente, vimos tu preciosa carita por primera vez. Recuerdo lo relajada que te quedabas cuando te ponía música clásica, o cuando te asustaba el agua de la ducha y yo te cantaba. Recuerdo lo que te gustaba oír la voz de tu padre y cuando te estirabas y el pasaba la mano por mi barriga, tu te sentías mejor. Recuerdo como nos dabas las buenas noches al acostarnos y tus primeros movimientos al despertarte. Recuerdo los tics que me daban en la barriga cuando te daba hipo. También los baños que nos dimos en el mar, imaginándote al año siguiente disfrutando de la arena, el sol y el mar. Recuerdo con la ilusión que estuvimos comprando todas tus cositas. ¡Lo que pudimos disfrutar!, así como decorando tu habitación y guardándolo todo en sus cajones. Recuerdo el tendedero lleno con tus pequeños bodys, la gracia que nos hacía. Recuerdo como me acordaba de mi madre pensando que no podría disfrutarte, con la ilusión que le hacía ser abuela. Recuerdo cuando comía ajo que te movías como una loca. También recuerdo todas las cosas que sí te gustaba que comiera, porque te calmabas. Recuerdo lo buena que eras por la noche. Dormías de un tirón.  Recuerdo la ilusión que me hacía ir viendo como crecía mi barriga al compás tuyo. Recuerdo la emoción que me embargaba cuando pensaba en el primer momento en que te viera por primera vez. Tenía tantas ganas de comerte a besos. De ver tus pequeños piececitos. Esos piececitos que me daban pequeñas pataditas en la vejiga y me hacían ir al cuarto de baño cada dos por tres, pero que a mi me hacía gracia cuando sentía esas pequeñas pataditas. Recuerdo que empecé a pensar que era tanto lo que quería disfrutarte, que cuando me imaginaba a la gente viniendo a verte, cogiéndote en brazos, me daba como celos el pensar que me robaran esos minutos contigo. Cuando me decían que se me había acabado el dormir por las noches, yo les contestaba que me daba igual, que así más tiempo para disfrutarte.

Ya se acababa. Todos estos recuerdos y muchos más que guardo en mi corazón y en mi alma, son los maravillosos nueve meses que te llevé dentro. Esos maravillosos nueve meses que tu padre y yo disfrutamos día a día, porque teníamos tanto miedo de que te pasara algo. Cada día era una meta. Una alegría. Un mundo de recuerdos. ¡Qué poco quedaba para empezar a tener nuevos recuerdos!

Ángela, ¡cuanto amor!.

martes, 8 de noviembre de 2011

UNA ILUSIÓN QUE VA CRECIENDO

Estas burbujas, mejor que las del champagne.

Unos días después de cumplir la semana 20, era un viernes, de preguntar al ginecólogo porque no notaba todavía a mi hija, de esperar a notar la famosa sensación de sentir como una culebrina en la barriga, sentí algo parecido a como tener burbujas en el estómago. No se parecía en nada a la sensación que me habían descrito por lo que no sabía si era ella o no, pero cuando lo comenté con la ginecóloga que me tenía que ver por lo privado esa semana siguiente, ella me dijo que sí, que esa sensación que yo notaba como burbujas era ella. ¡Ya la notaba! Notaba a mi hija. Cada vez parecía más real. Ese miedo que tuvimos durante todo el embarazo a que todo fuera bien, que nada saliera mal, nos sirvió para ir disfrutando a nuestra hija día a día, y el empezar a notarla era otro regalo en nuestras vidas.



DISFRUTANDO DE TI

Mi amor, mi pequeña princesita. Poco a poco te iba notando más. Tus movimientos ya los empezaba a notar tu padre. Qué cara puso la primera vez que te notó. Me gustaba cuando por las noches te dábamos las buenas noches y dabas un pequeño golpecito, como deseándonos tú también las buenas noches y ya a dormir toda la noche. Te portabas tan bien cariño mío. Yo tenía ardor y no podía respirar bien por la resequedad de nariz pero tú ni te inmutabas. Pasabas toda la noche durmiendo. Ya por la mañana, después de desayunar te activabas un poco, y tu padre y yo te dábamos los buenos días. Yo te sentía, pero el tenía la suerte de poder besar mi barriga y sentir como tu lo agradecías. Después, de camino al trabajo, cuanto nos reíamos tu padre y yo cuando él te decía que te portaras bien esa mañana y te llamaba "su pequeñica funcionaria".

A media mañana, nos llamaba tu padre o nos ponía un mensaje y nosotras le contestábamos que también lo queríamos. Ya iba estando incómoda en el sillón del trabajo, a pesar de tener un flotador para que no se me clavara el coxis ya que la barriga ya era más grande, pero no importaba, tú estabas ahí y estabas bien.

Que suerte, poder estar trabajando y estar contigo. A la hora de la comida ya estabas más inquieta hasta que comía. No sabía si te gustaba el menú pero una vez satisfecha, volvías a dormirte. Yo aúnque tenía sueño, como me costaba dormir, aprovechaba para leer un rato durante la siesta, mientras tú y tu padre descansabais. Después volvías a despertarte y ya, más descansada, estabas más juguetona. ¡Que preciosa sensación!

La vecina-amiga había visto el reportaje de "En el vientre materno", y quiso dejárnoslo, pero aún seguíamos no queriendo adelantarnos y seguíamos mirando tus cambios semana a semana.

¡Que contentos estábamos!. Mi cielo!.



COMPARTIENDO

Llegó el 9 de junio. El cumpleaños de Juan Carlos. Decidimos invitar a comer a nuestros amigos-vecinos (ella estaba embarazada 15 días más que yo e iba a tener un niño), y nos fuimos a comernos un arroz y bogavante, y hay que ver lo que disfrutamos los seis. Sí, los seis, porque los pequeñines no paraban de moverse y nos reíamos diciendo que los estábamos acostumbrando a comer bien y que luego no iban a querer los potitos. ¡Que día tan bueno pasamos!

En esos días también quedamos con nuestros otros amigos, que ella estaba también embarazada dos meses menos que yo (iba a tener una niña) y me hacía gracia, porque ella me preguntaba cuando le pasaba algo. Sería porque yo lo tenía más reciente.

Pasaron los días y llegó el 24 de junio. Mi cumpleaños y el santo de Juan Carlos. Invitamos a algunos amigos a cenar a casa y cuando llegó el momento de soplar las velas, mi deseo estaba claro- Que mi hija naciera bien y sanica-. Uno de los regalos que me hizo Juan Carlos fue una figura de cuqui que era una niña comiendo sandía. Y es porque a mí y a mi amiga-vecina nos dio por comer sandía. Yo creo que fue el único antojo que tuvimos. ¡La que pudimos comer! Él siempre tan detallista y ¡que bonito recuero!.

Ya estaba de seis meses y días. Iba creciendo y sus movimientos ya se notaban bastante mejor. La barriga ya me hacía bultitos y cuando, después de pasar el día mi hija oía la voz de su padre, parecía que se volvía loca. Yo le decía a Juan Carlos que a Ángela se le hacía el culico pepsi-cola cuando lo oía, y a él le encantaba. También, aúnque parezca increíble cuando yo me metía a ducharme, creo que no le gustaba el ruido del agua porque no paraba de moverse y entonces yo me ponía a cantarle la abeja maya y a acariciarme la barriga y ella se relajaba y dejaba de moverse. Juan Carlos se moría de la risa cuando me oía, y yo me alegraba porque mi hija se sentía protegida.

¡Mi pequeño tesorico! ¡Cuanto estábamos compartiendo con lo chiquitina que eras todavía! ¡Cuanto amor!