Mostrando entradas con la etiqueta ánimo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ánimo. Mostrar todas las entradas

lunes, 15 de diciembre de 2014

LAS FUERZAS QUE APRENDES DEL DOLOR

Por eso siempre se dice que la salud es lo primero, y es cierto. Cuando uno está malo, pero malo malo, se te olvida por momentos, que en realidad van a ser (por regla general), sólo unos días y al menos yo, me agobio un montón y me desespero, pero bueno, estoy hablando de encontrarse realmente mal. Por suerte sólo he tenido, que yo recuerdo, tres episodios de estos realmente malos malísimos en mi vida. Me refiero a dolor físico claro. 

Uno fue con mi operación de 2 muelas del juicio. Horroroso. Tuve que estar 5 días ingresada con calmantes porque pensé morirme del dolor. Sin dormir, sin comer, con dolor constante. Otro fue un quiste infectado en una parte un poco delicada, y las curas que me tuvieron que hacer, también me llevaron a pensar morirme y otro esta semana pasada. He tenido una infección respiratoria, que al final no saben muy bien, si ha sido bronquitis espasmódica, bronquitis sola, faringitis aguda o infección respiratoria sin más, que me ha producido unas toses secas horrorosas que no había forma de cortar y que me llevaron a tener que ir al médico y a urgencias en dos ocasiones llorando porque no podía soportar el dolor de cuerpo que me producían, la cabeza que me iba a explotar y el cuello que se me iba a partir en dos, ya con cada episodio de tos y la consiguiente desesperación de ver que pasaban los días y no me mejoraba.

Pero al final han pasado los días, y ya estoy casi totalmente recuperada y uno no se acuerda de ese dolor físico que pasó, ni de la angustia, ni la desesperación. Realmente el dolor físico aunque te acuerdes, el cuerpo lo olvida. El dolor del alma por el contrario es distinto. Ese se queda grabado y cuesta más llevarlo y aprender a vivir con él.

Sin embargo, será por ese dolor del alma, que he ido aprendido a hacerme más fuerte y que a pesar de haber estado realmente mal estos días y de tener, lo reconozco algún momento de pánico y pura desesperación, no he dejado que me amilanara y me dejara recogidita en la cama viendo pasar los días, entre otras cosas porque en la cama estaba todavía peor, más tos, jajajajaja. Pero no, como en realidad no tenía fiebre, era sólo los episodios de tos que me daban en determinados momentos del día, sobre todo recién levantada y a mitad de tarde o ya noche, pues no he querido que me doblegaran hasta el punto de poder conmigo los ratos en los que me encontraba mas o menos.

Y aún encontrándome malita, he buscado pasar buenos ratos. Y os digo que estaba malita, malita, pero no sé, en otra época de mi vida, me hubiera encerrado, me hubiera pasado todo el tiempo llorando y compadeciéndome de lo mal que estaba, pero ahora a pesar de todo no me dejé arrastrar, y además pensaba, si estoy para ir a trabajar, (tenía el cierre de cuentas en mi trabajo y no podía fallar), pues estoy para tomarme algún relax. No me fuí de discoteca claro, jajajajaja. pero no suspendí nada de lo que tenía planeado para el puente. El vienes cena después de clase de inglés con nuestro profe y su novia. El sábado comida en mi casa con unos amigos y el domingo otra vez comida fuera con nuestros amigos-vecinos. El tiempo que estaba ocupada en tener una conversación con ellos, en preparar las cosas, en arreglarme, en defintiva en tener una distracción, pues se me olvidaba por momentos que me dolía hasta el alma de tanta tos. Pero claro, también lo pude hacer porque en esas horas el cuerpo me dió un descanso. Luego las pagaba todas con creces, pero que le den.  A pesar de estar llorando el lunes en urgencias, no quise que pudiera conmigo, porque además no había algo concreto que yo hiciera y dejara de toser. Daba igual. De repente era una postura, o una pequeña tos que ya desencadenaba en el resto y ya no había forma de pararla, ........

Y no lo ha hecho, no la he dejado.  La semana la fui pasando más o menos. Mis compañeros en el trabajo me fueron ayudando y echando una mano, mi marido llevándome al banco y de una sección a otra en coche para que no me fatigara. Resultado: trabajo realizado, salud mejorando poco a poco, ánimo vuelto a la cima, sábado día estupendo con marido, amiga-vecina y mis ahijaditos, domingo día estupendo de matanza con otros amigos.

Hoy lunes, casi bien y como decía un amigo: "Vamos que la semana va que se las pela".

No me lo creo ni yo. A veces hay que olvidarse un poco de lo malo para dejar entrar lo bueno, y si estos días me hubiera encerrado y centrado en verme lo mala que estaba, seguro que todavía lo habría pasado aún peor. He tenido días muy malos estos días, pero dentro de ellos, también he tenido buenos momentos.

Tengo un poco de cada una de vosotras, mamá, Ángela, me dais fuerza, vuestra fuerza. Gracias por acompañarme, por no dejarme. Gracias por seguir ayudándome a aprender a vivir. Os queremos.

viernes, 17 de febrero de 2012

UN DURO Y EMPINADO SENDERO

Han ido transcurriendo los días y mi tristeza que normalmente en unos tres, cuatro días va suavizándose, esta vez ha sido mi compañera durante mucho más tiempo y me ha estado costando más poder quitarme la losa del pecho, pero cada día he procurado poder sonreir por algo y pensar en algo bueno en mi vida, aunque luego la losa volviera a pesar más de lo habitual.

No me quedé muy conforme con la respuesta de mis ovarios en la estimulación 1de 2, pero bueno estábamos metidos en la rueda y había que ir a por todas y a pesar de tener el ánimo bajillo, he querido ir pensando en el día a día para no desmoralizarme del todo y bueno ya había empezado a tomar las pastillas anticonceptivas e ido a la primera revisión en la cual me dijo que todavía se veían restos, que en dos días dejara de tomar la píldora y en x días me vendría la regla tras la cual tenía que volver a revisión en los tres días primeros para ver si la cosa había ido bien y podíamos empezar la segunda estimulación.

Y bueno, entre que mi ánimo iba ahí, ahí y que encima en esos días siguientes un nuevo problema con un familiar  (por parte mía) llegó a nuestras vidas, ya me ví un poco sobrepasada y cuando ese mediodia llegó Juan Carlos le dije que quizás era mejor dejarlo para el mes siguiente y él sabiamente me consoló y me dijo que no, que conforme iba nuestra vida, este mes sería esto al otro sería otra cosa y el siguiente otro tema, por lo tanto a no ser que fuera algo directamente relacionado con nosotros mismos, seguiríamos adelante.

La verdad, sus palabras me ayudaron bastante. Tenía razón y todo lo ajeno a nosotros debería esperar y dejar de condicionarnos la vida, así que comimos y me sentí un poco más aliviada, pero me duró poco porque unos minutos después él recibió una llamada de teléfono relacionada con su trabajo y después de hablar me dijo preocupado y estresado que a lo mejor si sería buena idea el poder dejarlo para el mes siguiente porque se le iban a complicar los próximos días y posiblemente tendría que estar muy centrado en asuntos de trabajo.

Fue la gota que colmó el vaso de muchos días de tristeza, de dudas, de complicaciones a nuestro alrededor, de sentir que al final siempre habría algo más importante que nos impediería poder llevar el proceso por encima de todo y con tranquilidad, en fin, un cúmulo de cosas que hicieron que explotara y que llorara desconsoladamente, casi a puro grito por tener tanto siempre en nuestra contra y no vernos recompensados con un poco de ayuda, de paz, de vida lineal, y le dije a Juan Carlos que me rendía, que no podía más que llamaría a la clínica y que donaría mis óvulos (para la ciencia, porque con mi edad, ya ni para otras mujeres), no quería más, no más sufrir, esperar, querer que todo mejorara. No podía. Él me dijo que no, que era cosa de dos (aunque yo sé que todo esto lo está haciendo por mi), y que no me dejaría abandonar hasta el final y que posiblemente todo lo que me estaba pasando ese día era por el problema familiar que reconozco que me pilló muy por sorpresa. En fin, que no lo sé, ya no sé muy bien nada, pero lloré, me desahogué y me sentí mejor entre los brazos fuertes y protectores de Juan Carlos que siempre me sostienen en este duro camino.

El camino se está haciendo muy empinado, sólo espero poder encontrar la estabilidad para llegar algún día a ese caudal limpio sereno y puro que tu esencia dejó en mi. Te queremos.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

DE AQUÍ Y DE ALLÁ

ÁNGELA, DAME FUERZAS

Ángela, cuando pienso que lo tengo superado, que puedo vivir con ello, que tengo suficiente capacidad para borrar el recuerdo cuando viene a mi mente, que creo estar convencida de que en el fondo soy afortunada por todas las cosas que tengo, incluso llego a pensar que soy especial porque Dios me eligió para darle un ÁNGEL, entonces, mi amor, me doy cuenta de que no soy tan fuerte y necesito ayuda, necesito mi vida que me ayudes, desde allá arriba, necesito que le des fuerzas a mi corazón, necesito que me ayudes a vivir porque si no puedo, si este dolor sigue siendo tan intenso, entonces a veces me pregunto , "si no hubiera sido mejor morir aquel día".

Sí, después de convencerme de que siempre estará ahí y de decidir poder llevar los dos caminos paralelos, de querer llevarlos, de querer poder vivir, le pedí a mi hija que me ayudará. Le pedí que me diera fuerzas y me hiciera ver y sentir que ella está bien, que es feliz.

Le pedí que no se enfadara conmigo por haber tomado esa decisión, porque no haría cambiar mis sentimientos por ella, que no se trataba de olvidarla, de borrar lo que sucedió, de dejar de amarla como lo amaba, simplemente se trataba de poder vivir y necesitaba que ella comprendiera, que me apoyara.

Le pedí que se sintiera feliz cuando me viera alegre y que por ello no creyera que me olvidaba, todo lo contrario, quería que al sentirme feliz, al verme bien ella pudiera estar más cerca mio, participando de ese instante como una parte importante de mi corazón.

Recuerdo, que cuando empecé a recuperarme un poco de la muerte de mi madre, yo me decía que ella había sufrido mucho y que por lo tanto en esos momentos en los que yo sufría tanto no quería que ella me viera y se sintiera impotente por no poder hacer nada, asi que si me sentía feliz o tenía momentos de alegría ella estaría conmigo participando de ellos. Y ese mismo pensamiento es el que quiero tener con Ángela, porque cuando uno está bien, el corazón rebosa de todo lo bueno y parte de todo lo bueno son ellas, asi que, me agarraré a ese pensamiento con fuerza para poder sentirlas muy cerca cada vez más.

Nunca lo olvides hija mía, pase el tiempo que pase, y ocurra lo que ocurra en mi vida, siempre te querré con todo el alma. Te queremos.



REALMENTE, QUIERO Y DESEO

Creo que después de mucho tiempo intentando superar el día a día, intentando volver a la normalidad, intentando nuevos procesos para volver a ser madre, realmente fue cuando decidí llevar los dos caminos, cuando le pedí ayuda a Ángela, cuando por fin me di cuenta de cuanto deseaba volver a ser madre, volver a sentir vida en mi cuerpo.

Fue entonces cuando creo que por fin me sentí preparada para poder volver a afrontar un nuevo milagro de vida. Quería volver a ser madre. Realmente lo quería. Tenía miedo a lo que pudiera sentir pero estaba segura de que me haría feliz.

Puede que no vuelva a conseguirlo pero ahora ya estaba dispuesta a poder tener todas las maravillosas sensaciones que una vez tuve con Ángela. Ya no tenía que convencerme, ya no tenía que engañarme. Lo iba a intentar porque una vez Ángela me descubrió ese mundo, porque quería poder compartir tanto amor que quedó en mi corazón y que es ese amor que sólo a un hijo puedes darle, porque sé que lo tengo todo con Juan Carlos y por eso sé, que puedo ser fuerte, sin esperar nada, sin sorpresas, sin milagros pero queriendo, deseando y sabiendo que ahora estoy preparada.

Así que ahora más que nunca iba a desear con todo mi corazón al pequeño embrioncito congeladito que aún teníamos esperándonos y que ya formaba parte de nosotros, pero como siempre y a pesar del deseo, sabiendo como siempre hemos sabido que muchas veces no es lo que uno quiero, que es un proceso duro y que al final es la naturaleza la que decide. Pero yo quería poder ayudar a la naturaleza a través de mi corazón y del convencimiento.

Ese més nos iríamos al viaje que teníamos previsto y ya para la siguiente regla llamaríamos a la clínica. Sin embargo hubo una sorpresa que hacía mucho, mucho tiempo que no había vuelto a experimentar y en la que no había vuelto a pensar. Ese mes no sólo se me retrasó la regla sino que tuve todo tipo de síntomas y aunque no quería pensar en un embarazo, cada día de retraso me hacía ilusionarme un poco más, hasta el punto de terminar comprando un test de embarazo. Pero como no podía ser de otra forma, dió negativo. ¡Qué tonta, pensar que quizás......! Al final vino la regla, nos fuimos de viaje, nos olvidamos, nos reimos, cambiamos de aires.

Mi angelito del cielo, tu llama hace que mi corazón anhele volver a sentir esa sensación para poder compartir todo lo que nos quedó. Te queremos.



PALABRAS QUE SUENAN EN EL CORAZON

Mi pequeño ahijadito sigue dándonos motivos de alegría y felicidad. Siempre digo que tiene ángel, que es especial. Realmente lo creo porque tiene una sensibilidad especial hacía nosotros que nos hace llegar hasta lo más profundo de nuestro corazón y que consigue que olvidemos por momentos los duros recuerdos a pesar de tener a veces sentimientos compartidos.

Igual que para andar había sido muy adelantado, para hablar le estaba costando más, pero ahora que empezaba con sus primeras palabras era una risa porque como todos los pequeños cuando empiezan a hablar, lo hacen como se suele decir, con media lengua y el pobre se pone tan explicado hablando pensando en que tu lo entiendes todo y tienes que hacer malabares mentales para descifrar que te está diciendo y cuando no lo consigues él se queda mirándote como diciendo: "pero eres tonto, si lo estoy diciendo muy claro".

En cualquier caso hubo una palabra que empezó a entendérsele enseguida y que como siempre consiguió derretirnos, ya no sólo porque la dijera, sino por la efusividad con la que la decía y la alegría que demostraba por saber a quien llamaba y es que cuando empezamos a oir llamándo a su PAIIIIIIIIIIIINO, el corazón nos desbordó felicidad.

Entonces era "paino" para acá, "paino" para allá. " El paino se ha io", "el paino va veni". Todo el día así y era para comérselo. A mí le costó todavía algunos días más pero en cuanto le cogió el truco y se dió cuenta que sólo tenía que cambiar la m por la p, empezó a llamar a su MAINA.

Y es que al final lo consigue, consigue siempre que cualquier duda que podamos tener nos la haga más facil sabiendo como sabemos que con cualquier gesto de cariño de él, cualquier gracia dirigida a nosotros o cualquier palabra que nos haga mención nos hace pensar que quizás si sea posible que si tuviéramos otro hijo, pudiéramos volver a experimentar la alegría e ilusión que una vez vivimos con Ángela.

Realmente, como me dijo mi psicóloga-amiga, está consiguiendo que el embarazo de su madre, mi amiga-vecina lo pueda estar llevando de forma más natural y normal porque creo que el pobrecito va a pasar más calenturas con su nueva hermanita de las que podamos pasar sus PAINOS y eso nos dá mucha pena. Pero será una buena terapia para todos, porque tendremos que ayudarnos emocionalmente unos a otros.

Sé que estas a nuestro lado. Te haces sentir de las formas más inocentes, por eso se que intentas hacernos llegar tus sonrisas. Te queremos.