Mostrando entradas con la etiqueta parto. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta parto. Mostrar todas las entradas

miércoles, 18 de enero de 2012

PARA LAS QUE VIENEN DETRÁS, UN PEQUEÑO PASO

Hace ya unos meses comenté la decepción por la respuesta que el Defensor del Pueblo le había dado a la Arrixaca en relación con la queja que nosotros le habíamos presentado por el trato inhumano recibo durante el parto de Ángela.

En dicha Resolución, a pesar de darnos la razón a nosotros era como si únicamente se le diera un tirón de orejas al maternal de la Arrixaca con la "Sugerencia de que se le diera un trato más humano y personalizado a la parturienta sobre todo ante situaciones especialmente difíciles".

Pues bien, después de este tiempo ya no esperábamos más noticias con respecto a esto y cual ha sido nuestro sorpresa que unos días antes de navidad, recibimos de nuevo una notificación del Defensor del Pueblo. No teníamos ni idea de que podía ser y la verdad nos ha llenado de alegría y satisfacción ver que al menos nuestra lucha, nuestro pequeñito granito de arena por intentar que las cosas fueran mejor para las futuras mamas y bebés que fueran a la Arrixaca, ha servido para algo ya que en este escrito que nos envíaban nos comunicaban que desde el maternal de la Arrixaca se ha tomado nota de la sugerencia del Defensor del Pueblo y están tomando una serie de medidas que poco a poco van poniendo en práctica para que la parturienta pueda tener mejores condiciones.

Aunque de momento parezca sólo papel mojado, porque lo importante es que se lleven a la práctica, esto puede servirles a muchas parejas que tengan constancia de dicho compromiso para que puedan hacer presión ante determinadas situaciones que todavía puedan darse y que incluso a la hora de poder reclamar, este documento pueda servir a los abogados como prueba en caso de no llevarse a cabo lo que en él se recoge.

Bien, lo dije desde un principio, a mi hija no me la van a devolver y lo que a nosotros nos hicieron pasar ya está grabado a fuego en nuestra alma por eso hemos intentado luchar y dar publicidad para que algo cambie y sea mejor para los que vengan detrás.

Este es el documento enviado por el Defensor del Pueblo:



Ángela por ti y por todos los bebés del mundo. Te queremos.

martes, 29 de noviembre de 2011

UN SENTIMIENTO INEVITABLE

Hoy escribo este post, porque quizás en su momento no me expresé con claridad sobre mis sentimientos relativos a lo vivido el día que murió Ángela y las consecuencias que han hecho mella en mí y que como madre me han hecho plantearme.
Creo que es inevitable y sí, a veces me pasa y lo he pensado. El sentimiento de culpa. Pero la psicóloga (a la que sigo yendo), me dijo que como madre es normal que lo piense, porque una siempre piensa y quiere en todo momento lo mejor para sus hijos y ante la imposibilidad de poder hacer nada, queda ese sentimiento. No he pensado en lo de la elección de hospital, porque realmente pensamos en su día que hacíamos lo mejor por ella, sobre todo pensando en los medios técnicos de los que disponen en la Arrixaca, desde luego no por el personal, del que no tenía noticias, ni buenas ni malas hasta la fecha, en la que por desgracia al estar metido en estas circunstancias, ya empiezas a saber, a escuchar otras historias y ves que la realidad no es lo que pensabas. Por eso, gran parte de nuestra lucha porque se sepa nuestra historia es por intentar dar a conocer lo que hay allí, (aunque también puede ayudar para otros hospitales), que por supuesto, ya lo he dicho en otras ocasiones, no puedo ni debo juzgar a todos por igual, pero es mejor ir prevenido y sabiendo muchas más cosas de las que sabemos del parto y nuestros derechos.
De lo que sí me queda duda y pienso muchas veces, es porqué no llamamos a nadie de los que conocíamos, porqué no avisamos a amigos o familiares que tenemos que son médicos. Pero rápidamente pienso que NO, que yo no tenía porque pensar nada malo, que estaba en un hospital, que no fui de urgencias, que era un parto programado y por ser In Vitro, de alto riesgo. Así que, aunque a veces piense que podía haber hecho algo más, se que no fue culpa mía y sé que no conduce a nada el pensar "que habría pasado si........." NO. Lo único que sí se me repite una y otra vez, y también trato de quitarme de la cabeza porque tampoco tiene solución y esto si me, si nos vuelve locos, es pensar que si hubieran hecho su trabajo, si me hubieran escuchado, si se hubieran molestado en ver el monitor, si hubieran atendido mis llantos, mi dolor y mi miedo por lo que estaba viendo, mi hija NO HABRÍA SUFRIDO LO INDECIBLE durante más de 3 horas, en las que vi constantes bajadas de su ritmo cardiaco por debajo de 100, 90, 70, 60 y 45 así como alguna que otra taquicardia por encima de 210 intentando luchar como una jabata, hasta que ya no pudo más y murió.
Fue tanta la angustia y desesperación por ver que nadie hacía nada, que si hubiera tenido un cuchillo a mano, me habría rajado yo misma la barriga para sacarla. 
Mi sentimiento es de rabia y de impotencia por saber que mi hija no murió por una enfermedad, no murió porque fuimos de urgencia al hospital y ya no se pudo hacer nada. Intentas con todas tus fuerzas, que esta realidad, que esta rabia e impotencia no dominen tu día a día. Y con esta fuerza que intentamos sacar muchas veces sin saber de donde y otras muchas gracias a la gente que nos quiere, que está pendiente de nosotros y que gracias a sus palabras, a sus consejos, a su compañía tanto bien nos hace. Por eso siempre agradezco en el corazón, vuestras muestras de cariño, de comprensión, vuestro apoyo y ánimo, vuestros consejos llenos de buenos sentimientos.
Y sí, se hace duro, es duro, pero vamos luchando, vamos viviendo, vamos hacía adelante, aunque a veces, es inevitable no mirar atrás y pensar y tener bajones. Pero ahí estamos.
Por ti mi amor, habríamos dado la vida tu padre o yo, pero no pudimos y hoy intentado mirar hacía delante, siempre estás en nuestros corazones. Te queremos.

martes, 15 de noviembre de 2011

ULTIMO DIA. RECUERDOS

Llegó el 14 de octubre. Fecha probable de parto. Pero nada. Ese día tenía cita en la UDO de la Arrixaca. Me hicieron monitor y me reconocieron. Aunque estaba verde, la ginecóloga que me vio decidió programarme el parto, me dijo que como era una IN VITRO y que había desarrollado una diabetes gestacional, aunque controlada, era mejor. Bueno ya estaba decidido. Tenía hora por lo privado el día 16, pero de esta forma dejé de calentarme la cabeza. Había estado dándole mil vueltas hasta último momento de donde dar a luz, pero al final pensamos que hacíamos bien. Íbamos a estar en la Arrixaca. Era un parto programado y además ya me daba miedo esperar hasta el jueves 16 después de que me hubieran dado hora para el día siguiente.

Ya estaba ahí. Había llegado el momento. Después de nueve maravillosos meses, faltaban horas para tenerla en mis brazos. Esa noche se hizo larga, pero me sirvió para recordar todos los maravillosos momentos que habíamos pasado con Ángela.

Recuerdo el día que me hicieron la transferencia. Era Santa Ángela. 27 de enero. Recuerdo el día que me llamaron para decirme que estaba embarazada y el tiempo que estuve en reposo porque estaba manchando. ¡Que miedo pasé! sólo quería que aguantaras, que fueras fuerte. ¡Eras tan importante ya para nosotros! Recuerdo con especial emoción, la primera vez que oímos tú corazón, esa sensación de saber que llevas vida dentro, que en mi interior estabas creciendo. Recuerdo el día que nos dijeron que eras una niña, como nos miramos tu padre y yo y casi al unísono dijimos tu nombre: - "Ángela"-. Recuerdo el ansia que tenía por notarte, y la alegría tan inmensa que sentí cuando note tu primer movimiento. Igualmente, recuerdo la cara de tu padre cuando al poner la mano en mi barriga noto ese pequeño movimiento. Recuerdo el miedo que pasaba en cada reconocimiento hasta que me decían que estabas bien. Recuerdo cada una de las 16 ecografías que te hicieron. ¡Cómo íbamos viendo tus cambios!. Especialmente recuerdo una en la que aún sólo medias cuatro centímetros pero estabas totalmente formada y moviendo tus pequeñas piernecitas y bracitos. También recuerdo la ecografía de las 3D-4D porque además de decirnos que estabas perfectamente, vimos tu preciosa carita por primera vez. Recuerdo lo relajada que te quedabas cuando te ponía música clásica, o cuando te asustaba el agua de la ducha y yo te cantaba. Recuerdo lo que te gustaba oír la voz de tu padre y cuando te estirabas y el pasaba la mano por mi barriga, tu te sentías mejor. Recuerdo como nos dabas las buenas noches al acostarnos y tus primeros movimientos al despertarte. Recuerdo los tics que me daban en la barriga cuando te daba hipo. También los baños que nos dimos en el mar, imaginándote al año siguiente disfrutando de la arena, el sol y el mar. Recuerdo con la ilusión que estuvimos comprando todas tus cositas. ¡Lo que pudimos disfrutar!, así como decorando tu habitación y guardándolo todo en sus cajones. Recuerdo el tendedero lleno con tus pequeños bodys, la gracia que nos hacía. Recuerdo como me acordaba de mi madre pensando que no podría disfrutarte, con la ilusión que le hacía ser abuela. Recuerdo cuando comía ajo que te movías como una loca. También recuerdo todas las cosas que sí te gustaba que comiera, porque te calmabas. Recuerdo lo buena que eras por la noche. Dormías de un tirón.  Recuerdo la ilusión que me hacía ir viendo como crecía mi barriga al compás tuyo. Recuerdo la emoción que me embargaba cuando pensaba en el primer momento en que te viera por primera vez. Tenía tantas ganas de comerte a besos. De ver tus pequeños piececitos. Esos piececitos que me daban pequeñas pataditas en la vejiga y me hacían ir al cuarto de baño cada dos por tres, pero que a mi me hacía gracia cuando sentía esas pequeñas pataditas. Recuerdo que empecé a pensar que era tanto lo que quería disfrutarte, que cuando me imaginaba a la gente viniendo a verte, cogiéndote en brazos, me daba como celos el pensar que me robaran esos minutos contigo. Cuando me decían que se me había acabado el dormir por las noches, yo les contestaba que me daba igual, que así más tiempo para disfrutarte.

Ya se acababa. Todos estos recuerdos y muchos más que guardo en mi corazón y en mi alma, son los maravillosos nueve meses que te llevé dentro. Esos maravillosos nueve meses que tu padre y yo disfrutamos día a día, porque teníamos tanto miedo de que te pasara algo. Cada día era una meta. Una alegría. Un mundo de recuerdos. ¡Qué poco quedaba para empezar a tener nuevos recuerdos!

Ángela, ¡cuanto amor!.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

ULTIMOS PREPARATIVOS

PREPARANDO LA HABITACION

Durante el mes de agosto, tuve que ir a dos revisiones más. Una en la Arrixaca y otra por lo privado. Todo seguía bien. En la privada además me hicieron otra ecografía y su crecimiento seguía siendo normal. Su corazoncito cada vez era más grande. Toda ella, era ya una pequeña gran muñequita.

De vuelta de la playa, empezamos a comprar las cosas para montarle la habitación. Aunque dormiría en nuestra habitación, en la suya la pintamos, de azul porque a pesar de ser niña me gustaba ese color por ser relajante, le pusimos la lámpara, las cortinas con motivos infantiles, el mueble bañera, un sofá pequeño donde poder darle las tomas con tranquilidad, sobre todo por las noches, el carricoche, de momento la mini cuna (aunque después la pasaríamos a nuestra habitación), y el armario con todas sus cositas, que poco a poco fui lavando para que todo estuviera recién limpio y con buen olor. Le compré suavizante nenuco y olía tan bien su ropita. Era tan gracioso ver el tendedero con toda su pequeña ropa, y luego a la hora de plancharla, como era tan pequeñita costaba un poco, pero al final todo quedó colgado en el armario y guardado en sus cajones.

Tantos años esa habitación vacía y ahora estaba tan bonita esperando la llegada de Ángela.

Ya era septiembre. Ya faltaba poco. Cada vez me costaba más trabajo dormir porque al estar más grande, la pobrecita intentaba ir buscando su hueco, su postura y a veces era como si notara que me empujaba las costillas hacia arriba. Otras entre el ardor y las veces que me levantaba al cuarto de baño era una odisea. Yo pensaba que qué sabio era el cuerpo, porque así de esta manera lo ibas acostumbrando a estar preparado para luego dormir poco. Y la verdad, no me importaba. Iba cansada pero estas horas que pasaba despierta, las empleaba en pensar en ella, en acariciarme la barriga, en disfrutar todos esos momentos. Se portaba tan bien durante la noche. ¡Era una dormilona!

Mi niña. Mi hija. Ángela vida mía. ¡Cuanto amor nos das!



CUIDÁNDOTE. ULTIMO MES

A lo largo del embarazo fui sintiendo, disfrutando, de cada momento con Ángela. Llevé un cuidado exagerado con ciertas cosas, como no llevar zapatos muy altos por miedo a caerme, ir bien alimentada para que ella fuera engordando bien y a la vez yo no cogiera mucho peso, no llevar el móvil cerca, hacer respiraciones profundas para que le llegara bien el oxigeno, no poner la tele o la radio fuerte. Algunas cosas sé que las llevé al extremo, pero me sentía mejor haciéndolas así. También procuraba hablarle mucho, decirle cuanto la quería, lo feliz que me hacía. Intentaba reírme con bastante frecuencia porque quería que mi hija notara esa felicidad y que sintiera que cuando llegara a este mundo íbamos a  hacerla muy feliz. Me acariciaba la barriga tanto, que a algunos amigos les hacía gracia y me decían- que la iba a marear con tanta vuelta-. Le ponía música clásica, porque decían que era bueno, sobre todo de Mozart. Juan Carlos se compró el CD de Mónica Naranjo y cuando lo ponía en el coche ella se movía. No sé si es porque le gustaba o porque no. Pero nos hacía gracia como respondía ante ciertas cosas.

A veces se estiraba tanto que parecía que la piel se mi iba a abrir. Entonces Juan Carlos me pasaba la mano, por lo que sería su pequeña espaldita y entonces se relajaba. Le encantaba cuando su padre le hablaba o la acariciaba. Aunque parezca increíble, es cierto, lo conocía muy bien.

Ya estaba hecha un ovillito. La cabecita la tenía hacia abajo, la espaldita en el lado derecho de mi barriga, el culito arriba y las piernecitas doblaban hacía abajo (en dirección a la cabecita). Su posición era buena. Ya faltaba poco. Después de tantos días, de tantos meses, estábamos tan cerca de cogerla en brazos. Pero teníamos paciencia, porque sólo queríamos que el embarazo llegara a su fín para que ella estuviera bien, aunque es cierto que el último mes se hace más pesado.

Era la recta final. Ya habíamos empezado con los monitores, tanto en la Arrixaca como en lo privado. Comprobaban sus latidos y como andaba de contracciones. De momento todo bien, todo tranquilo.

¡Estabas agustito! ¿Verdad hija? Mi tesoro.



LLEGANDO AL FINAL

Hacía tiempo que no hablaba ni veía a mi psicóloga-amiga, así que me llamó para preguntar como estaba y me dijo que tenía ganas de verme. Me pasé por su consulta y se alegró mucho de verme tan gordita y que a pesar de echar de menos a mi madre y pensar que no iba a estar en esos momentos tan maravillosos, yo estaba feliz. Después de tantas lágrimas, tanto dolor, me sentía feliz. Ella sabía que yo cumpliría el 14 de octubre, por lo que quedó en llamar.

Me acuerdo que no paraba de mirarme la barriga en el espejo. La acariciaba y le decía a Ángela que pronto estaría en mis brazos. Había visto en un reportaje un parto en el que relataban que cuando sale el bebé y cruza esa primera mirada con su madre, era un momento mágico. Yo soñaba con ese momento. Me imaginaba sus pequeños ojitos mirándome por primera vez. Sabiendo en ese momento que yo era su madre. Pensaba en la primera vez que oyera la voz de Juan Carlos, que tan bien reconocía dentro de mi barriga.

Llegó final de septiembre y mi amiga-vecina, se puso de parto. ¡Qué emoción! Su pequeñín ya llegaba al mundo. Fue un parto largo, con alguna complicación, de las que me hablaría con el tiempo porque no quería que me asustara cuando me tocara a mí. Fuimos a ver al pequeñín. Era precioso, y aunque era chiquitín tenía unos ojos muy grandes, muy vivos, que reflejaban aún, el miedo de estar en el mundo. Durante todo el embarazo le dijeron que sería un bebé grande, pero luego su peso fue normal. Estaba bien. Ella ya lo tenía, ya lo conocía, y yo estaba muy emocionada. Pronto yo tendría a mi hija.

En los días siguientes, seguí haciéndome monitores, y todo seguía tranquilo. Pero ¡sorpresa!, en la penúltima ecografía que me hicieron en la UDO de la Arrixaca, me dijeron que su peso era en torno a los 3,665 Kg. ¡Madre mía! y todavía me quedaban unos 10 días. Llamamos a nuestros amigos-vecinos y se lo dijimos. Nos reímos mucho porque decíamos que la que iba a ser una barraquica era nuestra hija, ya que para ser niña era grande.

Yo pensaba si la ropita que le había comprado le estaría, pero no me agobie. Pensé que ya tendría tiempo después, de ir con ella a comprar muchas más cositas.

Tu amiguito ya estaba en el mundo. Ahora te tocaba a ti vida mía. Quedaba ¡tan poquito!