Mostrando entradas con la etiqueta amigos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta amigos. Mostrar todas las entradas

miércoles, 9 de julio de 2014

TERRA NATURA. UN MAGICO CUMPLEAÑOS SORPRESA

Hace unos días fue mi cumple. Ya 43 primaveras. La mitad de la vida como quien dice y la verdad es que tenía una idea equivocada de como debe sentirse una persona a esta edad. Supongo que como en todo, depende de cada persona, pero yo creía (cuando era pequeña o siendo jovencita), que a esta edad uno ya era mayor, pero mayor mayor, de los que ya todo es formalidad, en plan padres (lo que yo veía de los míos), cenitas tranquilas, televisión y sofá y salidas con amigos para charlar, horarios rutinarios y nada nada de excesos. Bueno, pues no sé si será porque la vida ha cambiado o simplemente porque yo no me veo ni me siento para nada en plan padres, ni en plan sofá, ni muchísimo menos mayor. Tengo, a pesar de las circunstancias vividas o gracias a ellas, muchísimas ganas de disfrutar de cada momento, de bailar, de salir de copas como cuando era adolescente (pero ahora claro, con más cabeza,), de quedar con los amigos para divertirnos riéndonos hasta de una mosca que pasa volando, de seguir vistiendo super moderna, acorde con mi edad, porque ya hay ciertas cosas que no me pondría, no por nada sino porque creo que una puede vestir super moderna, sexy y atractiva sin necesidad de ir haciendo el ridículo por muy bien que una esté, y sobre todo me siento ágil, con fuerzas, con vitalidad....., me siento viva y con ganas de querer seguir aprendiendo a vivir. 
Me siento con más fortaleza física, con más ganas de querer comerme el mundo que cuando era una adolescente, porque además ahora sé valorar cada cosa importante, cada segundo bueno, cada regalo recibido en cada uno de los momentos que me hacen sentir alegría. Tengo ganas de hacer cosas, de ver cosas nuevas, de aprender y de mantenerme en forma y cuidarme por mi y por los que tengo a mi lado.

Hace algunos años que dejé de celebrar mi cumpleaños, porque por las circunstancias, mi madre y Angela, pues no tenía muchas ganas de celebrar nada, aunque hiciera alguna comida con los más cercanos, pues se quedaba en eso, una comida con amigos, sin más celebración. Pero esté año, sí. Tenía ganas de celebrarlo, pero además a lo grande. Tenía ganas de poder reunir a todos nuestros amigos. Pero a los amigos de verdad. A los amigos de esos que de verdad entrañan el significado AMIGO. A los amigos que han estado siempre, a los que en los momentos malos no hemos tenido que llamar y han estado, a los amigos que se alejaron pero que cuando peor lo pasábamos vinieron sin decirles nada, a los amigos que se han portado más allá de un simple amigo y han sido mi verdadera familia y a algún familiar que también ha sido amigo. Y son muchos. Puedo decir con gran orgullo que son muchos y eso hoy en día es difícil, porque siempre se ha dicho que los amigos verdaderos pueden contarse con los dedos de una mano, pero nosotros podemos decir bien alto que superamos las manos y llegamos hasta tres.

Bien, pues la idea era esa, pero no tenía sitio para poder reunirlos a todos, teniendo en cuenta que además la gran mayoría tiene niños y por supuesto también quería que estuvieran, porque nos quieren también como algo muy importante suyo y nosotros a ellos. En fin, que mi Juan me dijo que lo dejara en sus manos, que no le preguntara y que ya vería a ver.
Total, que van pasando los días y nada de nada. Y se acerca el fin de semana y yo llamo a unos amigos para vernos viernes y no podían, y llamo a otros para vernos sábado y tampoco podían y bueno, pues pienso: "un fin de semana más tranquilo, ya veremos". Total que llega viernes, salimos de la academia de inglés (lo estoy haciendo, os acordáis que lo tenía pendiente, pues lo estoy haciendo y Juan Carlos se ha animado conmigo), y teníamos previsto irnos a cenar los dos solos, pero Juan Carlos me dice que me va a llevar a un sitio nuevo y quiere darme una sorpresa y a mitad de camino me dice que cierre los ojos. Yo toda emocionada y nerviosa lo hago y soy muy buena, lo cumplo a rajatabla. Llegamos, me baja del coche, me lleva del brazo y cuando ya estamos andando un trocito me dice que puedo abrirlos y veo que estamos en Terra Natura. ¡Qué chulo!. Ya habíamos estado cenando allí, en el restaurante Carnivore con nuestros amigos-vecinos el día de los enamorados y estuvo genial, así que me encanta el sitio, lo veo super original, porque además tiene también una cafetería-pub super chula que dá al recinto de los animales y las vistas y el sitio me encanta.
Bueno, pues allá que terminamos de subir y casi cuando estaba en la puerta, sale un camarero-conocido-vecino, que le dice a mi Juan "ahí los tienes" y se rie. Yo me quedo toda mosqueada y ya me huelo algo, pero ni de lejos. En cuanto entro, empiezan a salir todos de un reservado del restaurante y los voy viendo a todos. TODOS (en realidad faltaron 4 personas, pero fue fallo de organización de última hora, es que eran muchos para organizar). Me puse a chillar según los iba viendo salir: "Todos, todos, estáis todos, que alegría más grande, que alegría. Gracias, gracias, gracias". 

Tenía muchas ganas de reunirlos a todos hace mucho tiempo y fue fantástico, maravillo poder ver esa super mesa llena de tanto amor, tanto cariño, tanta AMISTAD, mis amigos, mi familia. Juan Carlos dice que ninguno puso ningún tipo de pega, ni problema. En cuanto los llamó y le dijo para lo que era todos dejaron sus posibles compromisos, y alguno sus problemas de salud, para estar allí con nosotros. Después de tanto tiempo, que cumpleaños más bonito, más completo. 
Cuando terminó la cena, con brindis, palabras y emociones, los pequeños fueron rodeándome para darme cada uno el regalo que venía de ellos y sus padres. Yo les dije que no me tenían que haber comprado nada de nada porque el mejor regalo eran ellos, todos y cada uno de ellos.

Gracias a todos ellos por formar parte de nuestras vidas, y gracias a mi marido por darme esa maravillosa sorpresa.

Os dejo algunas fotitos de ese maravilloso momento.




















Mi niña, gracias por hacerme inmensamente rica, en amor, en cariño, en amistad. Gracias por ser mi mejor regalo y darme la oportunidad de poder compartir nuestras vidas con toda esta maravillosa gente y gracias por ayudarme a seguir aprendiendo a vivir, con ellos y tú luz. Te queremos.





lunes, 16 de junio de 2014

VER LAS RECOMPENSAS DE LA VIDA

Todavía tengo momentos de alti-bajos. Todavía hay algún flash de angustia y de no entender. Todavía tengo mis días, ............ pero reconozco, que a pesar de estar en esta época que a mi particularmente me descentra y me agobia, desde que recurrí a la hipnosis, la acupuntura y las flores de bach, me encuentro muchísimo mejor y sigo dándome cuenta cada día de que la vida es un aprendizaje constante y de que hay que disfrutar cada momento, por pequeño que sea, por insignificante que nos parezca y sobre todo, compartirlos con las personas que quieres, que te importan, que te ayudan cada día a que en tu vida puedan haber muchos, pocos, grandes o pequeños, pero en definitiva buenos momentos, para recordar, para darte fuerza, para saber que no todo es malo y que es tarea nuestra en gran parte hacer de esos momentos, de esos instantes, algo mágico, divertido, familiar, alegre, entrañable, sincero, armonioso y sobre todo único.

Mucha gente me decía que después de todo lo sufrido, algo bueno nos pasaría, que algo bueno nos traería la vida, y durante algún tiempo, bastante tiempo lo esperé y esperé y ví que no, que no pasaba nada y pensé como ya he puesto en algún otro post, que porqué la vida iba a recompensarme a mi tanto dolor vivido, por qué, cuando había tanta gente en el mundo que sufría, que padecía que moría sin ningún sentido y la vida no los recompensaba, porqué iba a ser yo alguien especial, si tan solo era una gota en un inmenso océano, ¿por qué?. Pero después de estos meses, donde he podido pensar con más claridad, donde el dolor angustioso ha dejado paso al dolor sereno, me he dado cuenta que en realidad la vida si nos ha recompensado, no quizás como pensábamos, no quizás como la gente creía que debíamos ser recompensados, es decir, con otro hijo, no, en realidad hemos sido recompensados con algo que si bien es verdad no tiene que ver con todo lo que representa un hijo, si que posiblemente este muy cerca de darnos esa luz que ellos dan, porque hemos recibido el amor, el cariño, la compañía, la ilusión, el apoyo incondicional, la esperanza y la posibilidad de compartir gran parte de las vidas de nuestros amigos. Grandes, grandísimos amigos que nos han acompañado en momentos muy negros, muy duros, muy malos, y que con sus vivencias, con sus familias, con sus vidas, nos han ayudado a sentirnos parte de un gran mundo y a través de ellos y con ellos, podemos vivir multitud de momentos mágicos, únicos y especiales, que seguramente de otra forma no hubiéramos siquiera imaginado y por tanto podemos decir que somos ricos en vidas, en cariños, en amores, en alegrías, ilusiones, nuevos retos, nuevas etapas, nuevas vivencias que forman parte de ellos y que ellos, comparten con nosotros.

Igualmente, soy consciente de que ahora, gracias a la desgracia o a pesar de la desgracia, puedo vivir la vida exprimiéndola. Es cierto que ya siempre tendremos que aprenderla a vivir de forma distinta, sin ella, pero también es cierto que vivimos el día a día, que no dejamos pasar ningún momento que podamos disfrutar, que sabemos que todo puede cambiar en un momento y que todo lo que podamos disfrutar cada instante debemos aprovecharlo. No hay que gastar grandes fortunas en disfrutar, en vivir, sólo hay que saber elegir, adaptarse y reirse de todo lo reible. Beberse la vida a pequeños sorbitos para disfrutar las pequeñas grandes cosas, compartir todo lo bueno, ser cada día un poco mejor y hacer que la vida de los que nos rodean y nos importan sea más fácil y más feliz.

Se que la vida no me ha recompensado con lo que yo esperaba, pero me he dado cuenta que realmente la vida sí me ha recompensado con grandes, grandísimas cosas y sé que nos falta ella, siempre será así y no podemos cambiarlo, pero tenemos más que quizás muchas personas puedan tener el resto de sus vidas.

Ángela, se que tu luz nos guía, nos da calor y nos hace ser mejores. Te queremos vida mía.

viernes, 26 de julio de 2013

EN MOMENTOS MALOS, REGALOS QUE COMPENSAN

Mi última entrada o mi anterior entrada, es del 26 de junio. Dos días antes, osea, el 24 de junio fue mi cumpleaños y el santo de Juan Carlos. Otro año más sin mas.
Como cayó en lunes, pues dejamos la celebración-comida para el fin de semana siguiente y esa noche salimos a cenar con mi padre y mis hermanos, bueno al final sólo vino uno de ellos.
La cena bien, la sobremesa ya no tan bien. Salió un tema un poco delicado con algo en lo que no estamos de acuerdo con mi padre y su forma de verlo y llevarlo y al final me volví a casa malhumorada y triste, pero a veces cuando menos lo esperas, todo puede dar una vuelta y de acabar la noche con mucho bajón, pues me llevé la sorpresa y mejor regalo que podían hacerme.
Al entrar con el coche en la cochera descubierta de mi casa, empecé a oir unos gritos llamándome. Eran las 12:30 de la noche, pero mi pequeño ahijado había estado esperando hasta oir que llegábamos: "¡madrina, madrina!. Oí a su madre, mi amiga-vecina que le decía que esperara, que iban a bajar y que dejara de gritar que era tarde.
Al segundo, oimos la puerta de su casa y enseguida al otro lado de la verja que nos separa las casas por el porche, lo veo venir corriendo todo contento y sonriente con algo en la mano: "¡felicidades madrina!, toma lo he hecho para ti. Y me da un pequeño portafotitos de madera pintado y adornado por él, bueno venía envuelto, pero era tanta su ansiedad por dármelo y que lo viera que él mismo lo fue desenvolviendo hasta dármelo ya sin papel. No me puse a llorar para que él no se sintiera triste porque no hubiera entendido el por qué, aunque las lágrimas fueran de felicidad.
Su madre, mi amiga-vecina, me dijo que no podía dormirse y estaba esperando para dármelo fuera la hora que fuera, y en cuento oyó el coche se puso a decir: "ese es el coche de los padrinos", "vamos, vamos".

Le dije que me encantaba, que era el mejor regalo que jamás me habían hecho y que lo pondría en un sitio privilegiado para que todo el mundo lo viera. El no cabía en sí de gozo y la verdad, es que esa noche me hizo la persona más feliz del mundo.
Es lo que muchas veces he dicho. Es un crio con ángel. Tiene un don y siempre tiene algún gesto en los momentos más delicados para nosotros. Y esa noche fue otra muestra de ello.
El se acostó tan contento y a mi me regaló un trocito grande grande de amor.

Unos días después teníamos pensado celebrar el cumpleaños y santo de Juan Carlos como el año pasado, en una comida, con piscina, copitas, más piscina, más comida, amigos, buenos amigos, pero al final lo tuvimos que retrasar porque mi suegra se cayó un porrazo y tuvo que estar varios días ingresada, incluído un día en la UCI para estar en observación. Y desde entonces, aunque ella del porrazo está bien, pero ya no se ha quedado bien del todo,  andamos locos, locos, entre médicos, pruebas, hacerle compañía, buscar alguna persona que pueda quedarse con ella por las tardes, descargar a mi suegro un poco de lo que conyeva esta nueva situación.
En fin, que de una forma u otra no podemos mantener una línea contínua. Siempre hay algún contratiempo, algún cambio negativo que nos impida vivir, sólo eso, vivir.

Y es que en esta situación, lógicamente Juan Carlos la vive con angustia, con tristeza y con agobio el ver a su madre así, y yo los primeros días tampoco fui de mucha ayuda para él, porque fue una situación que me superó, creo que por el recuerdo de los últimos días de mi madre en el hospital, el verla tan malica, tan desvalida, tan distinta a como era ella y además el ver como el resto descargaba en nosotros dos, mucho más de lo que ellos daban, por el siemple echo de dar por supuesto que como nosotros no tenemos más hijos, pues estamos más libres y dispuestos y ya por ello no tenemos vida, pues todo eso me hizo no apoyar a Juan Carlos todo lo que se merecía. Ahora pasado ya lo peor, creo que aunque me siga agobiando, sí me veo con "fuerzas", de intentar hacerle ver a Juan Carlos, que aunque es una situación nueva para todos, podemos ir llevándola poco a poco siendo lo principal, el aceptarlo, aunque cueste.

Por eso siempre digo, que sea de donde sea, es bueno poder encontrar donde agarrarse en ciertos momentos, para renovarse, para coger fuerzas, para no dejar que la mochila se llene tanto de piedras que no puedas andar.
Un pequeño-gran gesto como el de mi cansinico (mi ahijadico), me recargan pilas, no sólo por el gesto en sí, sino porque ese gesto, estoy segura que tiene mensaje.

Que dificil es vivir. Que dificil. Pero seguimos intentándolo. Seguimos aprendiendo, seguimos necesitando buscar, buscar y buscar.

¡Es todo tan distinto sin ti!, la vida, los planes, la energía para superar cosas...... Todo es distinto. Es otra vida. Te queremos.

miércoles, 26 de junio de 2013

DEJANDONOS LLEVAR

Este fin de semana pasado hemos estado en Valencia. Teníamos pendiente ir al Oceanográfico y también nos habían hablado muy bien del Biopark y la verdad es que ni uno ni otro nos defraudaron y además tuvimos mucha suerte con el tiempo, porque aunque el domingo hizo un poco más de calor, hemos podido disfrutar de buen tiempo sin achicharrarnos.

Nos hemos ido con nuestros amigos-vecinos y sus pequeños. Mi ahijadito se lo había comunicado ya a todo el colegio, sus amigos, profesoras, familia y cualquier otro desconocido que a bien tuviera preguntar cualquier cosa, aunque no tuviera nada que ver con hacer un viaje. Jajajaja. Es tanta la emoción que siente cuando va a hacer un viajecito, que procura dar la información a diestro y siniestro. El no sabe ni donde vamos, sólo sabe que se va a un hotel y que le encanta así que eso es lo que dice con un :"oye, sabes que nos vamos a un hotel", y se siente tan orgulloso y feliz. Y nosotros de verlo disfrutar así.

Nos fuimos viernes en cuanto comimos y el peque salió del colegio. El viaje fue más rápido de lo que pensamos, porque en dos horas y veinte o y media, estábamos allí, y eso que hicimos una parada en la gasolinera con un retraso de 15 minutos por un problema informático.
En fin, que el viernes llegamos, dejamos las maletas, nos dimos una duchita rápida y luego nos acercamos al centro comercial El Saler que estaba al lado y enfrente toda la Ciudad de las Ciencias. Chulisima la vista. Me impresionó. Se ve más grande y espectacular que por televisión. Muy bonito.
Bueno, pues en el centro comercial cenamos y luego nos fuimos al lado del hotel a tomar una copa.

El sábado tocó Oceanográfico y fue muy bonito. A mi es que me encanta el mundo submarino y ver esas peceras tan grandes y con tanto pez de distintos tamaños y colores me gustó mucho. Es super relajante. Si pudiera, tendría una pared pecera en mi casa.
Los críos alucinaron también, a mi ahijadito le encantó la pecera túnel con los tiburones y a la peque, cualquiera. Es una pequeña Feliz Rodriguez de la Fuente. Cualquier animal le encanta.
A mi lo que más me gustó fueron las ballenas beluga. Que bonitas. ¡qué cara más dulce y simpática tienen!. Y bueno, los pingüinos que de siempre me han gustado.
Para mi gusto, lo más flojo fue el espectáculo de los delfines. Muy soso. Demasiado tiempo hablando y tampoco hicieron nada del otro mundo. Pero bueno, bien en general.

Cuando salimos de allí, fuimos al centro comercial a tomar algo fresco y además entramos en el hipermercado y compramos unos polos. Yo estaba tan afanada con mi polo y saboreándolo con tanta ansía que se me partió y se me cayó entero. Por supuesto todos nos pusimos a reírnos como idiotas de la situación tan cómica y la cara de tonta que se me quedó, pero lo que de verdad se me quedó grabado, fue como siempre mi pequeño ahijado. Sin que nadie le dijera nada se acercó a mi y me dijo: "toma madrina, cómete el mío". Es que no me dijo, "toma, dale un mordisco o un chupetón". No. Directamente me dio su polo entero. Por supuesto yo le dije que no, que yo me sentía más contenta si se lo comía él. Y así se quedó tan conforme. Al final lo compartí con mi Juan y todos contentos.
El día terminó con un bañito en la piscina cubierta del hotel y una cenita en un restaurancillo cerca del hotel, donde ya no pudieron aguntar más los pequeños y en cuanto terminaron de cenar se quedaron dormiditos. La peque en el carrito y mi ahijadito primero en la silla con la cabecita apoyada en la mesa y luego en brazos de su papá.

Ya el domingo, después de desayunar y dejar el hotel nos fuimos al Biopark. Es un zoo super grande, con los animales en un entorno muy natural y todo muy muy bien ambientado. Lo mejor del parque, es que te da la posibilidad de poder ver a los animales desde distintos sitios, con lo cual, si desde uno no lo ves bien o en ese momento no se encuentra en esa zona, pues puedes verlos por otro lado. Nos gustó también mucho, mucho. Muy bonito. Muy bien cuidado y muy bien logrado todo el entorno. Un buen día también.

Fue un fin de semana muy bien aprovechado, con muchas risas, muchos buenos momentos, muy buenos recuerdos y sobre todo, muy buena compañía. Los pequeños disfrutaron un montón y los mayores igual o más que ellos. Valoro mucho estos ratos que la vida me regala y busco constantemente el poder compartirlos y hacer partícipes de ellos, a las personas a las que quiero y que son importantes en mi vida.

No estás físicamente mi niña, pero estás. Te echo de menos y tu sonrisa la veo reflejada en muchas cosas. Te queremos.


miércoles, 19 de diciembre de 2012

YA ESTÁ AQUI, YA LLEGÓ

Ya llegó, ya está aquí. Sí, de nuevo las navidades han llegado y este año también hemos podido poner el árbol, los adornos y el belén.
Sí, este año de nuevo y a pesar de muchas cosas, de las ausencias, de la tristeza que nos acompaña en una parte de nuestro corazón, y de otros sinsabores que nos puede dar la vida a todos, la vamos a poder celebrar.

Y la vamos a celebrar porque estamos juntos, porque tenemos unos maravillosos amigos, porque los pequeños que nos rodean son especiales, porque la familia que nos queda pueda vivir unas buenas navidades, y porque la revisión de Juan Carlos ha salido bien, y todo ello, y en especial esto último, ya es mucho para nosotros.

Serán unos días de sentimientos encontrados, porque en estos días,  es a los que faltan cuando más los hechas de menos. A mi cuñado por ser la alegría de las fiestas. A mi madre por ser todo generosidad para compartir, y a mi pequeña porque las fiestas sean cuales sean, pero especialmente las navidades, son de los niños y sin ella, la casa está en silencio.

Esa será la parte triste, nostálgica, y de recuerdos, muchos recuerdos, pero tampoco dejaremos que el silencio nos envuelva, y procuraremos llenar la casa, con amigos, familia y pequeños que nos ayuden a cantar villancicos, pedir el aguinaldo, preparar mil y un bocados, dejar la cocina hecha unos zorros y la bodega medio vacía o vacía entera y procuraremos que con todos juntos la casa no esté en silencio en estos días, y que sólo se oigan risas, panderetas, grititos de ilusión y el sonido de besos, muchos besos.
Ojalá que en todas las casas haya un motivo para sonreír, por pequeño que sea, por muchos momentos duros que nos haya tocado o nos estén tocando vivir, porque al final, lo importante es poder contar con alguien que te tienda la mano y que no deje que tu casa esté en silencio.

Mi estrella gordita, brilla en el firmamento para iluminar en estos días todas las tristezas del mundo. Te queremos.

martes, 25 de septiembre de 2012

ELIJO LO POSITIVO

Este verano no sólo me ha servido para tener unas semanas de reflexión, de intentar aislar mis pensamientos más tristes, sobre todo teniendo en cuenta la llegada de septiembre y el temido octubre, sino que he intentado sacar buenos momentos para que la cuesta sea menos empinada y así seguir aprendiendo de la vida y seguir sacando partido a ese aprendizaje de cada día.

Así que hemos hecho varias escapaditas, donde hemos podido disfrutar del sol, el mar o la piscina, la comida, la tranquilidad o el bullicio, las risas, las charlas solos o con amigos, y además hemos hecho un viajecito que nos ha servido para darnos cuenta de que algunas personas no saben disfrutar de la vida, ni valorarla, ni apreciarla, ni agradecer muchas cosas teniéndolo casi todo y teniendo a su lado como ejemplo a personas a las que la vida les ha machacado sin piedad y a pesar de ello hacen un esfuerzo sobre-humano por no amargar a nadie, por alegrar las reuniones, por reirse hasta de su sombra para sacar lo bueno de las "pequeñas situaciones malas", por sacrificarse en otras para que ellas disfruten por el simple echo de verlos a gusto y disfrutando de algo que sabes que les apetece, y en fin, una serie de cosas que uno hace porque sí, porque es así y porque además la vida nos ha enseñado a Juan Carlos y a mi a quedarnos con lo pequeño, a buscar los momentos buenos, a reirnos de una mosca que pasa volando, a pasar de muchas cosas que no merecen la pena para aprovechar mejor una situación, porque los momentos malos vienen solos, porque llorar, sentir rabía o enfadarnos, lo hacemos con lo que verdaderamente importante, con lo que realmente te toca el corazón y que además no tiene solución.

Por eso en vez de ver la suciedad de una ciudad, me he quedado con lo pintoresco del lugar, sus callejuelas, sus tiendas como hace 50 años o más en España, su comida, su helado,hummmmmm,  la suerte al escoger a un buen taxi-guía, o me he reído subiendo en trenecito turístico por unas calles tan mal asfaltadas y que te hacían temblar como una gelatina y por tanto no podías sacar ni una foto, jajaja, o bajando después en un autobús donde literalmente no cabía un alfiler e íbamos por lo menos a 60º todos sudando como cerdos, pero riéndonos de la situación porque yo le decía a Juan Carlos:- ¡joder, que asco, el tio que llevo al lado me esta pegando el brazo y me esta dejando todo su sudor- y Juan Carlos empezaba a rirse y me decía:- ¡joder, pues lo mismo debe de pensar la tia que llevo yo al lado de mi, porque yo voy igual, jajajajaja!, o buscando tienditas donde comprar regalos para todos a pesar del gentío o el calor, o visitando por tercera vez una ciudad que no teníamos ganas de ver pero por los amigos lo haces y tan contentos, o haciéndonos a la ídea antes de salir de que no íbamos a ver algunas cosas porque con los que íbamos no suelen ser muy puntuales y era mejor ir con esa ída hecha y no pasa nada, o mirando la parte positiva de una porquería de excursión que nos vendieron como el no va más y que luego resultó un fiasco en todos los sentidos, pero que nos siervió para al menos conocerla en un día y no volver en otro viaje por más días como en un principio pensamos que así sería, (hasta que fuimos claro), o comiéndonos un "delicioso" bocata de tortilla de patatas y otro de jamón en el tren de vuelta, mientras los otros decían que qué asco de comida, y así un sinfín de cosas que me hicieron sentir pena por estas personas que nos acompañaban, sobre todo por una de ellas, que se pasó más tiempo viendo lo negativo que lo positivo a pesar de querérselo recalcar en más de una ocasión. ¡Que se le va a hacer!.

Mi estrellita gordita, sé que guías mi camino a pesar de no ver la luz al final de él. Te queremos.

viernes, 23 de diciembre de 2011

FELIZ NAVIDAD

OS DESEO A TODOS UNA FELIZ NAVIDAD, RODEADOS DE AMIGOS, FAMILIARES Y TODOS AQUELLOS RECUERDOS QUE OS HAGAN SOÑAR Y ESBOZAR UNA SONRISA.

UN BESO CON TODO MI CARIÑO.

http://youtu.be/rColaXHY5EE





En estas fechas me gustaría poder compartir mis mejores deseos para todos aquellos que contribuyen a que cada día salga el sol.

Ojalá que nos invadiera el sentimiento de compasión, de generosidad, de perdon, de nostalgia, de gratitud, de buenos deseos, de alegría, emoción, ilusión y magía durante todo el año.

Ojalá que cada día aprendamos un poco más a llenar nuestro corazón con lo mejor de cada persona, de cada instante, de cada cosa.

Ojalá que el sentimiento que hace renacer en nosotros la navidad, perdure todo el año y nos ayude a poder descubrir cada día un pequeño regalo escondido en un rayo de sol, la sonrisa de un amigo, el pajaró que canta, la flor que luce hermosa, el jaleo de un niño jugando, un ratito en el sofá con la mantita, ese olor tan bueno a comida casera, el beso de una madre, la mirada de tu enamorado/a, un trocito de bizcocho a media tarde, el baile infantil de tu hijo, la alegría por compartir buenas noticias con alguien que quieres, o la seguridad de saberte querido/a.

Os deseo a todos que descubráis la magía en todo aquello que cada día rodea vuestras vidas y contribuyen a haceros la vida más facil aportando felicidad y alegría a vuestras vidas.
Que la magía de la navidad llene cada rincón de vuestro hogar y que todos vuestros sueños queden colmados con creces.
Feliz Navidad con todo mi cariño.

Mi gordita pequeña en estos días tu estrella brilla con más energía para que nuestra hogar luzca bonito. Te queremos.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

EL RASTRO DEL VERANO

EL VERANO NO ES PARA TODOS

En verano suele darme el bajón de forma más significativa y aunque parezca extraño, el psiquiatra me dijo en una ocasión que es más normal de lo que la gente se piensa que en verano  el estado de ánimo se vea alterado en muchas personas al igual que ocurre en otras en la llegada del otoño. Supongo que en mí es normal que sea en estas fechas ya que a mi las estaciones de otoño-invierno me encantan, me gustan más que las otras. Las encuentro más entrañables, más familiares, más acogedoras.

Por otro lado es en verano cuando más me acuerdo de mi madre, los días que pasábamos con ella en la playa, ¡lo que le podía gustar!. No sólo el echo de poderse evadir durante unas semanas allí, sino porque durante esos días ella podía disfrutar de nuestra compañía de forma intensiva, y eso la hacía muy feliz. También es en verano cuando tengos los mejores recuerdos con Ángela, la tranquilidad de el avanzado estado que me indicaba que todo iba bien, que ya iba faltando menos y que en unos pocos días después de acabar el verano ella estaría en nuestros brazos.

No puedo evitarlo porque son pensamientos, sentimientos, sensaciones que me vienen solos, sin yo buscarlos, sin querer recordar incluso en muchos momentos por lo profundo del dolor, pero que están ahí y que me rememoran todos los planes que teníamos previstos. Un año más llegan a mi mente sin poder hacer nada. Ahí están.

Y es por eso, porque ya lo sé, por lo que busco una y otra vez fórmulas que me mantengan alejada de la realidad y que no hay nada que más me ayude que es mantener mi mente y mi cuerpo agotados. Agotados por tanta actividad, tantos planes, tantas salidas, tantos momentos en la cocina haciendo uno de mis mayores jobis que es cocinar. Me encanta, me ayuda en momentos de ansiedad, me relaja.
Todo vale para seguir en la carrera de la vida, pero no de cualquier manera, así no. Así no merecería la pena nada. Si se sigue luchando, si se sigue viviendo, si seguimos en la carrera, es para hacerlo con las mejores opciones. Quizás no ganemos, pero habrá merecido la pena sólo por el echo de haber participado con ilusión y ganas.

¡Cúanto me acuerdo de tus bostezos, de tu hipo, de tus pequeñas pataditas, de la huella de tu piececito en la ecografía! ¡Cúanto, cúanto!. Te queremos.


ADAPTARSE Y REIRSE

Al final pudimos irnos unos días de viaje. Después de ver mil presupuestos, mil destinos, de intentar buscar la mejor opción para todos los que se suponía que nos íbamos a ir, de poder acoplar las fechas que más o menos nos vinieran bien a todos y de esperar y esperar hasta último momento para ver si salía el super chollo que por eso de la crisis supusimos que saldría y que al final no salío, pues eso,  que nos fuimos.

Fue toda una odisea porque Juan Carlos y yo nos adaptamos a todos y a todo y por esperar a unos, buscar destino para otros y querer que el presupuesto se acomodara a todos,  casi nos quedamos sin poder irnos a ningún sitio. Pero bueno, quitando los mosqueos de los primeros días en los que se dió de baja la mitad del personal, y tuvimos de nuevo que mirar nuevos sitios, plazas, hoteles, avión, fechas y todo lo demás para los que quedamos, por fín pudimos salir unos días a cambiar de aires y de la rutina de todos los días.

Asíque,  de quince personas que íbamos a ser,  nos quedamos en cinco. Nosotros y nuestros amigos de la misma calle con su hijo. Pero estuvo bien. La verdad es que nos reímos mucho y el pequeñajo aguantó mejor que nosotros los días de caminatas y horarios de estar todo el día por ahí.

La única contrariedad fue la impuntualidad continua por parte de ellos en diversos contextos y situaciones, pero que al final convinimos en que no había por qué haber enfados si en todo lo demás no había problema. Como en todo , era cuestión de organizarse y priorizar, por lo que decidimos que los que más tardaban (ellos) no tenían por que ir nerviosos pensando en el plantón de los otros (nosotros), ni los otros (nosotros) terminar enfadándonos por estar de plantón después de habernos planificado para poder estar a nuestra hora, asíque lo que hicimos en dos o tres ocasiones era irnos Juan Carlos y yo y quedar a otra hora con ellos para que de esta forma todos estuviéramos bien.

Al final es la mejor solución, ya que por el echo de viajar juntos no significa que tengamos que ir a todas partes juntos, ni de hacer todos las mismas cosas porque por preferencias, horarios, cansancio, ritmo,  se trata de ir adaptándose a las circunstancias y a las personas con las que viajas para que todos podamos disfrutar y no perjudicar a los demás en el que es también su viaje.

En fin que salvo esta salvedad, que muy posiblemente ellos tendrían cualquier otra queja con respecto a nosotros, lo pasamos muy bien y nos reímos mucho, incluso de situaciones en las que de no estar predispuestos a pasarlo bien, nos hubiera amargado, como una excursión que contratamos y que en vez de llevarnos por todo lo más bonito de la ciudad nos llevó por el extrarradio de la ciudad para subirnos a lo alto de una montaña y como no, hacer caja en una cafetería-restaurante. Fuimos riéndonos todo el camino viendo por donde nos estaban llevando.

Pero como digo, al final el balance fue positivo porque de eso se trata. De adaptarse a las situaciones y a las personas y saber que no todo ni todos somos perfectos y que el que no tiene una cosa tiene otra pero siempre hay que valorar y sopesar lo bueno de lo malo y si lo bueno supera a lo malo, entonces merece la pena . Yo me quedo con eso.

Tú eres parte muy importante de mi visión, porque si sólo nos quedáramos con lo malo, entonces mi amor chiquitín, no podríamos vivir. Te queremos.



LA VERDAD DE UNA IMAGEN

Cuando uno sale de viaje siempre le suelen parecer pocos los días que se está fuera, claro es, si uno lo está pasando bien y está a gusto, como este fue el caso. Da penita pero llegas con las ganas de revisar todo el material fotográfico y de vídeo que ha dejado inmortalizado los momentos vividos y que nos sirven para rememorar todo aquello que quedó en nuestras retinas, en nuestras vivencias.

Normalmente, por lo menos a mi me ha pasado, no se termina de ver reflejado al cien por cien todo lo que has visto, ni en el color, ni en lo bonito, ni en la grandeza, pero he de decir que esta vez al ver el vídeo,  experimenté todo lo contrario. La verdad es que fue raro, porque viendo las imágines,  la sensación era como que no había disfrutado ni sacado el máximo partido a todo lo visto. Me pareció mucho más bonito y entrañable de lo que en un principio me había parecido.

No sé, quizás mi cabeza no empezó el viaje muy centrada y es curioso porque,  unos días después,  hablando con mi amiga de la misma calle me dijo que al ir viendo las fotos (ellos hicieron las fotos y nosotros el vídeo), había visto como la expresión de mi cara había ido cambiando conforme iban pasando los días. Me dijo que en las primeras fotos de los primeros días mi cara reflejaba tristeza, melancolía y que conforme fueron pasando los días,  en mi rostro empezó a aparecer la sonrisa alegre, la vivacidad en mi expresión. Fue algo que le resultó chocante porque hasta verlo plasmado en las fotos no se había dado cuenta.

Supongo que es algo normal, porque cuando estás acostumbrado a ver a una persona de forma continua te pasan desapercibidos muchos gestos o estados de ánimo que por lo habitual,  no resultan raros y es quizás cuando lo vemos en una imagen fija, tomada sin darte cuenta cuando quedan al descubierto todos los fantasmas que habitan en tu día a día.

Bueno, al menos pasamos de poco a más y he de reconocer que me vino muy bien el viaje y la compañía y de todo se saca la parte positiva y en este caso me di cuenta a la vuelta,  que había estado durante varios mañanas sin tomarme las pastillas anti-depresivas, señal de que al menos durante unos días mi cabeza dejó de pensar.

Durante esos días, cada noche buscaba tu luz en e cielo, pero no te encontré y lo que más me alegró al volver fue verte de nuevo en lo alto del cielo, mi estrella gordita. Te queremos.


EL HUECO DE TU AUSENCIA

Este verano todavía tenía que pasar una nueva calentura que había ido retrasando porque se me hacía un nudo en el estómago y me causaba mucho dolor, pero decidí liarme la manta a la cabeza y dar un nuevo paso para subir un nuevo escalón.

El motivo era que desde la muerte de Ángela no  había vuelto a ir a ninguna reunión familiar por parte de Juan Carlos donde estuvieran todos sus hermanos y los respectivos, ya que me causaba mucho dolor ver a uno de sus miembros con su hija pequeña y para mi era como si el hueco de mi hija hubiera sido sustituido por esa personita y la verdad es que me moría de dolor el sólo hecho de pensarlo.

Pero a lo largo de este año he ido haciendo nuevos esfuerzos por ir superandome y ya después de dar el paso de ir a ver también a otra nueva pequeña sobrina que había nacido durante el otoño creí que posiblemente podría soportar el verlas a las dos juntas y el ver la felicidad en los rostros de sus padres.

Bueno, la primera sorpresa fue para mis suegros que no me esperaban. Mi suegro me abrazó emocionado y me dijo que para él era muy importante el verme allí y en fín, supongo que alguna vez tenía que ser la primera.
Intenté durante toda la noche estar distraída, alegre, sin que en ningún momento se notara que mi corazón estaba encongido y teniendo cuidado de no sentarme en la parte donde se habían sentado todas las mujeres por no oirlas hablar de las cosas típicas de los cuidados del bebé y a la misma vez, y a pesar de estar todas ellas muy produntes, no hacerlas sentir incómodas.

Y la noche más o menos pasó bien. Ya casi estaba hecho. Ya casi llegábamos al final, pero fue en la despedida cuando un invitado extra quiso estar más cariñoso y atento preguntándome e interesándose, cuando ya no pudieron más y mis lágrimas salieron sin yo poder remediarlo. Fui fuerte toda la noche, pero al final la evidencia de su ausencia, en mi corazón pudo más.

Al menos, como dije al principio, alguna vez tenía que ser la primera y después de aquella noche, han venido otras cenas y otras comidas familiares y he podido estar mejor y más fuerte porque si decido ir es para que nadie tenga que sentirse incómodo y triste al verme.

Bien, mi ángel nada ni nadie podrá ocupar tu lugar, pero es que duele tanto ver como la vida sigue sin tú estar. Te queremos

viernes, 9 de diciembre de 2011

MOMENTOS IGUALES, SIGNIFICADOS DISTINTOS

Una vez decidido que dejaríamos pasar el verano para poder relajarnos psicológicamente y descansar físicamente, llegaba el momento de afrontar de nuevo la llegada de los meses de verano y todo lo que ello conllevaba.

Aunque aún quedarían unos días para la llegada oficial de la nueva estación, el inicio del mes de junio daba comienzo a una serie de acontecimientos en los que no nos quedaba más remedio que ser participes. En unos más activamente y en otros dejando pasar el momento sin mayor implicación.

Por un lado estaban los cumpleaños de los amigos de la misma calle. Y por otro los cumpleaños de Juan Carlos y mío y también el santo de Juan Carlos. Con el cumpleaños de nuestro amigo, nos fuimos a comer con ellos y después como es costumbre en nosotros, le llevamos la tarta con velas. Como el cumpleaños de ella caía entre semana, no pudimos celebrarlo ese día, sin embargo quisimos sorprenderla haciendo pasar el día sin felicitarla hasta la noche apareciendo en su casa sin ya esperarnos (estábamos compinchados con su marido), con el postre. La tarta con velas.

Para el cumpleaños de Juan Carlos nos fuimos a comer con nuestros amigos y después ellos le llevaron la tarta con velas. Al igual que yo, él no quería tarta, sólo pasar el día con los amigos, pero ellos, aprovechando que fue un buen día quisieron que fuera algo espontáneo. Estuvo bien, sobre todo porque le pusieron todas y cada una de las velas de los años que cumplía. Yo quise brindar por la persona más maravillosa que hay en mi vida. Mi marido. También brindé por nuestros amigos, por compartir ese día con nosotros y hacernos pasar un buen día. El sopló las velas y su deseo tuvo que ver con Ángela. Los dos miramos al cielo y sentimos a nuestra hija muy cerquita. De nuevo nuestros amigos fueron eso, unos buenos amigos.

Y ya, terminando el mes, llegó mi cumpleaños y también el santo de Juan Carlos, pero como ya expuse en otro post ese día, 24 de junio, no hubo celebración, ni tarta, ni velas, ni regalos, tan sólo felicitaciones y buenos deseos para que pasáramos un buen día.

Cuatro cumpleaños y un significado distinto para cada uno. Para todos un año más de vida, muchas cosas vividas, muchas cosas disfrutadas, muchas cosas aún sin hacer y otras realizadas, muchos momentos felices o tristes, muchos momentos de risa y otros de llanto, pero al fin y al cabo, muchos momentos vividos. Para ellos además sus momentos, sus vivencias, sus experiencias buenas o malas pero suyas, igual que para nosotros. Tenemos un año más, con momentos compartidos y con momentos que nosotros y sólo nosotros, es decir, cada uno de nosotros, puede vivir de forma única. Puedes compartirla o no, pero tu forma de vivir ese momento, ese instante, esa vida, es tuya y sólo tuya y sé, que de uno mismo depende, que tenga un significado u otro.

¡Cuánto añoro imaginarte soplando nuestras velas y verte con los deditos metidos en la tarta! Me queda eso. Imaginarte en mi corazón. Te queremos.

lunes, 5 de diciembre de 2011

24 DE JUNIO DE 2010

SIN VELAS QUE SOPLAR

Hoy día 24 hace un año que empecé a escribir este blog. Hoy día 24 de junio es mi cumpleaños y como el año pasado y ya todos los que vengan, no lo celebraré. No quiero tarta ni por supuesto velas para soplar, porque no quiero que nunca más quede un deseo pedido sin cumplir. Hoy día 24 de junio cumplo 39 años y es una fecha para celebrar que sigo viva un año más, sin embargo hoy sólo pido pasar un día tranquilo y pensar en lo feliz que me sentí hace dos años cuando sople las velas de mi 37 cumpleaños llevando a mi hija en mi vientre. Hoy también es el santo de Juan Carlos, pero hoy no habrá celebraciones. Sí, saldremos a cenar los dos pero sobre todo y ante todo porque estamos juntos y eso es lo importante.

Nuestros amigos lo saben, y hoy nos llamarán sobre todo para desearnos un buen día y lo pasemos lo mejor posible. Es contradictorio. Porque por un lado uno debiera sentirse feliz por cumplir un año más, por estar vivo un año más con todo lo bueno y lo malo de la vida sabiendo disfrutar o aprendiendo a disfrutar las cosas importantes de ella, pero por otro en los días señalados es cuando uno hecha con más fuerza a las personas que le faltan, con las que tantas ilusiones había puesto, con las que tantos planes habías hecho, y todo lo que hoy celebrarías pasa a un segundo plano porque el día no está completo.

Hace un año un día como hoy, mientras escribía este blog me hinchaba a llorar, pero hoy aunque triste, estoy tranquila, serena, pensando y sintiendo con calma y esperando que hoy desde el cielo mi hija y mi madre, también mi cuñado, puedan sentir esa paz, que al menos hoy quiero como regalo.

Aunque no celebraré nada, si que les he dicho a mis amigos, que me gustaría hacer una cena o comida con ellos en los próximos días porque esos buenos momentos entre ellos y con ellos es lo que da a nuestro día a día un verdadero motivo de felicidad.

Hoy también desde hace un año, recibo muestras de cariño cada día a través de palabras de interés, apoyo, comprensión, ánimo, que también cada día recibo como un regalo y un motivo también para poder levantarme en mis momentos de bajón.

Ángela, mi hija. Mi bebé tú mi angelito eres el mejor regalo para tu padre y para mí, por eso siempre te guardaremos en el mejor de los sitios. El corazón. Te queremos.

martes, 29 de noviembre de 2011

DESMENUZAR CADA INSTANTE, CADA COSA BUENA.

CADA SEGUNDO IMPORTA
Si en meses anteriores habíamos necesitado estar distraídos continuamente para mantener la cabeza distraída y buscábamos estar ocupados en cualquier cosa y acompañados de gente que nos hacía sentir bien sólo por el hecho de estar con ellos y hacernos compartir momentos buenos de sus vidas con nosotros, ahora no sólo estaba ese objetivo sino también intentar darme cuenta en esos instantes de todo lo que tenía, de todo lo que la gente nos daba, de que serían esos momentos, esos recuerdos los que irían haciendo que nuestra vida tuviera sentido, de que si aprendía a desmenuzar cada segundo de una buena charla, de una buena comida, de una buena película, de una partida a algún juego, de un buen beso, una mirada, un detalle sin venir a cuento, una canción, un ratito en el sofá después de comer, unas risas por algo sin importancia, en fin todas y cada una de las cosas que cada día componen nuestro diario y que no apreciamos, que pasan sin darnos cuenta porque contamos con ellas de una forma u otra, con más o menos asiduidad, pero que al fin y al cabo van creando nuestras vidas de pequeños segundos de felicidad a los que no hacemos caso.
Me acordé del cuento que me contó Carmen (de echo me he comprado el libro de Jorge Bucay) y es cierto, al final sólo vives el tiempo que realmente has disfrutado y a nosotros por desgracia nos han robado mucho tiempo, es más, ya nunca podremos recuperar todo ese tiempo que no hemos podido disfrutar con Ángela y que por supuesto ya no tendremos, y aunque todos los días nos acordamos de ella y en mayor o menor medida (depende del día) es más o menos soportable el dolor, tampoco quería dejar pasar los instantes, aunque fueran segundos de buenos momentos que te hacían sentirte feliz.
Y así, me descubrí en varias ocasiones diciéndome soy feliz, me siento feliz. Eran segundos, milésimas de segundo pero lo pensaba, lo sentía, porque de repente me daba cuenta que estaba haciendo una comida que me había salido bien, o esa noche había dormido un poco mejor de lo habitual, o recordaba alguna gracia de nuestro ahijado, o Juan Carlos me había dicho que guapa estaba, o me había sentido especialmente bien con él el día anterior o simplemente era una sensación que sin explicación, sin motivo aparente, como un pequeño empujoncito me hacía notar un subidón. Por poco tiempo, pero ese tiempo contaba.
Ángela, recorres conmigo cada paso que doy y te siento muy cerquita nuestro dándonos todo tu amor. Te queremos vida mía.

CADA SEGUNDO IMPORTA
En este nuevo estado estaba yo, queriendo comerme el mundo y no perderme nada, que por las noches caía reventada a la cama. La verdad es que me daba sueño a lo largo del día en varios momentos y al principio pensaba que era por una pulsera que me había comprado con unas piedras que decían que eran relajantes, la magnesita, pero luego entre risas con mi amiga de la misma calle a la que le había comprado también una y me decía que a ella no le estaba ayudando nada, pensamos, que quizás lo más normal era que ese repentino sueño fuera por mi agotamiento mental, mi lucha constante de los últimos días por levantarme cada mañana con el propósito de que ese día también ganaran los pensamientos positivos a los negativos.
La verdad, es que de momento daba resultado. Seguíamos pasando buenos ratos con nuestros amigos de la misma calle, con nuestros amigos-vecinos y seguíamos riéndonos y disfrutando mucho de todas y cada una de las gracias, de los descubrimientos, las novedades de nuestro ahijado. Sólo el verlo reír, el recibir un abrazo suyo o poder cogerlo en brazos cuando extendía sus pequeños bracitos hacía ti ya era todo un regalo. El muy pillo. Como todavía no sabía hablar, su forma de poder conseguir algo y obligarte a ir hacía donde quería, era extender sus pequeños bracitos para que lo cogieras en brazos y así poder señalarte lo que quería conseguir. Madre mía, lo que me río con su madre porque siempre le digo que a mi me tiene pillada la vuelta y que sabe sacarle lo que quiere a su madrina.
Empezamos también a salir una vez a la semana con mis cuñados, dos de los hermanos de Juan Carlos y sus mujeres y cada semana uno proponía un sitio nuevo donde cenar. Como a todos nos gusta la comida, era una buena forma de disfrutar doblemente. Por un lado la compañía, por otro la comida. Y con cada una de estas salidas, empecé de nuevo a querer arreglarme un poquito, a pintarme, a estrenar ropa. Siempre me ha gustado mucho la comida, y he disfrutado con ella, pero ahora era como descubrir otra vez muchos sabores, olores. Y aprendí a saborear, pero de verdad, como si uno se comiera el mejor manjar del mundo y pensaras que es el último y quisieras quedarte con todos los detalles que te hacen saborear ese momento, aún tratándose de una hamburguesa.
Pero lo mejor de todo, es que no sólo me estaba pasando con la comida, sino con todo. Con las salidas en sí, con el sitio, con la compañía, la conversación. Al final era eso lo que contaba porque si la comida estaba bien, estupendo sería un añadido, pero sino, tenías todo lo demás que era lo realmente importante. Por eso me está gustando el aprender a saborearlo todo y es bonito hacerlo, (como un anuncio que había de mercedes), siempre como si fuera la primera vez.
Hoy mi vida, al escribir estas líneas me he dado cuenta de cuanto me has dejado, de todo lo que me estas haciendo aprender y de que estoy aprendiendo a vivir. Gracias mi cielo. Te queremos.

PODER ASUMIR LAS AVENTURAS DE LA VIDA
Bueno, en mi estado, en mi situación, mis sentimientos viven continuamente en una montaña rusa. Tan pronto llevas unos días mejor, como de pronto te viene otra vez el bajón y la cabeza no para de dar vueltas. Es difícil. Muy difícil mantenerte siempre arriba, ya me voy acostumbrando porque pienso que ya siempre será así. Tendré días buenos, a pesar de acordarme de Ángela, pero habrá otros en los que su ausencia, el porqué no está con nosotros, el acordarme sin poder evitarlo del día en el que no la ayudaron a nacer se apodere de mí de nuevo y me haga casi volverme loca.
Se que ya siempre tendré esos momentos porque su muerte nos ha arrancado una parte muy importante de Juan Carlos y mía pero lo estoy asumiendo y ya no pienso que doy pasos atrás cuando me encuentro mal, porque sé que es inevitable, porque por muchos momentos buenos, por muchos hijos que tuviera (si alguna vez tengo alguno más), ella ya no formará físicamente parte de ellos y hemos de vivir con eso. Pero miro hacía delante. Lo intento y me he acostumbrado a poder hablar de ella sin llorar e incluso a veces con una sonrisa en la boca.
Todavía alguna vez, te encuentras con alguien que hace mucho tiempo que no ves y te pregunta ¿que tienes un hijo o una hija?, pero ya no lloro y aunque es difícil la respuesta (por ellos) suelo contestar que tengo una hija pero está muerta porque me la mataron el día del parto, y que aunque tenemos presentada una querella criminal, a mi hija ya no nos la devolverán y lo único que alcanzan a decir es que lo sienten mucho y que lamentan haber preguntado, pero yo les digo que no importa, que por el hecho de no hablar, de no preguntar no significa que yo no piense en ella todos los días. Al principio me costaba trabajo, el hecho de decir que tengo una hija estando muerta, pero es que es así, mi niñita no está pero ha sido, es y será mi hija.
Cada día es una aventura, buena o mala pero hay que vivirla y buscar cualquier pequeño resquicio donde poder agarrarnos cuando la aventura es mala, intentando siempre que estas experiencias nos hagan ir sacando lo mejor de nosotros y nos vayan ayudando a levantarnos, aunque sea con ayuda, pero levantarnos. Lo importante es ir dando pasitos aunque alguno tengamos que retrocederlo, pero seguro que mañana podemos volver a darlo hacía delante. Todas estas reflexiones me las tengo que ir diciendo todos los días para poder tener ratos en los que de verdad me lo crea y de alguna forma me hagan sentir más fuerte y pueda volver a elevarme a lo más alto de la montaña rusa.
La estrellita más brillante del cielo cada día me recuerda que desde allí arriba nos miras, nos mandas besitos, y me acerca un poquito más a ti. Te queremos.


IR ENCONTRANDO UN NUEVO CAMINO
Quería tener una nueva visión y empecé a darme cuenta de ¡cuántas cosas bonitas tiene la vida!, y yo me estaba perdiendo muchas de ellas porque no sabía disfrutarlas. No sé, supongo que nos pasa un poco a todos. Que cuando estás metido en la rutina, en el día a día no te das cuenta y van pasando muchas cosas sin que nos demos cuenta, sin hacerles caso porque nos volvemos cómodos y llega un día en el que quizás te paras a pensar y ves lo mucho que tienes, las muchas cosas que puedes hacer, y de alguna manera te vas convenciendo a ti misma de que has perdido un tesoro, quizás el mayor del mundo, pero que también puedes estar agradecida por otras muchas cosas que el dolor no deben hacerte olvidar.
Así que, al llegar el lunes estamos reventados, cansados y con falta de sueño, pero si antes no teníamos tiempo para nada, no haciendo nada, ahora hacíamos muchas cosas y sacábamos el tiempo de donde fuera y nos daba para hacer y estar con mucha gente. Un día a la semana íbamos al cine, ese día era para nosotros. Se había convertido en una costumbre y nos gustaba ir a ver cualquier película con tal de poder comentar luego y poder elegir donde tomábamos un bocado luego. ¡Cómo dos crios, eligiendo chucherías!
Otro día nos íbamos de cena con mis cuñados y otros organizábamos cenas o comidas en mi casa o casa de mis amigos-vecinos, de la misma calle, los papas de nuestra ahijada, con los amigos que ella es un poco mayor que yo y mira la vida siempre buscando lo bueno, como en una flor que acaba de brotar, o con otros amigos que a la misma vez son parte de la familia y que aunque no nos vemos con mucha frecuencia, siempre están ahí.
En esas estábamos de no perdernos nada que antes de Semana Santa, se organizó en Murcia una fiesta alemana. Se montó una carpa, unas mesas alargadas, música en directo y por supuesto comida alemana. Y como no, ahí que nos pusimos de acuerdo con mis cuñados para reservar una noche e ir a cenar. Fue una noche especialmente divertida, porque de cuatro que íbamos a ir, al final nos juntamos diez. Cuñados, amigos, hermanos de cuñados, en fin un cuadro de distintas edades, pero todos muy bien avenidos. Mi cuñada mayor, se sentía contenta por mí, por nosotros, por vernos disfrutar de esa forma, por ver que íbamos haciendo avances y con grandes esfuerzos y muy buena compañía conseguíamos reírnos, disfrutar, ir comiendo más poquito a poco y guardar todos esos buenos momentos para llenarnos la cabeza y el corazón.
Estaba empezando a dar sus frutos todo este cambio de actitud, todos y cada uno de estos nuevos y buenos momentos y recuerdos que ahora iban a ir formando parte de nuestro día a día y que me estaba acostumbrando a tener. Empecé a recuperar un poco de peso, y eso me alegró porque me dí cuenta que era parte del proceso de recuperación y que mi esfuerzo por estar más días en lo alto de la montaña rusa, valía la pena.
Ángela, no puedo dejar pasar un día sin querer besarte, acunarte, mimarte, y tenerte entre mis brazos, y aunque ahora no puedo, espero algún día por fin, tener esa oportunidad. Te queremos.


CARGADOS DE LO MEJOR
La última vez que nos habíamos visto con los amigos papas de nuestra ahijada, habían comentado que ellos no habían probado nunca el cochinillo y que yo sabía hacerlo porque me había dado la receta otra amiga. Bueno la verdad es que nada más que lo había hecho una vez, pero me salió bastante bien, así que quedamos en que en la próxima visita a mi casa haría eso de comer. Y con esa excusa no tardamos en reunirnos. Vinieron como siempre cargados, cava, bizcocho casero y dulces caseros. Ella hace una repostería muy buena por eso cuando viene a mi casa no hace falta que le diga que traiga nada, porque siempre nos sorprende gratamente. Y como siempre, los dulces buenísimos y ¡menos mal! el cochinillo un éxito. Salió muy bueno.
A mi me encanta que vengan a mi casa porque ¡son tan familiares!, ¡se muestran con tanta confianza en mi casa! que me encanta que se sientan así de a gusto. Sus hijos mayores siempre nos muestran mucho cariño y alegría al vernos y realmente da gusto poder contar con esa sensación que ellos transmiten. Todo lo contrario es la pequeña. Nuestra ahijada. La pobrecita nos extraña y le cuesta trabajo venirse con nosotros, pero la dejamos a su aire, ya nos irá conociendo poquito a poco. Nos hizo especial gracia verla cuando se enfadaba porque se tiraba al suelo y se ponía a llorar. Igualito que nuestro ahijado, (sólo que él no llora). Los dos pequeñajos......
A Juan Carlos y a mi nos encantaría que se conocieran estas dos parejas de amigos, pero yo aún no creo que pueda estar preparada para poder ver a sus dos pequeños juntos, sabiendo que mi hija debería estar justo en mitad de ellos. Todavía me cuesta. De momento por separado es más fácil, aunque todo se andará.
En esta comida, nuestro amigo aprovechó para regalarle a Juan Carlos una entrada para irse con él a ver un partido del Real Madrid. Por supuesto a él le hizo mucha ilusión, por el partido en sí y porque nunca había estado en el Bernabeu. Sin embargo como estamos acostumbrados a ir a todos sitios juntos, me decía que le entristecía un poco ir sin mí. Pero yo estaba muy contenta por él, me hacía muchísima ilusión que pudiera disfrutar de algo así y así se lo hice saber. Mi encargo para los dos era que se lo pasaran muy bien y disfrutaran. Me sentía feliz por él.
Ángela, angelito mío. Cada noche me duermo imaginándome tu carita y al despertar sé que no estás, pero estás. Te queremos.

DIAS AGRIDULCES

UN AÑITO DE VIDA
Se iba acercando final de septiembre y con el llegaba el cumpleaños del pequeño garbanzo, nuestro ahijado. Su primer añito, su primer cumpleaños. Era una fecha emotiva, porque por un lado significaba una enorme alegría por ese primer año de vida, por haber podido ir viendo sus evoluciones, por haber podido participar de muchas de sus nuevas experiencias, por saber que su llegada al mundo también tuvo sus problemas, pero que gracias a Dios al final todo salió bien, por saber que sobre todo su madre, nuestra amiga-vecina, lo sabe y valora,  y aprovecha y disfruta de cada segundo de su hijo con una pasión que te alegra el corazón cada vez que los ves.
Por otro lado, la tristeza. Por saber que ese primer añito de vida, lo hubiera ido compartiendo con mi hija. Que hubieran ido a la par, y que esa primera velita que ella hubiera soplado en su tarta, metiendo sus deditos y jugando con la nata y que tantas veces habíamos imaginado, no la íbamos a ver. No podríamos cantarle cumpleaños feliz, ni hacerle palmas, ni comprarle los mil y un regalos que nos hubiera gustado hacerle. Y sobre todo, no podríamos darle todos y cada uno de los besos y abrazos, que como cada día no podemos darle.
Pero aún así, iba a ser el cumpleaños del pequeño. Era una fecha importante y el pequeño debía tener su fiesta. Así que Juan Carlos y yo les dijimos a sus padres, nuestros amigos-vecinos, que ese día nosotros no íbamos a estar en casa. Que pensábamos salir y así dejarles la libertad de poder celebrar el cumpleaños sin que se sintieran mal por si oíamos el jaleo.
Después de hablar y repetirnos una y otra vez que lo hicieran, que no nos importaba, que era un día especial, ellos nos dijeron que no. Que no tenían pensado celebrarlo y que además no les apetecía, ya no por nosotros, sino por mi hija, por Ángela, porque para ellos también era un día de emociones encontradas, de alegría y tristeza, de pensar en su hijo, pero también en Ángela, que de todas formas el pequeño no se iba a enterar y que como tenían la gran suerte de poder disfrutarlo cada día, ya habría otras fiestas de cumpleaños.
Aunque de verdad, de verdad no nos hubiera importado el que lo celebraran, nos emocionó mucho su respuesta y su actitud. Aún así ese día Juan Carlos y yo decidimos irnos al cine para mantener la cabeza despejada, no sin antes pasar a darle un beso al chiquitín y felicitarlo, con el consiguiente agradecimiento profundo de nuestros amigos-vecinos.
Ese día mi amor, como todos, espero que estuvieras muy cerca del garbanzo para darle muchos besitos y arroparlo con tus alas. Te queremos Ángela.


VALORAR LO BUENO DE LA VIDA
El puente del Pilar vinieron a comer a casa nuestros amigos de los que somos padrinos de su hija pequeña, y sus tres tesoros, es decir nuestra pequeña ahijada y sus otros dos hijos a los que queremos también un montón porque desde siempre nos han demostrado a Juan Carlos y a mi mucho cariño y alegría al vernos.
Ella y yo somos amigas desde crías y es una suerte tenerla como amiga porque es la felicidad en persona. Siempre está riéndose y haciendo de los problemas un granito, en vez de una montaña; y mira que la pobre tiene también sus historias, pero intenta sacar la parte positiva de las cosas y te lo transmite con mucho optimismo. Y él se complementa perfectamente con ella porque entre los dos les gusta disfrutar mucho de la vida en todos los momentos buenos que pueden, con la familia, los amigos y sobre todo con sus hijos.
Como siempre que nos juntamos, nos hinchamos a comer, beber lo justo, con moderación, reírnos y hablar distendidamente de todo un poco. El día pasó, y fue un buen día en todos los sentidos. Hacía buen tiempo, comimos bien, la compañía fue estupenda y estuvimos muy a gusto.
Era puente del Pilar y ese próximo fin de semana sería el primer aniversario de la muerte de Ángela, pero, he aprendido desde la muerte de mi madre, y sobre todo desde la muerte de mi hija, a valorar y disfrutar cada una de las cosas buenas que tengo en la vida, y a agradecer con todo mi corazón todas y cada una de las palabras o muestras de cariño que nos da la gente a la que le importamos, por pequeños detalles que sean los valoro y aprecio como un tesoro. Por eso, días como los que pasamos con nuestros amigos, en los que nos hacen sentirnos bien, a gusto y en momentos incluso felices, los valoro. Por supuesto, lo cambiaria todo, no ya porque mi hija estuviera viva, sino sólo por el hecho de que no hubiera sufrido mi pequeñica, ni un solo segundo de su vida. Pero los acontecimientos no se pueden cambiar y aunque me pese, lo sé, por eso y a pesar del dolor y la tristeza, tenemos breves momentos de felicidad gracias a todas las cosas buenas que rodean nuestra vida, como ese buen día.
Ángela, mi amor, aunque tú no estés físicamente formas parte indispensable de todas esas cosas que por momentos, nos hacen felices, porque tú estás, tú existes y tú eres y serás nuestra hija.

COMPARTIENDO CON LOS AMIGOS

ROQUETAS DE MAR. SIN ELLA

Penúltimo fin de semana de septiembre y todos preparados para salir de viaje. Era el fin de semana que habíamos reservado para ir a Roquetas de Mar. Todavía hacía buen tiempo y daban bueno para esos días, así que una vez salvados los imprevistos, salimos viernes por la tarde hacia allí. Nuestros amigos-vecinos y el pequeño ahijado, nuestros amigos de la misma calle y su pequeño cielito y nosotros y nuestro angelito siempre en nuestros corazones.

A mi me gusta mucho hacer viajes en coche, trayectos, aunque sean cortos, porque me relaja y me gusta ir oyendo música. Así que al ser un viaje de dos horas y media, tres, tenía tiempo de ir pensando, disfrutando de la música, pensando y llorando y echando de menos no poder llevar a mi hija en el asiento de atrás, como muchas veces habíamos imaginado cuando hablábamos de ir a Roquetas con ella.

Llegamos sin ningún problema y sin tener que hacer una parada, los chiquitines se portaron bien. También iban a gusto. No conocían el sitio y les gustó. Estábamos a pie de playa y cerca del hotel hay muchos restaurantes, barecitos, cafeterías, por lo que se trataba, como siempre, de pasar un fin de semana tranquilo, con sitios buenos donde comer.

Dentro de lo que cabe, Juan Carlos y yo estuvimos bien. Íbamos bien acompañados y como siempre todos pendientes. Como hacía buen tiempo pudimos bañarnos en la piscina exterior y disfrutamos como chinos en los toboganes de agua, los mayores, los pequeños en la piscina interior con agua más calentita. Ya por la tarde, el hotel nos regalaba una entrada al balneario, y  Juan Carlos y yo decidimos que como nosotros ya lo conocíamos, nos encargaríamos de los pequeños para que ellos entraran y disfrutaran de él. Y así lo hicimos. Yo me quedé con mi ahijado en la habitación porque estaba durmiendo y Juan Carlos se fue con el otro pequeño de paseo. Cuando se despertó y me vio me sonrió y se abrazó a mí. ¡Que bonita sensación! Es ¡tan agradecido!. Luego lo vestí y nos reunimos con mi marido y el otro pequeño.

Nuestros amigos disfrutaron del balneario y nosotros de que ellos pudieran disfrutar y a la misma vez poder estar con los pequeños, que se llevan muy bien entre ellos.

El fin de semana terminó y lo pasamos bien, y de nuevo tuvimos la sensación de estar cobijados por nuestros amigos, de sentirnos queridos y de saber que aunque el dolor esté ahí y forme parte de nuestra vida tenemos la suerte de contar con ellos y poder pasar momentos buenos gracias a su cariño.

Ángela, eres un pedacito de mí, que la vida me ha arrancado y que espero y deseo con todo mi corazón que algún día vuelva a mí. Te queremos.

UNA BUENA NOCHE. CONFESIONES
La rutina del trabajo, el gimnasio, el ir al cine, las visitas a casa de nuestros amigos-vecinos, hacían que la semana se pasara más o menos rápido, o más o menos lenta, dependía de los días, pero intentando en todo momento mantener la cabeza ocupada y disfrutar de los buenos ratos de compañía o de distracción.
Uno de esos buenos momentos, fue un viernes, no recuerdo si fue el anterior al viaje o el siguiente al viaje a Roquetas, pero si recuerdo la noche tan agradable que pasamos. Nuestros amigos de la misma calle tenían una cena de trabajo y les había fallado su canguro así que nos dijeron si nos importaba quedarnos con su hijo y por supuesto nos encantó. Trajeron al pequeño a nuestra casa y les dijimos que se fueran tranquilos. Por otro lado nuestros amigos-vecinos iban a venir a cenar y mientras él iba a recogerla del trabajo, nos dejó a nuestro ahijado. Aún recordamos muchas veces la escena de los dos pequeños en mi casa. Por un lado el mayor quería que estuvieran dibujando con él, por otro el pequeño, nuestro ahijado se enfadaba y empujaba al otro para que yo lo tomara. Y mientras Juan Carlos intentando poner paz y muriéndose de la risa, de ver lo que hacía uno y otro por llamar nuestra atención.
Una vez que llegaron nuestros amigos-vecinos, nos pusimos a cenar. El pequeño de los amigos de la misma calle, se fue al sofá a ver los dibujos y se quedó dormido una vez que se tomó su biberón. El otro dio un poco más de guerra pero al final también se quedó dormido en su silleta.
Aprovechamos esa cena también, para contarles que habíamos vuelto a intentar un nuevo tratamiento, que no había ido bien, y lo realmente mal que lo pasamos. Les dijimos también que quedaba un embrión congelado y que posiblemente haríamos un nuevo intento pasada la fecha de la muerte de Ángela.
Sin grandes manifestaciones de alegría, porque sabían lo delicado de la situación, y nuestros sentimientos encontrados, pero con la delicadeza y el cariño propio de ellos, nos dijeron que se alegraban de que volviéramos a intentar tener una nueva ilusión y que contáramos con ellos para lo que quisiéramos. Como siempre.
Fue una buena noche. De confesiones,  de sonrisas y risas gracias a los pequeños y de amistad, por su comprensión y su cariño.
Muñequita, panecillico, eres todo mi vidica pequeña. A cada paso que damos, tú nos acompañas. Te queremos.

jueves, 24 de noviembre de 2011

DANDO PASOS

SEGUIR A PESAR DEL DOLOR

Nuestros amigos de la misma calle, junto con su pequeño cielito (es que es un cielo su pequeño), habían organizado un mini viaje de fin de semana a un hotel que ellos conocían en Mazarrón. Sabían que nosotros no teníamos ganas de ir a la playa, pero este hotel quedaba un poco apartado de ella y podríamos disfrutar de las piscinas del hotel. El fin de semana sería el del puente de la Asunción, 14,15 y 16 de agosto porque por motivos de trabajo era el que mejor le venía a nuestros amigos-vecinos. La idea era irnos los seis con sus dos pequeños.

A mi no me apetecía mucho ese fin de semana porque el domingo era 16. Pero después de pensarlo mucho, me dije que todos los meses habría un día 16 y que aunque no hiciera grandes cosas ese día, no podía quedarme encerrada en una habitación, así que al final y puesto que habían puesto tanta ilusión en organizarlo, decidimos que iríamos.

No sabíamos lo bien que nos iba a venir, porque una semana antes dio a luz esa persona que nos había defraudado a Juan Carlos y a mi. Por supuesto lo principal e importante es que estaban bien, tanto la madre como la hija. Y encima una niña. Si supiera alguien el profundo dolor que sentí al recibir la llamada. Me la imaginaba tan feliz con su hija en brazos y yo no podía parar de pensar en el terrible dolor, la angustia tan grande que sentí el día de mi parto. Quizás este dolor de pensar en ella tan feliz se había agudizado al pensar que se había quedado embarazada tan sólo un mes después de la muerte de Ángela. Nos dolió tanto. Yo pensaba sólo en Ángela, en cuanto la queríamos, en como había muerto, en lo importante que era para nosotros y lo poquito que había significado para algunas personas. Ese día y los siguientes los pasé realmente mal, pero poco a poco, como siempre con la ayuda de nuestros amigos-vecinos, de nuestro ahijado, de nuestros amigos de la misma calle, Juan Carlos por mi y yo por él, volvimos a intentar ser fuertes.

Hija mía, no hay día que pase que no piense en lo feliz que nos has hecho, en todo lo que te hubiéramos dado y que sólo espero poder estar algún día contigo para darte todos y cada uno de los besos que aún no he podido darte.



FIN DE SEMANA DE CONTRASTES

Llegó el fin de semana que nos habían organizado nuestros amigos de la misma calle. Hasta último momento no sabíamos si los amigos-vecinos iban a poder venir por problemas de última hora con el trabajo, pero sospecho que hicieron todo lo posible por cambiar turnos para poder venir. No ya porque fuera unas minivacaciones para ellos, sino porque sabían que era un fin de semana duro para nosotros. Ese domingo Ángela hubiera cumplido 10 meses. Estaría como el pequeño garbanzo, para comérsela viva. Quizás también dando sus primeros pasitos, o quizás aún gateando, en cualquier caso, sería un bombón para no parar de darle besos.

Les agradecíamos tanto que estuvieran con nosotros, que hubieran organizado el viaje unos, y los otros hecho malabares para venir, que nuestra mejor forma de agradecerles fue comprándoles a los dos pequeños unos regalitos. ¡Mira que nos costaba comprar cositas para niños!, pero aunque nos costó, lo hicimos con el mismo agrado con el que ellos nos acompañaron.

Tuvimos tiempo para todo. Nos reímos mucho. Nos acostamos tarde. Nos volvimos a reír mucho a la mañana siguiente en el desayuno cuando vimos a nuestro pequeño ahijado la carita de sueño que traía. Era increíble. Tenía bolsas debajo de los ojos. El muy sinvergüenza, es un salsero y le encanta estar sopeando hasta el final. Los dos pequeños no pararon. El otro es dos años mayor y actuaba como su hermanito grande.  Luego ya en la piscina, yo tenía ganas de verlo en el agua, pero por otro lado, me daba miedo, sentía tanta tristeza. Juan Carlos me animó a que me acercara, me dijo que sino nuestros amigos se sentirían tristes y estarían pendientes. Así que hice un esfuerzo y fui a bañarme con ellos.

Ya lo sabía. Me reí mucho, muchísimo viéndolo con su gorrito, su pequeño bañadorcito, sus manitas y piernecitas moviéndolas como un loco. Pero también, lloré. Lloré sin poder evitarlo porque pensaba tanto en Ángela. Ella tenía que estar también como un pececito, bañándose y riéndose. Enseguida se acercó Juan Carlos y me abrazó y me sonrió. También mi amiga-vecina con el pequeño. Así que cambié mi pensamiento y volví a distraerme con el juego de todos ellos.

Recuerdo con especial cariño y emoción un momento, en el que estaba fuera de la piscina sentada en una tumbona y venía mi pequeño ahijado andando con sus pasitos de patito hacia mí riéndose, con sus bracitos abiertos. En ese momento me salió del alma:-" ¡ay, cuanto te quiero pequeñito!"-, yo misma me sorprendí de decir en alto algo que yo sabía pero que no pensé que me saliera de forma tan espontánea. Y me alegró.

Estuvo bien el fin de semana. Ya el domingo después de comer y descansar la siesta, dijeron que a la vuelta paráramos a tomar un helado en un centro comercial, pero era día 16 y ya lo único que quería era volver. Ellos lo entendieron, pero aún así para rematar el fin de semana, fueron ellos a comprar el helado y con todo el cariño del mundo, nos lo acercaron a casa.

Mi estrella, mi lucero que guía mi vida. Te adoro, te quiero, no puedo dejar de pensar en lo que fue, lo que pudo ser y ya no será. Ángela, mi niñita eres lo más bonito de nuestras vidas.



REDESCUBRIENDO

Los días de verano iban pasando. Los aprovechamos para estar con los amigos, para descubrir las verdaderas amistades, para saber con quién podíamos contar. Porque entre otras cosas, las desgracias te hacen saber a quién le importas realmente y a pesar de las circunstancias creo que es importante intentar sacar lo bueno, o mejor dicho, menos malo de algo que te marca trágicamente.

Aprovechamos también para hacer algo que hacía tiempo no hacíamos, y es ir al cine. Decidimos ir como mínimo una vez a la semana a ver una película y después nos tomábamos algo para cenar. También era otra forma de ir redescubriéndonos. Estábamos tan centrados en Ángela, en nuestro dolor, en su pérdida,  que a pesar de querernos y de mirar mucho el uno por el otro, habíamos perdido nuestro espacio juntos. Llevamos mucho tiempo juntos, entre novios y casados 23 años y por un breve pero intenso tiempo lo dedicamos a la inmensa felicidad de la llegada de Ángela. Un tiempo que ya, nos ha cambiado para el resto de nuestra vida, porque ya nunca más seremos Juan Carlos y yo, ahora y siempre seremos Juan Carlos, nuestra hija Ángela y yo. Y no sé si alguna vez podremos volver a ampliar la familia. Pero aunque físicamente no esté, ya siempre seremos tres.

Seguíamos pensando en la posibilidad de un nuevo intento, pero ante lo mal que lo había pasado psicológicamente en julio, y acercándose la recta final para hacer un año de la muerte de mi hija, decidimos que sería mejor esperar a que pasara la fecha, y mientras yo seguía repitiéndome cada día que no podía volver atrás.

Chiquitina mía, llegaste y te fuiste, pero siempre, siempre permanecerás. Te queremos hija mía.



ILUSIONES POR EL CAMINO

La vuelta al trabajo. Había llegado septiembre y con él, el miedo a que el tiempo fuera avanzando, pero había que hacerlo, no podía pararse y cuanto antes pasaran los días mejor.

Habíamos comentado con nuestros amigos que a nosotros nos gustaba ir a Roquetas de Mar a un hotel que estamos yendo ya cerca de 11 años. El hotel está bien y fuera de temporada, el fin de semana sale bastante aceptable. Decidimos que como hacía tiempo que no íbamos y ellos no lo conocían nos encargaríamos de organizar un viaje antes de que terminara septiembre. Y lo reservamos para el penúltimo fin de semana. Mientras, todos a cruzar los dedos para que no hubiera problemas de trabajo en el último momento, y ellos,  todo lo que fuera acompañarnos para estar pendientes de nosotros y distraernos.

Mientras, habían llegado las fiestas de septiembre. La feria, la romería.... A ninguna fuimos. Aunque todavía hubiera sido pequeña, nos hubiera encantado poder llevar a Ángela a disfrutar del ruido, las luces, la gente, la música, el colorido de la feria. Seguro que le hubiera encantado, todo ese alboroto. O quizás no. Pero para eso hubiéramos estado su padre o yo para cogerla en brazos, acurrucarla y que se sintiera protegida y a salvo. Mi pequeña, cuentas cosas en el camino.......

Y la romería. Desde hacía muchos años, incluido el anterior (embarazada), íbamos a la catedral a verla salir y a despedirla. Pero este año no. Estaba enfadada con la Virgen. El año anterior le pedí que hiciera que mi hija naciera bien y sana y no me escuchó. Siempre le he tenido mucha devoción a la Virgen de la Fuensanta, de hecho nos casamos en el Santuario por ella. Tenía que haberle pedido además que nos atendieran gente profesional, humana, y que se hubieran molestado en hacer su trabajo para que mi hija naciera viva. También ese día pensé en Ángela al oír las campañas replicando. Me hubiera, nos hubiera gustado tanto ir con ella a despedir a la Virgen.

Tantas cosas, y tantas rotas.......

Te quiero mi dulce angelito del cielo, mi corazoncito pequeño, nuestra niñita del alma, Ángela.

LUCHAR COMPARTIENDO

POR EL ESTOY LUCHANDO

Después de esté tratamiento, del sufrimiento que llevó consigo, de la tristeza de darme cuenta de la realidad, perdí otros dos kilos. Me quedé en cuarenta y ocho kilos. Por más que intentaba comer, reponerme, quizás el sufrimiento era tal que mi cuerpo no respondía. Como consecuencia de perder tanto peso, mi piel se resintió, mi expresión de tristeza me hizo huella. Pero a pesar de todo, de mi delgadez, de mi cara de tristeza, de no pintarme, de no tener ganas de arreglarme, a pesar de todo, Juan Carlos siempre, siempre, ha tenido una palabra de halago, de ánimo, con una sonrisa todos los días me decía: -" ¡que guapa estás hoy!, ¡que bien te sienta esto o lo otro!. No le preocupaba que estuviera delgada porque decía que me veía comer, que ya engordaría.

Así qué por él, sigo luchando porque él lo hace por mí, y quería estar fuerte también para que él pudiera apoyarse también en mí, por lo que muchas veces sin tener ganas de hacer algunas cosas, las hacía para que me viera ir hacía delante. A él también le costaba, por lo que no era justo que yo no lo intentara.

El domingo después del bautizo de nuestra ahijada, me desperté temprano y Juan Carlos me dijo que nuestros amigos-vecinos con nuestro ahijado se iban a la playa, si quería ver al pequeñín. Al principio dudé, pero luego no pude negarme y nos acercamos a verlo. Su madre lo lleva siempre tan bonico, tan gracioso. Y nos reímos mucho al verlo. Ya daba sus primeros pasitos, aún cogido de la mano, pero con nueve meses y medio te hacía mucha gracia verlo tan chiquitín, de pié con su gorrito, sus zapatillitas de playa y su conjuntito. Tiene siempre una alegría, que es imposible no sentirla cuando estas con él. Le dimos cuarenta mil besos, nos reímos de verlo tan contento y nos llenó el día con su risa, y su carita de felicidad. ¡Nos ayuda tantas veces esa alegría que tiene!.

¡Ay mi pequeñica!, te veo en cada sonrisa del pequeño garbanzo. Sé que estás con él, y lo proteges y me hace feliz pensar que estás ¡tan cerca!. Te adoro vida mía.



PARA VOSOTRAS/OS

Hoy sólo quiero desearos a todas/os una felices fiestas. Que disfrutéis de la familia y de los amigos.

 Quiero daros las gracias de todo corazón por el cariño que me habéis aportado, por vuestras muestras de ánimo, por vuestros deseos para seguir luchando, por seguirme y compartir conmigo la vida de mi hija Ángela, mi vida, la de Juan Carlos, nuestros sentimientos.

Para las que estas fechas son también días tristes porque falta alguien muy importante en sus vidas, todo mi cariño y comprensión y pensad como yo hoy. Mi madre, en una de sus últimas navidades, nos dio un escrito que era como una carta escrita por Jesús, en la que decía que estos días se hacían regalos, comidas, risas, reuniones con familia y amigos, pero que al final se olvidaba lo más importante, (para los creyentes), y es que hoy se celebra el nacimiento del niño Jesús. Así que desde entonces, esté triste o alegre, le canto cumpleaños feliz y pienso que mi madre y mi hija podrán disfrutar de ese momento con EL.

Bueno, de nuevo desearos todo lo mejor para estas fiestas y mandaros todo mi cariño y afecto, que penséis en todo lo bueno que os da la vida y que muchas veces no sabemos apreciar porque son cosas que damos por naturales.

Ángela, a ti mi vida decirte que estás presente cada uno de los segundos de nuestra vida, que te queremos y te añoramos. Cielo mío, sé feliz.