viernes, 20 de abril de 2012

LA DECEPCIÓN DE UN GRANO DE ARENA.

Hoy estoy triste, rabiosa y estupefacta y no es por mi desgracia en sí, no es por el proceso judicial, no es por el proceso del nuevo tratamiento. No. No es por nada de eso, pero a la misma vez tiene relación, y es que desde que nos pasó nuestra tragedia, he seguido oyendo casos como el nuestro, parecido al nuestro, con mejores finales o con horrorosas consecuencias y he querido seguir luchando con más fuerza si cabe para que algo cambie, para que se haga justicia, para concienciar a los profesionales de que deben actuar de forma diferente, para prevenir a futuros padres de lo que pasaba en la Arrixaca, para que ninguna pareja ni ningún bebé tenga que volver a pasar por todo lo que nosotros tuvimos que pasar.

Desde que empezamos esta lucha siempre dije que ojalá alguien hubiera hecho lo que nosotros estamos haciendo ahora porque quizás si todo esto hubiera salida a la luz nosotros y otros muchos no hubieran tenido que pasar toda la tortura y calvarios que vivimos aquel día y desde entonces, y mi esperanza en todo este tiempo ha sido querer cambiar las cosas y querer motivar a la gente a denunciar, a quejarse, a no quedarse callado, a unir su granito de arena al mío y luchar por y para nuestros bebés, por y para que no se salgan con la suya, por y para que otros no pasen por nuestra amargura, por y para unos profesionales que sí se merecen todo nuestro respeto, por y para apartar a las ovejas negras de una profesión a la que manchan, por y para que cada día la humanidad deje a un lado al egoísmo, a la frialdad, a la desidia, a la dejadez.

Pues bien, llevamos luchando más de tres años por todo esto, y ayer lloré de tristeza, de rabia y de decepción al enterarme de otros dos nuevos casos, uno hace apenas unas semanas, otro hace unos meses y ninguno de los dos, como tantos otros que ya conozco, no han denunciado, no se han quejado, no han dicho nada del trato recibido, de las consecuencias sufridas en ellas o en sus bebés. En unas ocasiones, es porqué al final se olvida todo cuando salen con el bebé en brazos, en otros porque hay familiares trabajando en el centro, en otros porque se piensa que no servirá de nada y en otros por otras causas. En cualquier caso, es tan triste, tan lamentable que sigamos dejando que hagan lo que quieran. Nadie les controla, nadie les dá una reprimenda siquiera, nadie, nadie, porque estamos dejando que pase. Nosotros mismos con nuestra conducta, con nuestro miedo, dejadez, apatía, egoísmo, olvido.

Me siento triste, muy triste por pensar que con nuestra lucha, con nuestras ganas de dar a conocer nuestro caso para poder ayudar a otras personas, sí, lo estamos haciendo, pero queríamos que la gente se animara a ser valiente, a no ser dependiente y dejar que otros le saquen las castañas del fuego, queríamos que entre todos diéramos a conocer que no son casos aislados, que hay muchos, que gracias a Dios al final los bebés se recuperan, las madres se recuperan, pero a costa de qué. De seguir llevando al limite muchas situaciones que podrían resolverse sin tanta falta de humanidad ni de profesionalidad.

En fin, allá cada cual con su conciencia, por dejar que la tortura a la que fueron sometidos quede sin castigo, sin que nadie se entere, y dejando que no sólo ellos y sus bebés se lleven para el resto de sus días un día horroroso, sino que el que venga detrás que se j........

Lo siento, se que habrá veces en las que esté justificado el no hacer nada, lo sé, y también conozco casos de esta clase y para ellos todos mis respetos, mi cariño y solidaridad, pero en los demás casos, sólo puedo decir que me siento triste y decepcionada. Sólo deseo un mundo mejor, y no hay mejor forma de conseguirlo que dejar de quejarme y poner mi granito de arena.

Para que se hiciera justicia por Ángela no necesitaba más que presentar la querella criminal que presentamos o la denuncia al Defensor del Pueblo, y no sólo hicimos esto sino que quisimos llegar más lejos, quisimos avisar a todo el que pudiera venir detrás, porque a mi me hubiera gustado que alguien lo hubiera hecho por nosotros.

Mi pequeño ángel, vida mía. Ángela, tanto tiempo soñándote, tanto tiempo esperándote y nadie nos dijo, nadie nos avisó, nadie movió un dedo, ni antes, ni aquel día, ni después. Pero tu padre y yo queremos seguir pensando que todo lo que tuvimos que vivir no tiene que ser en vano. Te queremos hija mía.

martes, 17 de abril de 2012

LO BUENO DE UN PORQUÉ, QUE NO ALCANZO A ENTENDER

Cuando murió Ángela, no entendí, no comprendí y busqué y busqué un porqué. Ha día de hoy no lo he encontrado, sin embargo procuro pensar que hubiera un motivo o fuera un error de allá arriba, su muerte no debe ser en vano, tiene que ser por y para algo. Bien para ayudar a otros padres, a otros bebés, bien para concienciar del trato que nos dán en muchas maternidades, bien para fomentar la humanidad, la solidaridad, el respeto y el valor por la vida, bien para empujar a luchar a cada uno un poquito por todas las injusticias que cada día nos pasan, o bien porque mi pequeño ángel tenía como misión cuidar, proteger y velar con su presencia constante a los seres que más quiero yo aquí en la tierra.

Sea lo que fuere, aunque no lo entienda, aunque nunca llegue a saberlo, tiene que haber un porqué, y ese porqué tiene que servir para un buen fin. Yo quiero pensar que es así, y seguro que todos, en algún momento de vuestras vidas, os habéis encontrado con algo que no entendéis y que no llegaís quizás a compartir, por eso quiero compartir esta historia que a mi tanto me hizo reflexionar y me hizo ver un poco de luz en tanto dolor.



La Ermita

Autor Desconocido


El viejo Haakon cuidaba cierta Ermita. En ella se veneraba un crucifijo de mucha devoción. Este crucifijo recibía el nombre, bien significativo, de "Cristo de los Favores". Todos acudían allí para pedirle al Santo Cristo. Un día el ermitaño Haakon quiso pedirle un favor. Lo impulsaba un sentimiento generoso. Se arrodilló ante la imagen y le dijo:

—"Señor, quiero padecer por ti. Déjame ocupar tu puesto. Quiero reemplazarte en La Cruz." Y se quedó fijo con la mirada puesta en la Sagrada Efigie, como esperando la respuesta. El Crucificado abrió sus labios y habló. Sus palabras cayeron de lo alto, susurrantes y amonestadoras:
—"Siervo mío, accedo a tu deseo, pero ha de ser con una condición."
—"¿Cuál, Señor?", preguntó con acento suplicante Haakon.
—"Es una condición difícil", dijo el Señor.
—"Estoy dispuesto a cumplirla con tu ayuda, Señor", respondió el viejo ermitaño.
—"Escucha: suceda lo que suceda y veas lo que veas, has de guardar siempre silencio".  Haakon contestó:
—"Os, lo prometo, Señor". Y se efectuó el cambio. Nadie advirtió el trueque. Nadie reconoció al ermitaño colgado de cuatro clavos en la Cruz.

El Señor ocupaba el puesto de Haakon. Y éste por largo tiempo cumplió el compromiso. A nadie dijo nada. Los devotos seguían desfilando pidiendo favores. Pero un día llegó un rico, después de haber orado dejó allí olvidada su cartera. Haakon lo vio y calló. Tampoco dijo nada cuando un pobre, que vino dos horas después, se apropió de la cartera del rico. Ni tampoco dijo nada cuando un muchacho se postró ante él poco después para pedirle su gracia antes de emprender un largo viaje. Pero en ese momento volvió a entrar el rico en busca de la bolsa. Al no hallarla pensó que el muchacho se a había apropiado. El rico se volvió al joven y le dijo iracundo:

—"¡Dame la bolsa que me has robado!". El joven sorprendido, replicó:
—"No he robado ninguna bolsa".
—"No mientas, ¡devuélvamela enseguida!.
—"Le repito que no he cogido ninguna bolsa", afirmó el muchacho.
El rico arremetió, furioso contra él. Sonó entonces una voz fuerte:
—"¡Detente!"  El rico miró hacia arriba y vio que la imagen le hablaba. Haakon, que no pudo permanecer en silencio, gritó, defendió al joven, increpó al rico por la falsa acusación. Este quedó anonadado, y salió de la Ermita. El joven salió también porque tenía prisa para emprender su viaje. Cuando la Ermita quedó a solas Cristo se dirigió a su siervo y le dijo:
—"Baja de la Cruz. No sirves para ocupar mi puesto. No has sabido guardar silencio".
—"Señor", dijo Haakon, "¿cómo iba a permitir esa injusticia?" Se cambiaron los oficios. Jesús ocupó la Cruz de nuevo y el ermitaño que quedó ante el Crucifijo. El Señor, clavado, siguió hablando:
—"Tú no sabías que al rico le convenía perder la bolsa pues llevaba en ella el precio de la virginidad de una joven mujer. El pobre, por el contrario, tenía necesidad de ese dinero e hizo bien en llevárselo; en cuanto al muchacho que iba a ser golpeado, sus heridas le hubiesen impedido realizar el viaje que para él resultaría fatal. Ahora, hace unos minutos acaba de zozobrar el barco y él ha perdido la vida. Tú no sabías nada. Yo sí sé. Por eso callo". . . Y la sagrada imagen del crucificado guardó silencio.

¡Cuántas veces pretendemos dirigir nuestro destino creyendo que es lo mejor para nosotros!.  Sólo Dios sabe lo que es mejor para nosotros. Hay que aprender a aceptar su Santa voluntad, aunque a veces no la comprendamos. Y si el motivo ha sido un lamentable error de allí arriba,  al menos, si no llegamos a aceptarlo, poder aprender a vivir con él pidiendo mucha ayuda y aplicando al porqué, todo lo bueno que nos sea posible.

A nosotros nos cuesta, pero lo estamos intentando cada día, con fuerza, con esfuerzo, pero intentándolo. Te queremos.

viernes, 13 de abril de 2012

ME AGARRO CON FUERZA A CREER.

Yo creo en Dios, pero reconozco que no soy una católica practicante, pero no de ahora, de siempre, y sin embargo es en estos tiempos, cuando más he necesitado acercarme a una iglesia para sentirme más cerca de El, a pesar de no entender muchas cosas de Él, a pesar de haber dejado de creer que me escucha, a pesar de pensar que entre toda la gente que formamos el mundo y todos los problemas que hay, ni siquiera sabe que existo, que soy un grano de arena en un gran desierto, a pesar de haber dejado de pedirle, de rogarle, a pesar de querer estar convencida de que soy uno más en una tela de araña que día a día se va formando, a pesar de todo sigo teniendo la necesidad de buscarlo, de sentir refugio acercándome a Él, de rezarle aunque ya no le pida nada y crea estar orando para el vacío, para la nada.

Es una sensación extraña, un sentimiento raro, una necesidad que me hace volver una y otra vez y supongo que aunque yo crea que Él no me escucha, ni se interesa, posiblemente todo tenga una razón, una explicación para Él aunque muchas veces no alcancemos a entenderlo, a verlo, o ni siquiera a compartirlo, pero al final todo lo que a nosotros nos parece un sin-sentido, ahí arriba todo tiene un orden, un guión escrito, un porqué, y sin embargo quiero pensar que por mucha divinidad, por mucho poder, por mucho amor, por mucho no salirse del renglón, a veces pueden suceder cosas que realmente no estaban previstas y como en toda empresa, puede haber ocurrido un lamentable error que ha escapado a toda razón, a todo sentido y es lo lógico pensar que habrá una compensación, una rectificación o un apaño y sin embargo el tiempo va pasando y ni lo uno ni lo otro, y entonces es cuando piensas si de verdad ahí arriba hubo un error o es que a veces aunque no entendamos las cosas hay un porqué y son los renglones torcidos de Dios.

Sé que existe, que está ahí, lo que no sé es si el sabe que yo estoy aquí. Quiero creer que sí, y pensar que aunque a veces no pueda más, Él me sostiene y me dá fuerzas para seguir. Quiero pensar que Dios aprieta pero no ahoga. Quiero pensar que no me manda más de lo que yo puedo soportar. Quiero pensar que aunque no lo entienda, todo tiene una razón y quiero pensar que hoy una ventana se ha cerrado, (de portazo, sí, dándome en toda la cara, provocándome un dolor inhumano, insoportable), pero que quizás mañana pueda abrirse una puerta. Quiero pensar.

Ahora no lo entiendo y puede que nunca llegue a hacerlo, pero lo que sí está claro es que un día tú, papa y yo estaremos juntos, ya para siempre. Te queremos.

domingo, 8 de abril de 2012

LA MAGIA DE LOS PEQUEÑOS

Es curiosa y extraña a veces la vida. Y es que habiendo tenido Juan Carlos y yo los problemas que hemos tenido para poder tener hijos deseándolos como los deseábamos y que por fin la vida parecía recompensarnos con la llegada de Ángela, un hachazo terminó de nuevo con ese sueño, dejándonos con un inmenso vacío que aunque jamás ya nada pueda llenarlo, a nuestro alrededor van surgiendo pequeños ángeles que de una forma u otra cada día nos van aportando pequeñas dosis de alegría, energía y vitalidad para el corazón que nos hacen despertarnos sonrisas y llenarnos el corazón con la vivacidad que sólo los pequeños consiguen con su inocencia, su ternura y su cariño puro.

Y es por eso que la vida es curiosa y extraña a veces, porque no habiendo tenido la posibilidad de poder tener más hijos, y Ángela estar en el cielo, es como si Juan Carlos y yo tuviéramos un imán para los pequeños. No sé lo que es, pero despertamos en ellos mucha alegría, mucho cariño, mucha serenidad, risas contagiosas, ganas locas de estar con nosotros e incluso en algunos casos, un celo tal, que a veces nos resulta violento porque delante de determinadas personas hasta nos dá vergüenza.

Nos suele pasar con todos los hijos de nuestros amigos, con los hijos de los vecinos, con nuestros ahijados, especialmente con dos de ellos, los más pequeños. Ella tiene devoción por Juan Carlos, es una risa cada vez que estamos juntos, porque siempre va a buscar los mimos y las atenciones de él, y con mi pequeño ahijadito, que quizás con él, todavía más por el roce que tenemos y el ángel que tiene, es auténtica pasión la que él tiene con nosotros y nosotros con él.  Nos pasó con nuestros primeros sobrinos, uno de ellos es nuestro ahijado mayor. Y bueno, mi última sobrinita, que es pura sonrisa y alegría todo el tiempo y se desvive cada vez que estamos con ella.

Es como si los pequeños intuyeran algo. Siempre lo he dicho de mi pequeño ahijatito, porque parece que en los peores momentos que pasamos, siempre está él preparado para hacernos algún regalo en forma de palabra, gesto, sonrisa, abrazo. Estos últimos días han sido especialmente duros y él me llega un día, después de haber estado jugando con él un ratito y ya cuando me iba,  me viene corriendo y en la puerta me dice: "maina, te quiero mucho"- casi me muero en el sitio cuando oi su vocecita diciendo eso. Nosotros se lo decimos constantemente, que el padrino y la madrina lo quieren mucho y a veces tu le preguntas a él- "¿quieres mucho a la madrina y al padrino?"- y él responde con la cabeza bajita y dándole risita: "- sí, mucho".  Y es que se le nota por la alegría que despierta cada vez que sabe que vamos a ir. Y ahora con su hermanita, hay que llevar mucho cuidado porque la pequeña al principio, al ser más bebé no se daba cuenta y a la pobre casi no le hacíamos caso para no darle celos, pero ahora ella también cuando nos vé nos hecha sus sonrisitas, y muchas veces nos demanda también que la cojamos en brazos y él pequeño ahijadito nos hecha unas miradas a su paino o a mi, como diciendo: "he, que sois mios, cuidadito". Ja, ja, ja. Es para comérselo.

Hay una relación especial con él porque siempre lo he dicho. Él tiene ángel, tiene algo que lo hace especial con nosotros y de alguna forma nos hace tener un lazo muy estrecho con él, no sé muy bien como expresarlo, pero es algo místico y mágico y de algúna forma único, aunque hace unos meses nació mi última sobrinita, bueno ya tiene un añito, y ella ha despertado de alguna forma algo parecido a lo que este mengajo nos ha dado, porque al igual que él, es pura energía y siempre está riéndose y también se vuelve loca cada vez que nos vé, sobre todo con Juan Carlos, que hay días en los que no hay forma de poderla tener ni dos segundos, porque enseguida se revuelve buscándolo, y yo me muero de risa y a la misma vez de dolor, al ver a mi Juan disfrutar con la pequeña en brazos.

Y bueno, ciertamente, la vida es curiosa y extraña, porque disfrutando tanto como disfrutamos con los pequeños y sabiendo como ellos disfrutan y se desviven con nosotros, ninguno es hijo nuestro, aunque a algunos de ellos así los queramos, pero que en definitiva al irse a dormir por las noches, cada uno es arropado por sus padres y Juan Carlos y yo cerramos la puerta de nuestra casa con el silencio que sólo lo dá un hogar sin hijos.

Mi dulce niñita de pelo rizadito, te miro a través de la luz de cada pequeño porque en el beso de cada uno de ellos, en sus risas con nosotros, en sus palabras de cariño, hay un poco de ti, porque cada uno de ellos tiene ángel, y en ese instante, pequeño instante, tú mi amor chiquitín, estás. Te queremos.

lunes, 2 de abril de 2012

NO SE COMO NI PORQUE, PERO SIGO EN PIE.

A veces no sé de donde saco la fuerza. Hay muchos momentos en los que, de verdad, nunca hubiera creído que podría recuperar las fuerzas, las ganas de seguir adelante, queríendo que se haga justicia, queríendo luchar para intentar que nadie tenga que volver a pasar por esto, queriendo concienciar a quien pueda tener alguna relación con el mundo médico para cambiar ciertas cosas, queriendo que el mundo entero sepa y conozca que Ángela estuvo, vivió y luchó y queriendo dar a conocer todo el amor que en tan poco tiempo, nos llenó la vida, nos enseñó y nos valió para toda una vida.

No sé como ni porqué, pero saco fuerzas cada día para vivir. Nunca lo hubiera imaginado de mi, pero cuando creo que ya no puedo más, vuelvo a resurgir, para defender la vida, la justicia, la magía de un milagro, la inocencia, el amor puro. No sólo lucho por mi, no sólo lucho por Ángela, lucho por lo que creo y por pensar que ojalá alguien lo hubiera hecho por mi, por nosotros. Lucho como el león que defiende a su manada y aunque a veces, muchas veces no pueda más, la fuerza vuelve a mi. Quizás sea ella, quizás sea Dios, quizás todos los elementos del universo, pero sea como fuera, vuelvo a resurgir.

Los 3 leones
En la selva vivían 3 leones. Un día el mono, el representante electo por los animales, convocó a una reunión para pedirles una toma de decisión: Todos nosotros sabemos que el león es el rey de los animales, pero para una gran duda en la selva: existen 3 leones y los 3 son muy fuertes. ¿A cuál de ellos debemos rendir obediencia? ¿Cuál de ellos deberá ser nuestro Rey?

Los leones supieron de la reunión y comentaron entre sí. Es verdad, la preocupación de los animales tiene mucho sentido. Una selva no puede tener 3 reyes. Luchar entre nosotros no queremos ya que somos muy amigos... Necesitamos saber cual será el elegido, pero, ¡Cómo descubrir?

Otra vez los animales se reunieron y después de mucho deliberar, llegaron a una decisión y se la comunicaron a los 3 leones: Encontramos una solución muy simple para el problema, y decidimos que Uds. 3 van a escalar la Montaña Difícil. El que llegue primero a la cima será consagrado nuestro Rey.

La Montaña Difícil era la más alta de toda la selva. El desafío fue aceptado y todos los animales se reunieron para asistir la gran escalada. El primer león intentó escalar y no pudo llegar. El segundo empezó con todas ganas, pero, también fue derrotado. El tercer león tampoco lo pudo conseguir y bajó derrotado. Los animales estaban impacientes y curiosos; si los 3 fueron derrotados, ¿Cómo elegirían un rey?

En este momento, un águila, grande en edad y en sabiduría, pidió la palabra:¡Yo sé quien debe ser el rey! Todos los animales hicieron silencio y la miraron con grande expectativa.¿Cómo? Preguntaron todos. Es simple... dijo el águila. Yo estaba volando bien cerca de ellos y cuando volvían derrotados en su escalada por la Montaña Difícil escuché lo que cada uno dijo a la Montaña.

El primer león dijo: - ¡Montaña, me has vencido!
El segundo león dijo: - ¡Montaña, me has vencido!
El tercer león dijo: - ¡Montaña, me has vencido, por ahora...! Porque ya llegaste a tu tamaño final y yo todavía estoy creciendo.

La diferencia, completó el águila, es que el tercero león tuvo una actitud de vencedor cuando sintió la derrota en aquel momento, pero no desistió y quien piensa así, su persona es más grande que su problema: él es el rey de sí mismo, está preparado para ser rey de los demás.

Los animales aplaudieron entusiasmadamente al tercer león que fue coronado El Rey de los animales.

Moraleja: No tiene mucha importancia el tamaño de las dificultades o problemas que tengas.

Tus problemas, al menos la mayoría de las veces, ya llegaron al nivel máximo, pero no vos.

Todavía estás creciendo y eres más grande que todos tus problemas juntos. Todavía no llegaste al límite de tu potencial y de tu excelencia. La Montaña de las dificultades tiene un tamaño fijo, limitado. ¡VOS TODAVÍA ESTAS CRECIENDO!

Y acuérdate del dicho: "NO DIGAS A DIOS QUE TIENES UN GRAN PROBLEMA, SINO DILE AL PROBLEMA QUE TIENES UN GRAN DIOS".

"Cuando la vida te presente mil razones para llorar, demuéstrale que tienes mil y un razones por las cuales sonreír".

Habrá muchos momentos en los que la vida me haga querer rendirme, pero de alguna forma saco fuerzas y quiero pensar que es tu esencia, toda tú que aunque no pueda verte, estas alojadita en mi y entre las dos podemos ir peleando mejor. La una con la otra. Las dos en una. Te queremos vida mía.

lunes, 26 de marzo de 2012

TRES AÑOS Y MEDIO ESPERANDO JUSTICIA

Han pasado tres años y medio y queríamos llegar hasta aquí, donde estamos ahora. Hemos luchado y hemos sufrido, hemos tenido paciencia y a la misma vez la ansiedad nos podía, pero al final ha llegado el momento de poder empezar a verlos declarar sobre aquel día, 16 de octubre de 2008, aquel día en el que todo nuestro mundo cambió, aquel día en el que la vida dejó paso a la muerte y la luz desapareció de nuestras vidas, aquel día en el que unos individuos faltos de profesionalidad y sobre todo de humanidad dejaron morir a Ángela y destrozaron nuestras vidas para el resto de nuestros días. Y ahora por fin tienen que dar cuentas.

Después de tres años y medio esperando, ha empezado un proceso en el que ojalá termine haciéndose justicia y ha sido tanto lo que hemos esperado, que cuando me dijeron el día en el que estaban citados para ir a declarar me pareció el principio y el fin, porque era como si con ese día todo terminara ya por fin, puesto que llevábamos mucho tiempo con un proceso abierto, pero que por unas cosas y otras se había ido demorando demasiado, pero nada más lejos de la realidad. Esto empieza ahora. Declaraciones de los primeros imputados, luego otros posibles imputados, quizás testigos, careos entre unos y otros, desmenuzar cada comparecencia, ver todos y cada uno de los puntos y entre tanto, sentir una y otra vez como el estómago se te revuelve y el corazón de da punzadas de dolor y de rabía porque a pesar de haberlo vivido en primera persona aún sigo sin poder creer lo que nos hicieron, lo que dejaron que pasara. Aún sigo esperando que alguien oiga mis gritos y mis súplicas, aún sigo esperando que alguien acuda a saber porque lloraba de miedo, aún sigo creyendo que alguien me atenderá, que alguien me socorrerá, aún sigo esperando una palabra cariñosa, un trato tranquilizador, aún sigo esperando..........que alguien, alguien me hubiera hecho caso y hubieran ayudado a Ángela a nacer, aún sigo esperando poder oir el llanto de mi hija al nacer y poder sentir esa emoción que sienten todas las madres al oir el primer sonido del milagro de la vida. Aun sigo esperando poder olerla, poder mirarla a los ojitos, por sentir su primer contacto, poder abrazarla, besarla, mimarla y cogerla de las manitas, aún espero poder ver la cara emocionada y feliz de Juan Carlos al ver a su pequeñita por primera vez, aún espero...., aunque sé que ya no llegará.

Han pasado tres años y medio y quiero que se haga justicia. Quiero que se haga justicia porque nadie de los que allí estuvo aquel día se merece trabajar en algo tan preciado, en algo tan sagrado y por lo que cualquiera se sentiría orgulloso de hacer. Quiero que se haga justicia por Ángela, por nosotros, pero también por todos los que vendrán detrás y que tampoco se merecen que una gente así pueda arruinarles también la vida. Quiero que se haga justicia por mi hija, por su inocencia, por lo que luchó, por lo que nos dió. Y quiero que se haga justicia porque puse mis ilusiones, mis esperanzas, mis miedos, mi vida, pero sobre todo, la vida de ella en sus manos y aquel día, la dejaron morir haciendo un total y absoluto desprecio por la vida, de un inocente, de un ser indefenso, de un bebé, de ella, mi hija, ÁNGELA.

Te veo y te siento, a pesar del tiempo no ha pasado. Una parte de mi sigue estancada en aquel tiempo en el que todo parecía posible porque tú esperabas para estar en mis brazos. Te queremos.

jueves, 22 de marzo de 2012

DAME TU MANITA PARA DARME FUERZAS

Ángela sabes que te tengo presente cada día de mi vida. Cada mañana al despertarme y cada noche al acostarme. En los días en los que el sol sale para darnos luz y calor y el los días en los que la lluvia lo ensombrece todo, aunque a mi estos días no me disgustan especialmente, me siento como más recogida, más arropada.......

Y da igual si estoy en compañía o no, porque sola nunca estoy, tu siempre estás y además procuras que no se me olvide porque cuando parece que ando despistada, ahí que aparece una Hello Kitty, bien en un globo, bien en la ventanilla de algún coche, o en la camiseta de alguna niña, o en una piruleta, o unas galletas. ¡Madre mía, si es que ahora ya hay tanta cosa de Hello Kitty!, que mire donde mire ahí me dices tú: "¡mami sonríe porque estoy cerquita!"- y hace efecto, porque al instante sin darme cuenta mi cara dibuja una sonrisa de oreja a oreja y miro como una tonta alrededor esperando poder vislumbrar algo, una luz, una sensación, no sé, pero sé que tú estás ahí y eso me alegra.

Ahora mi amor, sabes que llevo una temporada que voy un poquito al trote entre dos vidas paralelas que me hacen querer estar fuerte fuerte para poder superar esta etapa, que sé que va a ser dura, lo sé, tanto una como la otra van a requerirme un esfuerzo mayor que el que llevo hecho hasta ahora y aunque yo quiera estar fuerte, y quiera luchar y quiera estar en lo más alto de la montaña rusa para poder superar estos obstáculos que ahora nos toca sortear, se que no puedo sola y que hay y habrá muchos momentos en los que las fuerzas me fallen y necesito, mi amor chiquitín, mi angelito del cielo, mi hija, mi pequeño gran tesoro, que no me sueltes, que me cojas fuerte con tu manita y no me sueltes hasta haber llegado al final, porque en una, hemos luchado y sufrido mucho para llegar donde estamos y en la otra nos hemos dado ésta última oportunidad y ha de ser con la mejor de nuestras energías. Una empieza ahora y la otra puede que empiece o puede que llegue al final, pero sea como sea quiero poder dar lo mejor de mi misma en las dos y podré conseguirlo si cuando me sienta flojear, tú me mandes un soplo de aire fresco que a mi me llegará como el más dulce y delicado besito de amor.

Y sabes, desde hace una semanas, al mirar por la noche al cielo para mandarte un besito a la estrella más gordita, me he fijado que en vez de una hay dos, aunque una es mayor que la otra y no están al lado, sino que una está por encima, como cuidando y vigilando a la otra y me ha dado por pensar que seguro que es mi madre, tu abuela, que como eres pequeñita y a ti solita te costará sostener mi mano, ella a decidido poner también su granito de arena para ayudarte a tirar de mi. Es como cerrar el círculo alrededor mío. Gracias mi vida por ser, por estar. Gracias por cada día en los que aunque no te vea puedo tener la oportunidad de saber que estás y gracias por todo el amor que haces que mi corazón pueda sentir.

Te queremos vida mía.