viernes, 15 de junio de 2012

DESCUBRIR PARA COGER FUERZA

Me agarro a cada palabra de este precioso escrito, ahora sólo me hace falta llevar a la práctica muchos de ellos y descubrir otros para ayudarme cada día, en cada momento de flaqueza, en mis añoranzas y tristezas, en fin, que sigo buscando y queriendo descubrir una palabra, (en este caso un escrito), un gesto, una imagen, un sonido, un beso, un abrazo, una mañana soleada o de lluvia, que también me gustan, en fin cualquier pequeña o gran cosa, nueva o conocida que pueda aportarme fuerza e ilusión para volver a hinchar el globo.

Espero que os guste.

DESCUBRIR
Que descubras la serenidad y tranquilidad, en un mundo imposible de entender.

Que el dolor que has vivido
y los problemas que has experimentado,
te den el poder de caminar por la vida
enfrentando cada situación con optimismo y valor.

No olvides que habrá seres cuyo amor y comprensión siempre estarán contigo, aun cuando te sientas solo.

Que descubras suficiente bondad en otros, para creer en un mundo de paz.

Que una palabra generosa, un abrazo y una sonrisa, sean tuyos todos los dias de tu vida.

Y que puedas dar regalos, tanto como recibirlos.

Recuerda el sol,
aun en medio de la tormenta.

Enseña amor a aquellos que odian,
y deja que ese amor te fortalezca.

Recuerda que aquellos seres cuyas vidas
has tocado y aquellos otros que han dejado su huella en ti, siempre ocuparan un lugar especial en tu corazón.

No te preocupes demasiado por lo material.

Valoriza más la bondad y generosidad,
que habitan en tu corazón.

Que encuentres tiempo cada día,
para apreciar la belleza y el amor que te rodean.

Como seres humanos,
tenemos muchas cosas en común,
pero en el fondo todos somos diferentes.

Aprecia y respeta las diferencias.

Si de veras quieres vivir, lo mejor es empezar cuanto antes a intentarlo.

SE LIBRE PARA ELEGIRTE A TI MISMO, DECIDIENDO LO QUE QUIERES LLEGAR A SER.

HA LLEGADO EL MOMENTO DE CONVERTIR TUS DERROTAS, EN VICTORIAS.

CUANDO SE ENFRENTA CON RETOS EXTRAORDINARIOS, CUANTO MAS DIFÍCIL SEA LA BATALLA, MAS LEGITIMA ES LA VICTORIA.

Lo que sientes que careces en el presente, puede ser tu fortaleza en el futuro. 
Que veas un futuro lleno de posibilidades.
Que encuentres suficiente fortaleza en tu interior, para determinar tu valor y no dependas de la opinión de otros, para reconocer tus habilidades.


El día es del sol, la noche es sólo tuya porque con tu luz iluminas cada pequeño rinconcito de mi corazón, tú mi preciosa estrella gordita. Te queremos.

martes, 12 de junio de 2012

LA META DE CADA UNO

Ahora mismo me siento como un globo, pero no por lo hinchada sino porque durante varios meses he estado cogiendo aire, inflándome, llenándome de vitalidad, de alegría, de ilusión, y de repente me he desinflado, de golpe, sin previo aviso y sin darme tiempo para estar preparada y he salido volando, volando, lejos, muy lejos y no sé muy bien donde me encuentro.

Tengo que ir cogiendo poco a poco otra vez aire para ir llenándome de nuevo y he de ir viendo donde estoy exactamente para no sentirme perdida y confusa. Es todo tan raro. Debería estar acostumbrada y sin embargo cada caída me resulta más difícil levantarme y no sé muy bien porque es, si será por cansancio o por conformismo, y me hace plantearme todo otra vez y preguntarme si hasta ahora, todo lo que he hecho para intentar salir a flote, para aprender a vivir de nuevo, para ser feliz dentro de la desgracia, para buscar lo bueno a pesar de todo, en definitiva para poder llevar mis dos caminos, me ha servido para algo, o quizás hubiera sido mejor ir más despacio, dejar fluir todos mis sentimientos más profundos, aunque ello hubiera supuesto no levantar cabeza en mucho tiempo, para luego resurgir de una vez y con toda la fuerza.

No lo sé. En mi afán por intentar superarme, por no dejarme arrastrar por la tristeza, por no dejar que Juan Carlos tirara solo del vagón, por servir de ejemplo, por intentar ser un apoyo en vez de un lastre, por no querer volverme loca, he seguido y seguido y seguido. Sé que durante todo este tiempo he tenido altibajos, ya me lo dijo mi psicóloga, que era algo que siempre llevaría y que con cada acontecimiento que pudiera perturbar un poco mi vida siempre saldría a flote la muerte de Ángela, y por ello a pesar de sentir miedo muchas veces, he sabido que era algo normal y que era algo con lo que tendría que aprender a vivir y hasta ahora, así ha sido, pero es que hoy por hoy me siento sin fuerzas.

Realmente estoy cansada y de nuevo tengo por delante un aprendizaje para seguir en la lucha. En esta lucha que es la vida y que a unos por unas cosas y a otros por otras, a veces nos cuesta tanto llegar a la meta. La mía es conseguir paz, sólo eso, paz.
Y bueno, vuelvo a echar mano de esas pequeñas cosas que todos tenemos en nuestras vidas y que sabiendo verlas, nos ayudan a poder estar ahí y a ir sacando fuerzas una vez más. ¡Mirar a vuestro alrededor!. Las hay, para todos.

Mi pequeña muñequita. Te queremos vida mía.

miércoles, 6 de junio de 2012

SIEMPRE VUELVO A TI

Sabéis que cuando inicié este último camino, no quería ilusionarme, me daba miedo y pasé por varios procesos de dudas, angustias, bajones, pero al final me sobrepuse a todos esos estados y me propuse llevar este último tratamiento con alegría, ilusión, esperanza, toda mi energía positiva y todo el optimismo del que, dada nuestra situación, era posible.

Quería ser capaz de poder llevar a cabo todo el proceso con esa ilusión, pero a la misma vez siendo realista y convenciéndome a mi misma de mi primer pensamiento cuando murió Ángela, y es que si no tenía más hijos no pasaba nada, porque en realidad cuando ella murió y me decían que después podría tener otro hijo, yo les decía, porque además era así, que no quería más hijos, que ella era todo lo que yo quería y ella era el principio y el fin, que no la podíamos tener físicamente, pero que nos había dado tanto durante el tiempo que pudimos disfrutar de ella, que no tenía necesidad de volver a experimentar lo que era ser madre, porque ya lo había hecho con ella.

Sin embargo y a la misma vez yo quería estar contenta, y transmitir a mi cuerpo, y luego a mis embrioncitos que sí, que podíamos, que lo íbamos a conseguir, que estaba convencida y dispuesta, y que aunque el camino fuera duro por la multitud de sentimientos contradictorios y paralelos, merecería la pena, si al final el o ellos estaban conmigo. Si lo hacía debía ser con todas las consecuencias, con todas las ganas, y con mi mejor disposición, porque mis pequeños embrioncitos ya eran parte nuestra y también ellos se merecían mi actitud positiva.

Así que a pesar de todo, y teniendo en cuenta que sí, que esta vez sí iba a ser la última oportunidad, he querido poner todo, todo de mi parte, no sólo médicamente, sino físicamente y psicológicamente para darles la mejor oportunidad de querer quedarse conmigo, de querer luchar como hizo Ángela y quizás he sido demasiado exagerada en ciertas cosas o en los cuidados que he llevado, o no queriendo hacer ciertas cosas quizás demasiado tontas, como no querer agacharme o no querer estirar un brazo para coger un plato, o no querer salir a dar algún paseo, o que vinieran a verme para no tener jaleo, o estar mucho tiempo estirada o sentada con las piernas en alto, o beber bastante, o......., un millón de cosas más, pero es que no puedo evitarlo, tenía miedo. Mucho miedo y era mi forma de poder protegerlos, de sentir que los estaba cuidando, quizás todo producto del miedo que pasé viendo como perdía a Ángela y que no podía protegerla y ayudarla.

No lo sé, en cualquier caso, me he sentido sola, vacía, emocionalmente hundida y sin ganas de nada, porque al final mi pensamiento siempre vuelve a lo mismo. Aquel día. Ángela. El miedo. Las ganas de querer dar marcha atrás en el tiempo. El dolor. El darme cuenta que no es un sueño sino una pesadilla pero real. Y sentir una enorme decepción y rabia pensando en que fue ella la única que quiso quedarse y luchar y me la quitaron. Y yo he querido seguir intentando aprender a vivir, seguir luchando, seguir intentando levantarme cada vez que he caído y queriendo seguir soñando con el milagro de la vida a pesar de todo.

La vida se empeña en golpearme una y otra vez y sólo quiero poder sentir paz pensando en que aunque no podamos tenerte aquí, tú estas feliz. Déjame poder sentirlo, Ángela. Te queremos.

jueves, 31 de mayo de 2012

EL JUEZ DICTA AUTO PARA ABRIR JUICIO A DOS GINECÓLOGAS.

En medio de toda la marabunta de sentimientos y emociones que se sienten en plena betaespera, es decir desde la transferencia de embriones hasta la beta (análisis de sangre para saber si se está embarazada), que ya de por sí es toda una proeza mantenerte más o menos tranquila y más o menos ilusionada, pues a nosotros se nos volvieron a unir los dos caminos y eso nos hizo, especialmente a mi, estar todavía más sensible, con más comedura de cabeza y pensando en uno y otro camino, en una y otra sensación, en una ilusión y una tristeza.

Pues eso, que tras las declaraciones de los primeros imputados por la muerte de Ángela y tras revisar la documentación y el informe de las forenses judiciales, el juez no ha tardado en mandar un auto para abrir juicio contra las dos ginecólogas principales que aquella noche desoyeron los avisos de las matronas y mis suplicas y lloros personalmente a ellas que yo les hice,  para que miraran los monitores y me hicieran una cesárea porque mi hija se estaba asfixiando. Estas dos individuas son María Dolores Vez y Carolina Peñalver. Ninguna de las dos quiso oírme ni hacerme caso, ninguna de las dos se acerco en ningún momento a ver los monitores, ninguna de las dos hizo nada.

Fueron tantos minutos, tantas horas, tanto, tanto tiempo. Lloré tanto y supliqué tanto. Rogué, chillé, pedí por favor durante tanto tiempo que por favor miraran los monitores que mi hija estaba sufriendo. Pedí tantas veces que me hicieran una cesárea porque mi pequeñica se estaba asfixiando y todo lo que recibí a cambio fueron palabras  y gestos de desatención, de poca humanidad por parte de todos. Por qué, por qué, por qué.

Queda aún mucho camino por recorrer, pero a pesar del tiempo transcurrido, a pesar del dolor que conlleva todo, tenemos paciencia y ojalá que al final se pueda llegar a hacer justicia, aunque no creo que nada en el mundo pueda hacernos sentir alivio, al menos sí, sentir que nuestra lucha por hacerle justicia a ella ha servido para algo y que los responsables principales paguen por lo que le hicieron a ella, a nosotros y al resto de la profesión médica por pisotear y despreciar la vida humana como aquel día hicieron.

Y bueno, Raúl Hernández de La Verdad sigue pendiente de la noticia y así lo dejó reflejado en este reportaje. Una vez más gracias, porque los medios sois parte importante en esta lucha que estamos llevando para intentar mejorar la asistencia en el maternal de la Arrixaca haciendo que se conciencien del trato que dan, tanto profesional como personal,  porque se siguen dando muchos casos.



Mi pequeñica, el tiempo sigue pasando, la vida sigue fluyendo, pero tú sigues tan agarradita a mi que aunque sepa que es imposible, te sigo esperando. Te queremos.






domingo, 27 de mayo de 2012

UN SÍ QUE TERMINÓ CON EL SUEÑO

Los días pasan lentos, muy lentos, y aunque he querido disfrutar de estos días al final el miedo me va venciendo y toda la euforia que me acompaña los primeros días, poco a poco va desapareciendo y es que no quiero hacerme demasiadas ilusiones. Siento cosas, pero no sé, hay momentos que me digo sí, sí, lo vamos a conseguir, pero al poco es como si me desinflara y esa euforia, ese ánimo se esfumara sin quererlo, sin darme cuenta. Y yo lo sé, todo lo que tengo es miedo, no quiero terminar de creármelo. Ya no queda nada.

Y por fin llega el día de la beta. Y sin quererlo se juntan en el mismo día una prueba de revisión de Juan Carlos a primera hora y luego la beta. Él está nervioso y aunque todavía pasaran unos días hasta que le den los resultados, no puede evitar sentir miedo, incertidumbre y ansiedad y es normal porque aunque todo salió bien, será algo que nos acompañará el resto de la vida, y aunque yo trate de darle seguridad, de darle tranquilidad, no puede evitarlo y es normal. Pero yo estaba tranquila, estoy tranquila, sé que todo irá bien, aunque no pueda transmitírselo. Ojalá pudiera porque sé lo que es llevar el miedo en el cuerpo cuando tu cuerpo, tu mente, guarda el recuerdo. Sólo puedo estar con él y procurar apoyarlo aunque a veces le parezca que no lo entiendo, y no es eso. Es lo mismo que él quiere para mí, no sufrir.

Luego llegó la beta. La chica que me saca sangre me dice que todos en la clínica están pendientes, que ya le han preguntado si he ido a sacarme sangre y que ella es la primera que está nerviosa. Me pregunta si noto algo, y yo le digo, que sí, que tengo algunos síntomas, me noto el estómago un poco revuelto, el pecho me lo noto crecido, sigo teniendo el estómago suelto, tengo pinchazos, en la cama cuando me doy la vuelta noto como si el útero se me desperezara, aunque sea pronto y parezca tontería, tengo una pequeña barriguilla, en fín que no sé si de verdad tengo tantos síntomas, o son las ganas de tenerlas. Y bueno, le pregunto que cuando llega mi gine y me dice que a medio día y le pido si no me puede llamar antes quien haya esa mañana de guardia y me dice que sí, que se lo va a decir, y me voy nerviosa y con el convencimiento de saber que al menos tendré que esperar unas dos horas antes de que me llamen.

Llego a casa. Juan Carlos me deja y él se va. Han pasado 45 minutos y suena el teléfono. Veo el número, es un móvil que no conozco, pero sé de quien es. Lo cojo. Es la gine de guardia y me dice que sí, que la beta es positiva, pero que es bajita. Es de 13 y me dice que para asegurarnos vamos a dejar pasar cuatro días y la vamos a repetir. Me dice que tengamos esperanzas que con Ángela la beta fue también muy baja, de 16 y también con ella tuvimos que repetirla 2 veces más porque además estuve manchando durante más de 10 días. Me quedo chafada porque la verdad, con tanto síntoma pensaba que sería positiva pero que además la beta sería alta. Pero no, para nosotros nada puede ser fácil, no podemos saltar de alegría a la primera, no podemos relajarnos y poder seguir soñando, disfrutando. No, nosotros no.

Llamo a Juan Carlos y se lo digo y él ya se muestra decepcionado, negativo, porque sabe lo que nos toca siempre sufrir para cualquier cosa y yo aunque quiero seguir creyendo, seguir esperanzada, lo veo también muy negro, pero les digo a ellos, que ahora les toca a ellos, que yo lo he puesto todo para que salga adelante pero que son ellos los que tienen que querer, los que deben luchar. Me llama mi gine más tarde y me dice que tengamos esperanza, que no tiremos la toalla, que mira con Ángela. Pero ya algo me dice que una vez más la suerte no va a estar de nuestro lado. Sin embargo hasta el final quiero intentar mantener una actitud lo más positiva y optimista que pueda, porque quiero que ellos lo sigan notando, pero creo que el miedo me está pudiendo.

Han pasado los cuatro días. Voy de nuevo a hacerme la beta. Esta vez no hay llamada rápida. Pasan los minutos, las horas. Ya sé que no. Y por fin, suena el teléfono. Es el director de la IVI que era quien estaba de guardia y me dice que no ha habido suerte. Que lo siente, pero la beta no va subiendo de la forma adecuada por lo tanto indica que el embarazo no progresa como debiera, así que me dice que me deje la medicación y es conveniente repetir la beta para asegurarse de que baja de forma normal y por tanto no se ha producido un embarazo ectópico. No puedo más. Estoy destrozada, psicológicamente, físicamente, moralmente, espiritualmente. Ahora mismo estoy en el limbo, fuera de mi, sin saber muy bien a qué, a donde, a quien agarrarme. Ángela, Ángela, Ángela. Es todo lo que se me viene a la cabeza. No puedo pensar, no puedo razonar. Me siento perdida.

Te quiero, te quiero, te quiero, te quiero, Ángela, Ángela hija mía. Ángela te quiero, te quiero, te quiero. Mi niñita, mi luchadora, mi pequeña. Te queremos.

jueves, 24 de mayo de 2012

NOTAR O NO NOTAR, ESA ES LA CUESTION

Sí, como dice el título de esta entrada es así. Notamos o no notamos algo, nada, todo, imaginación, realidad. No lo sé, a veces creo que si, otras que no, y si noto algo un día luego quiero que eso siga por los días siguientes y es un rollo, una verdadera comida de cabeza. Lo que si es cierto, es que el pecho lo tengo un poquito más grande, tengo pequeños pinchacillos en la parte de abajo del ombligo, tengo el estómago suelto, bastante diría yo, se me han quitado las ganas de comer y hay momentos en los que tengo el estómago un poco revuelto.

Demasiadas cosas diría yo, posiblemente todo sea producto de mi imaginación y no quiero ir haciendo cábalas, aunque ya sabéis que llegado a este punto eso es imposible, ya los tienes dentro, ya son parte de ti, ya los quieres, y les hablas y les dicen que luchen, que sean fuertes, y tú en lo poco que puedes hacer todavía, pues intentas protegerlos como mejor puedes o como mejor te sientes, y es ir no haciendo esfuerzos, no cogiendo cosas que me tenga que agachar, ni tampoco en las que me tenga que estirar, tampoco me mato andando, aunque esta vez si que empecé a moverme desde el primer día, y daba mis pequeños paseitos de 5 o diez minutitos cada hora y media o dos horas, el resto o bien tumbadita con las piernas en alto o bien, sentadita con las piernas en alta, bebía acuarius, para que ellos estuvieran bien hidratatidos, comía variado y sano y tampoco con excesos, y sobre todo, y a pesar de muchas cosas, me reí mucho durante los primeros días. Buscaba películas cómicas, luego me acordaba de ciertas escenas que me hicieran seguir sonriéndome, como no, me acordaba de todas las caídas que tiene mi pequeño ahijadito, que a veces parece un viejo de lo que sabe, ponía música alegre o que para mi tuviera un significado especial, bailar no bailaba, pero si sentía la armonía de la música.

El resto del día pues bien, intentando no pensar, pero estando positiva, creyendo en mi canción suerte (aunque ya no volví a oirla), yo la recreaba en mi cabeza. Y con cuidadito, hacía mi cama, hacía mi comidita, ponía mi mesa, ayudaba a recogerla, guardaba la ropa, fregaba los cacharros del fregador, fui a ver dos veces a mi pequeño ahijadito, al que le dijimos que yo estaba malita de la barriga y por eso no podía jugar con él, y el pobrecito me decía que me sentara en el sofá a ponerme buena y que fuera al médico a que me pusieran un pinchazo y me mandaran jarabe y yo mientras sin poder achucharlo como es debido. Y con todo, poco a poco han ido pasando los días, tengo una pequeña barriguita, que supongo que serán en parte por el tratamiento, en parte por la progesterona y en parte, no sé.........., quizás, ojala porque los días van pasando y bueno, cada vez me voy encontrando como menos eufórica, menos ilusionada, más sola en el camino.

Yo les digo, que he intentado hacer todo lo que he podido, incluso a veces más, siendo seguramente exagerada o incluso a veces hasta ridícula, pero no puedo evitarlo, es mi forma de sentir que los protejo, y si pudiera hacer más, haría todavía más, pero tampoco es cuestión de obsesionarse y de olvidarse del todo, pero me gustaría haber podido ser mejor entendida por mi necesidad de que no les pasara nada, de sentirme bien sabiendo que yo hice todo lo que podía para que ellos estuvieran a gustito. Y bueno, en breve saldremos de dudas, aunque mi grito de guerra de estos días atrás, pues ahora me sale un poquito afónico. si, sí, sí.


Puedo con todo, si tu no me sueltas, si tu resistes conmigo y si haces que no me sienta sola, porque es lo que más miedo me da. Te queremos.

lunes, 21 de mayo de 2012

YA ESTÁN CONMIGO


Me habían dicho que tenía que estar sobre las 11:15 en la clínica para hacerme antes la sesión de acupuntura y ya después la transfer, así que me puse el despertador a las 9:20 para ir tranquilita, desayunar, ducharme tranquilamente, e intentar no morirme de nervios hasta que llegáramos y nos dijeran si efectivamente iba a haber transfer o no. Hasta el último minuto es un sin -vivir, pero en fin no queda otra.

Todavía no me había sonado el despertador cuando oigo a Juan Carlos que entra en la habitación y me llama casi en susurros. Yo me desperté de sobresalto y le pregunté que pasaba, y él me dijo que habían llamado de la clínica. No le dí tiempo a más, nada más oir esto pensé: -"ya está, no hay transfer y no nos dán el disgusto cuando lleguemos"-, pero me equivocaba. Habían llamado para decir que se adelantaba todo media hora y que teníamos que estar allí a las 10:30 para la sesión de acupuntura y ......, sí, iba a haber transfer, pero además había muy buenas noticias, habían quedado 4 embrioncitos. 4, más que ninguna otra vez, y eso era maravilloso. Que contenta estaba, ¡que contenta!.

Desayuné, me duché y allí que nos fuimos tan contentos y cuando llegamos, las chicas de recepción, las enfermeras que iban saliendo, todos se iban acercando a nosotros para darnos la enhorabuena y demostrarnos su alegría y mientras esperaba en la sala de espera, ví pasar a mi gine que además era la que ese día estaba de guardia y me iba a hacer ella la transfer y se paró y se asomó y yo me fui para ella y se abrazó a mi emocionada y me dijo que todos estaban muy contentos, que el camino había sido duro, pero que había cuatro preciosos embriones, uno de ellos más precioso todavía y ella toda contenta me dijo que estaba tan eufórica que por ella pondría los 4, jajajajaja. Y bueno, me dió un beso y ya quedamos para vernos dentro.

En esto, la acupuntura llegó tarde. Total que al final se nos hizo la misma hora a la que en un principio nos habían citado, pero bueno. Todo controlado. Me puso mis agujitas para relajarme, me dejó otras puestas en la espalda y en la zona de la barriga para entrar a quirófano y ya. Ya estábamos dentro.
Otra vez, abrazos, besos, alegría entre el personal, me colocan, me ponen el cacharrito ese para hacer la eco y ver bien el lugar donde los van a colocar, me aprietan, me meten la canulita para abrir camino a la que vendrá con mis chiquitines, sale la bióloga, me pregunta mi nombre para asegurarse, y ya salen con ellos. Tensión, silencio, meten la cánula, miro a la pantalla, y los veo caer. Ya están ahí, ya están conmigo.

De nuevo abrazos, besos, mi foto con mis chiquitines, cambio de camilla, habitación, reposo, retirada de agujitas de acupuntora, y ahora reposito y tranquilidad durante unos días, los más largos de todo el proceso hasta la beta. Actitud positiva, miedo constante, soñar durante unos días y luego salir de dudas. Ya veremos. Estoy contenta, estoy optimista. Creo que puede ser. Ya ha pasado unos días y quiero creer.

Vuelvo a mirar al cielo y quiero dejar por unos instantes mi dolor y mi pena para pedirte ayuda Ángela, fuerza y protección para este camino que de nuevo hemos intentado. Te queremos.