miércoles, 17 de abril de 2013

UN ÚLTIMO TRAGO. LA DESPEDIDA

Todavía nos tocaba pasar por un último trago. Teníamos que ir a la clínica para cerrar cuentas y sobre todo, para una última visita con nuestra ginecóloga.
Yo iba preparada. Me sentía fuerte y confiada, pero nada más entrar por la puerta de la clínica me vine abajo.

Ya en el mostrador estaba una de las chicas de administración con la que más trato hemos tenido. Nos preguntó como estábamos y ya casi no pude contestar. Ella se limitó a sonreír y a decirnos que bien, que estábamos y que era lo importante. Las otras dos chicas se limitaron a sonreír y a mirarnos con cara de pena.

Luego le tocó el turno a la otra chica de administración-recepción que nos esperaba en un despacho contiguo en la entrada y con la que también teníamos muy buena relación. Besos, sonrisas entrecortadas, y un no saber que decir. Nos dijo que aunque estaba de vacaciones cuando me hicieron la beta, llamó por teléfono a la clínica para enterarse del resultado. Estaba tristona, pero a la vez a la expectativa de ver que nos diría nuestra gine.

Salimos del despacho para ir a la sala de espera y en el mostrador veo de espaldas a la enfermera que me había ido a dar un abrazo a la habitación el día del transfer y a desearnos suerte. Me voy hacía ella, le toco en el hombro y al darse la vuelta sorprendida me ve, me abraza y me dice que cuanto lo siente. Ya no puedo aguantar más y me pongo a llorar. Intento calmarme porque voy a entrar a la sala de espera y no quiero dar mal rollo a las parejas que hay esperando con ilusión.
Me dice que hoy está ella con mi gine y que ahora cuando entre a consulta ya vemos. Que la gine quiere hablar con nosotros.

Entre sollozos entramos a la sala de espera. Voy tranquilizándome y por fin nos toca. Nos acompaña la enfermera que vimos en el mostrador, se abre la puerta y mi gine se pone de pie y se va hacía mi para darme un gran abrazo y otro a Juan Carlos.

Nos sentamos y nos dice que todavía no está todo perdido. Que ahora mismo es normal que estemos así, pero que dejemos pasar unos meses, que cojamos fuerza y que volvamos a hacer un último intento. Ellos no quieren rendirse, no quieren que nos quedemos sin la sensación de poder disfrutar de esa parte que nos privaron con Ángela. Que aunque ahora mismo pensemos que no, que no decidamos todavía nada, que dejemos pasar un tiempo.

Juan Carlos habla y les dice que no. Que ya tomamos nuestra decisión y que si ha tenido que ser así que es mejor parar ya. Que por supuesto no cierra la puerta y dejaremos pasar unos meses porque ahora todo está todo en caliente, pero que posiblemente, casi al 99% la decisión será siendo la misma.
Ella insiste, no quieren que todo termine así.
Yo quiero hablar, pero no puedo, me pongo a llorar y no me salen las palabras, y yo querría poder decirles que no me siento, que no nos sentimos así, por no poder tener otro hijo, que el sentirnos así, con ese dolor tan grande es porque se nos magnifica después de cada negativo porque nos sentimos morir pensando en que después de un proceso con tantas pruebas a superar, con tantos cuidados, con tantos miedos, con tantas ilusiones, y la gran suerte de poder vivirlo con tanta intensidad como lo vivimos hasta el final, fue ella la única que quiso pasar por todo eso y vivirlo junto a nosotros, con nosotros y se hace tan duro, tan tan tan tan tan duro y doloroso recordar porqué no esta ella.
Han sido tantos tratamientos, tantos embriones, tantos transfer y solamente ella quiso superar todas y cada una de las pruebas y es con cada negativo con el que mi alma se retuerce de dolor y no entiende.

Quiero decirle todo esto, pero no puedo, no me sale y prefiero no ponérselo más difícil intentando hacerles ver que sí, que dejamos una puerta abierta, aunque en nuestro fondo sabemos que posiblemente esté cerrada del todo porque nos ha costado tomar la decisión, y no queremos tener que plantearnos de nuevo el dilema.

Se queda en el aire. Nos levantamos y de nuevo nos abrazamos. Yo vuelvo a intentar decir algo, pero sólo consigo darle las gracias de corazón, por todo, por todo, por todo. Sigo llorando y no quiero salir fuera para que me puedan ver y encima después de salir de la consulta y estropear las ilusiones y esperanzas de los que allí esperan, así que hago un esfuerzo y me contengo y la enfermera me vuelve a decir que lo pensemos, que no cerremos aún la puerta que no conoce a nadie que crea que se merezca más y esté más capacitada para ser madre que yo. No digo nada. Asiento y hago un último esfuerzo.

Llegamos de nuevo a la entrada, una última despedida con el personal de recepción-administración. Abrazos, besos, miradas.  Todavía me queda alguien, pero no tengo fuerzas. Por fin estamos en la calle.

Nos cojemos de la mano y no miramos atrás. Han pasado ya 7 años desde que vinimos por primera vez. ¡Uf, cuanto camino recorrido!, ¡cuánto ganado y cuánto perdido!, ¡Cuantas ilusiones!, ¡cuántas esperanzas!
Ellos nos dieron a Ángela y eso será algo que nunca, nunca, nunca olvidaremos. Con ellos vimos su primer latido, con ellos vimos sus primeros movimientos (aunque claro está aun no la sentía), no lo olvidaré nunca. Esta haciendo palmas y la gine nos dijo: mira parece que está contentito. (todavía tampoco sabíamos que era niña). Con ellos vivimos la magia y la gran suerte de ser padres de ella, de nuestro ángel, de nuestra hija.

Es cierto que nunca se puede decir que de este agua no beberé, pero creo que aunque ahora mismo estemos en caliente y aunque dejemos pasar unos meses seguiremos pensando que esta etapa terminó.

Tú y sólo tú Ángela. Te queremos mi ángel.

miércoles, 10 de abril de 2013

VIVIENDO LA REALIDAD

Han pasado ya unos días, y he tenido tiempo de serenarme, de asentar sentimientos y pensamientos e incluso de poder distraer la cabeza y el alma rodeándonos de cariño, mucho cariño y comprensión.
Y es que es difícil poder explicar lo que una siente porque es una mezcla muy grande de sentimientos, de subidas y bajadas, de vaivenes que te aceleran el corazón o te lo ralentizan.

El día de la beta, después de darles la noticia a mis amigos-vecinos, vino a verme ella. Nada más abrir la puerta se abrazó a mi y lloró. Lloramos juntas por largo rato y casi casi, era más yo la que la consolaba a ella, que ella a mi. Y es que había puesto tantas esperanzas, tantas ilusiones, tantos nervios. Creía que podría haber un milagro y que la vida podría recompensarnos tanto sufrimiento por una pérdida tan ilógica, tan irreal, tan injusta. Ella lo creyó hasta el final y creyó igualmente que no podía ser cierto que Ángela fuera a ser la única que quiso quedarse, la única que hizo del milagro de la vida, algo real, algo especial en nuestras vidas. Ella lo creyó hasta el final y  nosotros casi.

Y digo casi porque aunque yo quise creer y tener esperanza e ilusión,  al final creo que fui consciente de que quizás la vida ha intentado compensarme, compensarnos, de otras formas, que en nada tienen que ver con la llegada de un hijo, pero que han hecho que nuestra vida pueda ser un poquito más llena y plena, por el cariño que recibimos cada día de muy diversas formas.

Quiero creer ésto. Quiero quedarme con ésto, porque he llorado mucho pensando en que después de una desgracia tan terrible como la que hemos tenido que vivir, la vida, Dios, nos regalaría otra oportunidad, porque he podido tener la suerte de leer y compartir la alegría de muchas mamás que perdieron a sus bebés recién naciditos, (no de la forma que nosotros claro, pero la ausencia es la misma sea cual sea la causa) y después de algunos meses o algún año, han vuelto a poder tener otro hijo, así que yo creía y esperaba.

Pero han ido pasando las semanas, los meses, los años y al final no ha llegado y no he sentido rabia contra la vida, contra Dios por ésto, porque si miro a mi alrededor, si veo o leo muchas noticias que pasan por el mundo, me doy cuenta de que no soy nada especial, que hay gente, mucha gente, que sufre a diario, que muere sin un sin sentido, que pasa hambre, que tiene que vivir en una guerra constante, que sufre vejaciones, humillaciones, dolor, soledad, miedo, pérdidas........ En fin, que soy un grano de arena en un desierto, una gota de agua en un océano y no tengo más derecho que otro a ser recompensada por una tragedia como la que vivimos, porque no soy más especial que otro.

Sufrimos una injusticia que nos ha llevado a tener que intentar vivir con ello, a aprender a vivir de nuevo, y no hay un sólo día de mi vida en el que no desee volver atrás y poder cambiar lo que pasó, pero como sé que no puedo, no nos queda más remedio que vivir el día a día valorando, disfrutando y buscando todos los momentos buenos que podamos aprovechar, sabiendo llevar nuestros dos caminos. Aunque ahora uno de ellos empieza una nueva etapa. Con el otro, siempre tendremos vivir, aunque hubiésemos tenido mil hijos más, ese camino siempre estaría ahí.

Hija mía, después de tu marcha, me dijeron que podría intentarlo de nuevo, que podría volver a tener otro hijo, y yo les dije que NO, QUE NO QUERÍA OTRO HIJO, QUE YO TE QUERÍA A TI. Tú eras y eres especial y lo has demostrado mi vida. ERES ÚNICA. NUESTRA ÚNICA NIÑITA. Te queremos.

miércoles, 27 de marzo de 2013

EL FINAL DE UNA ETAPA

Han ido pasando  los días. He ido tomándomelo con calma, más tranquila que otras veces, menos obsesionada con no moverme, con llevar cuidado, con querer que el mundo se parase para que nada ni nadie pudiera perjudicar el proceso y sobre todo más concienciada con todo lo que podría pasar en un sentido u otro.
 
Como he tenido que ir a acupuntura dos veces, pues a la fuerza he tenido que salir y eso me ha hecho también poder moverme con menos agarrotamiento, menos forzada e incluso me ha animado a poder salir a dar pequeñitos paseos por alrededor de mi casa, acercarme a ver a mi ahijadito, su hermanita y amigos-vecinos y como también me pillan cerquita, fuimos a casa de mis cuñados porque hacía casi dos semanas que no veía a mis sobrinitas, y tenía muchas ganas, sobre todo a la mayor, (con 23 meses) que se puso como una loca cuando me vio,  haciendo palmas y riéndose y como yo no podía cogerla, pues Juan Carlos la cogió y me la acercó y se me abrazó como una lapa, con su carita pegada a la mía, sin moverse, sólo sintiendo mi piel y oyendo mis palabras. No había forma de separarla. ¡Qué graciosa!, y es que tiene muchas cosas de mi ahijadito, muchos detalles, muchos gestos, son críos que tienen ángel. 
 
Y bueno, aunque no he querido emocionarme, al final es inevitable, porque vas sintiendo cosas, te vas notando otras, vas relacionando con otras veces y crees que quizás sí sea posible, y sin tenerlo en mente todo el rato, hay momentos de ilusión, de miedo, de esperanza, de optimismo y ves que los días van pasando y cada vez estás más cerca. Pero de repente algo que nunca, en ningún otro tratamiento había pasado, y es que dos días antes de la beta empiezo a manchar. No es mucho, casi nada y de forma intermitente, pero es que nunca me había pasado y llamo al teléfono de guardia de la clínica y no me lo cogen, dice que el teléfono está no operativo y pruebo varias veces más a lo largo del día y lo mismo, y mientras,  yo llevo cuidado, estoy en reposo y pienso que no sé, que a lo mejor esta vez ha habido suerte porque con Ángela, aunque no fue dos días antes, si que empecé a manchar el mismo día de la beta como casi una regla, pero tengo dudas, no sé que pensar y espero.
Al día siguiente consigo hablar con la clínica. Sigo igual y me dice la gine de guardia que me suba la progesterona al doble y que esté en reposo, que no pierda la esperanza porque ella ha tenido algún caso donde se ha estado manchando como una regla y luego el embrión estaba bien agarradito.
 
Espero. Sigo esperando. Sigo en reposo y viene a verme mi amiga-vecina y ella se siente contenta porque recuerda lo de Ángela y cree que puede ser una buena señal, ya que además esto no me había pasado antes. Y espero. Espero hasta el día siguiente. De momento sigo igual, aún mancho, pero la cosa no ha ido a más.
 
Llega el día. Tengo la beta. Nada más entrar en la clínica me pregunta una enfermera. Allí ya todos están pendientes. Enseguida paso. Me sacan sangre. Mi gine está ese día de guardia, así que está allí desde primera ahora,  por lo tanto en cuanto sepan algo, se que me llamará.
 
Nos vamos. Pasa el tiempo y no llaman, así que me voy temiendo lo peor, aunque sigo tranquila. Me duermo y al poco el sonido del teléfono me despierta. Lo cojo sobresaltada y oigo al otro lado la voz de mi gine que casi no le sale. Me dice que lo siente, que es negativo, que incluso lo han repetido dos veces para asegurarse, pero que no, es negativo. Me quedo casi muda, sin palabras y sólo me sale decirle que gracias, que muchas gracias, que lo hemos intentado y que no ha podido ser. Ella me dice que cuando pasen unos días, haber si pasamos por la clínica para vernos. Es la despedida. Después de tanto tiempo, ha llegado. Ya ha llegado el momento.
 
Llamo a Juan Carlos y él, aunque me dice que ya se lo temía por el tiempo que había pasado, pero sé que siempre queda una esperanza, y su voz se entrecorta, se rompe. Los dos nos hemos dado cuenta que esta etapa ha terminado y que Ángela fue, es y será única, especial, y que entre todos, ella fue la única que agarró, que quiso quedarse y que al final de todo su camino, de toda su lucha, NO DEJARON.
Ahora, sólo nos queda ir dejando pasar los días, para asimilar, para aceptar, para darnos realmente cuenta de que esta etapa ha finalizado y que debemos seguir en otro camino agarrándonos a la gente que nos quiere y sobre todo, el uno en el otro.

No habrá ni un solo día en mi vida, en el que no te siga esperando. Te queremos hija mía.
 

 

miércoles, 20 de marzo de 2013

MI ULTIMA, ULTIMA AVENTURA.

Estos días estoy un poquito más desconectada de lo habitual, pero hay una explicación y es que mis chiquitines ya están conmigo y entre unas cosas y otras no me estoy conectando mucho por estos lares, pero pasados los primeros días en los que estoy más de reposo, con más cuidado, con más miedo y casi casi flotando, hoy por fin me he sentado un ratito a contar mi última maravillosa aventura.

No tengo palabras, para dar las gracias por el trato recibido en la clínica por parte de todo el personal y con la suerte además de que el transfer me lo hizo mi ginecóloga. Todos deseándonos suerte, incluso entrando a nuestra habitación alguna enfermera con la que tenemos más confianza para darnos un abrazo y darnos ánimos, en fin como digo, no tengo palabras.

Iba nerviosa, ¡que tonta!, después de tantos tratamientos, parecía que fuera la primera vez, pero así era, menos mal que como había quedado con la chica de la acupuntura igual que la otra vez, pues me vino fenomenal. Consiguió relajarme con la agujitas e incluso a la hora de entrar en quirófano, como me deja puestas algunas, pues me resulta incluso mejor a la hora de apretarme para hacerme la ecografía y poder ver bien el útero y donde van a instalar a mis chiquitines, ya que no tengo la sensación tan horrorosa y desagradable de no poder aguantarme y hacerme pipi encima, así que aunque sólo sea por eso vale la pena, jajajaja.

En fin, la gine me dijo que no eran preciosisimos, pero que los dos habían sobrevivido  a la descongelación y que eran evolutivos por lo que iban a ponerme los dos. ¡Bien, son unos campeones porque ya es todo un logro llegar hasta aquí!.
También me dijo, que aunque no tengo problemas de coagulación, van a probar a ver si con la heparina tenemos mejores resultados y como no hay contraindicaciones, pues no pasa nada por probar. Por lo que me tengo que poner una inyección todos los días en la barriga y además seguir con la medicación que ya me estaba tomando y poniendo.
 
Por otro lado, la acupuntora me ha dicho que sería bueno darme alguna sesión más durante la siguiente semana, para estimular el riego en el útero, así que también acepto. De todo un poco, que por mi no quede.
 
Quiero intentar estar más natural, menos tensa, con menos miedo y no pensar demasiado ni obsesionarme, ni observarme. Quiero poder sentirme segura y confiada, y quiero poder vivirlo con total normalidad. Quiero, quiero, quiero, y lo intentaré, lo estoy intentando y creo que voy bastante bien. Mejor que otras veces.
Y bueno, ahora sólo queda que vayan pasando los días y pensando en que ojalá que sea que sí, pero que sea lo que sea, seré fuerte y lo afrontaré. Sólo quiero que sea lo mejor, y sentirme a gusto, y no sufrir más.
Sea lo que sea, será una nueva etapa, un nuevo comienzo, en un sentido o en otro, pero aceptando lo que la vida quiera darme si es porque va a ser lo mejor. Sólo eso, lo mejor para nosotros.
 
Mi pequeña, una vez más en esos dos caminos paralelos. Pero tú siempre estas en uno. Te queremos.
 

viernes, 15 de marzo de 2013

EL VIDEO MÁS TIERNO Y DULCE

Encontré este video por casualidad hace unos días y desde entonces me lo he puesto no se cuentas veces, porque creo que es lo más bonito, tierno, relajante, dulce y maravilloso que he visto nunca. Una delicia.

Espero que lo disfrutéis tanto como yo y que os sirva para visualizar esas caritas, esos gestos, esos delicados movimientos acompañados de la bonita música. Yo pensaré en ellos durante mi transfer, para  que me den serenidad, sosiego, paz, calma y aire fresco para llenar mi corazón. (Es mejor verlo a pantalla completa)




Os dejo también la dirección de youtube por si desde aquí no se puede visualizar bien.

http://www.youtube.com/watch?v=OPSAgs-exfQ


Ángel mío, intento imaginar tu carita en cada una de las caritas que veo. Ojalá que sientas esa paz que se ve reflejada en todos ellos. Te queremos.

martes, 12 de marzo de 2013

LA RISA. AIRE PARA VIVIR

Que poquito falta para darles cobijo y calorcito, para poder protegerlos, cuidarlos y mimarlos y hacerlos sentir felices y especiales para que tengan ganitas de quedarse conmigo y formar parte de nuestra familia. De momento estoy haciendo todo lo que puedo por sentirme a gusto, contenta, relajada y llenar mi corazón de todo aquello que me pueda aportar energía positiva, bienestar, risas, sensaciones placenteras y recuerdos para el recuerdo.

Empecé la semana pasada con la acupuntura, y el fin de semana al final hicimos la escapadita a Benidorm, que a pesar de estar muy cerca de Murcia, sólo había estado una vez de forma muy fugaz. Nos volvimos a ir con nuestros amigos-vecinos y los peques y la verdad es que nos lo hemos pasado genial y eso que el principio del viaje lo empezamos accidentado, vamos que la cosa podría haber sido más grave de lo que fue, porque yendo por la autovía había una señal que no habían quitado de otro accidente y nos saltó. Menos mal que nos dio en la parte baja del coche y aunque nos rompió un faro,  parte del embellecedor, el capó picado y rozado y la parte de abajo del coche con la chapa que lo cubre colgando, si nos llega a saltar al cristal........., no quiero ni pensarlo. La guardia civil nos dijo que dentro de todo,  habíamos tenido suerte. Pero bueno, quitando esto, hemos disfrutado, nos hemos reído, hemos comido hasta hartarnos, hemos jugado, nos hemos bañado en la piscina y jacuzzi climatizados y hemos descubierto una magnifica cadena de hoteles centrados para familias, donde por supuesto tienen cabida todos, de hecho había mucha gente mayor, pero que piensan sobre todo en que los más pequeños se lo pasen bien y los papás puedan disfrutar a la vez de unos momentos más tranquilos.

La cadena hotelera son los Hoteles Magic de Benidorm, y nosotros nos decantamos por el Hotel Fenicia porque tenía piscina climatizada, parque de bolas  y porque nos dieron una buena oferta en la agencia con un Todo Incluido a precio de media pensión. Y bueno, la experiencia super bien, sobre todo porque vamos todos con buen humor, abiertos a lo que sea y sobre todo a pasarlo bien, así que aunque la primera impresión del hotel fue un poco regular, porque yo creo que este debe ser el primero o de los primeros de la cadena, luego nos lo tomamos con humor y no hacíamos más que decir que estábamos en el hotel de "Cuentame" (de hecho pusieron la canción varias veces, en la sala de baile, jajajajaja), pero por el contrario, las habitaciones eran grandes, la comida buena y variada, el personal super atento, entregado y simpático y al ir con la oferta del todo incluido, teníamos desayuno, almuerzo, comida, merienda, cena y un tentempié para después, a parte claro de la bebida, snaks, cócteles, cubatas. En fin, para reventar y para repetir en este mismo hotel, porque además estaba muy céntrico.

Así que nos hemos reído mucho, mucho, mucho. Los peques han disfrutado también un montón, con la piscina, el parque de bolas en el mismo hotel, en el que terminamos mi amiga-vecina y yo el último día porqué estábamos solos y nos lo pasamos mejor que los peques, jajajaja. También nos montamos en el trenecito turístico, tomamos unos helados buenísimos italianos, y para terminar un té con un cupcake, en un sitio super bonito, bueno, según Juan Carlos y mi amigo-vecino, un sitio super cuqui. jajajajaja.

Tanto es así, que ayer fui de nuevo a la acupuntura y después de hacerme el reconocimiento que te hacen, me dijo que me encontraba muy bien. Y es que no hay nada mejor que la risa, para llenar los pulmones de aire, de vida.

Chiquitina mía, eres una bendición en mi vida porque te extraño, te añoro y te lloro, pero también me has enseñado a vivir. Te queremos.

viernes, 8 de marzo de 2013

YA ESTAMOS EN PISTA

Bueno, ahora, sí que sí. Ha llegado el momento. Después de casi un año (como pasa el tiempo), he vuelto a IVI. Fui la semana pasada, como siempre revisión con el inicio de la regla.

Llegamos y abrazos, besos, emoción por el inicio de la última aventura. Primera ecografía, primeras pautas hasta la semana siguiente. De momento nada, sólo que esta vez me van a empezar a controlar antes, porque como va a ser en ciclo natural y mis periodos se van acortando de fecha a fecha, pues creen que la ovulación se produce antes y posiblemente el transfer se haga antes que las otras veces.

Bien, ya ha pasado una semana, y ayer tocaba de nuevo cita. Sorpresa. Ya estoy lista y todo se va a adelantar todavía más. Ayer mismo me tocaba pincharme el ovitrelle para desencadenar la ovulación  y si no pasa nada la semana que viene la transferencia de mis dos últimos, maravillosos y grandes luchadores embrioncitos.

En fin, de nuevo la aventura de la vida en su más pronto comienzo. Ya estoy nerviosa, pero contenta, animada, centrada y quiero ser realista. No sé si lo conseguiré, si seré capaz de tomármelo con la mayor naturalidad y objetividad posible. Es el comienzo del comienzo o el comienzo del fin. Soy optimisma y tengo esperanza, pero a la misma vez estoy muerta de miedo por no saber como afrontaré lo que tenga que afrontar. Ya iremos viendo, y aunque me han dicho por activa y por pasiva, tanto mi marido como la ginecóloga que no me obsesione en mis cuidados, en mis precauciones, y que lo viva con la mayor naturalidad posible, no sé si lo conseguiré al final, aunque esta vez me lo he propuesto.

Ayer también empecé con la acupuntura. El lunes me hará otra sesión, aunque esta vez me ha dicho que estoy bastante bien. Me ha dejado también unas agujitas en las orejas. Algunas fijas y otras me las tengo que ir estimulando yo. Ya que estábamos allí, y aprovechando que ella es también fisioterapeuta, mi Juan se dió una sesión de masaje porque tiene toda la espalda en tensión. El lunes también lo vuelven a tratar a él. Haber si nos quedamos buenísimos del todo, jajaja

De momento, este fin de semana, vamos a despejarnos la cabeza y a disfrutar con nuestros amigos-vecinos y sus dos hijos, entre ellos mi ahijadito, de una escapadita donde espero poder reirme tanto como otras veces, comer super bien, como otras veces, aprovechar el solecito que podamos pillar, y a lo mejor hasta hacer alguna excursioncilla extra.
Momentos, momentos. Hay que coger todos los buenos momentos que podamos.

Disfruto de ti todos los días, y ojalá que pronto podamos compartir un nuevo milagro de la vida. Te queremos.