miércoles, 26 de junio de 2013

DEJANDONOS LLEVAR

Este fin de semana pasado hemos estado en Valencia. Teníamos pendiente ir al Oceanográfico y también nos habían hablado muy bien del Biopark y la verdad es que ni uno ni otro nos defraudaron y además tuvimos mucha suerte con el tiempo, porque aunque el domingo hizo un poco más de calor, hemos podido disfrutar de buen tiempo sin achicharrarnos.

Nos hemos ido con nuestros amigos-vecinos y sus pequeños. Mi ahijadito se lo había comunicado ya a todo el colegio, sus amigos, profesoras, familia y cualquier otro desconocido que a bien tuviera preguntar cualquier cosa, aunque no tuviera nada que ver con hacer un viaje. Jajajaja. Es tanta la emoción que siente cuando va a hacer un viajecito, que procura dar la información a diestro y siniestro. El no sabe ni donde vamos, sólo sabe que se va a un hotel y que le encanta así que eso es lo que dice con un :"oye, sabes que nos vamos a un hotel", y se siente tan orgulloso y feliz. Y nosotros de verlo disfrutar así.

Nos fuimos viernes en cuanto comimos y el peque salió del colegio. El viaje fue más rápido de lo que pensamos, porque en dos horas y veinte o y media, estábamos allí, y eso que hicimos una parada en la gasolinera con un retraso de 15 minutos por un problema informático.
En fin, que el viernes llegamos, dejamos las maletas, nos dimos una duchita rápida y luego nos acercamos al centro comercial El Saler que estaba al lado y enfrente toda la Ciudad de las Ciencias. Chulisima la vista. Me impresionó. Se ve más grande y espectacular que por televisión. Muy bonito.
Bueno, pues en el centro comercial cenamos y luego nos fuimos al lado del hotel a tomar una copa.

El sábado tocó Oceanográfico y fue muy bonito. A mi es que me encanta el mundo submarino y ver esas peceras tan grandes y con tanto pez de distintos tamaños y colores me gustó mucho. Es super relajante. Si pudiera, tendría una pared pecera en mi casa.
Los críos alucinaron también, a mi ahijadito le encantó la pecera túnel con los tiburones y a la peque, cualquiera. Es una pequeña Feliz Rodriguez de la Fuente. Cualquier animal le encanta.
A mi lo que más me gustó fueron las ballenas beluga. Que bonitas. ¡qué cara más dulce y simpática tienen!. Y bueno, los pingüinos que de siempre me han gustado.
Para mi gusto, lo más flojo fue el espectáculo de los delfines. Muy soso. Demasiado tiempo hablando y tampoco hicieron nada del otro mundo. Pero bueno, bien en general.

Cuando salimos de allí, fuimos al centro comercial a tomar algo fresco y además entramos en el hipermercado y compramos unos polos. Yo estaba tan afanada con mi polo y saboreándolo con tanta ansía que se me partió y se me cayó entero. Por supuesto todos nos pusimos a reírnos como idiotas de la situación tan cómica y la cara de tonta que se me quedó, pero lo que de verdad se me quedó grabado, fue como siempre mi pequeño ahijado. Sin que nadie le dijera nada se acercó a mi y me dijo: "toma madrina, cómete el mío". Es que no me dijo, "toma, dale un mordisco o un chupetón". No. Directamente me dio su polo entero. Por supuesto yo le dije que no, que yo me sentía más contenta si se lo comía él. Y así se quedó tan conforme. Al final lo compartí con mi Juan y todos contentos.
El día terminó con un bañito en la piscina cubierta del hotel y una cenita en un restaurancillo cerca del hotel, donde ya no pudieron aguntar más los pequeños y en cuanto terminaron de cenar se quedaron dormiditos. La peque en el carrito y mi ahijadito primero en la silla con la cabecita apoyada en la mesa y luego en brazos de su papá.

Ya el domingo, después de desayunar y dejar el hotel nos fuimos al Biopark. Es un zoo super grande, con los animales en un entorno muy natural y todo muy muy bien ambientado. Lo mejor del parque, es que te da la posibilidad de poder ver a los animales desde distintos sitios, con lo cual, si desde uno no lo ves bien o en ese momento no se encuentra en esa zona, pues puedes verlos por otro lado. Nos gustó también mucho, mucho. Muy bonito. Muy bien cuidado y muy bien logrado todo el entorno. Un buen día también.

Fue un fin de semana muy bien aprovechado, con muchas risas, muchos buenos momentos, muy buenos recuerdos y sobre todo, muy buena compañía. Los pequeños disfrutaron un montón y los mayores igual o más que ellos. Valoro mucho estos ratos que la vida me regala y busco constantemente el poder compartirlos y hacer partícipes de ellos, a las personas a las que quiero y que son importantes en mi vida.

No estás físicamente mi niña, pero estás. Te echo de menos y tu sonrisa la veo reflejada en muchas cosas. Te queremos.


jueves, 20 de junio de 2013

EL VAIVEN DE LA VIDA

He estado desconectada. Muy desconectada de este mundo blogueril, y no por no tener que contar y tampoco por no tener que leer, es decir, seguir vuestros blog, pero es que necesitaba desconectar un poco, dejar por unos días que mi mundo se centrara un poco y que después de los últimos acontecimientos relacionados con nuestra última aventura pudiera centrar mi vida un poco y a la misma vez pudiera dejar escapar las últimas briznas de esas brasas que he intentado ir alimentando durante todo el viaje de ser padres de nuevo.

Creo que no lo he conseguido del todo. Creo que todavía quedan algunas pequeñas brasitas en mi corazón, pero sé que deben quedarse en eso, en pequeñas brasitas. Sé que no tengo que volver a alimentarlas y sé que mi mayor anhelo sería tener a Ángela y poder disfrutar de ella. Igualmente sé que eso no es posible y por tanto, aunque me hubiera gustado, nos hubiera gustado volver a ser padres, es a ella a la que siempre echaremos de menos y no, el "haber tenido más hijos", aunque ya digo que nos hubiera gustado y mucho.

Pero en fin, es lo que hay y durante estas semanas sin comunicarme a través de mi blog, hemos intentado centrarnos en lo que sí tenemos, en lo que sí podemos disfrutar y en lo que sí debemos aprender a vivir.
Hemos hecho muchas cosas, no grandes cosas, pero sí muchas cositas, que han ayudado a que una vez más, la caja de recuerdos buenos para los momentos malos, vaya llenándose y colmando de brillo y alegría nuestro corazón.

Entre todas las pequeñas cositas que hemos hecho, fuimos a ver a "Los Vivancos". No había oido hablar de ellos, la verdad, y creo que es la actuación más maravillosa, más emocionante, más.... , es que no sé como explicarlo. Es que la estaba viendo y tenía el corazón henchido de emoción, de alegría, como si se me fuera a salir. Lo disfruté muchísimo y Juan Carlos también, sobre todo de verme a mi como me gustó. Para los que no lo habéis visto, lo recomiendo al 100%. Un espectáculo estupendo de principio a fin.

Os dejo un pequeño enlace:
http://www.youtube.com/watch?v=P-_qy0BPddQ




También hicimos una pequeña escapadita mi Juan y yo a un hotel muy chulo en Altea. Fue una escapada romántica y estuvo muy, muy bien. El hotel súper bien, Altea muy bonita y las playas, bueno, personalmente a mí me gustaron para poder disfrutarlas en invierno-primavera-otoño. Es decir, que como tienen muchas piedras, no son de arena, pues para estas épocas están super bien, porque puedes acercarte al mar casi, casi, hasta el mismo borde sin mojarte, y haciendo buen día, claro, es muy relajante, poder sentarte en la misma orilla y tener el mar a tus pies. También 100% recomendable. Sobre todo y principalmente si vas con la mejor de las compañías.

Y bueno, también un poquito de aquí y de allá, saliendo con los amigos, disfrutando con los ahijaditos, yendo de comunión, aunque está última fue un poco mezcla de sentimientos y sensaciones, porque era la comunión del hijo mediano de los amigos de los que somos padrinos de la pequeña (nació dos semanas después de Ángela), porque en la comunión de su hermana mayor, yo estaba embarazada de mi pequeña y mi amiga de su hija de la que somos padrinos. Uf, un poco trago, pero en general bien, porque ellos son estupendos y su familia y el resto de sus amigos, asi que dentro de todo, estuvimos a gusto.

Luego llegó también el bautizo, y también otra mezcla grande de sentimientos y sensaciones. Conteniendo lágrimas y al mismo tiempo sonriendo. Siendo felices y a la misma vez estando tristes. ¡Es todo tan distinto a como lo habíamos soñado! Pero ahí aguantamos como dos campeones.

Juan Carlos se ha hecho de nuevo su revisión y todo bien. Los días previos siempre se pasa mal, sobre todo él, que no puede evitarlo y yo lo entiendo. ¡Lo entiendo tanto!, pero lo paso tan mal viéndolo así y no pudiendo hacer nada. Ya empieza de nuevo a respirar en cuanto sale de la consulta del médico y yo vuelvo a sentirme bien, viéndolo a él relajarse y dejando que la sangre vuelva a fluir por sus venas.
¡Estamos juntos cariño, siempre, siempre.!

También hemos tenido que pasar por la hospitalización de mi sobrinita, la hermana de nuestra última ahijadita, que tiene dos añitos. No ha sido nada grave, sólo una gastroenteritis aguda, pero ya se sabe que con los niños hay que llevar cuidado con las deshidrataciones, así que mejor prevenir. Daba una lastimica verla con su bracito vendado para poder sujetarle mejor la vía. Pobrecilla. Aquí también nos tocó vivir otro momento duro, sobre todo para mi. Porque en el hospital donde estaba, está unido infantil con maternidad y bueno, cuando la pequeña en su desesperación me hacía ir a darle paseos por los pasillos, pues me tocaba ir viendo como en las habitaciónes abiertas, estaban las mamás con sus recién nacidos en brazos. pero ¿cómo le explicaba yo a la pequeña que no quería salir de la habitación, qué sólo estaba allí por ella y que no quería ver ni oir nada más? Pero en fín, al final uno hace tantas cosas olvidándose de uno mismo.

Y ayer, otra mezcla de sentimientos. Ayer fue el festival de los pequeños en el colegio. Fuimos a ver a mi pequeño ahijadito y como no, en seguida piensas en Ángela. Hubieran ido los dos juntitos al colegio y ahora estarían los dos bailando juntos, pero no puede ser y sé que mi pequeña desde el cielo lo coge a él de la manita para que siempre sea el que más brille. Y qué bonico. Que gracioso y que cosa más dulce, tierna, y cariñosa de crio. Bailó super bien y estaba que no cabía en sí, de ver a su madre en primera fila grabándolo, a su madrina detrás haciéndole fotos y a su padre con su hermanita en brazos y su padrino detrás nuestra mirándolo y haciéndole gestos como locos.

Asi que, en todo este tiempo he hecho muchas cositas. Unas me han ayudado a evadirme por completo y otras aún siendo una mezcla de sentimientos, han ayudado a dejar salir todos los sentimientos que lleva uno, día tras día y que es también bueno dejar escapar. Mi mundo sigue sin estar centrado del todo, y los vaivenes siguen y seguirán, pero ahí seguimos. Aprendido a vivir con cada acontecimiento, con cada momento, con cada recuerdo.

Aprendo a vivir cada día, pero sigo sin entender, sin dejar de buscarte. Te queremos mi pequeña.

viernes, 26 de abril de 2013

OTRO PEDACITO DE AMOR

Mirar hacía delante. Mirar hacía delante. Mirar hacía delante. Sí, en eso estoy. Mirar hacía delante en el camino paralelo que nos toca seguir viviendo la vida, en el camino en el que volvimos a buscar la posibilidad de poder volver a tener otro hijo, en el camino en el que ya hemos decidido visto lo visto que no será posible y en el camino en el que viviremos aprendiendo a vivir día a día buscando, viendo, valorando y disfrutando con las pequeñas cosas, con los pequeños gestos, con los que queremos y nos quieren, el uno del otro y cualquier cosa que pueda ayudarnos a llenar nuestro corazón de vida.

En este camino, que ahora emprendemos siguen habiendo momentos para todo y aunque a veces saltamos sin darnos cuenta al otro camino, el de ella, el del dolor, el de la nostalgia, ..... el del recuerdo hermoso y triste a la vez, procuramos volver a saltar al otro en el que nos toca buscar las miguitas de pan para saber encontrar la luz, la esperanza, la sorpresa en algo nuevo, y la magia de ir descubriendo poco a poco a volver a vivir, sin ella, pero con ella.

Y en esto de descubrir, valor y aceptar las sorpresas que aún pueden llegarnos y regalarnos un soplo de aire fresco, ha llegado nuestro último regalo.  Los papás de nuestra última sobrinita, han decidido que Juan Carlos y yo seamos los padrinos de la pequeña.
Nos lo dijeron entre preguntas, más bien, dejándolo a nuestra elección, preguntándonos si nos haría ilusión, si queríamos.

¡Cómo no nos va a hacer ilusión!. Una cosa no quita la otra y para nosotros es algo muy importante. Para nosotros nuestro papel de padrinos no queda sólo en un papel, en un día. Para nosotros siempre ha significado mucho, no ya por nuestras circunstancias, sino por el hecho de pensar que el papel de los padrinos es como un complemento de los padres, para apoyarlos, ayudarlos y sobre todo, para que los pequeños sepan que siempre podrán contar con nosotros.
Además, ésto si lo consideramos como algo especial a nuestras circunstancias, es como regalarnos un pedacito de lo que más quieren y este regalo nos ayuda en nuestro camino para seguir aprendiendo a vivir.

Así que sí, nos hace ilusión y les agradecemos que hayan pensado en nosotros para poder formar parte de su círculo más cercano de familia para la pequeña. Aunque como siempre digo, de verdad, de verdad, es el roce el que hace el cariño y de momento, tanto con ella, como con su hermana mayor, que ya tiene los 2 añitos, hay mucho roce y por tanto, mucho, mucho cariño.

Te echo de menos, aunque estás conmigo día y noche. Te queremos vida mía.

miércoles, 17 de abril de 2013

UN ÚLTIMO TRAGO. LA DESPEDIDA

Todavía nos tocaba pasar por un último trago. Teníamos que ir a la clínica para cerrar cuentas y sobre todo, para una última visita con nuestra ginecóloga.
Yo iba preparada. Me sentía fuerte y confiada, pero nada más entrar por la puerta de la clínica me vine abajo.

Ya en el mostrador estaba una de las chicas de administración con la que más trato hemos tenido. Nos preguntó como estábamos y ya casi no pude contestar. Ella se limitó a sonreír y a decirnos que bien, que estábamos y que era lo importante. Las otras dos chicas se limitaron a sonreír y a mirarnos con cara de pena.

Luego le tocó el turno a la otra chica de administración-recepción que nos esperaba en un despacho contiguo en la entrada y con la que también teníamos muy buena relación. Besos, sonrisas entrecortadas, y un no saber que decir. Nos dijo que aunque estaba de vacaciones cuando me hicieron la beta, llamó por teléfono a la clínica para enterarse del resultado. Estaba tristona, pero a la vez a la expectativa de ver que nos diría nuestra gine.

Salimos del despacho para ir a la sala de espera y en el mostrador veo de espaldas a la enfermera que me había ido a dar un abrazo a la habitación el día del transfer y a desearnos suerte. Me voy hacía ella, le toco en el hombro y al darse la vuelta sorprendida me ve, me abraza y me dice que cuanto lo siente. Ya no puedo aguantar más y me pongo a llorar. Intento calmarme porque voy a entrar a la sala de espera y no quiero dar mal rollo a las parejas que hay esperando con ilusión.
Me dice que hoy está ella con mi gine y que ahora cuando entre a consulta ya vemos. Que la gine quiere hablar con nosotros.

Entre sollozos entramos a la sala de espera. Voy tranquilizándome y por fin nos toca. Nos acompaña la enfermera que vimos en el mostrador, se abre la puerta y mi gine se pone de pie y se va hacía mi para darme un gran abrazo y otro a Juan Carlos.

Nos sentamos y nos dice que todavía no está todo perdido. Que ahora mismo es normal que estemos así, pero que dejemos pasar unos meses, que cojamos fuerza y que volvamos a hacer un último intento. Ellos no quieren rendirse, no quieren que nos quedemos sin la sensación de poder disfrutar de esa parte que nos privaron con Ángela. Que aunque ahora mismo pensemos que no, que no decidamos todavía nada, que dejemos pasar un tiempo.

Juan Carlos habla y les dice que no. Que ya tomamos nuestra decisión y que si ha tenido que ser así que es mejor parar ya. Que por supuesto no cierra la puerta y dejaremos pasar unos meses porque ahora todo está todo en caliente, pero que posiblemente, casi al 99% la decisión será siendo la misma.
Ella insiste, no quieren que todo termine así.
Yo quiero hablar, pero no puedo, me pongo a llorar y no me salen las palabras, y yo querría poder decirles que no me siento, que no nos sentimos así, por no poder tener otro hijo, que el sentirnos así, con ese dolor tan grande es porque se nos magnifica después de cada negativo porque nos sentimos morir pensando en que después de un proceso con tantas pruebas a superar, con tantos cuidados, con tantos miedos, con tantas ilusiones, y la gran suerte de poder vivirlo con tanta intensidad como lo vivimos hasta el final, fue ella la única que quiso pasar por todo eso y vivirlo junto a nosotros, con nosotros y se hace tan duro, tan tan tan tan tan duro y doloroso recordar porqué no esta ella.
Han sido tantos tratamientos, tantos embriones, tantos transfer y solamente ella quiso superar todas y cada una de las pruebas y es con cada negativo con el que mi alma se retuerce de dolor y no entiende.

Quiero decirle todo esto, pero no puedo, no me sale y prefiero no ponérselo más difícil intentando hacerles ver que sí, que dejamos una puerta abierta, aunque en nuestro fondo sabemos que posiblemente esté cerrada del todo porque nos ha costado tomar la decisión, y no queremos tener que plantearnos de nuevo el dilema.

Se queda en el aire. Nos levantamos y de nuevo nos abrazamos. Yo vuelvo a intentar decir algo, pero sólo consigo darle las gracias de corazón, por todo, por todo, por todo. Sigo llorando y no quiero salir fuera para que me puedan ver y encima después de salir de la consulta y estropear las ilusiones y esperanzas de los que allí esperan, así que hago un esfuerzo y me contengo y la enfermera me vuelve a decir que lo pensemos, que no cerremos aún la puerta que no conoce a nadie que crea que se merezca más y esté más capacitada para ser madre que yo. No digo nada. Asiento y hago un último esfuerzo.

Llegamos de nuevo a la entrada, una última despedida con el personal de recepción-administración. Abrazos, besos, miradas.  Todavía me queda alguien, pero no tengo fuerzas. Por fin estamos en la calle.

Nos cojemos de la mano y no miramos atrás. Han pasado ya 7 años desde que vinimos por primera vez. ¡Uf, cuanto camino recorrido!, ¡cuánto ganado y cuánto perdido!, ¡Cuantas ilusiones!, ¡cuántas esperanzas!
Ellos nos dieron a Ángela y eso será algo que nunca, nunca, nunca olvidaremos. Con ellos vimos su primer latido, con ellos vimos sus primeros movimientos (aunque claro está aun no la sentía), no lo olvidaré nunca. Esta haciendo palmas y la gine nos dijo: mira parece que está contentito. (todavía tampoco sabíamos que era niña). Con ellos vivimos la magia y la gran suerte de ser padres de ella, de nuestro ángel, de nuestra hija.

Es cierto que nunca se puede decir que de este agua no beberé, pero creo que aunque ahora mismo estemos en caliente y aunque dejemos pasar unos meses seguiremos pensando que esta etapa terminó.

Tú y sólo tú Ángela. Te queremos mi ángel.

miércoles, 10 de abril de 2013

VIVIENDO LA REALIDAD

Han pasado ya unos días, y he tenido tiempo de serenarme, de asentar sentimientos y pensamientos e incluso de poder distraer la cabeza y el alma rodeándonos de cariño, mucho cariño y comprensión.
Y es que es difícil poder explicar lo que una siente porque es una mezcla muy grande de sentimientos, de subidas y bajadas, de vaivenes que te aceleran el corazón o te lo ralentizan.

El día de la beta, después de darles la noticia a mis amigos-vecinos, vino a verme ella. Nada más abrir la puerta se abrazó a mi y lloró. Lloramos juntas por largo rato y casi casi, era más yo la que la consolaba a ella, que ella a mi. Y es que había puesto tantas esperanzas, tantas ilusiones, tantos nervios. Creía que podría haber un milagro y que la vida podría recompensarnos tanto sufrimiento por una pérdida tan ilógica, tan irreal, tan injusta. Ella lo creyó hasta el final y creyó igualmente que no podía ser cierto que Ángela fuera a ser la única que quiso quedarse, la única que hizo del milagro de la vida, algo real, algo especial en nuestras vidas. Ella lo creyó hasta el final y  nosotros casi.

Y digo casi porque aunque yo quise creer y tener esperanza e ilusión,  al final creo que fui consciente de que quizás la vida ha intentado compensarme, compensarnos, de otras formas, que en nada tienen que ver con la llegada de un hijo, pero que han hecho que nuestra vida pueda ser un poquito más llena y plena, por el cariño que recibimos cada día de muy diversas formas.

Quiero creer ésto. Quiero quedarme con ésto, porque he llorado mucho pensando en que después de una desgracia tan terrible como la que hemos tenido que vivir, la vida, Dios, nos regalaría otra oportunidad, porque he podido tener la suerte de leer y compartir la alegría de muchas mamás que perdieron a sus bebés recién naciditos, (no de la forma que nosotros claro, pero la ausencia es la misma sea cual sea la causa) y después de algunos meses o algún año, han vuelto a poder tener otro hijo, así que yo creía y esperaba.

Pero han ido pasando las semanas, los meses, los años y al final no ha llegado y no he sentido rabia contra la vida, contra Dios por ésto, porque si miro a mi alrededor, si veo o leo muchas noticias que pasan por el mundo, me doy cuenta de que no soy nada especial, que hay gente, mucha gente, que sufre a diario, que muere sin un sin sentido, que pasa hambre, que tiene que vivir en una guerra constante, que sufre vejaciones, humillaciones, dolor, soledad, miedo, pérdidas........ En fin, que soy un grano de arena en un desierto, una gota de agua en un océano y no tengo más derecho que otro a ser recompensada por una tragedia como la que vivimos, porque no soy más especial que otro.

Sufrimos una injusticia que nos ha llevado a tener que intentar vivir con ello, a aprender a vivir de nuevo, y no hay un sólo día de mi vida en el que no desee volver atrás y poder cambiar lo que pasó, pero como sé que no puedo, no nos queda más remedio que vivir el día a día valorando, disfrutando y buscando todos los momentos buenos que podamos aprovechar, sabiendo llevar nuestros dos caminos. Aunque ahora uno de ellos empieza una nueva etapa. Con el otro, siempre tendremos vivir, aunque hubiésemos tenido mil hijos más, ese camino siempre estaría ahí.

Hija mía, después de tu marcha, me dijeron que podría intentarlo de nuevo, que podría volver a tener otro hijo, y yo les dije que NO, QUE NO QUERÍA OTRO HIJO, QUE YO TE QUERÍA A TI. Tú eras y eres especial y lo has demostrado mi vida. ERES ÚNICA. NUESTRA ÚNICA NIÑITA. Te queremos.

miércoles, 27 de marzo de 2013

EL FINAL DE UNA ETAPA

Han ido pasando  los días. He ido tomándomelo con calma, más tranquila que otras veces, menos obsesionada con no moverme, con llevar cuidado, con querer que el mundo se parase para que nada ni nadie pudiera perjudicar el proceso y sobre todo más concienciada con todo lo que podría pasar en un sentido u otro.
 
Como he tenido que ir a acupuntura dos veces, pues a la fuerza he tenido que salir y eso me ha hecho también poder moverme con menos agarrotamiento, menos forzada e incluso me ha animado a poder salir a dar pequeñitos paseos por alrededor de mi casa, acercarme a ver a mi ahijadito, su hermanita y amigos-vecinos y como también me pillan cerquita, fuimos a casa de mis cuñados porque hacía casi dos semanas que no veía a mis sobrinitas, y tenía muchas ganas, sobre todo a la mayor, (con 23 meses) que se puso como una loca cuando me vio,  haciendo palmas y riéndose y como yo no podía cogerla, pues Juan Carlos la cogió y me la acercó y se me abrazó como una lapa, con su carita pegada a la mía, sin moverse, sólo sintiendo mi piel y oyendo mis palabras. No había forma de separarla. ¡Qué graciosa!, y es que tiene muchas cosas de mi ahijadito, muchos detalles, muchos gestos, son críos que tienen ángel. 
 
Y bueno, aunque no he querido emocionarme, al final es inevitable, porque vas sintiendo cosas, te vas notando otras, vas relacionando con otras veces y crees que quizás sí sea posible, y sin tenerlo en mente todo el rato, hay momentos de ilusión, de miedo, de esperanza, de optimismo y ves que los días van pasando y cada vez estás más cerca. Pero de repente algo que nunca, en ningún otro tratamiento había pasado, y es que dos días antes de la beta empiezo a manchar. No es mucho, casi nada y de forma intermitente, pero es que nunca me había pasado y llamo al teléfono de guardia de la clínica y no me lo cogen, dice que el teléfono está no operativo y pruebo varias veces más a lo largo del día y lo mismo, y mientras,  yo llevo cuidado, estoy en reposo y pienso que no sé, que a lo mejor esta vez ha habido suerte porque con Ángela, aunque no fue dos días antes, si que empecé a manchar el mismo día de la beta como casi una regla, pero tengo dudas, no sé que pensar y espero.
Al día siguiente consigo hablar con la clínica. Sigo igual y me dice la gine de guardia que me suba la progesterona al doble y que esté en reposo, que no pierda la esperanza porque ella ha tenido algún caso donde se ha estado manchando como una regla y luego el embrión estaba bien agarradito.
 
Espero. Sigo esperando. Sigo en reposo y viene a verme mi amiga-vecina y ella se siente contenta porque recuerda lo de Ángela y cree que puede ser una buena señal, ya que además esto no me había pasado antes. Y espero. Espero hasta el día siguiente. De momento sigo igual, aún mancho, pero la cosa no ha ido a más.
 
Llega el día. Tengo la beta. Nada más entrar en la clínica me pregunta una enfermera. Allí ya todos están pendientes. Enseguida paso. Me sacan sangre. Mi gine está ese día de guardia, así que está allí desde primera ahora,  por lo tanto en cuanto sepan algo, se que me llamará.
 
Nos vamos. Pasa el tiempo y no llaman, así que me voy temiendo lo peor, aunque sigo tranquila. Me duermo y al poco el sonido del teléfono me despierta. Lo cojo sobresaltada y oigo al otro lado la voz de mi gine que casi no le sale. Me dice que lo siente, que es negativo, que incluso lo han repetido dos veces para asegurarse, pero que no, es negativo. Me quedo casi muda, sin palabras y sólo me sale decirle que gracias, que muchas gracias, que lo hemos intentado y que no ha podido ser. Ella me dice que cuando pasen unos días, haber si pasamos por la clínica para vernos. Es la despedida. Después de tanto tiempo, ha llegado. Ya ha llegado el momento.
 
Llamo a Juan Carlos y él, aunque me dice que ya se lo temía por el tiempo que había pasado, pero sé que siempre queda una esperanza, y su voz se entrecorta, se rompe. Los dos nos hemos dado cuenta que esta etapa ha terminado y que Ángela fue, es y será única, especial, y que entre todos, ella fue la única que agarró, que quiso quedarse y que al final de todo su camino, de toda su lucha, NO DEJARON.
Ahora, sólo nos queda ir dejando pasar los días, para asimilar, para aceptar, para darnos realmente cuenta de que esta etapa ha finalizado y que debemos seguir en otro camino agarrándonos a la gente que nos quiere y sobre todo, el uno en el otro.

No habrá ni un solo día en mi vida, en el que no te siga esperando. Te queremos hija mía.
 

 

miércoles, 20 de marzo de 2013

MI ULTIMA, ULTIMA AVENTURA.

Estos días estoy un poquito más desconectada de lo habitual, pero hay una explicación y es que mis chiquitines ya están conmigo y entre unas cosas y otras no me estoy conectando mucho por estos lares, pero pasados los primeros días en los que estoy más de reposo, con más cuidado, con más miedo y casi casi flotando, hoy por fin me he sentado un ratito a contar mi última maravillosa aventura.

No tengo palabras, para dar las gracias por el trato recibido en la clínica por parte de todo el personal y con la suerte además de que el transfer me lo hizo mi ginecóloga. Todos deseándonos suerte, incluso entrando a nuestra habitación alguna enfermera con la que tenemos más confianza para darnos un abrazo y darnos ánimos, en fin como digo, no tengo palabras.

Iba nerviosa, ¡que tonta!, después de tantos tratamientos, parecía que fuera la primera vez, pero así era, menos mal que como había quedado con la chica de la acupuntura igual que la otra vez, pues me vino fenomenal. Consiguió relajarme con la agujitas e incluso a la hora de entrar en quirófano, como me deja puestas algunas, pues me resulta incluso mejor a la hora de apretarme para hacerme la ecografía y poder ver bien el útero y donde van a instalar a mis chiquitines, ya que no tengo la sensación tan horrorosa y desagradable de no poder aguantarme y hacerme pipi encima, así que aunque sólo sea por eso vale la pena, jajajaja.

En fin, la gine me dijo que no eran preciosisimos, pero que los dos habían sobrevivido  a la descongelación y que eran evolutivos por lo que iban a ponerme los dos. ¡Bien, son unos campeones porque ya es todo un logro llegar hasta aquí!.
También me dijo, que aunque no tengo problemas de coagulación, van a probar a ver si con la heparina tenemos mejores resultados y como no hay contraindicaciones, pues no pasa nada por probar. Por lo que me tengo que poner una inyección todos los días en la barriga y además seguir con la medicación que ya me estaba tomando y poniendo.
 
Por otro lado, la acupuntora me ha dicho que sería bueno darme alguna sesión más durante la siguiente semana, para estimular el riego en el útero, así que también acepto. De todo un poco, que por mi no quede.
 
Quiero intentar estar más natural, menos tensa, con menos miedo y no pensar demasiado ni obsesionarme, ni observarme. Quiero poder sentirme segura y confiada, y quiero poder vivirlo con total normalidad. Quiero, quiero, quiero, y lo intentaré, lo estoy intentando y creo que voy bastante bien. Mejor que otras veces.
Y bueno, ahora sólo queda que vayan pasando los días y pensando en que ojalá que sea que sí, pero que sea lo que sea, seré fuerte y lo afrontaré. Sólo quiero que sea lo mejor, y sentirme a gusto, y no sufrir más.
Sea lo que sea, será una nueva etapa, un nuevo comienzo, en un sentido o en otro, pero aceptando lo que la vida quiera darme si es porque va a ser lo mejor. Sólo eso, lo mejor para nosotros.
 
Mi pequeña, una vez más en esos dos caminos paralelos. Pero tú siempre estas en uno. Te queremos.