lunes, 14 de octubre de 2013

UN PEDACITO DE MI EN "PALABRAS QUE CONSUELAN"

Hace unos pocos post, os puse el enlace del blog de una magnifica mujer, Mercé Castro, que perdió a su hijo Ignasi con 15 años, hace ya 15 años y que a mi me ha ayudado en muchos momentos, porque aunque las edades de nuestros hijos difieren tanto, el echo de una muerte traumática y el propio echo de que  un hijo es un hijo, a través de su blog, y a través también de algún correo privado, me ha ayudado a ser más valiente, a saber que sí, se sufre, se sufre mucho y que hay mucho dolor, que en ocasiones es insoportable, pero que se puede volver a aprender a vivir.
Su ejemplo, su fortaleza, sus vivencias, sus sentimientos, sus delicadas palabras siempre acertadas, su forma de afrontar el día a día, me han ayudado, me he sentido reconfortada porque me he visto muchas veces reflejada en ella y sé que lo que siento es normal, a pesar del tiempo transcurrido.

Muchas veces me habéis dicho a mi, que soy muy valiente, que soy un ejemplo a seguir, y en mi pequeña modestia, en mi pequeño espacio a través de este blog y también en mi día a día, intento poder hacer ver a los demás, que siempre hay donde agarrarse, siempre hay donde mirar, siempre hay donde aprender, sólo necesitamos querer. 
Siempre digo que yo cojo pequeños o grandes trocitos de todo lo que pueda creer que pueda ayudarme, lo hago muchas veces a través de otros blogs, de muchos de los que sigo, entre los que está en muchas ocasiones el de Mercé, ojalá que yo también pueda servir en algún momento para poder ser ejemplo de donde aprender.

Hace un tiempo publicó un libro titulado Volver a Vivir, donde relataba como un diario de su día a día durante el primer año de la muerte de Ignasi.

Ahora, hoy día 14, unos años después de su primer libro, sale publicado el segundo  http://comoafrontarlamuertedeunhijo.com/palabras-que-consuelan/ :"Palabras que consuelan", y esta gran mujer ha incluido un capítulo en su libro titulado "Momentos Mágicos", en el que ha querido contar con el testimonio de muchos de los que le solemos escribir, y que trata de eso, de pequeñas historias que nos han ocurrido a raíz de la muerte de un ser querido y que han constituido para nosotros un momento mágico, o especial o transcendental que nos ha hecho ver una señal en él, o un sentir más cerca a ese ser que se nos fue.

Una de esas historias con las que ha contado, he tenido el privilegio de habérsela enviado yo y me siento muy muy orgullosa y sobre todo agradecida por formar parte de ese estupendo y maravilloso proyecto que es este libro.

Esta es la portada:





El capítulo se llama como ya he dicho "Momentos Mágicos" y mi historia ya os la he contado alguna vez, pero os la cuento tal como se la conté a Mercé y así ha sido publicada
:
LA ABEJA MAYA:.

Cuando estaba embarazada de mi hija Ángela, siempre que me duchaba ella se movía, como inquieta, no sé si era porque el ruido del agua le asustaba o no le gustaba, o eso pensaba yo. Así que me dio por cantarle la canción de la serie infantil de La abeja Maya, y ella se tranquilizaba y dejaba de moverse.
Cuando murió mi pequeña, estuve buscando por muchos sitios un muñequito o un peluche de la abeja Maya para llevárselo, para que lo tuviera al lado de su lápida. Pero como era una serie que hacía mucho tiempo que no ponían, no lo encontraba en ningún sitio. Así pasaron los meses, incluso más de un año. Hasta que un día de viaje por Roquetas de Mar, donde solemos hacer alguna escapadita de fin de semana para recargar pilas, al entrar en una tienda de chuches y muñequitos, al fondo, en un estante lleno de peluches, vi a la abeja Maya. Con su pelito rubio, sus rallitas, sus patitas amarillas y sus alitas. Cuánto me emocioné: en unos días iba a ser su segundo aniversario y me hizo sentir una oleada de aire en los pulmones que me llenó de alegría. 
Ahora está allí con ella, acompañándola.
A pesar del dolor, mi hija me ha ayudado mucho a valorar más las cosas, a ver lo bueno que me depara cada día, a quedarme con las cosas positivas de la gente. Así siento más cerca a mi hija y a mi madre.


Estas son algunas de las fotos que hoy le he mandado a Mercé para que pueda ver que esa abeja Maya que con tanto cariño encontré está allí con ella.




 

Hoy ha salido publicado el libro, pero yo he tenido el inmenso honor de contar con él antes, gracias a que Mercé tuvo el gran detalle de enviarnóslo a los que contribuimos con parte de un pedacito pequeño de nosotros. Hoy día 14 de octubre, que fue la fecha que me dieron como FPP. (qué cosas).
Gracias Mercé.

Un medacito de nuestra historia mi vida, un bonito homenaje. Te queremos.

martes, 8 de octubre de 2013

LUIS GALINDO. EL VALOR DE UNO MISMO

Busco, miro, leo, oigo......, aprendo. Intento aprender e intento sacar lo mejor de mi misma a pesar del dolor o quizás gracias al dolor. 
Me he vuelto más observadora, más empática, menos preocupada por cosas sin importancia, con una gran necesidad de poder ayudar a las personas que me importan, aunque a veces me encuentro entre dos aguas por no poder contentar a todos, y sobre todo procuro quedarme con las virtudes de las personas que quiero o que me importan, porque defectos tenemos todos y con ellos debemos aprender a vivir.
Me gusta quedarme con pequeños detalles, de una peli, una canción, un escrito, un gesto, una mirada, hasta de algún power point de esos que circulan en la red y que vamos pasando de unos a otros sin dar importancia, pero que si de verdad reflexionamos un poquito sobre el mensaje que esconde, nos puede ayudar y mucho una simple frase, o una tierna imagen.

Voy quedándome y almacenando virtudes de los demás que creo que merecen la pena, y voy intentando que nada de lo bueno que recojo se me olvide. Y no, no soy perfecta, para nada. Tengo mis defectos y sé que son muchos como cualquier persona, pero procuro mejorarlos y hacer que ellos no sean el predominante en mi vida y cuando veo en alguien algún defecto en el que me veo reflejada, procuro darme cuenta y procuro cambiar y si es posible hacerle ver a esa persona el error que también está cometiendo. Luego ya depende de esa persona que quiera verlo y cambiar o no (me incluyo a mi misma, si es que alguien es quien me lo dice a mi), porque solemos tener la costumbre de ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el nuestro.

Procuro aprender de todo y de todos y extraer lo esencial de cualquier cosa que a mi pueda servirme o aportarme un mayor bienestar y una mejor forma de vivir y de ver las cosas. Aún así, a veces, muchas veces me siento perdida, me siento desorientada y sin rumbo, pero aún no me he rendido.

Esto me lo mandaron por wasap, tan de moda ahora, y buscando buscando lo he encontrado en youtube. Es una bonita lección que podemos aplicar no sólo al trabajo, (para mi no era lo prioritario en el mensaje), sino en nuestras vidas, las de cada uno, la del día a día.

LUIS GALINDO :PON TODO TU CORAZÓN.

http://youtu.be/Ke-Tyv1Jk2M


Espero que os guste y os ayude.

 A mi amada hija que me enseñó el amor sin fronteras. Te queremos.


lunes, 23 de septiembre de 2013

NO. LA VIDA NO ES JUSTA.

Desde que perdimos a Ángela lo pienso continuamente y no sólo yo, sino todos los que están a mi alrededor, todos/as los/as que me dejáis comentarios de apoyo, solidaridad y comprensión y es que, "La vida no es JUSTA". 

No. No lo es. Y da igual si eres buena persona, si tienes ilusiones, si eres luchadora, si tienes esperanzas, si te levantas una y mil veces a pesar de muchas cosas, si intentas ser mejor persona a pesar del dolor, si aprendes a fijarte en todo lo bueno de las personas que te rodean para apreciar sus virtudes y no sus errores, si copias los gestos buenos que puedas ver, si no te dejas amilanar por los tortazos de la vida aunque a veces no puedas más, si has sufrido mucho más que otros o si las cosas te han costado siempre mil y una veces más que a los demás. No. Definitivamente, la vida no es justa.

No. No es justa, y no le da a cada persona lo que se merece, porque si fuera así, no habría gente muriendo de hambre, no habría gente perdiendo sus trabajos después de toda una vida dedicada a ellos, no habría mujeres maltratadas por sus parejas después de compartir sus vidas con ellos,  no habría niños abandonados por madres que no los quieren mientras otras ansiábamos con locura, con alegría profunda el ser madres, no habría gente sin corazón trabajando en lugares donde ponemos nuestras vidas en sus manos y dejan que sufras o mueras sin importarles lo más mínimo y sin ni si quiera tener un castigo cuando habría otros en su lugar que darían lo que fuera por estar donde ellos por pura vocación, no. 

No. No es justa. La vida no es justa y como muchas de vosotras veis también y me decís, todavía es más difícil, cuando ves, que la vida es más fácil para unos que para otros, sin motivo, sin ganárselo, sin ser mejores e incluso peores que nosotros y no puedes evitar, preguntarte por qué?, por qué para ellos es más fácil la vida que para ti?, por qué el mundo está tan mal repartido?, por qué? por qué?. 

No hay una respuesta, al menos no una convincente y que nos sirva para todos. Simplemente unos nacen con estrella y otros estrellados. Porque supongo que todos conocemos casos de gente que ves que la vida le sonríe, que le cuesta poco o lo justo conseguir las cosas en su vida, que aunque tengan sus problemas, porque todos los tenemos, en mayor o menor medida, pero que no son cosas que puedan quitarles el sueño, y a ti, todo te cuesta un mundo y muchas veces más de un mundo y que incluso a veces ni llegas a conseguirlo por mucho que te empeñes o por muchas leches que la vida te haya dado. Eres tú y sólo tù el que debes desenvolverte en la vida porque la vida no va a regalarte nada.

Y sí, ya lo sé. La vida no es justa y no le da a cada uno lo que merece, hace tiempo que ya lo sé y por eso no aspiro a pensar que la vida me va a hacer un gran regalo para compensar la gran injusticia de mi vida. No, ya hace tiempo que dejé de pensarlo y por eso me conformo con poder seguir una línea recta en mi vida, sin más, porque es muy cansado estar continuamente en una montaña rusa, es cansado, muy cansado y sólo quiero poder tener esa línea recta en mi vida que me permita vivir, seguir aprendiendo a vivir y poder dar lo mejor de mi misma a los demás y ojalá que ese algo de mí, esa parte buena de mi, pueda ser mi legado en la vida, para los que quiero, para los que la vida tampoco es justa, para los que quieran seguir aprendiendo, para los que pueda ser un regalo el ver sus ejemplos de vida en mi, para todos y cada uno de los que puedan tener interés en compartir lo mejor de si mismos.

Un día te soñé. Un día te esperé. Un día te perdí, y aunque estás en mi corazón, espero un día poder encontrarte. Te queremos.

lunes, 16 de septiembre de 2013

SOY CONSCIENTE.

Hace tiempo que dejé de ir a la psicóloga, no porqué ya no necesite hablar, no porque ya no necesite apoyo, no porque ya no necesite liberar dolor, no porque ya no necesite consejo, no porque ya no necesite orientación o no porque ya lo tenga superado o asumido.
No. Nada de eso. Sigo necesitando todo eso y mucho más, pero es que me dí cuenta que llegué a un punto muerto, donde ya no avanzaba, donde todo lo que podía superar, todo lo que podía esperar para mejorar, ya había llegado, al menos de momento y sé y soy consciente de que tengo días buenos, donde parece que nada ha pasado, donde la vida me da un respiro y donde puedo disfrutar de momentos realmente buenos y felices, pero que de pronto vuelvo a venirme a bajo, vuelvo a tener miedo, vuelvo a sentir un dolor punzante que no me deja respirar y sé que nada se puede hacer, sólo dejar pasar los días y volver a reunir fuerzas para poder compaginar esos momentos con mis otros momentos. Esa vida, con mi otra vida.

Soy consciente de que nada ni nadie me puede ayudar a superar esos estados, porque yo misma soy consciente y me oigo a mi misma decirme "que no puedo volver atrás, que no sirve de nada estar pensando una y otra vez en aquel día, que no consigo nada estar sumida en esa tristeza y dolor, que debo poder saber disfrutar y valorar todo lo que tengo, que la vida sólo es una y que hay que aprovechar cada día, cada momento, que no tengo porque amargar a los demás, que mi pequeña está bien y contenta allá arriba, que nunca ya nada será igual, pero que hay momentos para todo y que cuando me pueda el dolor y la tristeza no me agobie y me deje llevar permitiendo salir esos sentimientos porque luego volveré a sentir la fuerza de la vida, que mantenga mi mente entretenida, que no me deje superar por el peso de la mochila, que otros han vivido también otras tragedias y que pueden vivir con ello, que aprenda cada día a descubrir nuevas enseñanzas positivas que me ayuden a dar un poco de luz cuando todo se apaga a mi alrededor.

Soy consciente de que ahora mismo he llegado hasta aquí y que quizás avance más o quizás me quedé aquí para siempre, pero sigo intentándolo y aprendiendo de todo y ojalá que un día pueda poder decir y sentir lo que ahora mismo siente Mercé http://comoafrontarlamuertedeunhijo.com/un-dia-feliz/ que perdió a su hijo hace 15 años con 15 años y de la que intento aprender  por su lucha, por su fuerza, por su amor, por su ejemplo. Ella pudo disfrutar de su hijo Ignasi durante 15 años, pero al igual que yo, lo perdió de forma trágica y su visión y su forma de aprender a vivir, me ayudan y me dan fuerza.

La vida no es siempre como pensábamos que sería, como habíamos planeado y cuesta, cuesta mucho dar la vuelta y reconducir nuestra forma de vida, nuestra visión de muchas cosas, pero creo que lo más importante es ser conscientes de ellos y afrontarlo con uñas y dientes, aunque algunas veces se nos quede en meros intentos, ya vale. Caeremos, nos lastimaremos y lloraremos, pero intentaremos volver a sacar las uñas y los dientes para seguir aprendiendo a vivir y quizás un día como Mercé podamos sentir ese estado de semi-liberación.

Ví la magia de la vida en aquel pequeñito corazoncito que latía a mil por hora y que ya formaba parte de mi. Te queremos Ángela.

jueves, 5 de septiembre de 2013

LO QUE DA DE SI UN MES.

Toca volver a la rutina, a la vida diaria, a la vida real. Toca asentar la cabeza, parar y acomodar todo lo que durante unas semanas he tenido relegado a un segundo plano mientras no paraba, mientras iba de un lugar a otro, mientras mantenía mi cabeza, mi espíritu y mi alma entretenido y aunque no he descansado nada, pero nada de nada, ha valido la pena porque aún me cuesta pensar y no quiero, no quiero pensar, no quiero.
Es septiembre, y aunque sé que en mi vida tengo cosas maravillosas y por las que merece la pena vivir, luchar y disfrutar, cosa que intento hacer cada día, a veces aún sigue apareciendo en mi mente la frase: "la vida es una mierda" y acto seguido me pongo a llorar sin consuelo y mi corazón se desboca y mi garganta se seca porque quisiera poder gritar, gritar y gritar: QUIERO A MI HIJA, QUIERO A MI HIJA, QUIERO A MI HIJA, POR QUÉ, POR QUÉ, POR QUÉ, POR QUÉ. ÁNGELA, ÁNGELA, ÁNGELA, ÁNGELA, ÁNGELA.
 
Ahora cuesta, cuesta volver a la rutina, a los hábitos de una pareja que se quiere, que se necesita, que se ayuda y que vive el uno por el otro, sin ella. Pero con ELLA. Es una rutina en la que después de un verano lleno de gente, de jaleo, de no parar, en momentos malos y en momentos buenos, pero manteniendo en todo momento el tiempo ocupado, ahora cuesta parar, dejar que la centrifugadora que hemos llevado estas semanas pare y nos deje asentarnos, mirarnos y volver al día a día. A nuestro día a día.
 
Ha sido un verano intenso, lleno de todo un poco, donde hemos tenido que lidiar con la enfermedad, con la angustia y con el miedo de ver como la vida hace mella en alguien que quieres y como a pesar de todo esa persona lucha y trata de seguir, pero que por mucho que quiera ya nada será igual, porque la vida, los años, no tienen tregua con nadie, y lógicamente los seres queridos que están a su alrededor, sufren de ver como alguien a quién hasta hace muy poco veías fuerte, firme, con energía, ahora se sume en intentar vivir su día a día con la mejor calidad posible poniendo a su disposición todo lo necesario para lograr el mayor estado de bienestar, para que ella recupere la sonrisa y a la misma vez los que están a su alrededor puedan sentir menos presión emocional sabiendo que ella a pesar de no volver a ser la misma, se sienta aceptablemente mejor-bien.
Mi suegra no volverá a ser la misma, pero ella está haciendo lo que puede y tanto su marido como tres de sus hijos y las/o respectivos, estamos intentando mejorarle la vida, aunque el sufrimiento, a nosotros se ve que nos viene de serie.
Ahora ya parece que la cosa está más estabilizada, con pronostico de mejorar todavía más, pero los primeros días de agosto, fueron un poco angustiosos, agobiantes, para Juan Carlos porque es su madre y para mi, porque por un lado me traía tantos recuerdos de cuando mi madre estuvo tan malica, por otro por ella y por otro por ver a Juan Carlos pasar por la situación de ver a su madre así.
 
Uf, luego cambiamos de aire, aunque también fue un nuevo paso para nosotros. Nos fuimos unos días a la playa, a mi casa, en la que no había vuelto a pasar una noche después del último verano en el que mi pequeña estaba en mi barriga, y en el que su padre y yo hicimos tantos planes para el verano siguiente. Y lo hicimos no por nosotros, sino por nuestra amiga-vecina y sus hijos, sobre todo por mi ahijadito, porque tanto a ella como a su hijo les encanta el agua, el mar, la piscina, disfrutar de los juegos en el agua, la arena. Y valió la pena. Sólo por verles la cara, la alegría en sus ojos, las risas, las miradas al infinito queriendo guardar en la retina tanto bonito.
Playa por la mañana, playa por la tarde, feria por la noche.
 
Y ya el remate. Un viajecito la última semana de agosto, también con nuestros amigos-vecinos, mi ahijadito y su hermanita. Una experiencia. Un sin parar. No descansar, casi no dormir y comer y beber un montón. Entre medias porrazo de mi suegra, sin consecuencias pero susto, disgusto e incertidumbre por no estar cerca y no saber más allá, pero al final todo bien.
Cansados, agobiados por muchas cosas, a la par que habiendo disfrutado de muchas cosas y de muchos momentos buenos, divertidos, alegres. Ahora, ya es tiempo de la realidad. Sin adornos, sin medias tintas. Es septiembre, y de nuevo la vida sin arcoiris, sin confeti. Arañando cada recuerdo, cada risa en la memoria, cada instante en el que has visto a los que quieres disfrutar y hacerte por un instante olvidar el dolor, la ausencia, los miedos, o las nuevas situaciones. Poco a poco.
 
Mi estrella gordita. Mi ángel. Mi cara gordita. Te quiero, te quiero, te quiero, te quiero, te quiero, te quiero.................... Te queremos.

viernes, 26 de julio de 2013

EN MOMENTOS MALOS, REGALOS QUE COMPENSAN

Mi última entrada o mi anterior entrada, es del 26 de junio. Dos días antes, osea, el 24 de junio fue mi cumpleaños y el santo de Juan Carlos. Otro año más sin mas.
Como cayó en lunes, pues dejamos la celebración-comida para el fin de semana siguiente y esa noche salimos a cenar con mi padre y mis hermanos, bueno al final sólo vino uno de ellos.
La cena bien, la sobremesa ya no tan bien. Salió un tema un poco delicado con algo en lo que no estamos de acuerdo con mi padre y su forma de verlo y llevarlo y al final me volví a casa malhumorada y triste, pero a veces cuando menos lo esperas, todo puede dar una vuelta y de acabar la noche con mucho bajón, pues me llevé la sorpresa y mejor regalo que podían hacerme.
Al entrar con el coche en la cochera descubierta de mi casa, empecé a oir unos gritos llamándome. Eran las 12:30 de la noche, pero mi pequeño ahijado había estado esperando hasta oir que llegábamos: "¡madrina, madrina!. Oí a su madre, mi amiga-vecina que le decía que esperara, que iban a bajar y que dejara de gritar que era tarde.
Al segundo, oimos la puerta de su casa y enseguida al otro lado de la verja que nos separa las casas por el porche, lo veo venir corriendo todo contento y sonriente con algo en la mano: "¡felicidades madrina!, toma lo he hecho para ti. Y me da un pequeño portafotitos de madera pintado y adornado por él, bueno venía envuelto, pero era tanta su ansiedad por dármelo y que lo viera que él mismo lo fue desenvolviendo hasta dármelo ya sin papel. No me puse a llorar para que él no se sintiera triste porque no hubiera entendido el por qué, aunque las lágrimas fueran de felicidad.
Su madre, mi amiga-vecina, me dijo que no podía dormirse y estaba esperando para dármelo fuera la hora que fuera, y en cuento oyó el coche se puso a decir: "ese es el coche de los padrinos", "vamos, vamos".

Le dije que me encantaba, que era el mejor regalo que jamás me habían hecho y que lo pondría en un sitio privilegiado para que todo el mundo lo viera. El no cabía en sí de gozo y la verdad, es que esa noche me hizo la persona más feliz del mundo.
Es lo que muchas veces he dicho. Es un crio con ángel. Tiene un don y siempre tiene algún gesto en los momentos más delicados para nosotros. Y esa noche fue otra muestra de ello.
El se acostó tan contento y a mi me regaló un trocito grande grande de amor.

Unos días después teníamos pensado celebrar el cumpleaños y santo de Juan Carlos como el año pasado, en una comida, con piscina, copitas, más piscina, más comida, amigos, buenos amigos, pero al final lo tuvimos que retrasar porque mi suegra se cayó un porrazo y tuvo que estar varios días ingresada, incluído un día en la UCI para estar en observación. Y desde entonces, aunque ella del porrazo está bien, pero ya no se ha quedado bien del todo,  andamos locos, locos, entre médicos, pruebas, hacerle compañía, buscar alguna persona que pueda quedarse con ella por las tardes, descargar a mi suegro un poco de lo que conyeva esta nueva situación.
En fin, que de una forma u otra no podemos mantener una línea contínua. Siempre hay algún contratiempo, algún cambio negativo que nos impida vivir, sólo eso, vivir.

Y es que en esta situación, lógicamente Juan Carlos la vive con angustia, con tristeza y con agobio el ver a su madre así, y yo los primeros días tampoco fui de mucha ayuda para él, porque fue una situación que me superó, creo que por el recuerdo de los últimos días de mi madre en el hospital, el verla tan malica, tan desvalida, tan distinta a como era ella y además el ver como el resto descargaba en nosotros dos, mucho más de lo que ellos daban, por el siemple echo de dar por supuesto que como nosotros no tenemos más hijos, pues estamos más libres y dispuestos y ya por ello no tenemos vida, pues todo eso me hizo no apoyar a Juan Carlos todo lo que se merecía. Ahora pasado ya lo peor, creo que aunque me siga agobiando, sí me veo con "fuerzas", de intentar hacerle ver a Juan Carlos, que aunque es una situación nueva para todos, podemos ir llevándola poco a poco siendo lo principal, el aceptarlo, aunque cueste.

Por eso siempre digo, que sea de donde sea, es bueno poder encontrar donde agarrarse en ciertos momentos, para renovarse, para coger fuerzas, para no dejar que la mochila se llene tanto de piedras que no puedas andar.
Un pequeño-gran gesto como el de mi cansinico (mi ahijadico), me recargan pilas, no sólo por el gesto en sí, sino porque ese gesto, estoy segura que tiene mensaje.

Que dificil es vivir. Que dificil. Pero seguimos intentándolo. Seguimos aprendiendo, seguimos necesitando buscar, buscar y buscar.

¡Es todo tan distinto sin ti!, la vida, los planes, la energía para superar cosas...... Todo es distinto. Es otra vida. Te queremos.

miércoles, 26 de junio de 2013

DEJANDONOS LLEVAR

Este fin de semana pasado hemos estado en Valencia. Teníamos pendiente ir al Oceanográfico y también nos habían hablado muy bien del Biopark y la verdad es que ni uno ni otro nos defraudaron y además tuvimos mucha suerte con el tiempo, porque aunque el domingo hizo un poco más de calor, hemos podido disfrutar de buen tiempo sin achicharrarnos.

Nos hemos ido con nuestros amigos-vecinos y sus pequeños. Mi ahijadito se lo había comunicado ya a todo el colegio, sus amigos, profesoras, familia y cualquier otro desconocido que a bien tuviera preguntar cualquier cosa, aunque no tuviera nada que ver con hacer un viaje. Jajajaja. Es tanta la emoción que siente cuando va a hacer un viajecito, que procura dar la información a diestro y siniestro. El no sabe ni donde vamos, sólo sabe que se va a un hotel y que le encanta así que eso es lo que dice con un :"oye, sabes que nos vamos a un hotel", y se siente tan orgulloso y feliz. Y nosotros de verlo disfrutar así.

Nos fuimos viernes en cuanto comimos y el peque salió del colegio. El viaje fue más rápido de lo que pensamos, porque en dos horas y veinte o y media, estábamos allí, y eso que hicimos una parada en la gasolinera con un retraso de 15 minutos por un problema informático.
En fin, que el viernes llegamos, dejamos las maletas, nos dimos una duchita rápida y luego nos acercamos al centro comercial El Saler que estaba al lado y enfrente toda la Ciudad de las Ciencias. Chulisima la vista. Me impresionó. Se ve más grande y espectacular que por televisión. Muy bonito.
Bueno, pues en el centro comercial cenamos y luego nos fuimos al lado del hotel a tomar una copa.

El sábado tocó Oceanográfico y fue muy bonito. A mi es que me encanta el mundo submarino y ver esas peceras tan grandes y con tanto pez de distintos tamaños y colores me gustó mucho. Es super relajante. Si pudiera, tendría una pared pecera en mi casa.
Los críos alucinaron también, a mi ahijadito le encantó la pecera túnel con los tiburones y a la peque, cualquiera. Es una pequeña Feliz Rodriguez de la Fuente. Cualquier animal le encanta.
A mi lo que más me gustó fueron las ballenas beluga. Que bonitas. ¡qué cara más dulce y simpática tienen!. Y bueno, los pingüinos que de siempre me han gustado.
Para mi gusto, lo más flojo fue el espectáculo de los delfines. Muy soso. Demasiado tiempo hablando y tampoco hicieron nada del otro mundo. Pero bueno, bien en general.

Cuando salimos de allí, fuimos al centro comercial a tomar algo fresco y además entramos en el hipermercado y compramos unos polos. Yo estaba tan afanada con mi polo y saboreándolo con tanta ansía que se me partió y se me cayó entero. Por supuesto todos nos pusimos a reírnos como idiotas de la situación tan cómica y la cara de tonta que se me quedó, pero lo que de verdad se me quedó grabado, fue como siempre mi pequeño ahijado. Sin que nadie le dijera nada se acercó a mi y me dijo: "toma madrina, cómete el mío". Es que no me dijo, "toma, dale un mordisco o un chupetón". No. Directamente me dio su polo entero. Por supuesto yo le dije que no, que yo me sentía más contenta si se lo comía él. Y así se quedó tan conforme. Al final lo compartí con mi Juan y todos contentos.
El día terminó con un bañito en la piscina cubierta del hotel y una cenita en un restaurancillo cerca del hotel, donde ya no pudieron aguntar más los pequeños y en cuanto terminaron de cenar se quedaron dormiditos. La peque en el carrito y mi ahijadito primero en la silla con la cabecita apoyada en la mesa y luego en brazos de su papá.

Ya el domingo, después de desayunar y dejar el hotel nos fuimos al Biopark. Es un zoo super grande, con los animales en un entorno muy natural y todo muy muy bien ambientado. Lo mejor del parque, es que te da la posibilidad de poder ver a los animales desde distintos sitios, con lo cual, si desde uno no lo ves bien o en ese momento no se encuentra en esa zona, pues puedes verlos por otro lado. Nos gustó también mucho, mucho. Muy bonito. Muy bien cuidado y muy bien logrado todo el entorno. Un buen día también.

Fue un fin de semana muy bien aprovechado, con muchas risas, muchos buenos momentos, muy buenos recuerdos y sobre todo, muy buena compañía. Los pequeños disfrutaron un montón y los mayores igual o más que ellos. Valoro mucho estos ratos que la vida me regala y busco constantemente el poder compartirlos y hacer partícipes de ellos, a las personas a las que quiero y que son importantes en mi vida.

No estás físicamente mi niña, pero estás. Te echo de menos y tu sonrisa la veo reflejada en muchas cosas. Te queremos.