miércoles, 14 de diciembre de 2011

CAMPAÑA PARA UN TRATO MÁS HUMANO

ME HA PARECIDO MUY INTERESANTE E IMPORTANTE DIFUNDIR ESTE MENSAJE POR ESO LO HE COGIDO PRESTADO DEL BLOG DE CECI.


Campaña mírame, diferénciate



 Post dedicado a todos los médicos, menos a una (la única que me sonrió) que me atendieron cuando perdimos a Ludmila.

Anoche antes de apagar mi pc me doy con una agradable sorpresa por la web. Una nueva campaña, siempre las hay y yo suelo unirme a las causas nobles. Pero esta es diferente.Si esta funciona, las cosas realmente podrían cambiar.

La campaña, "mírame, diferénciate" esta dedicada a todos los profesionales de la salud con un único y gran objetivo, el de humanizar a la medicina. Y cuanta falta hace!! no necesitamos, ni queremos más médicos inhumanos, con poco tacto, sin empatía. Necesitamos médicos que nos miren, nos escuchen, que sean amables al hablarnos y nos digan las cosas con sensibilidad y poniendonos en nuestro lugar y en lugar de los millones de enfermos y familiares que los acompañan. O de los enfermos que encima estan solos.Que bien viene un médico dulce, gentil, que nos explique las cosas con una sonrisa y si nos tienen que decir algo doloroso, que sepan como decirlo. No decirlo, tirar la bomba y luego dejar solo al paciente, a la deriva de su tristeza y su shock.
A mi hubiera gustado que me traten diferente. Y se que a muchos también.
Asi que si esta campaña sirve para que al menos un profesional de la salud recapacite y analice como trata a sus pacientes (y luego cambie). Si a mi me lee algún sanitario y se pone a pensar cuantas veces le dijo un "lo siento" a un paciente (y luego lo diga). Me doy por satisfecha porque habrá al menos una persona que reciba un trato digno.

Esta es la página web de la campaña: http://diferenciate.org/


A TODOS NOS ACOMPAÑA ALGUNA VEZ

Vivo el día a día, con mis tristezas, mis agobios, mis miedos e incertidumbres que aquel día me dejaron marcada y que me sobrevuelan y acechan sin dejarme tregua. Vivo y sobrevivo con todo ello como puedo y gracias a la constante ayuda de Juan Carlos y al ir y venir de muchos momentos buenos que intentamos arañar de donde podemos y en compañía de muchos buenos amigos.

Pero ahí vamos, como suelo decir a la gente que me pregunta como estamos, porque vamos, pero con el esfuerzo que cada día supone un recuerdo tan cruel y sin sentido y que hace que tu corazón no deje de sangrar nunca aunque siga latiendo, porque lo hace, porque junto al dolor conviven muchas buenas experiencias y muchos buenos ratos, y muchas cosas buenas, y mucho por lo que dar gracias, aunque a veces, muchas veces, me olvide porque el dolor me nuble la visión de la vida.

Y con eso, con lo que sé que tenemos que vivir cada día, se unen los sinsabores, desilusiones y decepciones con los que supongo, todos nos encontramos a lo largo de la vida por diversas cuestiones y que también contribuyen a traer tristeza a nuestra vida sin quererlo ni esperarlo.

He sido fuerte en muchas cosas y he dado grandes pasos a lo largo de este tiempo en los que la muerte de Ángela me dejó, nos dejó tan marcados y he esperado que a pesar de lo que llevamos pasado y sufrido haber podido hacer un poquito la vida más facil a los que nos rodean, sin dejar que nuestro modo de ver ciertas cuestiones en ciertas cosas puedan influirnos para cuestionar a otros, porque lo importante es conocer como son las personas y saber que en muchos casos su modo de actuar o de decir las cosas es inherente a su forma de ser y que no se ha actuado con maldad o con dobleces o con ánimo de hacer daño, aunque a veces te sorprendes y no terminas de entender.

A pesar de las circunstancias, de muchas dudas e incertidumbres, de muchas preguntas sin respuesta y de muchos interrogantes sin resolver han ido pasando los días y he procurado que el tiempo me diga y he pasado de encontrarme relativamente bien a sumirme en una profunda tristeza, ajena al dolor por la muerte de mi hija, cuando el tiempo me dijo. Y será algo que sé que me hará sufrir durante mucho tiempo y que quizás ya nunca pueda  dejar de sentir esa tristeza y añoranza por lo que hubo y dejó de haber,  porque en mi corazón sólo hay buenos deseos e intenciones por las personas que quiero, aunque a veces se olviden de nuestro dolor y malinterpreten comportamientos que quedan muy lejos de lo que ellos pensaron en un principio. Ojalá que el tiempo ayude, ¡pero duele tanto!.

A lo mejor mi pequeño ángel, esas cosas de la vida sólo contribuyen a poder alejar de mi mente por momentos que mi corazón sigue sangrando. Te queremos.

TODO LO BUENO VALE

VIVIR DE LAS PEQUEÑAS COSAS

La vida nos va dejando sorpresas, unas buenas, otras malas, pero que de alguna forma van condicionando tu modo de vida, de ser, de comportarte. Van ayudándote, o no,  a poder mejorar tu percepción de muchas cosas, tus prioridades, tu forma de ver la vida, tu manera de apreciar mejor las pequeñas cosas  y sobre todo, a quedarte con lo importante de cada día y lo bueno que hay en cada persona.

Soy una persona como cualquier otra, con muchos defectos y con muchas imperfecciones en mi vivir del día a día, pero me considero buena persona y generosa, sin maldad ninguna y con un afán posiblemente casi enfermizo de querer que todo a mi alrededor tenga un equilibrio buscando que no haya dolor en las personas que quiero, que nada pueda enturbiarles su vida, que no haya malos entendidos para no crear ambientes raros y pensando y dándole mil y una vueltas a mi cabeza para que siempre todo esté perfecto a mi alrededor.

Pero claro, la vida no está de acuerdo con este pensamiento o esta forma de querer ver la vida y por ello sufro,  y sufro quizás más que otra persona porque intento buscar siempre la parte positiva de lo que no entiendo, y aun cuando no lo hay, trato de poder dar una respuesta que me ayude a tener una explicación del porqué de muchas cosas, del porqué de muchos comportamientos.

Han pasado ya cinco años de la muerte de mi madre. En estos días fue su aniversario y aunque todos los días me acuerdo de ella, he de reconocer que llevo algunas semanas pensando mucho más en ella. La hecho de menos. La hecho mucho de menos y en relación con todo lo que decía en las líneas de arriba, me ha hecho darme cuenta que ella me ha enseñado mucho durante este tiempo. Me ha ayudado mucho a darme cuenta de muchas cosas y a saber valorar todo mucho mejor.

Se ha tenido que ir ella para darme cuenta que cada pequeña cosa, cada pequeño gesto, cada pequeña palabra, cada pequeña caricia, cada beso, cada sonrisa, cada pequeño regalo, cada mirada, cada llamada, cada comida hecha con cariño, cada mimo, cada pequeña sorpresa, cada celebración de cumpleaños con su cántico y todo, cada tarde jugando al parchís, cada ratito viendo la tele, cada llamada para comentar cualquier cosa, cada chapuzón en el mar disfrutando al máximo de sus frias aguas, cada pequeño momento de charla, cada opinión ante un vestido nuevo, cada cara de espectación ante el descubrimiento de  algún nuevo detalle, cada sensación de protección por cualquier adversidad, cada sensación de alegría al saber que iba a verme, cada abrazo lleno de amor y buenos sentimientos, cada “te quiero” dicho desde el corazón…………Tantas y tantas cosas mama que me pasaron desapercibidas y ahora ¡tanto hecho de menos!.
Por eso ahora trato de poder llenar mi vida con todas esas pequeñas cosas de cada día, de cada persona. Porque la vida no es perfecta y las personas mucho menos, pero si no de todos, de la mayoría podemos quedarnos siempre con algo bueno y yo he apostado por eso, y trato de que las personas que tengo a mi alrededor y a las que quiero puedan llegar a mirar la vida de esa manera y dejen de mirar por encima del hombro olvidándose de que ninguno somos perfectos. Quizás sólo tengamos prioridades distintas y hemos de aprender a respetarlas aunque no las compartamos.

En fín, que es cierto que hasta que no tienes algo o te falta alguien no hechas de menos muchas cosas y no te das cuenta de otras tantas, por eso para quien me lea, no dejéis que eso pase, que la vida tiene muchas cosas malas, pero es función nuestra ver y apreciar todas las buenas que nos rodean cada día y que se nos presentan en forma de abrazo, de sonrisa, de beso, de bizcocho, de cine, de charla, de ayuda doméstica, de invitación sorpresa, de canción, de comida casera, de acompañar a tu pareja, de recibir una visita agradable…… de todo lo que pueda hacerte la vida un poco mejor sin darte cuenta.

Ángela quiero que hoy le des un beso muy fuerte a la abuela, por todo y tanto que me ha dejado. Te queremos.



BUSCANDO EL EQUILIBRIO

Por experiencia y a lo largo de mi vida he ido viendo que no siempre nuestra primera percepción de las cosas o nuestra primera impresión sobre algo puede ser lo correcto y que a veces puede haber una explicación a lo que en un principio uno cree de otra manera.

Yo suelo verlo así, y antes de ponerme en lo peor, de sacar conclusiones negativas o de juzgar algo que no entiendo, intento buscar una posible explicación del porqué o porqué no.
A veces la gente más cercana a mi me dice que no tengo que verlo todo del color de rosa, incluso mi psicóloga, que las cosas no son tan sencillas y que todas las vueltas que yo le doy a la cabeza intentando buscar una explicación lo único que me hacen es sufrir más porque por lo general la gente no se complica tanto, piensan que estó es así, y así debe ser por más explicación que intentes darle y hay veces en las que las cosas no son tan sencillas y debes dejar un poco de lado tus sentimientos para abrirte a nuevas posibilidades.

No sé, a lo mejor no es tan facil, pero últimamente, quizás porque estamos más sensibles o más susceptibles, Juan Carlos y yo comentabámos que nosotros que somos personas que nos callamos tanto de tantos y de algunos muchas cosas y durante mucho tiempo,  y sin embargo parece que a nosotros no se nos pasa ni una. Se lleve o no se lleve razón, eso es una cuestión que no entro a analizar ni a juzgar porque eso ya es la forma de ver las cosas de cada uno, pero me resulta tan triste que no se mire todas las tantas cosas buenas que damos.

Comentaba que desde la muerte de mi madre intento ver todas las cosas buenas de cada cosa o de cada gente y valorarlas y recibirlas con cariño y aunque vea las malas, (no soy idiota),  estoy aprendiendo a no sólo ver las malas, porque ese error ya lo cometí y me arrepiento cada día de mi vida.
 Creo que eso me hace mejor persona y por eso busco que la gente a la que yo quiero trate de ser igual.

No me gusta cuando hablo con algún amigo y ya ante algo negativo que le ha pasado con algún vecino, con el profesor del colegio de su hijo, con algún familiar, con una mala comida en un restaurante, o cualquier otra cosa, se quede sólo con eso y lo sentencie olvidando la ayuda que le pudo dar en un momento ese vecino , o lo bien que le explicó una materia y lo pendiente que estuvo  para que aprendiera y no se quedara rezagado su hijo, o el favor que le pudo hacer ese familiar en diversas cuestiones, o las otras tantas comidas buenas que tuvo en ese restaurante, etc., etc., etc……. No me gusta ser extremista y no olvido lo malo, pero tiendo a no olvidar lo bueno.

Ángela, tu mamá y tu papa buscan un constante equilibrio que les pueda hacer mejores personas, aunque a veces fallen. Te queremos.

LA INJUSTICIA DE UNA INJUSTICIA

He dicho muchas veces que tengo que hacer un verdadero esfuerzo por no volverme loca cada vez que el recuerdo de aquel maldito día viene a mi mente, y eso ocurre día sí y día también, aunque intento con todas mis fuerzas alejar el pensamiento, enmascararlo, ocultarlo con mil y una ida y venida, con mil y un plan, con multitud de pequeñas cosas para poderme agarrar unos días a una otros a otra. Pero aunque lo consiga, esos instantes previos a poder quitármelos de la cabeza, el dolor consigue hacer mella y estrujarme las entrañas y el corazón sin piedad.

A pesar de todo sigo, seguimos tirando, seguimos viviendo, y seguimos creyendo en que quizás al menos su muerte sirva para algo, en que de alguna forma se haga justicia por su muerte y por todo lo que conllevó aquel día.
Supongo que el dolor seguirá ahí, pero al menos quiero pensar que la sensación de impunidad, de indefensión, de rabia,  podrá minimizarse un poco. Pero claro, para eso debe haber justicia y ya han pasado 3 años  y seguimos como al principio.

Presentamos la querella criminal, fuimos a declarar Juan Carlos y yo, se pidieron informes periciales, y todo junto con el resto de pruebas se presentaron hace más de 2 años a la forense judicial para que emitiera su informe, según el cual dependen el resto de pasos.
Se le ha requerido en varias ocasiones y todavía nada de nada. Al principio que si en tres o cuatro meses lo sacaba, luego que si antes del verano, ahora ya ha pasado el verano y aún nada. Hasta cuando.
No entiendo esa forma de jugar con los sentimientos. No entiendo ese atrasar una y otra vez algo que de todas formas tiene que salir. No entiendo porque aquí no se mira por la víctima. No entiendo esta forma de hacer justicia ni de aplicar la ley.

Sabíamos que el proceso iba a ser lento. Eso lo teníamos claro, ya nos lo advirtieron nuestros abogados, pero lo que ninguno, ni siquiera ellos mismos esperaban es que en el primer paso, el primer escalón, estuviera paralizado todo desde el principio.
Es un sinvivivir, porque al dolor, la rabia y la impotencia por la muerte de mi hija, se une esta indefensión, este no poder hacer nada hasta que quieran, esta sensación de que a todos les da igual. Y es muy duro. Se hace muy duro. Pero no conseguiran cansarnos. Por ella, por nosotros, por la injusticia, por un trabajo y una profesión que pisotean y humillan con su conducta.

Ángela, tu recuerdo es tan vivo, tan presente, tan fuerte. Te queremos.

DESCUBRIENDO COSAS DE LA MANO DE UN NIÑO

Lo que más me apetecía cuando volvimos de viaje era ver a nuestro pequeño ahijadito, así que después de todo un día de descanso, llamamos para ir a verlo y nos dijo su papá que se habían ido unos días a la playa así que quedamos en que nos avisara para ir el día que le viniera bien para acercarnos a verlos.
Pasados unos días nos llamó y nos dijo que al día siguiente sería un buen día, y a pesar de que en dos o tres días estarían de vuelta, nos apetecía verlos, así que dejamos lo que teníamos que hacer y nos acercamos a verlos.

A nosotros nos dió mucha alegría verlo, pero él se volvía loco queríendonos enseñar todas las cosas que había descubierto esos días, donde se bañaba, donde jugaba, la piscina, los columpios, como se lavaba los pies después de la playa y las huellas que dejaban sus piececitos en las losas, sus zapatillas de cars, los nuevos cochecitos que le había comprado su madre, el vídeo con su cantajuegos que tantas veces hemos visto y oido y como bailaba con él, su habitacion, ….. En fin todo un mundo de sensaciones que para él,  entre la novedad del sitio y la alegría de vernos eran como ir descubriendonos y compartiendo todo lo que había estado viviendo durante esos días.

Y bueno también me dió gusto ver a mi amiga-vecina, porque ese día aunque tenía una cara de puro cansancio, me pareció más relajada y menos distante, a pesar de pillarle por sorpresa nuestra visita ya que nuestro amigo-vecino no le había dicho nada, quizás para que pareciera más casual y la sorpresa se mantuviera hasta el final.

Estuvo bien. Paseamos, vimos las atracciones, nos reimos con el pequeño montado en el cochecito de cars dando vueltas, nos comimos un helado y ya de regreso, lo peor, ver como nuestro pequeñito ahijadito se enfadó y se puso lloroncito porque no quería que nos fuéramos. Menos mál que en unos días lo volveríamos a ver.

Está llegando el final del verano Ángela, y no quiero, no quiero que venga septiembre, no quiero que llegue octubre. Pero el tiempo no se para y sigue arrastrando nuestra pena. Te queremos.

16 de OCTUBRE DE 2011

TRES AÑOS SIN TI.

Carta enviada al periódico La Verdad a la sección de Cartas al Director y publicada ayer día 16 de octubre, tercer aniversario.
ÁNGELA, ¡SIGUE DOLIÉNDONOS TANTO!.
Parece increíble como pasa el tiempo. Para bien o para mal la vida sigue y a pesar de detenerse nuestro mundo el 16 de octubre de 2008, hemos tenido que seguir viviendo, sin ti, con la añoranza de tu recuerdo, con el dolor de aquel maldito día en el que la vida dejó paso a la muerte y lo que iba a ser el día más feliz de nuestras vidas se quedó en el peor de todos nuestros días, porque no te ayudaron a nacer, porque nadie hizo nada.
Y sí, han pasado ya tres años, pero el dolor, la rabia, la impotencia siguen ahí y un puñal clavado en nuestro corazón cuando pensamos en lo fácil que pudo ser salvarte.
Sigo llorando y sigo queriéndole gritar a tu padre que por favor me traigan a mi hija, que quiero a mi hija. Pero un silencio nubla mi mente y todo lo que puedo pensar es ¿por qué? ¿por qué? ¿por qué?.
Ahora sólo me queda mirar al cielo y dejar escapar una pequeña sonrisa en los días en el que el cielo es cubierto con espesas nubes blancas y miro a tu padre y le digo: “Mira, hoy nuestra hija tiene un precioso jardín de nubes de algodón para jugar”, y entonces te imagino, saltando de nube en nube con tus pequeñas alitas adornando tu precioso cuerpecito gordito y de nuevo me doy cuenta que la vida sigue, pero tú no estás, y hemos de seguir esforzándonos cada día para aprender a convivir con este dolor que alguien nos dejó.
Ángela, ¡hija mía!, intentaré ganarme el cielo con todas mis fuerzas para no perderte nunca más. Te queremos, tu papa Juan Carlos y tu mamá Mª del Mar.

Ayer, las lágrimas salian solas. Era como si todo mi yo, supiera que día era. Es una sensación extraña, rara, que no puedo explicar. No hacía falta pensar, saber, el dolor salía solo, sin más, desde lo más profundo de mi ser hacía que mis entrañas se estremecieran y mi corazón se encogiera de dolor. Un año más sorteando el día como mejor pudimos y ya sobre las 11 de la noche mi alma dió un vuelco y Juan Carlos me preguntó:- “que te pasa”.- Yo le respondí: – es que ya  a esta hora nuestra hija estaba muerta.
Es como si durante todo el día estuviera en tensión por las horas vividas aquel día y ya a partir de esa hora me diera un bajonazo al ser consciente de que ahí terminó todo.
Ángela, te queremos, te queremos, te queremos, te queremos. Papá y mamá.

EL RASTRO DEL VERANO

EL VERANO NO ES PARA TODOS

En verano suele darme el bajón de forma más significativa y aunque parezca extraño, el psiquiatra me dijo en una ocasión que es más normal de lo que la gente se piensa que en verano  el estado de ánimo se vea alterado en muchas personas al igual que ocurre en otras en la llegada del otoño. Supongo que en mí es normal que sea en estas fechas ya que a mi las estaciones de otoño-invierno me encantan, me gustan más que las otras. Las encuentro más entrañables, más familiares, más acogedoras.

Por otro lado es en verano cuando más me acuerdo de mi madre, los días que pasábamos con ella en la playa, ¡lo que le podía gustar!. No sólo el echo de poderse evadir durante unas semanas allí, sino porque durante esos días ella podía disfrutar de nuestra compañía de forma intensiva, y eso la hacía muy feliz. También es en verano cuando tengos los mejores recuerdos con Ángela, la tranquilidad de el avanzado estado que me indicaba que todo iba bien, que ya iba faltando menos y que en unos pocos días después de acabar el verano ella estaría en nuestros brazos.

No puedo evitarlo porque son pensamientos, sentimientos, sensaciones que me vienen solos, sin yo buscarlos, sin querer recordar incluso en muchos momentos por lo profundo del dolor, pero que están ahí y que me rememoran todos los planes que teníamos previstos. Un año más llegan a mi mente sin poder hacer nada. Ahí están.

Y es por eso, porque ya lo sé, por lo que busco una y otra vez fórmulas que me mantengan alejada de la realidad y que no hay nada que más me ayude que es mantener mi mente y mi cuerpo agotados. Agotados por tanta actividad, tantos planes, tantas salidas, tantos momentos en la cocina haciendo uno de mis mayores jobis que es cocinar. Me encanta, me ayuda en momentos de ansiedad, me relaja.
Todo vale para seguir en la carrera de la vida, pero no de cualquier manera, así no. Así no merecería la pena nada. Si se sigue luchando, si se sigue viviendo, si seguimos en la carrera, es para hacerlo con las mejores opciones. Quizás no ganemos, pero habrá merecido la pena sólo por el echo de haber participado con ilusión y ganas.

¡Cúanto me acuerdo de tus bostezos, de tu hipo, de tus pequeñas pataditas, de la huella de tu piececito en la ecografía! ¡Cúanto, cúanto!. Te queremos.


ADAPTARSE Y REIRSE

Al final pudimos irnos unos días de viaje. Después de ver mil presupuestos, mil destinos, de intentar buscar la mejor opción para todos los que se suponía que nos íbamos a ir, de poder acoplar las fechas que más o menos nos vinieran bien a todos y de esperar y esperar hasta último momento para ver si salía el super chollo que por eso de la crisis supusimos que saldría y que al final no salío, pues eso,  que nos fuimos.

Fue toda una odisea porque Juan Carlos y yo nos adaptamos a todos y a todo y por esperar a unos, buscar destino para otros y querer que el presupuesto se acomodara a todos,  casi nos quedamos sin poder irnos a ningún sitio. Pero bueno, quitando los mosqueos de los primeros días en los que se dió de baja la mitad del personal, y tuvimos de nuevo que mirar nuevos sitios, plazas, hoteles, avión, fechas y todo lo demás para los que quedamos, por fín pudimos salir unos días a cambiar de aires y de la rutina de todos los días.

Asíque,  de quince personas que íbamos a ser,  nos quedamos en cinco. Nosotros y nuestros amigos de la misma calle con su hijo. Pero estuvo bien. La verdad es que nos reímos mucho y el pequeñajo aguantó mejor que nosotros los días de caminatas y horarios de estar todo el día por ahí.

La única contrariedad fue la impuntualidad continua por parte de ellos en diversos contextos y situaciones, pero que al final convinimos en que no había por qué haber enfados si en todo lo demás no había problema. Como en todo , era cuestión de organizarse y priorizar, por lo que decidimos que los que más tardaban (ellos) no tenían por que ir nerviosos pensando en el plantón de los otros (nosotros), ni los otros (nosotros) terminar enfadándonos por estar de plantón después de habernos planificado para poder estar a nuestra hora, asíque lo que hicimos en dos o tres ocasiones era irnos Juan Carlos y yo y quedar a otra hora con ellos para que de esta forma todos estuviéramos bien.

Al final es la mejor solución, ya que por el echo de viajar juntos no significa que tengamos que ir a todas partes juntos, ni de hacer todos las mismas cosas porque por preferencias, horarios, cansancio, ritmo,  se trata de ir adaptándose a las circunstancias y a las personas con las que viajas para que todos podamos disfrutar y no perjudicar a los demás en el que es también su viaje.

En fin que salvo esta salvedad, que muy posiblemente ellos tendrían cualquier otra queja con respecto a nosotros, lo pasamos muy bien y nos reímos mucho, incluso de situaciones en las que de no estar predispuestos a pasarlo bien, nos hubiera amargado, como una excursión que contratamos y que en vez de llevarnos por todo lo más bonito de la ciudad nos llevó por el extrarradio de la ciudad para subirnos a lo alto de una montaña y como no, hacer caja en una cafetería-restaurante. Fuimos riéndonos todo el camino viendo por donde nos estaban llevando.

Pero como digo, al final el balance fue positivo porque de eso se trata. De adaptarse a las situaciones y a las personas y saber que no todo ni todos somos perfectos y que el que no tiene una cosa tiene otra pero siempre hay que valorar y sopesar lo bueno de lo malo y si lo bueno supera a lo malo, entonces merece la pena . Yo me quedo con eso.

Tú eres parte muy importante de mi visión, porque si sólo nos quedáramos con lo malo, entonces mi amor chiquitín, no podríamos vivir. Te queremos.



LA VERDAD DE UNA IMAGEN

Cuando uno sale de viaje siempre le suelen parecer pocos los días que se está fuera, claro es, si uno lo está pasando bien y está a gusto, como este fue el caso. Da penita pero llegas con las ganas de revisar todo el material fotográfico y de vídeo que ha dejado inmortalizado los momentos vividos y que nos sirven para rememorar todo aquello que quedó en nuestras retinas, en nuestras vivencias.

Normalmente, por lo menos a mi me ha pasado, no se termina de ver reflejado al cien por cien todo lo que has visto, ni en el color, ni en lo bonito, ni en la grandeza, pero he de decir que esta vez al ver el vídeo,  experimenté todo lo contrario. La verdad es que fue raro, porque viendo las imágines,  la sensación era como que no había disfrutado ni sacado el máximo partido a todo lo visto. Me pareció mucho más bonito y entrañable de lo que en un principio me había parecido.

No sé, quizás mi cabeza no empezó el viaje muy centrada y es curioso porque,  unos días después,  hablando con mi amiga de la misma calle me dijo que al ir viendo las fotos (ellos hicieron las fotos y nosotros el vídeo), había visto como la expresión de mi cara había ido cambiando conforme iban pasando los días. Me dijo que en las primeras fotos de los primeros días mi cara reflejaba tristeza, melancolía y que conforme fueron pasando los días,  en mi rostro empezó a aparecer la sonrisa alegre, la vivacidad en mi expresión. Fue algo que le resultó chocante porque hasta verlo plasmado en las fotos no se había dado cuenta.

Supongo que es algo normal, porque cuando estás acostumbrado a ver a una persona de forma continua te pasan desapercibidos muchos gestos o estados de ánimo que por lo habitual,  no resultan raros y es quizás cuando lo vemos en una imagen fija, tomada sin darte cuenta cuando quedan al descubierto todos los fantasmas que habitan en tu día a día.

Bueno, al menos pasamos de poco a más y he de reconocer que me vino muy bien el viaje y la compañía y de todo se saca la parte positiva y en este caso me di cuenta a la vuelta,  que había estado durante varios mañanas sin tomarme las pastillas anti-depresivas, señal de que al menos durante unos días mi cabeza dejó de pensar.

Durante esos días, cada noche buscaba tu luz en e cielo, pero no te encontré y lo que más me alegró al volver fue verte de nuevo en lo alto del cielo, mi estrella gordita. Te queremos.


EL HUECO DE TU AUSENCIA

Este verano todavía tenía que pasar una nueva calentura que había ido retrasando porque se me hacía un nudo en el estómago y me causaba mucho dolor, pero decidí liarme la manta a la cabeza y dar un nuevo paso para subir un nuevo escalón.

El motivo era que desde la muerte de Ángela no  había vuelto a ir a ninguna reunión familiar por parte de Juan Carlos donde estuvieran todos sus hermanos y los respectivos, ya que me causaba mucho dolor ver a uno de sus miembros con su hija pequeña y para mi era como si el hueco de mi hija hubiera sido sustituido por esa personita y la verdad es que me moría de dolor el sólo hecho de pensarlo.

Pero a lo largo de este año he ido haciendo nuevos esfuerzos por ir superandome y ya después de dar el paso de ir a ver también a otra nueva pequeña sobrina que había nacido durante el otoño creí que posiblemente podría soportar el verlas a las dos juntas y el ver la felicidad en los rostros de sus padres.

Bueno, la primera sorpresa fue para mis suegros que no me esperaban. Mi suegro me abrazó emocionado y me dijo que para él era muy importante el verme allí y en fín, supongo que alguna vez tenía que ser la primera.
Intenté durante toda la noche estar distraída, alegre, sin que en ningún momento se notara que mi corazón estaba encongido y teniendo cuidado de no sentarme en la parte donde se habían sentado todas las mujeres por no oirlas hablar de las cosas típicas de los cuidados del bebé y a la misma vez, y a pesar de estar todas ellas muy produntes, no hacerlas sentir incómodas.

Y la noche más o menos pasó bien. Ya casi estaba hecho. Ya casi llegábamos al final, pero fue en la despedida cuando un invitado extra quiso estar más cariñoso y atento preguntándome e interesándose, cuando ya no pudieron más y mis lágrimas salieron sin yo poder remediarlo. Fui fuerte toda la noche, pero al final la evidencia de su ausencia, en mi corazón pudo más.

Al menos, como dije al principio, alguna vez tenía que ser la primera y después de aquella noche, han venido otras cenas y otras comidas familiares y he podido estar mejor y más fuerte porque si decido ir es para que nadie tenga que sentirse incómodo y triste al verme.

Bien, mi ángel nada ni nadie podrá ocupar tu lugar, pero es que duele tanto ver como la vida sigue sin tú estar. Te queremos