miércoles, 10 de octubre de 2012

SIGUE CRECIENDO Y SIENDO ESPECIAL

Hace unos días fue de nuevo el cumple de mi ahijadito. Ya cuatro añitos. Los mismos que cumpliría Ángela dentro de unos días. Lo miraba rodeado de sus amiguitos y pensaba en mi niñita, en que ella también podría estar allí sentadita, junto a él y el resto de niñitos y que al igual que él, en unos días ella podría estar también rodeada de sus compañeros de cole, de sus primitos, sus amiguitos y por supuesto de mi pequeño ahijadito.

Pero fue un instante, un suspiro que pasó por mi mente entre tanta chiquillería, tanto gritito, tanta risita y tanta miradita cómplice entre amigos, pequeños y grandes y bueno, aunque con mezcla de sentimientos y emociones, no quisimos que nos notaran tristes, asi que disfruté, disfrutamos viéndolo tan contento, tan protagonista, tan chulito él, recibiendo regalos y viéndolo pasárselo tan, tan bien.

Lo reconozco, me tiene chiflada, pero es que es un cielo y es especial con nosotros. Antes de entrar hizo que su padrino se derritiera y se emocionara, cuando sentadito en el mostrador para quitarse los zapatos, Juan Carlos dijo que el cumpleaños era de él (de Juan Carlos no del pequeño), y entonces la monitora riéndose le preguntó a él ( a mi ahijadito) si era verdad y que entonces a quién le daban los regalos y el pequeño señaló a su padrino y le dijo a la monitora: -"todos para él".
Es para quererlo o no.

Lo celebraron en un sitio de estos que está preparado para los pequeños, con bolas, hinchables, colchonetas, monitoras pintándote, en fin todo para el disfrute de los chiquitines. Están durante un rato divirtiéndose con todo esto y como hay varios cumpleaños, a los del mismo cumple les ponen una pulsera del mismo color y luego llaman por el megáfono a los niños de tal cumpleaños que vayan a merendar. Los sientan a todos en una mesa larga y les van poniendo su bandejita a cada uno. Al cumpleañero lo ponen presidiendo la mesa, sentadito en un trono y con una corona. Luego les ponen la tarta, que mi amiga-vecina le eligió una tarta de chuches y una vez que sopló la velita se tiraron todos a coger las golosinas, bueno los más pequeños y los más mayores, jajaja.
Terminado esto, se los llevan a otra parte donde sientan al cumpleañero en otro trono y otra monitora va sacando de una caja uno a uno los regalos que previamente los invitados han ido dejando en la entrada y él los va abriendo tan interesante.
Luego otro ratito de diversión y ya aquí los papas y amigos mayores, nos vamos a la cafetería a tomarnos nosotros un tentempié.

La verdad, es que estuvo chulísimo. Muy, muy bien organizado. Tanto es así, que nos reímos pensando en que también para los mayores sería bueno un día de diversión en un sitio así, y nos dijeron que también para los mayores reservan para celebraciones por la noche, bien sólo mayores o bien mayores y pequeños. Y nos hizo pensar y quizás nos animemos. Vendría bien unas risas allí y desinhibirnos durante unas horas saltando sin parar y siendo niños por unos instantes.

No quiero pensar, pero el pensamiento viene solo y duele y siento añoranza, y angustia, y te veo crecer aunque no crezcas. Sigues ahí mi pequeño ángel. Te queremos.

2 comentarios:

Opiniones incorrectas dijo...

Yo tengo una amiga que perdió a sus gemelas a los pocos días de nacidas y le pasa lo mismo cada vez que cumple años su sobrinita, de la misma edad, que iba a ser "la trilliza" de sus hijas.
Eso será de por vida, pero ahora tiene una niña y un niño y ha vuelto a ser feliz aunque nunca olvidará a sus nenas.
En el pueblo de mi padre, una vecina siempre decía que le tenía especial cariño a mi padre porque era de la edad de un hijo que se le murió de pequeño.

Mª del Mar dijo...

Sí Eva, aunque pase el tiempo, aunque todos los días te acuerdas, ese día es especial, y en mi caso todavía más, por el sufrimiento y el miedo con el que recuerdo aquel día. Y sí, a través de mi pequeño ahijadito es como ir viéndola crecer a ella, aunque no es algo que piense constantemente. Porque él es él y cuando lo miro aunque tenga presente a mi hija, es a él a quien miro. Es algo especial, mágico, único. Es bonito y triste a la vez.
Gracias por contarme esas dos historias.
Un besito.