jueves, 24 de noviembre de 2011

LUCHAR COMPARTIENDO

POR EL ESTOY LUCHANDO

Después de esté tratamiento, del sufrimiento que llevó consigo, de la tristeza de darme cuenta de la realidad, perdí otros dos kilos. Me quedé en cuarenta y ocho kilos. Por más que intentaba comer, reponerme, quizás el sufrimiento era tal que mi cuerpo no respondía. Como consecuencia de perder tanto peso, mi piel se resintió, mi expresión de tristeza me hizo huella. Pero a pesar de todo, de mi delgadez, de mi cara de tristeza, de no pintarme, de no tener ganas de arreglarme, a pesar de todo, Juan Carlos siempre, siempre, ha tenido una palabra de halago, de ánimo, con una sonrisa todos los días me decía: -" ¡que guapa estás hoy!, ¡que bien te sienta esto o lo otro!. No le preocupaba que estuviera delgada porque decía que me veía comer, que ya engordaría.

Así qué por él, sigo luchando porque él lo hace por mí, y quería estar fuerte también para que él pudiera apoyarse también en mí, por lo que muchas veces sin tener ganas de hacer algunas cosas, las hacía para que me viera ir hacía delante. A él también le costaba, por lo que no era justo que yo no lo intentara.

El domingo después del bautizo de nuestra ahijada, me desperté temprano y Juan Carlos me dijo que nuestros amigos-vecinos con nuestro ahijado se iban a la playa, si quería ver al pequeñín. Al principio dudé, pero luego no pude negarme y nos acercamos a verlo. Su madre lo lleva siempre tan bonico, tan gracioso. Y nos reímos mucho al verlo. Ya daba sus primeros pasitos, aún cogido de la mano, pero con nueve meses y medio te hacía mucha gracia verlo tan chiquitín, de pié con su gorrito, sus zapatillitas de playa y su conjuntito. Tiene siempre una alegría, que es imposible no sentirla cuando estas con él. Le dimos cuarenta mil besos, nos reímos de verlo tan contento y nos llenó el día con su risa, y su carita de felicidad. ¡Nos ayuda tantas veces esa alegría que tiene!.

¡Ay mi pequeñica!, te veo en cada sonrisa del pequeño garbanzo. Sé que estás con él, y lo proteges y me hace feliz pensar que estás ¡tan cerca!. Te adoro vida mía.



PARA VOSOTRAS/OS

Hoy sólo quiero desearos a todas/os una felices fiestas. Que disfrutéis de la familia y de los amigos.

 Quiero daros las gracias de todo corazón por el cariño que me habéis aportado, por vuestras muestras de ánimo, por vuestros deseos para seguir luchando, por seguirme y compartir conmigo la vida de mi hija Ángela, mi vida, la de Juan Carlos, nuestros sentimientos.

Para las que estas fechas son también días tristes porque falta alguien muy importante en sus vidas, todo mi cariño y comprensión y pensad como yo hoy. Mi madre, en una de sus últimas navidades, nos dio un escrito que era como una carta escrita por Jesús, en la que decía que estos días se hacían regalos, comidas, risas, reuniones con familia y amigos, pero que al final se olvidaba lo más importante, (para los creyentes), y es que hoy se celebra el nacimiento del niño Jesús. Así que desde entonces, esté triste o alegre, le canto cumpleaños feliz y pienso que mi madre y mi hija podrán disfrutar de ese momento con EL.

Bueno, de nuevo desearos todo lo mejor para estas fiestas y mandaros todo mi cariño y afecto, que penséis en todo lo bueno que os da la vida y que muchas veces no sabemos apreciar porque son cosas que damos por naturales.

Ángela, a ti mi vida decirte que estás presente cada uno de los segundos de nuestra vida, que te queremos y te añoramos. Cielo mío, sé feliz.

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